sábado, junio 28, 2014
Cuatro poemas de Juan Manuel Portillo
La enorme luna roja de solsticio de invierno
cernida sobre la ciudad
en el eclipse
¿todos los animales se supieron mortales?
en esa larga noche de huesos en el frío
bajo delgadas pieles -insisto-
¿se supieron mortales?
Del álbum fotográfico me detengo
en un jardín
ajusto márgenes
una flor amarilla, daffodil
por semanas inmóvil y de pronto, un día cualquiera
se extendió por el pueblo
luego vinieron otros colores
Caminatas nocturnas
un parque, un conejo
conejos en el campo de algodón huyendo de los reflectores
(tiene que ser un campo de algodón para entregarme suave ese recuerdo)
Fingir la lejanía
cuando todo se aleja, ¿es arte?
ajusto la forma de la frase a ese alejamiento
En un cuaderno rojo de costuras muy finas dibujé un cardenal, escribí
rojo sobre rojo
figuritas de luz que se filtraban en el duermevela
panoramas enteros, carreteras, colinas
sólo alcanzables en el umbral del sueño
entrar o salir:
detrás el árbol detrás el bosque detrás
unos ojos azules, otro cielo: vuelo del cardenal
Escribí
la vista más hermosa de aquel pueblo del este
desde las altas piedras de un cementerio
el río que duplicaba árboles y edificios
escribí
¿un pueblo es una polis?
¿el lenguaje político se contempla mejor desde los muertos?
Juan Manuel Portillo
Bla
Vena Cava Books, 2012.
Etiquetas:
Juan Manuel Portillo,
México
sábado, junio 21, 2014
Cinco poemas de Yoko Ono
La conexión III
En la tarde, antes del crepúsculo,
aléjate lo más que puedas de tu casa
sin perderla de vista.
Obsérvala un tiempo.
Piensa en todas las cosas que han sucedido ahí
y en las millas que has recorrido en sus cuartos.
Un día, tal vez te mudes.
Un día, tal vez pases junto a ella.
Sé amable contigo esta tarde:
a) cómprate algo.
b) llévate a comer.
c) mira al espejo y date una sonrisa.
La observación III
Sal de ti.
Obsérvate caminando en la calle.
Haz que tropieces con una piedra y caigas.
Observa.
Observa cómo mira la otra gente.
Observa con cuidado cómo caes,
cuánto tardas y con qué ritmo caes.
Observa como si fuera una película en blanco y negro.
Observa cómo te levantas de la caída.
Ve cuánto tardas en levantarte, cómo te paras
y qué haces después.
Observa como si fuera una película en tecnicolor.
La limpieza II
Haz una lista numerada de tristezas en tu vida.
Apila piedras que correspondan con esos números.
Con cada nueva tristeza, agrega una piedra.
Quema la lista y aprecia el montón de piedras por su belleza.
Haz una lista numerada de tus alegrías.
Apila piedras que correspondan con esos números.
Con cada nueva alegría, agrega una piedra.
Compara ese montón de piedras con el de la tristeza.
El baile V
Camina de una habitación a otra
abriendo y cerrando puertas.
Hazlo muy lentamente.
a) imagina que abres y cierras
tu cerebro cuando lo hagas.
b) imagina que abres y cierras
tu corazón cuando lo hagas.
c) imagina que abres y cierras
la mente de la gente cuando lo hagas.
La ciudad IV
Imagina que amarras globos en el techo
de cada edificio de la ciudad.
Deja que los globos ondeen con la brisa.
Fíjate si los edificios son más ligeros gracias a eso.
Yoko Ono
Acorn
Traducción: Julio Trujillo.
Aguilar, 2014.
sábado, junio 14, 2014
Tres poemas de Enrique Verástegui
El arte de la yerbaluisa
Beber un sorbo, después otro sorbo y después otro sorbo, como si probara suspiros limeños. El primer sorbo, no muy caliente, llena todo el paladar, impregnándolo de un sabor delicado mientras se escurre por la garganta hacia el estómago. Ese primer sorbo, definitivo, como el big-bang, llena de excelsitud al ser y ayuda a comprender la estetización mental de la biología. El segundo sorbo, probado cuando se ha llegado a la excelsitud del ser, rememora el sabor del primero y ayuda a comprender la infinitud del universo. El tercer sorbo, y los siguientes, hasta agotar la taza de porcelana oriental, sitúan la mente en el mundo y al cuerpo en su máximo de comodidad. Esta planta se puede recortar y, colocada bajo los rayos del sol, ponerse a secar para utilizar luego en la infusión. Un puñado de trozos de oro en la mano. Si se desea, se puede echar en la taza de yerbaluisa tres cucharaditas de azúcar.
Simetría
Tan bello como hacer el amor es pensar simétricamente al mover las piezas del ajedrez: 64 cuadros fundan la variación infinita de la mente, tanto como el placer causado por las 64 posturas fundamentales del Kamasutra. Tanto el perfume francés Chanel como el pachulí hindú, convenientemente usados, constituyen un despertar espléndido de la poderosa sexualidad armonizada en todas las chakras del cuerpo humano. Si mis trabajos filosóficos son superiores a Platón y Aristóteles no es por otra cosa más que por la invención magnánima de mis matemáticas que expresa la riqueza hecha universo.
A ti te gusta la poesía
Nada más claro en estos días como esas palabras
con sabor a yerba fresca que tú y yo,
por detenernos delante del mar
en Barranco
deseé apoderarme de ti o mejor, toqué tus cabellos,
esa soledad maldita en la que estuvimos
metidos antes y después de noviembre.
Esta vida no es lo que es ni lo fue y ahora mismo,
con todo lo dura que es para mí,
un ángel volando a ninguna parte
en el centro del gran enredo en que todos,
algunas veces,
cuando equivocamos la página,
volvemos a caer en lo mismo: un sándwich
barato higos secos
y Mozart es apenas
una sonata que ningún aprendiz
estudiante de piano puede limpiar sobre las teclas
como antes o siempre
alcanzamos a gustar de este idioma perdido:
sinrazón
que aparece como el día y la noche
porque en nuestra lengua el sueño
aún no tiene nombre ni forma ni punto de partida.
Hoy es un día más de todos los que hasta ahora hemos
conocido -- hoy es el día
o sencillamente una palabra ha reventado en nuestra mente
fugándose lejos de la esfera de acción de estas líneas,
de este deseo.
Te queda muy hermosa esa cabellera -- te lo dije una vez
y te lo vuelvo a repetir.
Recuérdalo, estoy en ti en tu manera
de arrancar los geranios más tiernos
esta primavera mientras todo,
el viento, la angustia, rompían tu serenidad
y no éramos
sino restos del naufragio de estos días,
un rastro solitario en la playa.
A ti te gusta la poesía
pero no tanto como un pastel de fresa.
Esa poesía
hecha a la exacta medida de un brassier
que pueda resistir a tus senos.
¡Cúbrete, está lloviendo fuerte aquí!
A ti te gusta la poesía y ya no hay pastel de fresa.
Enrique Verástegui
Tratado sobre la yerbaluisa
Caja negra, 2012.
En los extramuros del mundo
Caja negra, 2012.
Tan bello como hacer el amor es pensar simétricamente al mover las piezas del ajedrez: 64 cuadros fundan la variación infinita de la mente, tanto como el placer causado por las 64 posturas fundamentales del Kamasutra. Tanto el perfume francés Chanel como el pachulí hindú, convenientemente usados, constituyen un despertar espléndido de la poderosa sexualidad armonizada en todas las chakras del cuerpo humano. Si mis trabajos filosóficos son superiores a Platón y Aristóteles no es por otra cosa más que por la invención magnánima de mis matemáticas que expresa la riqueza hecha universo.
A ti te gusta la poesía
Nada más claro en estos días como esas palabras
con sabor a yerba fresca que tú y yo,
por detenernos delante del mar
en Barranco
deseé apoderarme de ti o mejor, toqué tus cabellos,
esa soledad maldita en la que estuvimos
metidos antes y después de noviembre.
Esta vida no es lo que es ni lo fue y ahora mismo,
con todo lo dura que es para mí,
un ángel volando a ninguna parte
en el centro del gran enredo en que todos,
algunas veces,
cuando equivocamos la página,
volvemos a caer en lo mismo: un sándwich
barato higos secos
y Mozart es apenas
una sonata que ningún aprendiz
estudiante de piano puede limpiar sobre las teclas
como antes o siempre
alcanzamos a gustar de este idioma perdido:
sinrazón
que aparece como el día y la noche
porque en nuestra lengua el sueño
aún no tiene nombre ni forma ni punto de partida.
Hoy es un día más de todos los que hasta ahora hemos
conocido -- hoy es el día
o sencillamente una palabra ha reventado en nuestra mente
fugándose lejos de la esfera de acción de estas líneas,
de este deseo.
Te queda muy hermosa esa cabellera -- te lo dije una vez
y te lo vuelvo a repetir.
Recuérdalo, estoy en ti en tu manera
de arrancar los geranios más tiernos
esta primavera mientras todo,
el viento, la angustia, rompían tu serenidad
y no éramos
sino restos del naufragio de estos días,
un rastro solitario en la playa.
A ti te gusta la poesía
pero no tanto como un pastel de fresa.
Esa poesía
hecha a la exacta medida de un brassier
que pueda resistir a tus senos.
¡Cúbrete, está lloviendo fuerte aquí!
A ti te gusta la poesía y ya no hay pastel de fresa.
Enrique Verástegui
Tratado sobre la yerbaluisa
Caja negra, 2012.
En los extramuros del mundo
Caja negra, 2012.
sábado, junio 07, 2014
Dos poemas de Jorge de Sena
«Ser un gran poeta»
Ser un gran poeta
muerto y nacional
es atraer a las moscas
como idiotas y
a los idiotas como
moscas.
Ser un poeta mediocre
vivo y universal
es atraer a los catedráticos
de literatura como
idiotas y moscas.
Ser apenas un poeta
ni vivo ni muerto
o nacional o universal
es apenas atraer a los poetas
como moscas idiotas.
Moraleja: no hay salida.
Camões se dirige a sus contemporáneos
Podrán plagiarme todo:
las ideas, las palabras, las imágenes,
y también las metáforas, los temas, los motivos,
los símbolos, y la maestría
en los dolores de un idioma nuevo,
en la comprensión de otros, en el coraje
de combatir, juzgar, de entrar
en calles de amor a las que están negados.
Y podrán después no citarme,
suprimirme, ignorarme, ovacionar incluso
a otros plagiarios más alegres.
Nada importa: el castigo
será enorme. No sólo cuando
sus nietos ya no sepan quiénes son,
habrán de conocerme
mejor de lo que ustedes fingen ignorarme,
y todo, todo lo que trabajosamente roban,
regresará a mi nombre. Incluso será mío,
tenido por mío, contado como mío,
también aquello poco y miserable
que, sólo por ustedes, sin plagio, hayan hecho.
Nada tendrán, nada de nada: ni los huesos,
un esqueleto suyo tendrá que ser buscado
para pasar por mío. Y para que otros ladrones,
iguales a ustedes, de rodillas, le lleven flores a la tumba.
Jorge de Sena
A perspectiva da morte: 20 (-2) poetas portugueses do século XX
Selección y prefacio: Manuel de Freitas
Assírio & Alvim, 2009.
Traducción del portugués para Nueva Provenza: Inti García Santamaría
Ser un gran poeta
muerto y nacional
es atraer a las moscas
como idiotas y
a los idiotas como
moscas.
Ser un poeta mediocre
vivo y universal
es atraer a los catedráticos
de literatura como
idiotas y moscas.
Ser apenas un poeta
ni vivo ni muerto
o nacional o universal
es apenas atraer a los poetas
como moscas idiotas.
Moraleja: no hay salida.
5/1970
Camões se dirige a sus contemporáneos
Podrán plagiarme todo:
las ideas, las palabras, las imágenes,
y también las metáforas, los temas, los motivos,
los símbolos, y la maestría
en los dolores de un idioma nuevo,
en la comprensión de otros, en el coraje
de combatir, juzgar, de entrar
en calles de amor a las que están negados.
Y podrán después no citarme,
suprimirme, ignorarme, ovacionar incluso
a otros plagiarios más alegres.
Nada importa: el castigo
será enorme. No sólo cuando
sus nietos ya no sepan quiénes son,
habrán de conocerme
mejor de lo que ustedes fingen ignorarme,
y todo, todo lo que trabajosamente roban,
regresará a mi nombre. Incluso será mío,
tenido por mío, contado como mío,
también aquello poco y miserable
que, sólo por ustedes, sin plagio, hayan hecho.
Nada tendrán, nada de nada: ni los huesos,
un esqueleto suyo tendrá que ser buscado
para pasar por mío. Y para que otros ladrones,
iguales a ustedes, de rodillas, le lleven flores a la tumba.
Assis, 11/6/1961
Jorge de Sena
A perspectiva da morte: 20 (-2) poetas portugueses do século XX
Selección y prefacio: Manuel de Freitas
Assírio & Alvim, 2009.
Traducción del portugués para Nueva Provenza: Inti García Santamaría
miércoles, mayo 28, 2014
Dos poemas de Juliana Spahr
20 de enero, 2003
Alguno dice caballería multitudinaria, algunos dicen soldados a pie, otros lo llaman flota.
Alguno dice un ejército de caballería, otros de infantería, otros naves.
Alguno dice jinetes o soldados a pie o remeros.
O una tropa de caballos, el marcado rango de los marchantes, una noble flotilla, alguno dice.
Alguno dice ciento veinte tanques Challenger Two, de infantería, o una flota de naves.
Hay aquellos que dicen un montón de caballería, tanques M1A2 Abrams y, otros de naves, y otros Howitzer de 155 mm.
Alguno dice vehículos de combate Warrior atestados, algunos dicen soldados de a pie, otros lo llaman una flotilla de las más bellas vistas que la oscura tierra ofrece.
Alguno dice que la más linda cosa sobre la tierra oscura es un montón de helicópteros de ataque AH-64 antiblindaje, y, otros, de nuevo, una flota de naves.
Alguno dice que la más bella cosa sobre la tierra oscura es un ejército de tanques de artillería AS90; otros, infantería; aun otros, naves.
Sobre esta tierra oscura, alguno dice que la cosa más adorable, son las treinta mil tropas de asalto de Bretaña que se unen hoy a las sesenta y dos mil estadounidenses movilizadas en los diez días pasados y un estimado de sesenta mil de los EU que van en camino.
En esta tierra oscura, sobre la tierra oscuro carbón, alguno dice todo esto y más.
Pero yo digo es lo que más amas.
Yo digo que eso son las personas que amas.
Digo que son esas cosas, cualquiera que sean, que uno ama y desea.
Digo que es lo que uno ama.
Es lo que uno ama, la más bella cosa es quien uno ama.
Digo es quien quiera que una persona ame.
Digo que para mí son mis amados.
Para mí, y nadie más, son mis amados, eso es la más adorable vista.
Digo la visión de los que amas.
Lo digo de nuevo, la visión de los que amas, aquellos que has conocido y aquellos que no.
Lo digo de nuevo y de nuevo.
De nuevo y de nuevo.
Trato de seguir diciéndolo para que siga pasando.
Lo digo de nuevo, la visión de los que amas, aquellos que has conocido y aquellos que no.
30 de noviembre, 2002
Amados, nos levantamos en la mañana a la oscuridad y la vemos volverse claridad con esperanza.
Cada mañana la esperamos en nuestra cama escuchando a los loros y su alharaca.
Amados, las ramas de los árboles se bifurcan sobre nuestro techo, sobre nuestra cama, y sepan que cuando hablo de los loros hablo del amor y de sus colores verdes, del amor y de sus graznidos, del amor y de la discordia que traen a la tranquilidad de la mañana, que es la discordia del despertar.
Cuando hablo de los loros, hablo de todo aquello a lo que despertamos esta mañana, de la caída del índice Dow, aun cuando ayer terminó en un ánimo positivo, Contro de la Misión, el transporte espacial, el testamento enorme de George Harrison, los hare krishna, la ciudad de Man, la ciudad de Danané y el Movimiento por la Paz y la Justicia y el Movimiento Marfileño Popular del Oeste, desplazados y golpes fallidos, algunas pistas sobre el atentado en Kenia
Hoy aún hablo de los catorce que han muerto en Kenia al inicio de esta semana, algunos por su propia decisión, algunos por la decisión de otros, mientras hablo de los loros.
Y como hablo de los loros, hablo del clima del día aquí, la suave brisa y la sábana que pongo sobre mí esta mañana en el subtrópico y luego hablo de África del Este, aquellos detenidos para interrogarlos, fronteras porosas, sobre la fácil disponibilidad de pasaportes fraudulentos.
Hablo de largas líneas costeras y del cuerpo y del cuerpo de Alejandro Dumas cubierto por un paño azul con las palabras "todos para uno, uno para todos".
Hablo de los nietos de los esclavos haitianos negros que se van y de lo que significa ser francés.
Hablo de la Jihad global, de clérigos radicales, planetas gigantes, Júpiter, gas y polvo de estrellas, aumento gravitacional, dinámica de los fluidos, evolución protoplanetaria, la imparable diseminación global del sida.
Cuando hablo de los loros hablo del par de mascotas liberadas en algún momento entre 1986 y 1987 que ahora suman por lo menos treinta.
Hablo de cómo empiezan su día al amanecer, y vuelan a las copas de los árboles mirando al sur para descansar en las ramas cercanas a nuestra cama, amados, donde reposan por cerca de una hora para comer, acicalarse y socializar antes de moverse en busca de frutos y semillas de ciruela silvestre, baya de Navidad, papaya, guayaba roja, y otros arbustos y árboles que han sido, como ellos, como nosotros, traídos desde algún otro lugar.
Hablo de nuestra mañana por venir, cotidiana, con las noticias de todo ello, con su hora para alimentarse, acicalarse y socializar restringido antes de volver a nuestras computadoras individuales y a la amplitud de sus conexiones y al probable cambio de temperatura cada hora entre los 26 y algo por debajo de los 27 grados que tendrá el día, con vientos que empiezan con 19 y lo finalizan con 12 km/h.
Cuando hablo del verde de los loros, hablo de ustedes y de mí, y de nuestras raíces al fondo del cráter una vez llamado Le'ahí, ahora llamado Cabeza de Diamante, y hablo de aquellos que nos animan a pensarlos como instalados con nosotros, Mariah Carey, Jermaine Dupri, Jimmy Jam y Terry Lewis, Jay-Z, Cam'ron, Justin Timberlake, Nick Carter, Rod Stewart y Shania Twain.
Y hablo del aleteo de los loros mientras llegan hasta el árbol que se extiende hasta la cama y del aleteo indefenso de nuestras alas en nuestra mente, nuestras alas aleteando mientras yacemos sobre nuestras espaldas en nuestra cama por la noche, incapaces de volver o alejarnos, el banco de tres patas, con su parte política, la militar, y la del desarrollo, que ha entrado a nuestra cama por la noche manteniéndonos sin sueño como los loros han entrado en este hábitat muy lejos de su origen porque alguien los liberó, alguien los liberó, y vuelan de un lugar a otro, ruidosamente, para recordarnos que es de mañana y aun cuando, atascados de espaldas en la cama, las alas agitándose, es bienvenida cualquier distracción de las partes del banco de tres patas.
Juliana Spahr
Esta conexión de todo aquello con pulmones
Traducción: Benjamín Moreno y Minerva Reynosa
Mantis Editores, 2012.
miércoles, mayo 21, 2014
Tres poemas de Gregory Corso
Sobre las paredes de un cuarto amueblado y cursi
Colgué fotos viejas de las chicas de mi niñez;
con el corazón roto me siento, codo sobre la mesa,
mentón en la mano, y estudio
los orgullosos ojos de Helen,
la débil boca de Jane,
el cabello dorado de Susan.
Hola...
Es desastroso ser un ciervo herido.
Soy el más herido, los lobos merodean,
y también tengo mis fallas.
¡Mi carne está atrapada en el Gancho Inevitable!
De niño vi muchas cosas que no quería ver.
¿Soy la persona que no quería ser?
¿Esa persona que habla consigo misma?
¿Esa persona de la que los vecinos se burlan?
¿Soy quien, sobre escalones del museo, duerme de costado?
¿Visto las ropas de alguien que falló?
¿Soy el tipo loco?
En la gran serenata de las cosas,
¿soy el pasaje omitido?
Anoche manejé un auto...
Anoche manejé un auto
sin saber manejar
sin tener un auto
Manejé y noqueé
a gente que amaba
...iba a 120 por el pueblo.
Me detuve en Hedgeville
y dormí en el asiento trasero
...emocionado por mi nueva vida.
Gregory Corso
Gasolina
Traducción: Aurelio Meza
Palacio de la fatalidad, 2014.
miércoles, mayo 14, 2014
Aubade
Trabajo todo el día y me embriago en la noche.
Despierto a las cuatro en la oscuridad sorda, miro.
Con el tiempo, las orillas de la cortina se iluminarán.
Hasta entonces, veo lo que en realidad ha estado allí siempre:
la muerte infatigable, cada día más cerca,
anulando todo pensamiento salvo cómo
y dónde y cuándo moriré.
La pregunta es difícil. Sin embargo, el temor
de agonizar, y a estar muerto,
destella otra vez para quedarse y horrorizar.
La mente se queda en blanco. No por el remordimiento:
el bien no realizado, el amor no ofrecido,
el tiempo desperdiciado; ni tampoco por la desdicha
porque una vida puede tardar tanto en enmendar
sus primeros pasos, y puede que nunca lo logre;
sino por el vacío total, eterno,
el inevitable final hacia el que vamos
y en el que nos perderemos para siempre. No estar aquí,
ni en otra parte,
nada más terrible, nada más cierto.
Esta es una manera peculiar de tener miedo
que ningún truco ahuyenta. La religión solía intentarlo,
ese vasto brocado de música apolillada,
inventada para hacernos creer que nunca morimos,
con el argumento engañoso de: ningún ser racional
puede temer algo que no sentirá, sin darse cuenta
que eso es lo que tememos: sin ver, en silencio,
sin tocar o degustar u oler, nada en qué pensar,
nada con qué amar o con qué vincularse,
la anestesia de la que nadie despierta.
Así, justo al filo de la mirada, permanece, como una pequeña
mancha desenfocada, un persistente escalofrío
que adormece cada impulso hasta la incertidumbre.
La mayoría de las cosas nunca sucederán, esta sí,
y darse cuenta de ello aviva
el temor cuando nos encuentra sin gente
o sin tragos. Ser valiente no sirve,
no significa asustar a otros. Tener agallas
no ha salvado a nadie de la tumba.
La muerte no es distinta si se le llora o se le enfrenta.
Lentamente amanece, el cuarto toma forma.
Está ahí como un ropero: lo que sabemos,
lo hemos sabido siempre, sabemos que
no podemos escapar de ella, ni tampoco
aceptarla. Un día tendremos que decidirnos.
Mientras tanto los teléfonos se agazapan,
listos para sonar en oficinas cerradas y todo el indiferente,
intrincado y provisional mundo empieza a levantarse.
El cielo es blanco como la arcilla, sin sol.
El trabajo debe hacerse.
Los carteros como los médicos van de casa en casa.
Philip Larkin
Aubade
Traducción: Argel Corpus y Evelio Rojas
Ditoria Hormiga, 2013.
miércoles, mayo 07, 2014
Tres poemas de José María Eguren
Las niñas de luz
Las niñas de luz
que al sol rodean,
centellean
y sonríen;
como cambiante pedrería,
van por la nube harmonía.
Las niñas del sol,
de albinos cabellos
y purpúrea tez
nadan en ígneos destellos.
Desde un arrebol
su vuelo aseguran,
aterrizar procuran;
y, cual coloridas notas,
mueren en las nublas remotas.
Las niñas de luz
que al sol rodean,
centellean
y sonríen.
Marginal
En la orilla contemplo
suaves, ligeras,
con sus penachos finos,
las cañaveras.
Las totoras caídas,
de ocre pintadas,
el verde musgo adornan,
iluminadas.
Campanillas presentan
su dulce poma
que licores destila,
de fino aroma.
En parejas discurren
verdes alciones,
que descienden y buscan
los camarones.
Allí, gratos se aduermen
los guarangales,
y por la sombra juegan
los recentales.
Ora ves largas alas,
cabezas brunas
de las garzas que vienen
de las lagunas.
Y las almas campestres,
con grande anhelo,
en la espuma rosada
miran su cielo.
Mientras oyen que cunde
tras los cañares,
la canción fugitiva
de esos lugares.
La noche de las alegorías
Es la noche; celosías,
fondo oscuro, alegorías.
Caperuzas y oropeles,
mariposas moscateles.
La falena y el fantoche
de la caja de la noche.
Se ha sentido la avionera,
de las sombras pasajeras.
Se percibe de hora en hora
la mantide rezadora.
Se ven sombras capuchinas
en el hall de las neblinas.
Al panteón de la ladera
vuelve el ánima enfermera.
No es violeta de los faros
es la noche de ojos claros.
Con figuras encendida
la pantalla de la vida.
José María Eguren
Antología poética
Comunidad Latinoamericana de Escritores, 1974.
lunes, abril 21, 2014
Tres poemas de Clayton Eshleman
Para Caryl
Lespinasse, 1974: Salimos con nuestra cena a la mesa de piedra
en el descanso junto a nuestro departamento en el segundo piso en
[Bouyssou.
La granja sobre una loma que descendía entre un huerto de manzanas.Sentados a comer, mucho antes del atardecer, fue nuestro el espectáculo
de un cielo extraordinario. Las nubes flotaban llegando sobre las
arboledas, dilatadas sobre nosotros. Colisión de masas, orejas de Mickey
[Mouse,
gárgolas desgarradas, torretas, valles, apariciones de mamuts que se
[adensaban
y se destrozaban. Tantas nos recordaban a las imágenesque buscábamos discernir en los muros de la cueva. Sentados a la mesa
de piedra --qué experiencia-- enamorados, ahí, uno de los momentos más
vitales de nuestros años juntos. Tanto de lo ocurrido
--los "aspectos de los eventos"-- en nuestra primera primavera y verano
[en la
Dordoña se dispersó como esas nubes que solíamos observar--y aún se inflama en nosotros, nube envolvente, cuyo corazón es nuestro.
Los auriñaciences tienen la palabra
Para Gary Snyder
La nutria sin garras de Camerún, su gama entera
en peligro, avanza contoneándose
llevando un pedazo del arco de MacDonald.
Todo se debe a todos.
Nada se debe a nadie.
Mucho se debe a la mayoría
y algo horrendo se debe a
cierta dominación que no
peligra en Shah o un campesino
--claro, yo sé que hay una diferencia,
pero la nutria no coincidiría con eso
y es esa nutria la que me preocupa,
preguntándome qué es lo que recuerda mientras pasa,
como especie, fuera de la existencia.
Me pregunto si pasará a través
del ensamblaje auriñacience.
Me gustaría escuchar los discursos
defendiendo su inteligencia de ogro
con sonidos afianzados con el susurro del agua.
¿Hablará del tronco negro que
arde sin llama en este "nuevo páramo",
¿la negatividad inherente en haber olvidado
extinciones del final del Pleistoceno?
Es hora de dejar que los auriñaciences tengan
la palabra. Sus formas de cúpula
talladas en losas funerarias
sugieren un pileus que en la muerte
un tallo crece hasta ser estalagmita,
filtrándose en las quebraduras de nuestro
escaneo subliminal.
En el nudo flojo de senderos sobre senderos,
aceptaré la propuesta auriñacience
de que el abismo puede grabarse
y termina en cuevas manifestando
la separación homínida. El yo muerto bajo
el yo hago. Mi vertical se apoya en mi cero.
Es posible ahora despostillar
el centro vivo del objetivo,
el bisonte esbozado por cuyo cuello
de manganeso yo pinto a la nutria sin garras
con la plata oxidada
de la estaca de Drácula.
Como violetas, dijo él
Jacques Marsal (1925-1988), con sus pulcras zapatillas de gamuza, nos conducía a la oscuridad de Lascaux. Fue necesaria su ausencia, en nuestra cuarta visita, para hacer evidente hasta qué punto su presencia determinaba qué es Lascaux. Siendo uno de sus descubridores, Marsal permaneció rodeado por la pasmosa frescura de ese enebro caído y colapsado bajo el cual cuatro niños se retorcían buscando entrar. El hecho de que Marsal continuara, por casi cincuenta años, fue un florecimiento más en el tallo de la cueva, y me conmueve la diferencia que una sola persona puede hacer en la personalidad de un lugar, no por mera declaración o información sino por estar envuelta, oblicuamente, por llevar consigo a Lascaux, haciendo su gracia florecer y permitiéndonos a nosotros, conscientes apenas de sus movimientos, leer a través de su luz.
Los hombres retoñan como violetas
cuando hace falta, dijo Olson,Blackburn, al final de su vida,
lamentaba la desaparición de un mesero
de Barcelona, un hombre viejo
que se movía con tal precisión y gracia
entre la clientela. Paul escribió:
"No hace falta saber
el nombre de alguien para poder amarlo."
Es por Marsal que conozco Lascaux de memoria
igual a un niño livianísimo
enmarcado por el trueno y el cielo disgregado y lívido,
un niño de pie sobre la sensación de eternidad,
eternidad decible, apenas por debajo del polvo.
[Hotel Cro-Magnon, septiembre, 1990]
Clayton Eshleman
Mecha de enebros
Traducción: Hugo García Manríquez
Aldus, 2013.
Etiquetas:
Clayton Eshleman,
Estados Unidos
lunes, abril 07, 2014
Tres poemas de Yaki Setton
Blues & roots
¿Soy Rosa Parks el 1o de diciembre
de 1955 en Montgomery negándome
a ceder el asiento a un hombre blanco
o Emmet Till muerto a los golpes
en Mississippi por haber saludado
a una chica blanca? ¿Qué fui antes de ser
esclavo? ¿Viola Liuzzo muerta a tiros
por el Ku Klux Klan? ¿Harriette Moore
asesinada al explotar su casa en la navidad
de 1951? ¿Qué fui antes de ser mulato
negro, sueco, inglés o chino? ¿Louis Armstrong
obligado a divertir a los blancos?
¿Y qué antes de ser Charles Mingus?
¿El mulato al que desangran
a latigazos por ser negro? ¿El negro
al que cuelgan desnudo por ser blanco?
Estoy abrazado a un campo de algodón
lleno de hermanos encadenados en medio
de esta oscuridad engañosa y el mango
del contrabajo cruje con sus cuerdas
que vibran bajo mi cuerpo sudoroso
mientras la boca canturrea freedom
for your daddy freedom for your mama
freedom for your brother freedom
for your sister ¿Por quién más debo
pedir? ¿Por quién tengo que escapar?
(but no freedom for me).
Locche
¿Se gana una pelea sin pegar?
La ceja no sangra ni tiembla
mientras tu cuerpo se adelanta
milimétrico hacia el adversario
que quiere golpearte sin cesar.
¿Ves la mano que asoma
por la derecha? ¿Y el gancho
de izquierda? Tu boca
con el protector parece furiosa
la frente apenas se agita
y los guantes te rozan o pasan
de largo en tanto Kid Pambelé
con su figura brillosa y negra
te abraza y se esfuerza por herirte
pero es inútil. ¿Cómo se mueve,
Nicolino, tu cuerpo en el ring?
Levantás la cabeza con cuidado
erguís la columna y los brazos
se relajan al costado de tu cintura:
eso es bajar la guardia y esperar
a que alguien se canse de darle
al aire para encontrar tu humanidad.
Museo
I
El edificio está vacío. Es el Casino de Oficiales
y no hay nadie ya que entre por su explanada
o sea recibido por un oficial que lo invite a comer.
Ni siquiera un Falcon de donde se baje a golpes
algún prisionero encapuchado. Se han ido
pero no dejan de resonar sus tacos contra el piso
al mismo tiempo que ponen su mano derecha
rígida sobre la sien y gritan ¡Buenos días almirante!
II
Sólo hay silencio en esta planta en ele.
A la derecha reconozco las pequeñas celdas
de "capucha" y sus ventiluces. Avanzo y un techo
de chapa gris en declive con sus finas vigas
me obliga a bajar la cabeza y mirar al piso.
Ya no hay nada: no hay secuestrados,
no hay picana, no hay grilletes ni Pentonaval.
Del campo de concentración sólo quedan
estas paredes peladas.
III
¿Qué es la ESMA sin los marinos que tiraron
a sus secuestrados vivos desde un avión
sobre el Río de la Plata? Qué es la Escuela
de Mecánica de la Armada sin los jóvenes
estudiantes de marina haciendo guardia
frente a los engrillados. Quién sabe dónde estarán.
Yaki Setton
Nombres propios
Bajo la luna, 2010.
viernes, marzo 28, 2014
Tres poemas de José Eugenio Sánchez
sentado en una pila de heno
tomando vino re-escribiendo haikus
un momento extraño -el muchacho
y la luna llena
se miran a través del telescopio
(y la luna clara
y callada
es un haiku)
la luna
llena el silencio
de la pupila
y la luna en el telescopio
y en el ooo
que exclama el muchacho al verla
the only cure for morphine
poisoning is more morphine
este es el río hudson emblema del ancestro que acabó con los bisontes
lugar para encender la radio del oldsmobile
recargarse en el hombro del atardecer y el peor merlot y tirar la ropa
[al agua
lugar donde jack y allen observan a mattmeando en el río
que repara ante el chorro con un leve crujir de rocas
la verga es larga cual cola de gato y se ve muy dura
en comparación con las piedras que parecen de plastilina
allen ve en esa carne un huerto de manzanas abandonado
en algún pedazo del panorama
y se le antoja la sidra
la tarta la jalea
las incontables unidades de vitamina c que hay en su pulpa
: matt tiene esa risilla que tienen los tontos
y a jack le encanta
le pregunta si escucha coltrane
si conoce el oscuro bar sin anuncio del village
y después de un silencio
si le apetece que le muerdan el glande ya
y el cauce del hudson suena
como si sus dedos acariciaran la espalda de los estados unidos
how can people be so furious
in this metaphysical void
(testimonio de michael)
a la verga la política la fe el corporativismo
y cualquier pendejada que permita vivir en paz a los poderosos
a la verga la estrategia: puntualicé
y allen propuso unilateralmente: ahora todos nos vamos a méxico
[y bla bla bla
yo reiteré: robert duncan es el poeta más importante de la costa oestey bla bla bla
y entonces gregory saltó sulfurado y me tomó del cuello y dijo entre
[dientes: michael eres un bla bla bla
lo empujé tirándolo al sueloinmediatamente me envolví la bufanda
e indignado me dirigí a la puerta
neal me miró y bostezó
y antes de salir jack me dijo
: eres el mejor espectáculo en millas a la redonda
la clave de todo aquello fue el aburrimiento
a la verga el aburrimiento
jack insiste en ser una sombra en las aceras
donde la verdad no es viable
porque la humanidad no la merece
a la verga los scat readers & cocksuckers & beatnicks
que discuten irascibles al repartir
un montón de marihuana en partes exactamente iguale
para repartirla en partes exactamente iguales
a la verga esos putos campesinos
que querían llenar su cabeza de filosofía
para no enlistarse en el ejército
y a la verga el ejército
preferimos morir escuchando una buena canción
o evadiendo al fisco con drogas duras chamánicas
o asfixiados en carcajadas secreciones sangre y mierda
o con la próstata del tamaño de un plato
o desangrados en la taza del baño
o hermosos en las vías del tren
etcétera
que por las firmas de un montón de burócratas
José Eugenio Sánchez
jack boner and the rebellion
Almadía, 2014.
viernes, marzo 21, 2014
Cuatro poetas españolas
Las niñas juegan
Las niñas juegan a la plastilina
y dicen
en esta casa hay muchos cerrojos.
En esta casa no pueden entrar papás.
Sólo niñas y niños y mamás.
En esta casa no puede pasar nada malo.
Y no tenemos miedo.
Yo tengo miedo, por las noches.
Anda claro, por las noches todas tenemos miedo.
Y pesadillas.
Mira qué bonito lo que estoy haciendo.
Qué bonito.
Mada Alderete Vicent (Madrid, 1959)
F.P.
Fernando Pessoa, miope, dibujado a dos tintas
en el billete arrugado con que compro la prensa.
Cien escudos su alma,
no más que cien escudos, lo justo
para un café y un bollo,
algunos cigarrillos o un billete eléctrico.
Fernando Pessoa, sé que sonríes
cuando saco tu billete y lo beso
como novia que despide a su amado.
Tu cabeza vale hoy cien escudos
y mañana quién sabe.
Todos los poetas debieran nacer en Wall Street,
ser moneda fuerte en el mercado bursátil.
De nuevo he traicionado tu amor.
Te he vendido como un judas cualquiera
por un café caliente. Esta tarde
besé tu mejilla
antes de darte al enemigo.
Mercedes Escolano (Cádiz, 1964)
Perdóname que ahora juegue
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Wislawa Szymborska
Cuando veo fútbol, tenis
carreras de fórmula 1
no olvido que en otras cadenas
siguen los telediarios.
Mientras gritamos gol
otro coche bomba explota
en un mercado; antes
de que acabe el set
habrá diez palestinos menos;
se apaga el semáforo
y una vida más en Guantánamo.
Mis padres llamaban
partes a los telediarios.
Ellos sabían que la guerra
no había terminado:
mientras en el salón la tele
vomitaba metralla,
la radio en la cocina
escupía recuentos de muertos.
Perdonadme que ahora juegue:
el dolor fue una institutriz severa.
Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1968)
Escocia
Un camión cargado
de güisqui Glenffidich
nos adelanta por la derecha
en una carretera
atestada de ciervos
y de vacas con flequillo.
Suena el himno de Escocia
en la furgoneta.
Algunos dormitan,
otros miran por la ventanilla
y limpian con la manga del jersey
el vaho adherido a los cristales.
Algunos mosquitos enanos
se han pegado a su trampa
de alientos cálidos
y de gargantas heladas.
Un caza americano F-16
sobrevuela el lago
como un moscardón insolente.
Dicen que aquí repostan
para ir al Líbano
a seguir con sus asuntos.
Una niña ríe y no me molesta.
Es una novedad estar en paz
con este cuerpo que me envuelve.
Algo me sonríe entre las tripas
y me conecta a la moqueta verde
de antiguos glaciares,
a la turba que destila cascadas
de cerveza negra
y que calentará el hogar
en el invierno.
Algo me tira del centro del ombligo
y me obliga a expandirme
entre valles infinitos,
entre piedras tan viejas
como el mismo Dios.
Quizás vine a buscarle a Él
a estos parajes
donde los hombres
son más hombres
si llevan falda,
donde la tierra se cultiva
con un mimo antiguo,
donde el clan familiar
da el cobijo necesario
a los hijos que vienen.
Quién sabe si,
después de todo,
Dios no es sino
ver pastar a los ciervos
entre una fina lluvia de alfileres,
la soledad de las islas
entre el viento del norte
llamando a la ventana,
la manta de cuadros
que abriga tus tristezas,
la cerveza cremosa
en buena compañía,
las risas de los tuyos
y el corazón en calma.
Sonia San Román Villamediana de Iregua (Logroño, 1976)
Mujeres en su tinta. Poetas españolas en el siglo XXI
Compilador: Uberto Stabile
Atemporia/UNAM, 2009.
viernes, marzo 14, 2014
Tres cantos indios
Canto de Hombre-que-no-está-del-todo-bien a la Princesa Thom
(Tlingit)
Aun de la casa del trago fuerte
escapan los hombres,
pero nunca de ti,
Mujer Cuervo.
Canción de un niño asustado de un búho
(Chippewa)
Temo mucho
también al búho
cuando me quedo
a solas
en mi casa.
Canción de despedida
(Havasupai. Canta Dan Hanna)
Lugar del manantial donde el agua gotea
que he recorrido.
Lugar, óyeme:
olvídame
ja nja.
Creí que siempre viviría
creí que siempre viajaría, así había sido.
Creí que siempre sería así
pero las fuerzas ya me han abandonado
ja nja.
Creí que siempre sería
como fue, así fui
pero las fuerzas ya me han abandonado.
Tierra que he recorrido
lugar, óyeme:
olvídame
ja nja.
Animales de cuerno
solía cazar.
Creí que siempre sería así,
sería así siempre
pero las fuerzas ya me han abandonado
ja nja.
Así es como fui
así,
así.
Matorral espinoso,
lugar
ja nja.
Corrí y corrí
a tu alrededor.
Olvídame
olvídame
ja nja.
Troncos caídos
que salté.
Lugar, óyeme:
olvídame
ja nja.
Lugar de rocas firmes
donde tropecé.
Lugar, óyeme:
olvídame
ja nja.
Lugar con caminos,
que seguí
alguna vez.
Lugar, óyeme:
olvídame
ja nja.
Lugar del arroyo
que chapoteé al cruzar.
Lugar, óyeme,
óyeme: olvídame
ja nja.
Lugar del Cerro Picudo,
Cerro Picudo
donde trepé corriendo.
Lugar, óyeme:
olvídame
ja nja.
Hasta la cima llegaba
y me detenía
a mirar la lejanía.
Lugar, óyeme:
olvídame
ja nja.
Hasta la cima llegaba
y me detenía
a mirar la lejanía.
Lugar, óyeme:
olvídame
olvídame
ja nja.
Conejo grande
y lejano,
joven, pardo
brincaba a esconderse
a esconderse
y perseguí
perseguí
ja nja.
Lo alcancé
le di alcance, lo logré
y con la vara de caza
lo enganché
lo enganché
ja nja.
Lo asé
y lo comí
creí que siempre viviría
creí que siempre viajaría.
Eso me pareció
pero las fuerzas ya me han abandonado
me han abandonado
ja nja.
Antílope lejano
antílope lejano y joven
que brincó a esconderse
salió,
corrió, lo perseguí
ja nja.
Lo alcancé,
llegué a su lado
con mi palo de caza lo enganché
lo agarré.
Lo asé
lo comí
ja nja.
Creí que siempre viviría.
Creí que siempre viajaría
que siempre sería así,
así fue.
Creí que siempre sería así.
No es cierto.
Creí que siempre sería así
pero las fuerzas me han abandonado
ja nja.
Pieles de venado
me pertenecieron
y colgué en los enebros.
Cubrí todo el árbol
y con orgullo las miraba:
tan orgulloso estuve
ja nja.
Pieles de venado
me pertenecieron
y colgué de los enebros,
dos árboles
tres árboles cubrí.
Con orgullo las miraba
creí que siempre sería así
creí que siempre sería así
ja nja.
Creí que siempre sería así
pero las fuerzas ya me han abandonado.
Creí que siempre sería así
como fue
como fue
ja nja.
Creí que siempre viviría.
Creí que siempre viajaría
pues eso había hecho.
Así fue
parecía
que sería igual siempre
pero ya no tengo fuerzas
ja nja.
El cielo sobre mi cabeza
me hacía creer
que siempre estaría allí
me hacía creer
que siempre estaría allí
pero ya no tengo fuerza
ja nja.
Óyeme
olvídame
olvídame
ya no tengo fuerza
creía que la tendría siempre
pues así fue
así fue
ja nja.
Aguaje a donde siempre llegué
me hinqué
lugar donde bebí
siempre.
Lugar, óyeme:
olvídame
olvídame
ja nja.
Aguaje de agua pintada
en la roca
donde me hinqué.
Lugar, olvídame,
olvídame
ja nja.
Sol, sobre la colina
te vi hundirte
y me eché a correr
me eché a correr.
Así fue
nunca fui lento
no fui así
ja nja.
No hice tal, no fui
así
corrí veloz
corrí veloz
pronto llegaba a mi casa
llegaba pronto
ja nja.
Corría más que el Sol
corría más que el Sol
Así fue antes
así fui yo
era así
ja nja.
No me quedaba dormido
no esperaba al Sol
no lo hacía
no fue así
así no fue
ja nja.
Al llegar el alba
lo miraba
me levantaba
me levantaba
y hacia el alba
corría
ja nja.
Creí que siempre sería así
así viajé
creí que duraría siempre
pero ya no tengo fuerza
creí que sería así siempre
como fue
óyeme
ja nja.
Lugar y tierra que recorrí
lugar, óyeme:
olvídame,
olvídame
eso quiero
eso quiero
ja nja.
Ya no tengo fuerza
creí que siempre sería así
y así fue
creí que viviría para siempre
creí que viviría para siempre
que siempre estaría con la tierra
me pareció
ja nja.
Que siempre estaría con las montañas
me pareció
así era,
eso creí
con tal orgullo
creí que siempre sería así
pero ya no tengo fuerza.
La tuve
así fue
fue así
ja nja.
He llegado al centro de la tierra.
Poesía de los indios de Estados Unidos y Canadá
Poesía de los indios de Estados Unidos y Canadá
Traducción, recopilación e introducción: Elisa Ramírez Castañeda
Conaculta, 2013.
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Estados Unidos,
Poesía indígena
viernes, marzo 07, 2014
Tres poemas de Jerome Rothenberg
Conversación quince
Yo quería algo de comer.
(Yo no quería nada.)
Yo quería un lugar para descansar & otro lugar para el placer de dormir.
(Yo quería las alegrías de la caridad.)
Yo quería el tiempo.
(Yo te quería a ti.)
¿Tenías hambre?
(No.)
¿Tenías talento?
(Tenía talento pero nunca tuve hambre.)
Yo quería manos.
(Yo quería estar libre de todo roce.)
Yo quería tener las manos amarradas a los costados de tu cuerpo.
(Yo quería tu cuerpo amarrado a un costado de mi casa.)
Yo era un animal & nunca fui libre.
(Yo quería la vindicación de los justos.)
"visiones de fantasmas"
. . . . . . .
oyéndolos hablar de fantasmas
luces azules (dice ella) vienen del campo santo
y van de casa en casa
los muertos
no advertidos de exilios aún por venir
por el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos
atestados como moscas en los corredores
se retuercen
de miedo ante las ramas de los pinos
que allí penden
& otros, de los interruptores
para mantenerlos alejados
*
& ella dijo que Ross había visto un esqueleto & había
pensado que debía de ser una bruja, de tan largos que
tenía el cabello y las uñas
Los tesoros de Dunghuang
2000 budas
un buda sin rostro
*
un buda negro
*
budas con bigotes
y barbilla de plata
*
tres budas travestis
*
buda con cabezas
alrededor de la cabeza
-docenas de cabezas girando
*
2000 budas
*
buda acurrucado
-una hendidura por ojos-
somnoliento
*
un buda de doce rostros
& mil manos con ojos
*
un buda que sostiene un helecho
-lleva una vaina
y de la vaina sale una mano
*
salen manos de los ojos del buda
-o lágrimas
*
con el terror en los ojos,
la boca abierta y tortuosa, con colmillos,
sostiene un disco con ojos llameantes
pero lo rodea un halo
¿este también puede ser buda?
*
buda delgado
buda famélico
sentado con la mano en el mentón
sonriendo
noviembre/diciembre 1996
Jerome Rothenberg
El trabajo del sueño. Antología
Traducción: Mercedes Roffé
Hilos Editora, 2013.
viernes, febrero 28, 2014
Dos poemas de Daiana Henderson
Roedor
El niño sacó la dentadura postiza
y llenó de monedas
el vaso de agua, a la orilla
de la mesa de luz de su abuelo.
y llenó de monedas
el vaso de agua, a la orilla
de la mesa de luz de su abuelo.
Estaban más doradas que
ninguna, como pulidas.
Miento. Yo no lo vi,
solamente me lo contaron
y estoy segura de que, además,
la anécdota es mentira.
Pero dejen que me quede
con la filmación mental
de las monedas expulsando
finos hilos de luz
que se atan a las puntas del sol.
No me quiten eso.
El arte de contener la respiración
Mi hermano desmayado en el fondo
de la pileta olímpica del club
es un recuerdo sordo.
El Colo lo descubre y sale,
cargándolo a la manera de Superman;
sólo que en vez de llegar la prensa
llega la ambulancia.
Mi mamá le sostiene la cabeza,
llora, de rodillas, ante la lástima
de las demás familias.
Tengo cinco años.
Veo la boca de mi madre
gesticular el nombre de mi hermano
pero no escucho nada.
Nos llevan a mí y a mi hermana
a la oficina del presidente
del club y nos dan seven up.
Mi hermano sobrevive y, habiendo
obtenido el título de campeón argentino,
deja de nadar.
Ya en casa, lo veo en la cucheta
tan débil que ni ganas me dan de pelearlo.
Con un tubo de papel higiénico y cartulina
le hago un globo aerostático.
Adentro del canasto estamos nosotros,
decimos algo.
Daiana Henderson
Un foquito en medio del campo
Editorial Municipal de Rosario, 2013.
viernes, febrero 21, 2014
Cuatro plegarias psicodélicas de Timothy Leary
El chakra coronario
¿Puedes flotar por el universo de tu cuerpo sin extraviarte?
¿Y concentrar tu atención en ese entramado de diamantes
formado por miles de millones de células?
¿Puedes hacer converger las corrientes sensoriales en tu cerebro
creando una erupción solar incandescente?
¿Un loto luminoso
de mil pétalos?
En las grandes sesiones
el guía pasa inadvertido
A éstas suceden aquellas
en las que se le elogia
Las peores son aquellas
en las que se le teme
o se le paga
Si el guía no confía en la gente
ésta sólo le devolverá desconfianza
El buen guía mide sus palabras
y permanece sereno
Cuando una gran sesión concluye
la gente observará:
"Todo ocurrió naturalmente"
"Fue muy sencillo, lo hicimos nosotros mismos".
La paradoja perfecta
Lo perfecto
incluye
lo imperfecto
El gran diseño
contiene
el fallo intencionado
El error
es el arquitecto
de la evolución
La vida entera
no es más que una serie infinita
de accidentes oportunos
Y cada metida de pata,
la perfecta fracción
de un todo perfecto
[Atención lector: Si logra detectar tres errores
en este poema ganará un pony blanco y negro]
Cómo escapar a la trampa de lo bello y lo bueno
A tu regreso
recuerda:
al escoger lo bello definirás la fealdad;
al seleccionar lo bueno definirás el mal
La moneda que has de troquelar tiene dos caras
Mejor es regresar según el flujo del Tao
Ya que los opuestos
ciertamente no existen más que para ti;
más allá de tus caras y tus cruces
baila la unidad
Todos los sonidos armonizan,
todas las partidas acaban en empate
Tu Dios sube el montículo del lanzador,
le hace señas a su compañero, el receptor,
reúne fuerza y lanza una bola rápida demasiado alta
--una falta en tu opinión de bateador--
pero que aterriza de lleno en el guante de tu Diablo.
Timothy Leary
Devocionario psicodélico
Traducción: Claudio Molinari
Ruido blanco, 2003.
viernes, febrero 14, 2014
Cuatro poemas de Eduardo Milán
Una economía de mercado no necesita lo que hago
una economía que desea, desea
me obliga al qué, si no
se me ha vuelto un sino, qué sino
vivir diciendo para qué sirve
lo que no sirve a una economía de mercado que serviría al más tonto
si me fuera con mi canción a otra parte
si mi canción fuera a las formas que preceden a la producción capitalista
el genio alemán pasó por allí diciendo "tiene un valor en sí mismo"
claro que mi canción no coincide con lo que se entiende por canción
no hay moneda que coincida
de ahí esas monedas en el suelo
--No odies tanto las palabras, vives de ellas
--no odio las palabras, aunque encubren
capaces de llevar a la cumbre al que no era
--no hay ningún rey real
más que el deseo de hacerse amigo del rey--
ciertas aves rapaces distraídas, tontas, no el águila
una inminencia de nido, unos gritos de pichón de nido
que se hace con saliva, ramas, barro, musgo, se deshace luego
ese equivocarse de presa
en cuanto a vivir de ellas no sé si no son ellas las que viven de mí
hablaban entre sí con el otro y el otro entre sí hablaba con el otro
se apoyaban los codos en la mesa casi sin peso
en la taberna, sobre el césped, en el tú a tú amante
Qué quieres
sé de memoria lo que no quieres
puedes dar el paso siguiente
sé de memoria lo que quieres
luego el siguiente --cuidado con el acantilado--
sé lo que quieres luego de su memoria
un caballo se sacude la memoria del caballo
crin mojada por la lluvia avienta gotas
eso en que se transforma un poema cuando ya no
memoria del poema
el fluido se derrama por la página en un plasma ahora líquido
así abandona el flujo
lo que emana ya no emana, lo que irradia ya no irradia
sé lo que quieres
dando vuelta a la manzana ves la manzana de atrás
ya no sirve lo mismo desde distinta mirada
las campanitas del convento allá sobre la montaña
sólo de cerca campanitas nítidas
mugidos de vacas
el riachuelo que murmura entre piedras, entre peces
marcas de campana, murmurar grabado
Si yo no tuviera esta historia que tengo
si tú no tuvieras esa historia que tienes
si ellos no tuvieran esa historia que tienen
te seguiría hasta el fin del mundo, contigo me hundo
me seguirías hasta no sé donde el sol se esconde
se seguirían seseando --haciendo eses-- hasta el fin
la tienen, ellos, la tienen, él, ella
todo fue de una belleza viva, transparente
--se los podía ver del otro lado, ebrios de ellos--
así hace la memoria realmente, hace visible, empareja
silla, cita
Eduardo Milán
Tres días para completar un gesto
Filodecaballos, 2013.
viernes, febrero 07, 2014
Tres poemas de Eros Alesi
Mi padre ha muerto
Que mi padre ha muerto. Que yo estoy muerto. Que los huéspedes de la cueva están todos muertos. Que los muertos están vivos. Que los vivos están muertos. Que las lágrimas son engañosas. Que mi padre es Arthur Rimbaud. Que yo soy su hijo Eros Rimbaud. Que el tren de la demencia, de la drogadicción, de la alucinación, del alcoholismo realiza tres paradas obligatorias. Que puede realizar una. Que puede no realizarlas. Que pueden ser un millón. Que la terminal es la estación de estiércol, ceniza, polvo, sujeta a las metamorfosis de formas y órdenes de vida. Que me amo. Que amo a Eros Rimbaud, hijo de Arthur Rimbaud. Que irradio amor universal. Que hoy mi nombre es Arthur Rimbaud gracias sólo a la resaca de hace pocos minutos. Que estoy en el puff de la situacional lucidez narcótica. Que yo. Que yo. Que puff. Que puff.
El monstruo
Que el monstruo. Que el gran monstruo. Que los monstruos. Que hace tanto calor. Que me estoy percatando del alucinado sueño que vivo. Que los sueños no son sólo nocturnos. Que un chorrito de aire fresco sopla en el sueño. Que está llegando la paranoica alucinación de lo extraño o quizá del extraño personaje. O acaso sea solamente el hombre. Que mil ojos fijos en mí. Que mil cerebros construyen castillos de pensamientos sobre mi ser. Que mil sombras tratando de oscurecerme la necesidad vital. Que mil murmullos. Que mil golpes. Que mil y mil vibraciones. Que mil sonidos de arpa. Que estruendos. Que chillidos Que pedos. Que apariciones mágicas de interesantes objetos. Que la gran bruja obsesión lo cubre todo con el guante del miedo. Que asustan parte de mi ser. Que aterrorizan parte de mi viaje ilusorio y alucinadamente figurado. Que mil policías irrumpen, violentando mi situación psicológica. Que rostros de mil policías se incrustaron en mi cráneo como un clavo. Que mil palabras se unen mágicamente sobre la hoja blanca de líneas horizontales. Que el viaje. Que el viaje loco. Que el viaje loco loco loco. Que el viaje irremediablemente loco. Que quizá yo loco. Que todo es alucinado. Que todo es alucinación. Que mil resacas alucinadas. Que mil discursos con doble sentido corren con la tarea de aterrorizar el ser. Que no surge el amor. Que no surgirán flores. Que no surgirán prados verdes. El caos ha mordido mi cráneo. Que los colores giran sobre un molino de viento que gira fuerte. Que los espacios blancos. Que tengo miedo y corro. Que corro hacia las cuevas. Que corro a la búsqueda de anfetaminas. Que corro detrás de mi sombra. Que la línea azul de tres milímetros. Que el calor de mis vocales. Que las acciones de mi puff son un mandala. Que tal vez el puff puff puff. Que el monstruo. Que el gran monstruo. Que el gran monstruo prolífico crea un suceso. Que un suceso más grande. Que un suceso más grande aun. Que la cadena de sucesos podría tener la continuidad de los números. Que 101 más 1 igual a 102. Que 102 más 1 igual a 103. Que 103 más 1 igual a 104. Que 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8.
Que hierbas, flores, árboles, Tierra, Luna, Marte, miles de rosas, mujeres de amor, amor homosexual. Ciencias naturales. Orina, matemáticas, sol, yo, el suceso, el pequeño suceso el gran suceso. Y tantas cosas. Que todo asume un valor relativo. Que puedo renunciar a todo. Que nada me es indispensable. Que quizá he creado un punto celeste y naranja que estaba clavado en la pared. Que el ser vibra. Que el hombre y el puff. Que el puff y el hombre del 68. 1-2-3-4-5-6-7-8.
***
Que puff. Que puff. Que puff. Que puff. Que puff. Que puff. Que puff puff. Que pufffffffff. Que puff. Que putupuff. Que putututupuff. Que ffffff. Que crack. Que deng. Que tsitstststs.tsitststs. Que spt.spt. Que prrrru. Que miauuuu. Que quiquiriqui. Que umm-umm-umm-umm. Que la gran jeringa. Que la grandísima jeringa. Que la mastodóntica jeringa. Que la colosal jeringa. Que la inmensa jeringa. Te agradezco jeringa. Que la jeringa materna. Que el olor a jeringa. Que el fruto acerbo de la jeringa. Que el prado de jeringas. Que un monumento de jeringas. Que un altar de jeringas. Que un jardín de jeringas. Que un zoológico de jeringas. Que un brazalete de jeringas. Que un restaurante de jeringas. Que una perrera de jeringas.
Eros Alesi
Voces paranoicas (Bitácora inédita)
Voces paranoicas (Bitácora inédita)
Traducción: Hiram Barrios
Cuadrivio, 2013.
Cuadrivio, 2013.
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