jueves, mayo 28, 2020
Cuatro poemas de Legna Rodríguez Iglesias
Kenozero
A nadie le importaría verme
sentada en la fila doce
del cine más importante de la ciudad
viendo una película rusa en una noche
sobre un tipo que es cartero
con actores que no son actores
sino personajes de la vida cotidiana
de un lugar en el culo del perro
a orillas del lago tal.
A mitad de la película
el tipo comienza a ver un gato sobre su pecho.
A nadie le importaría que hubiera un gato en el cine
sentado en una butaca al lado de mi butaca
expresando emociones positivas con su cola.
A mitad de la película el gato de la película comienza a
mirarme de reojo.
A nadie le importaría llevarme a lo más hondo,
entre pinzas de mandíbula, sumergirme, enseñarme eso.
A ti qué te importaría.
Voy al cine de vez en cuando
y eso es demasiado importante para mí.
23 caracteres
Ahí no pude y me fui a un museo.
Ahí no pude y me fui a un cine.
Disparé y maté a uno que debía pasar los cincuenta.
Volví a disparar y maté a otro
que a simple vista también los pasaba.
Soplé el cañón y guardé aquello.
Llegué a casa y me puse el delantal.
Descongelé, rebané, corté, machuqué, freí.
Hermosuras blancas y negras, verdes y amarillas.
Necesitamos velas, pensé.
En eso recibí un sms de mi marido donde decía:
Bello día, lluvia, frío, me siento como un arma
y voy a disparar.
Con mis últimos nueve centavos le contesté:
Apunta bien y no falles.
Nunca supe si lo recibió.
Gemelos
De Harold Bloom no sé ni la h.
De Roland Barthes no sé ni la r.
Están presentes en casi todos
los textos literarios que se escriben hoy en día.
Tanto mis amigos como mis desconocidos
los apuntan en sus tesis y en sus argumentos.
El pie de página les pertenece.
Están presentes en las conversaciones
y en los espacios alternativos
diseñados para hablar de arte o literatura.
Están en la naturaleza,
en el pasado y en el futuro.
Por ellos se levantan banderas a mi lado
que ondean libremente, vuelan.
Es un gran misterio para mí
darme cuenta de que sus apellidos
empiezan con la letra b,
la primera consonante del alfabeto
y sin duda una de mis preferidas
por sus semicírculos y su sonido áspero.
Les prometo a los que hoy
se han congregado ante mí
puntuales y responsables,
falsos y feos,
prestándome atención, considerándome,
que no descansaré hasta quedar preñada
de gemelos si es posible,
quienes serán registrados de la siguiente forma:
Harold y Roland, Roland y Harold.
Fin de la conferencia.
Pueden retirarse.
Una oración
De pronto, en medio de la noche, una oración.
Me tenía prohibido a mí misma comenzar cualquier cosa
con esa frase de pronto,
sin embargo ahí, en medio de la noche,
algo peor que de pronto,
estaba aquello, una oración.
En la cocina llené mi copa,
el agua tenía escarcha así que fue interesante sentir
esos cristales descendiendo por la lengua.
Era el calor, y estaba, como una absoluta apropiación
de todo el ser y el estar juntos
allí, en ese espacio y en ese tiempo, una oración.
Era el dolor, también, más de frente que de cabeza,
hacía casi una semana.
Y era el veneno de plátano, medicina natural compuesta
por alcohol y plátano.
Había una pobreza a mi alrededor que yo no podía
creer pero sí identificar.
Como tantas otras noches coloqué el doble candado,
bebí otra copa pensando en los cristales,
derretidos y tibios, a esa altura.
Fui apagando cada luz, cada bondad.
La oración se quedó para después.
Legna Rodríguez Iglesias
Dame spray
Hypermedia Ediciones, 2016.
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Cuba,
Legna Rodríguez Iglesias
jueves, mayo 14, 2020
Siete poemas de Osvaldo Lamborghini
Nunca es el siempre lo mismo;
siempre: es lo mismo, siempre.
Nunca es lo mismo.
Siempre es nunca: es lo mismo:
--Es lo mismo de siempre,
nunca lo mismo.
--Y ahora entregad los ejercicios.
Firmad con vuestro nombre, el mismo
Dado en la pila de bautismo,
Negro tapete del oficio,
Blanco de burla (con tropismos
De alcance no esperado),
Pero dado que un solo dado
De los pelos al bedel cojo
Trae y otra vez es lo mismo.
Los putos lo esperamos todo de Dios
Somos creyentes
Hijos de María
Comunistas aunque cuando venga el comunismo
¡malos! nos encierren
en esos terribles
campos de concentración
Donde te vigilan y
¡ni por casualidad!
podés emperifollarte
tranquila...
No sé, ponerte de vez en cuando
aunque más no sea
una enagua de cintura
un corpiño
o darte, ah,
eso sí que ¡hum! es muy mono
un toque de rouge
o depilarte a conciencia
la parte tierna del pezón
La madre Hogarth (fragmento)
Cuanto más límpidas te parezcan
Las aguas del lago
Y aun cuando creas
Rebosar de plenitud
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga
Cuando contemples
Con mirada ascendente y pura
El triunfo de los pájaros
Y la derrota de las olas
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga
Cuando vayas al encuentro
De la amada o el amado
Sintiéndote seguro
Del esplendor de sus pupilas
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga
Y no me abandones
Prematuramente
No te comportes
Como un ingrato
Recuérdame siempre
Yo soy tu proveedora de droga
Más bolitas de mercurio (fragmento)
Por mi falta de ángel para la plegaria
terminé en trickster de la poesía argentina (¡Argentina!)
terminé aunque no estoy aburrido
hago vida de familia y gasté
hasta mi último peso
en el podenco entierro de mi padre.
Estoy pensando incluso en casarme y en escribir
("¿O prefiero de nuevo ir al hospital?")
vanguardias de novela como lo receta mi médico amante.
La que está aburrida es la Divinidad
ella misma
la que me obligó a escribir autos de fe.
Claro que reiré último y mejor
pero cuando tome los hábitos
pode el árbol
esto es un fragmento
aunque los puntos suspensivos
--a ellos los detesto
Seré el
El Esposo Ejemplar
Generosamente me desligo
Le dejo el sexo a los retóricos
(Ya nadie me soporta,
yo menos, con mis anécdotas de paisanos,
con si las cosas fueron
en Viena, en Pringles o en el sud-este
este sud
de Necochea
--donde todos, para qué
vamos a engañarnos
son bestialmente dinamarqueses:
pero bestialmente.
¿Pero qué yo la culpa tengo?
Hay que ser de Pringles,
o en Pringles ser vaya efecto,
para comprenderlo a Lacan
bebiéndola como a quien le encanta
la "fuerza de nuestras fundaciones"
la sorpresiva
muerte en nuestras aguadas.
Hay que ser el loco
de mierda de Macías
o Mesías: ¿qué espera usted,
general Mansilla?
Hay que ser Lácan.
Hay que ser Borges.
Hay que ser
--pero bestialmente--
de Irlanda.
Aquí,
el agujero no se tapa,
"realícense", muchachos.
Hamlets, espectros,
fusilados, desaparecidos
¿muertos?, exiliados,
o soretes en pala.
Hay que ser un gaucho
y un guacho
y un hijo de puta también
y también un sabio
...y "cut up"
y "bad writing"
y también mierda y mareas
y espuma de cadáveres
y también cielo
¡y más cielo!
y también los caranchos
El Instituto de Rehabilitación (fragmento)
Entre el zen y la lotería
y el texto
tenía el tener
que llegar a esto
Entre el zen y el psicoanálisis
tenía el tener
que llegar a esto
este adicto
--un culo paciente
y drogadicto / para siempre
Tenía que tener
el privilegio de lo real
el excremento medioeval
el Espíritu Santo
--vamos, no es para tanto,
lo es
tenía que saber de ángeles
tenía que
pulsera de una esclava / tenía que
Pretty Jane
care vava
marchitarme en mi fe
--tenía que
--y quienes nunca tener
supieron Religión
no pueden entender
el éxtasis
la Gracia
el perdón
--y el terror, el terror
Dios
Dios
está ahí
un muro
una roca
y toda la eternidad
nos toca
un boga boga
por la droga
en la estela
del carmín y la canela
tenía que
Pretty Jane
tenía que
"Comí", digo,
Como Gombro. Sin testigos
Llovía y llovía. Había...
Melancolía.
Igual
partí al parque
y
otra vez comí
(es mi mal)
un chirlo más de charque
Ya es tarde
alarde:
mañana sí
hoy no.
Más llovía
Más melancolía
Pasa tío Aparicio,
un engorro
Sesoqueó
en un algarrobo
sin ser chorro
SIN SER
a la pregunta por él,
desdén en el morro
hay que decir-
sin irse, invertir:
SoyNó
Soñó, Song
nó el Viente Sir Katoo Yohno
el gonh
¡pero qué bien, mierda, a comer!
Osvaldo Lamborghini
Poemas 1969-1985
Editorial Sudamericana, 2004.
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Argentina,
Osvaldo Lamborghini
viernes, mayo 01, 2020
Cinco poemas del Cuaderno de traducciones de Ernesto Hernández Busto
Silencio
Mariannne Moore
Mi padre solía decir:
"La gente con clase no hace visitas largas,
no hay que mostrarles la tumba de Longfellow
ni las flores de cristal en Harvard.
Seguros de sí mismos como el gato
--que se lleva su presa a la guarida,
la cola fláccida del ratón colgada de su boca como cordón de zapato--,
a veces disfrutan de la soledad,
y pueden quedarse sin palabras
por unas palabras que los deleitaron.
El sentimiento más hondo se muestra siempre en silencio;
no en el silencio sino en la contención".
Tampoco era insincero él al decir: "Haga usted de mi casa su posada".
Las posadas no son domicilios.
Él era débil y yo fuerte, entonces
Emily Dickinson
Él era débil y yo fuerte, entonces,
así que me dejó que lo guiara.
Y luego débil yo, y Él era el fuerte,
y permití que a casa me llevara.
No era lejos, la puerta estaba cerca,
no tan oscuro si Él también venía,
no levantó la voz ni dijo nada
de todo lo que a mí me preocupaba.
Irrumpió el día, debimos partir,
ninguno de los dos ya era el más fuerte.
Ambos luchamos, el intento hicimos,
y sin embargo, no lo conseguimos.
La felicidad
Louise Glück
para Kelly
la felicidad son los objetos de cumpleaños
y la llegada de cosas dulces
cuando son inesperadas
la felicidad es cuando el instante
captura un rayo de sol y una risilla
sale de las tinieblas para echar un vistazo
la felicidad es cuando el cuerpo
rima con el corazón y todo nuestro ser
fluye como un torrente de montaña
la felicidad es cuando una diablura
baila como estrellas en los dedos
y no hay adultos a la vista
la felicidad tiene su propio reloj
llega en breves tics --luego
hace tac donde nadie la encuentra
Los sanadores
Sharon Olds
Cuando dicen, Si hay algún doctor a bordo
que se presente y nos lo haga saber, me acuerdo de cuando
mi ex marido se levantaba, y me gustaba ser
la que estaba a su lado. Ahora dicen
que no funciona a menos que seas su igual.
Y después de esos primeros treinta años,
yo no era la que él quería a su lado al levantarse
o al regresar --no yo sino ella, que también
se alzaría si fuera necesario. Ahora los veo,
levántándose, juntos, en grandes
alas médicas de aves zancudas --como cigüeñas con sus
maletines de doctor de semejantes-gustan-de-semejantes
colgando de sus picos. Pues bien. Así fue
como fue, él no fue feliz cuando pidieron
unas palabras y yo me levanté.
Lamento del viejo astronauta
Sergio Solmi
¿Qué habré sido
yo, de las cosas calientes
que otros llaman el mundo, la vida? Por años
he accionado propulsores y frenos
he controlado
los giróscopos, he vigilado
los índices de los campos
gravitacionales, el encenderse y apagarse
de las luces sobre los tableros.
Durante años
atravesé el océano sin riberas,
la esfera ilimitada, el todonada,
el vacío donde ya no hay
arriba ni abajo, ni orientes
ni occidentes, sólo la arremolinada,
llameante noche del abismo.
En cada punto me encontraba en el centro
y el horizonte no estaba en ningún lado.
He surcado las corrientes
multicolores de los meteoros, he bordeado
los astros en fusión, los soles apagados
a la deriva sobre la órbita, he sorprendido
la explosión de las novas, sobre la cabeza
(¿o los pies?) me recorrían,
crecían y mermaban,
las nebulosas, las galaxias. Con la leve
presión del dedo he desenredado
la ruta frágil entre las vorágines
de fuerzas en tensión.
¿Qué habré sido yo
de los hombres y sus historias? Decían
que en una hora de mi vuelo
se marchitaban, renacían
las eras, las civilizaciones. Yo nunca me di cuenta.
A veces he avistado
tiernos planetas veteados
de sombras, de mares, de nubes,
pero a tal distancia que un poco más tarde
podía pensar que eran ilusiones. Volvían
a confundirse dentro del pulular
enorme de las constelaciones mutantes,
a disiparse en el horrendo avance
del número, entre las coloreadas,
inertes, alucinantes,
abstractas geometrías del cosmos.
¿Acaso supe
alguna vez de los domingos a lo largo del río,
de los lugares a la sombra, de las risas
bajo el emparrado, de los golpes
de los jugadores de petanca? ¿Y los regresos,
bien entrada la noche?
De mis arribos
supieron sólo las banderas,
los faros, las barras, las rampas
de los astropuertos. Y a la salida
de la cabina de descompresión, me esperaba
calmo, idéntico, fijo,
fuera del espacio-tiempo,
el umbral de la casa.
VV. AA.
Cuaderno de traducciones [Primavera]
Selección y traducción: Ernesto Hernández Busto
Lorem Ipsum, 2015.
martes, abril 28, 2020
Cuatro poemas de A.O. Barnabooth
Scheveningue, Morte-Saison
En el pequeño bar claro, de bien pulidos muebles,
consumimos largamente bebidas inglesas.
Corridas las cortinas, la intimidad era más cálida.
Afuera, el viento del mar sacudía las sillas.
Se hubiera dicho el fumador de un tren o de un barco:
parecía llenarme la desazón de los viajes;
me sentía enternecido, afable y remoto,
y a un tiempo como niño muy juicioso y que se angustia.
Qué calma alrededor, sin embargo. La gente
se hacía confidencias junto a la barra.
¡Ah, qué pequeño es uno, qué de rodillas está uno
ciertas noches al sentiros tan cercanas, olas inmensas!
Mels-el-Kebir
Esta aldea me gusta. Entre los naranjos, sin mirarse,
dos muchachas se cuentan sus amores acompañadas
por dos inmensamente plañideras mandolinas.
Y este mesón me gusta, porque en el patio
las criadas cantan en la tibieza del atardecer
esa tonada tan dulce de La Paloma.
Escuchad: la paloma aletea...
Oh deseo de mi pueblo, lejano y mío, nostalgia
de las antípodas, de la amplia ruta de los volcanes inmensos,
oh lágrimas inminentes, lavad todos mis pecados:
soy la paloma adolorida, soy los naranjos,
soy el instante que se fuga y el atardecer africano,
mi alma y esas voces, juntas, de las mandolinas.
Votos del poeta
Cuando haga muchos años que haya muerto,
cuando los taxis choquen (como ahora) en la niebla
(pues nada habrá cambiado), ah, que pueda yo entonces
ser una mano fresca posada en una frente
--la de alguien que cantando recorra en su automóvil
Holborn, o Brompton Road, y contemple pensando
en la literatura los altos monumentos,
negros en la neblina amarilla y espesa--,
o ser el pensamiento oscuro que en el ruido
de las ciudades nace, dulce, secretamente;
la pausa de un instante, pues nos arrastra el viento,
niños perdidos en una feria de vanidades.
Y que a este principiante de lo eterno, en ofrenda,
le lleven simple musgo para Todos-los-Santos.
La máscara
Escribo siempre con una máscara sobre el rostro.
Sí, una máscara a la antigua moda de Venecia:
alargada, deprimida en la frente,
semejante a un gran hocico de raso blanco.
Sentado a la mesa, estiro el cuello
y me contemplo en el espejo de frente;
luego me vuelvo de tres cuartos, y examino
ese infantil perfil de animal --y me agrada.
Ah, que un lector, mi hermano, al que hablo
a través de esta máscara pálida y brillante,
imprima en ella un beso lento y hondo
sobre la frente hundida y las mejillas tan incoloras,
para que con más fuerza se adhiera así a mi rostro
ese otro rostro, hueco y perfumado.
Valery Larbaud
Obras escogidas de A.O. Barnabooth
Traducción: Ulalume González de León
Vuelta, 1987.
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Valery Larbaud
martes, abril 21, 2020
Cuatro poemas de Thaís Espaillat
Ejercicio de versificación de algo que dije por Whatsapp
Ya salí del concierto
Estoy afuera del carro de este pana,
él está drogadísimo
Yo no puedo manejar
no sé manejar mecánico
Estoy afuera del carro
(el pana está roncando)
y en el Bluetooth de un Kia blanco
acabo de ver a un tipo llamar a alguien
llamado "Baby Caca"
Delicia campestre
El dragón me está mirando
con sus ojos rojos
El chino me está sonriendo
con sus dientes marrones
El árbol de cerezo está florecido
con sus flores rosadas
El habla está volviendo hacia mí
con su mantel dorado
Mientras tanto,
como fideos transparentes
y hojas de tallo largo
Bebo té caliente
Bebo cerveza
Escucho a la familia con cuatro hijos
agradecer a Dios
El dragón me está mirando
El dragón me está mirando
Es difícil sentarse en una mesa redonda
y no hacer una ceremonia
Esa es la hija de la reina Isabel II
Título para libro de autoayuda:
No vuelvas a enamorarte
de nadie que tenga la boca fría
Perdón si está largo
Es que se tiene que entender
el significado, el poder maligno
de una boca fría
Una boca fría
Piensa en una boca
Fría
Que te besa y te besa
y tú la besas
A la boca fría
Entonces por termodinámica
sabemos
que esto resulta en una cosa
que podríamos llamar "beso tibio"
Una boca fría
que te besa
con la palabra horrible que es tibiamente
¿Cómo vas a enamorarte de alguien
que tiene la boca así?
No vuelvas a besar los cuchillos,
los tenedores,
las cucharas,
ay,
las cucharas, niña loca
Besar las cucharas
Besar las cucharas y que las cucharas
te besen a ti
Que las cucharas respondan tu gesto de destrucción
con tanta, tanta tibieza
Que no te quede más remedio
que intentar devolver,
devolver,
devolver
lo que nunca estuvo y te ríes
pero igual
te ríes e igual estás botando
todo el pan caliente
que deberías de comerte
tú.
Telegrama
Pequeña lista de imágenes en orden aleatorio:
Una fuente que se desborda
en un parque con luces naranjas,
una funda roja huyendo de los carros
en medio de la carretera
(nota al margen: parece un ramo de rosas),
un jardín que crece
en un techo rojo, al lado de una pared casi blanca,
una muralla morada y verde
del lado derecho, siempre del derecho,
que no deja salir al Sol,
unos insectos intentando besarse
en la luz de una lámpara,
unas manos que buscan algo
en una mesa,
unas alas cayendo
en el agua,
una mano que agarra un papel que dice:
"esto todavía me hace sentir sola".
Thaís Espaillat
¿Tienes quien te cuide la mula?
Ediciones Liliputienses, 2020.
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República Dominicana,
Thaís Espaillat
martes, abril 14, 2020
Eros (fragmentos)
La experiencia de Eros como carencia advierte de los límites del yo, de las otras personas, de las cosas en general. El límite que separa mi lengua del gusto que anhela es lo que me enseña lo que es un límite. Como el adjetivo de Safo glukuprikron, el momento del deseo es lo que desafía al límite apropiado, siendo un compuesto de opuestos forzados a estar juntos a presión. El placer y el dolor alcanzan a la vez al que ama, en la medida en que el atractivo del objeto del amor se deriva, en parte, de su carencia. ¿De quién es esa carencia? Del que ama. Si seguimos la trayectoria de Eros, lo encontramos trazando coherentemente la misma ruta: sale desde el que ama hacia el amado, luego rebota de nuevo hacia el que ama y hacia el hueco que hay en él, antes inadvertido. ¿Quién es el sujeto real de la mayoría de los poemas de amor? No es el amado, es ese hueco.
[...]
El aliento del deseo es Eros. Tan ineludible como el medio mismo, con sus alas mueve a su gusto el amor dentro y fuera de todas las criaturas. La vulnerabilidad total del individuo ante la influencia erótica queda simbolizada en esas alas, con su poder multisensual de impregnar y controlar al que ama en cualquier momento. Las alas y el aliento transportan a Eros, al igual que las alas y el aliento conducen las palabras: en esto se hace patente una analogía antigua entre el lenguaje y el amor. El mismo encanto sensual irresistible, llamado peitho en griego es el mecanismo de seducción del amor y de la persuasión de las palabras; la misma diosa (Peito) asiste al seductor y al poeta. Es una analogía que tiene perfecto sentido en el contexto de la poesía oral, en la que Eros y las Musas comparten claramente el aparato de asalto sensorial.
[...]
En esta historia de amor, como en la novela de Heliodoro, las cartas denotan su propio poder, el poder de cambiar la realidad eróticamente. Son las cartas las que despiertan el fuego del amor en la hija del rey cuando conoce a Apolonio. Son las cartas las que plantean el dilema de la presencia ausente del amante y el amado cuando ella lee ante él los nombres de sus rivales. Son las cartas las que le permiten poner el triángulo de Eros de cabeza abajo cuando, mediante la convención literaria, reescribe la escena de amor para que concuerde con su propio deseo. Esta heroína entiende el arte erótico de las cartas tan minuciosamente como su propio autor. Con una emoción tan profunda como la de Montaigne, su página hace la corte.
[...]
Como Midas, las cigarras pueden interpretarse como imagen del dilema erótico fundamental. Son criaturas empujadas por su propio deseo a confrontarse con el tiempo. Encarnan una versión más noble de este dilema que Midas, puesto que su pasión es musical, y ofrecen una solución nueva a la paradoja del que ama sobre el ahora y el luego. Las cigarras simplemente se introducen en el ahora de su deseo y se quedan ahí. Retiradas de los procesos la vida, ajenas al tiempo, sustentan el presente de indicativo del placer desde el instante en que nacen hasta que, como dice Sócrates, "mueren sin darse cuenta de ello" (elathon teleutesantes hautous). Las cigarras no tienen vidas aparte de su deseo y cuando este termina, así lo hacen ellas.
[...]
Eros es el terreno íntimo de todo lo que ocurre entre Adonis y Afrodita en el mito, lo que vuelve a representarse en el ritual de los jardines. Eros es el terreno donde el logos echa raíces entre dos personas que están conversando, lo que puede volver a representarse en la página escrita. Los rituales y las representaciones tienen lugar fuera del tiempo real de la vida de las personas, en un momento suspendido de control. Amamos semejantes momentos suspendidos sólo por su diferencia con el tiempo ordinario y la vida real. Amamos las actividades que se emplazan dentro del tiempo suspendido, como las festividades y la lectura, por su esencial falta de seriedad. Este amor preocupa a Platón: una persona seducida por él puede pensar en reemplazar el tiempo real con esa otra clase de tiempo apropiada solamente para los rituales y los libros.
[...]
Una ciudad sin deseo es, en suma, una ciudad sin imaginación. La gente sólo piensa en lo que ya sabe. La ficción es simple falsificación. El placer es irrelevante (un concepto que hay que entender en términos históricos). Esta ciudad tiene un alma acinética, una enfermedad que Aristóteles podría explicar de la siguiente manera: cuando cualquier criatura se dispone a intentar conseguir lo que desea, su movimiento comienza con la imaginación, que él llama phantasia. Sin semejante acto, ni los animales ni los hombres se animarían a proyectarse desde su condición presente hasta más allá de lo que ya conocen.
Anne Carson
Eros. Poética del deseo
Traducción: Inmaculada C. Pérez Parra
Editorial Dioptrías, 2015.
Editorial Dioptrías, 2015.
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Canadá
miércoles, abril 01, 2020
Cinco poemas de Blanca Varela
Los pasos
Y éste ¿hacia dónde? Tan seco y tan distante
que me detengo para oírlo volver a mi cuerpo,
para sentir entrar la sangre que arrojaba
al avanzar en círculos donde estuve parado,
inmensamente triste con mis cosas,
tan próximo a la jaula donde chilla mi papagayo rojo,
mi hermoso cinturón del Norte (de Piura o de Chiclayo,
no recuerdo).
Cuando niño di muchos,
aquéllos cuentan hasta morir,
los más puros y crueles.
Aquél hacia la mariposa o hacia el gato
que murió al poco tiempo,
o aquél hacia la madre,
para llorar sobre su oscura falda sin olores,
sobre su vientre que amo todavía como mi casa,
pecera, nido sombrío y fresco.
Hay otros. Cada uno de ellos da dolor,
de sed aquel que lleva al agua
y el del amor es hueco, desdentado,
alimento pesado que me arroja en el más negro llanto,
en extrañas posturas de mono,
riendo de los dientes afuera
con la risa como una flor carnívora.
Pero todos los pasos
juntos, amándose y matándose,
suman, son un hombre que camina,
un peligroso instrumento contra la paz.
Unidos pueden mirar al cielo con paciencia.
Palabras para un canto
¿Cómo fue ayer aquí?
Sólo hemos alcanzado estos restos,
el vaso que ilumina con su lejano y obstinado silencio,
el pájaro herido en el esmalte al alcanzar el fruto.
Llegamos con la puntual indiferencia del nuevo día,
saltando sobre la desgracia con precisión de atletas.
Hemos dormido bajo las estrellas,
hemos perdido el tiempo.
Paracas, Ancón, Chavín de Huantar.
Éstas son las palabras del canto.
¿Cómo fue ayer aquí?
No hablamos de dolor entre ruinas.
Es más que la palabra,
es el aire de todas las palabras,
el aliento humano hecho golpe en la piedra,
sangre en la tierra,
color en el vacío.
Yace aquí,
entre tumbas sin nombre,
escrito en el harapo deslumbrante,
roja estrella en el fondo del cántaro.
Por el mismo camino del árbol y la nube,
ambulando en el círculo roído por la luz y el tiempo.
¿De qué perdida claridad venimos?
Poderes mágicos
No importa la hora ni el día
se cierran los ojos
se dan tres golpes con el
pie en el suelo,
se abren los ojos
y todo sigue exactamente igual
Flores para el oído
en todas partes hay flores
acabo de descubrirlo escuchando
flores para el oído
lentas silenciosas apresuradas
flores
para el oído
caminando por la calle
que un hombre rompe con un taladro
sentí el horror de la primavera
de tantas flores
abriéndose en el aire
y cerrándose
de tantos ecos
negros rizados pétalos
arrastrándose
hasta el borde del mar de tierra
recién abierto
sé que un día de estos
acabaré en la boca de alguna flor
Curriculum vitae
digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora
Blanca Varela
Canto villano. Poesía reunida 1949-1994
Fondo de Cultura Económica, 2017.
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Blanca Varela,
Perú
sábado, marzo 21, 2020
Diez poemas de Hugo Padeletti
ME HE SENTADO A LA PUERTA Y HE MIRADO PASAR
los años como ramas hacia el humo.
Los pesados membrillos fueron humo
también. Y las granadas,
alveolada codicia de incendiados
veranos,
se abrieron sin salvarse:
amarilla, astringente, con amargo
sabor medicinal,
la cáscara en el clavo.
EL TIEMPO, ESTA EXCENTRICIDAD
de la mente, es difícil
de centrar.
Cuando quiero,
no quiere.
Sólo accede
cuando no pienso.
Cuando todos los viajes
acaban en su punta,
cede el tiempo.
(...muchas golondrinas
no hacen verano...
una golondrina
a veces sí... ninguna
golondrina...)
El tiempo
(opté por observar toda venida,
toda ida),
ni pasa
ni no pasa.
UN POEMA EN ESTADO
naciente
es un tono pensante.
Precipita
por imprevistos.
No discierne
entre el ángulo oscuro y el conjuro
de la luz,
entre citas
de Platón y varitas
de milenrama.
Brota
de la nada (que es todo)
y... lo siento:
pensaba en elementos
para un poema
junto al canario.
No me esperó, lo está
cantando.
La poesía se hace
queriendo
y sin querer.
Golpeas
en esta costa
y se juntan arenas
en la otra.
SE DICE QUE LAS SOMBRAS DEL HINOJO,
cuando se ven de pronto, sobre un lecho
de lajas,
figuran el futuro.
La lectura es oscura. Sólo el ojo
que nada espera
ve lo que le espera. Ve la primavera
salpicada de rojo, ve el verano
del piojo y el ratón
--sin goce y sin enojo--, ve el otoño
que desnuda su hueso y, en el beso
de mármol del invierno,
su epitafio y su infierno.
UN POEMA
para vivir
como viven sin tierra las semillas
en el viento.
Si vivir
es ser yo entre las cosas,
una fuga de vagas mariposas
me abandona en el yo.
Y paso por los cuerpos, por las losas
inscriptas, por los usos
ambiguos de la mente,
por la luz, por el pulso incontinente
del corazón
--la gente,
resbaladiza.
Sube, salediza
la enterada simiente,
y aflora, floreciente
la plena planta.
TENER UNA TORTUGA TRANQUILIZA:
cuando caminas miras dónde pisas
pero hiberna y te puedes distraer.
Se alimenta con poco y se introvierte
bajo su piedra antigua escriturada.
Sin decirlo te enseña la morada
adonde los sentidos retraer:
quizás para salvarte de querer
lo que el mundo te oculta, lo que muestra.
En no ser para ser,
en medio de los sabios es maestra.
'NO TIME LIKE THE PRESENT'*
No hay tiempo tan sin tiempo
como el tiempo presente:
ahora es ahora es ahora.
Que el pasado
guarde su abanico cerrado,
el futuro, su ausente.
La matriz
que engendra cada instante de raíz
es pronta y diligente:
tu cuidado
es la punta que arde;
tu 'mañana'
ya es tarde.
*Mrs. Mary de la Riviere Manley (1976-1859).
DEJA YA DE ATENDER
el debe y el haber
y acuéstate en el cero.
El mensajero
de la muerte
sólo pide tu alerta
y tu querer.
No te tiente la oferta
de los cinco sentidos; toma sólo
lo justo requerido
y acierta lo oportuno,
filo fino
sin mañana ni ayer.
Sólo el diamante
atraviesa la piedra intimidante
y descubre el tesoro.
Allí reunido
está todo asumido.
Sorteando la corriente
que te lleva y te trae
del mar a la rompiente
arriesga ya, en el juego militante
la carta pertinente.
Lo que pierdas
lo habrás ganado.
DICHOSO EL POETA QUE AVISTE
una dicha no dicha y la revista
de realidad y de belleza. Que no pacte
con la confusión imperante, los escombros
gastados de su época.
Que no deba dar cuenta de confusa
verborragia
ni de patética falacia.
Que entronice en su torre
la luz del corazón
y tras su puerta un biombo de ocasión:
'AL MARGEN DEL NEGOCIO'.
Dichoso aquel que huye
del corso y de la farsa
para entrar, sin disfraces,
al patio de su casa. Dichoso el que no pacta
con el polvo que encubre
y sí con el rocío que celebra
y lo descubre.
El que riega en su mente
una planta del Centro
que da flores y frutos
desde adentro. El que instrumenta
como diaria
la intemporal herencia milenaria.
El que articula imagen,
sonido y pensamiento
en esfera arteriada
de circulación del aliento.
El que nunca proyecta
sobre la intacta realidad
su propia enfermedad
o su delirio.
El que la acata
como oro acendrado
que vela un milenario
dragón del otro lado.
El que es amigo
de las cimas no holladas de los oasis
del desierto, de las islas
batidas por el agua.
El virtual referente
del diamante solar, de la esmeralda
lunar, del zafiro celeste.
El que humilde desciende
de la izada palmera
al ígneo mirasol
y a la hincada verbena.
El que es eco silente del bramido
del elefante, del orante
zumbido de la abeja,
del urgente rugido
del león.
El que frecuenta
--y no se ausenta--
las infrecuentes luces descendentes
que todo transparentan.
El que, sin peso, pisa del oficio
los vencidos peldaños
y lustra la gastada
veleta de la torre:
'PERMANENCIA EN EL CAMBIO'
YA NO QUIERO SINO
ser
polvo en un rayo de sol
que ilumine la espera.
No me asiste
lo ido
sino lo vivido.
(El oro
del avaro
es hojalata.)
Yo venero
esta pura conciencia que rescata
mi luz
mientras me mata.
Hugo Padeletti
Poemas completos
Adriana Hidalgo, 2018.
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Hugo Padeletti
sábado, marzo 07, 2020
Fragmentos de Fin al tormento. Recuerdos de Ezra Pound
Él tenía quizás 19 años, yo era un año más joven [1905]. Inmensamente sofisticado, inmensamente superior, inmensamente áspero-y-dispuesto, un producto diferente de todos los hermanos y los amigos de los hermanos, y los muchachos con que bailábamos (él bailaba mal). Bailaba con él por lo que decía. No importaba si había mucha gente alrededor. Aquí, en los bosques de invierno, eso parecía importante.
[...]
Había una "casa del árbol" que mi hermano menor había construido: un banco de tablas y una suerte de plataforma. La casa está oculta por las grandes ramas. De vez en cuando, se oye pasar un carro o un carruaje por el camino, por encima del seto. Con intervalos de media hora, las sacudidas de un tranvía o de un trolley. Él no debe perder el último "coche" ni el tren a Wyncote, en la Línea Principal. Hay otro trolley en media hora, digo, preparándome para bajar volando del nido.
[...]
"De nuevo se ha quedado hasta tarde". Mi padre le daba cuerda al reloj. Mi madre dice: "¿Dónde estabas? Te estuve llamando. ¿No me oías? ¿Dónde está Ezra Pound?" Se ha marchado --dije. "¿Y los libros? ¿Y el sombrero?" "Los recogerá la próxima vez". ¿Para qué habré bajado de aquel árbol?
[...]
Eso quizás ayuda a clarificar la nube de recuerdos. Es el contenido emotivo lo que importa. He escrito: "La perfección del momento ardiente no puede mantenerse. ¿O sí?" Erich dice que él es el Spiegel, el espejo, el espejo ustorio que "recoge toda la luz de alrededor". Sí, es cierto, pone la situación ins rechte Licht, pero no sé explicarle cuán doloroso es para mí a veces conservar el recuerdo del "momento ardiente".
Tal vez Erich lo recoge en el Spiegel, pero sólo debe reflejarlo. Yo debo darle cuerpo.
[...]
"Por qué está tan agitada cuando me lee esos apuntes?", me dijo Erich esta tarde. "No sé... no sé..., es el momento ardiente pero todo es tan lejano en el tiempo". "No tiene tiempo", dijo Erich, "es el momento existencial" (palabra que nunca puedo enfrentar). "No tiene tiempo, está fuera del tiempo, es eterno".
[...]
Espero las cartas con la intensa aprensión con que las esperaba hace casi cincuenta años, cuando Ezra finalmente partió a Europa. Con el paso de los años, he impuesto o sobrepuesto esta aprensión sobre otras personas, otras cartas. Una suerte de rigor mortis me empujaba hacia delante. No, mi poesía no estaba muerta pero se construía sobre o alrededor del cráter de un volcán extinto.
[...]
No hay razón para aceptar, condonar, perdonar, olvidar lo que Ezra ha hecho. Sylvia [Beach] lo dejó claro anoche. Y aquí debería renunciar a la esperanza de evocar a Ezra, si me atreviese a pensar en la prisión de Sylvia en un campo de concentración, cuando por poco se muere de hambre, en las magras raciones que dividía con su amiga Adrienne Monnier en el periodo de la clandestinidad. ¿Debo seguir? No hay razón para esperar que lo liberen.
[...]
Es el sabor de las cosas más que aquello que la gente hace. Atraviesa, puede decirse, a todos los poetas del mundo. Uno de nosotros ha sido atrapado. Ahora uno de nosotros está libre. Pero nosotros, los partisanos del pensamiento mundial, del mito, temblamos de miedo. ¿Y ahora qué?
[...]
He leído en el New Yorker del 24 de mayo de 1958 un interesante artículo de Edmund Wilson sobre el "señor Eliot". Escribe Wilson sobre T.S. Eliot: "A ningún otro poeta, tal vez, le va mejor el dicho de Cocteau según el cual el artista es una especie de prisión de la que escapan obras de arte". Wilson habla de la coacción en la poesía de Eliot, escribía bajo coacción --como nosotros. En realidad, la prisión del Yo para nuestra generación se materializó o dramatizó en el encarcelamiento de Ezra.
H.D.
Fin al tormento. Recuerdos de Ezra Pound
Traducción: Ernesto Hernández Busto
Mangos de Hacha, 2018.
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H.D.,
Hilda Doolittle
viernes, febrero 21, 2020
Dos poemas de Mary Szybist
Ideas felices
Tuve la feliz idea de fijar una rueda de bicicleta
sobre un taburete de cocina y de verla girar.
Duchamp
Tuve la feliz idea de colgar globos azules en el aire
y verlos estallar.
Tuve la feliz idea de poner mi pequeño caballo de cobre
en el estante para poder mirarnos uno al otro
toda la noche.
Tuve la feliz idea de crear un vacío en mi interior.
Y luego llamarlo natural.
Y luego llamarlo sobrenatural.
Tuve la feliz idea de envolver un pañuelo azul en mi cabeza y girar.
Tuve la feliz idea de que en algún lugar un niño había nacido
y no era como Helena o Jesús
excepto en el sentido de cambiarlo todo.
Tuve la feliz idea de que algún día podría encontrar tanto el
placer como el castigo, que entonces
los conocería y los padecería,
y que hasta que eso no pasara, fingir podría ser igual de bueno.
Tuve la feliz idea de llamarme feliz.
Tuve la feliz idea de que un perro que cava un hueco en el
patio al crepúsculo tiene su hocico muy metido
en el fango vital.
Tuve la feliz idea de que lo que no entiendo es más real que lo
que entiendo,
y luego la idea aún más feliz de enfundarme
en un par de zapatos de terciopelo azul.
Tuve la feliz idea de limpiar el cristal reflectante y decir
hola a mi alma azul. Hola, alma azul. Hola.
Esa fue mi idea más feliz.
En Tennessee me encontré una luciérnaga
Brillando entre la hierba, la boca de una araña
aferrada a su parte oscura; las patas de la araña
aguantaban las alas plegadas,
sostenían el abdomen aun mientras llamaba
con impulsos de luz fosforescente.
Cuando me canso de ser humana, trato de recordarlas
pegadas una a otra como cardos. Trato de colocarlas
en el centro de mi mente donde todo lo demás debe
rodearlas, hay que ver su púa y su zumbido.
Hay cortejo, y hay hambre. Supongo
que hay abrazos de los que ni los ángeles pueden escapar.
Incluso imaginarios. Luciferin, luciferase.
Cuando me canso de sólo tocar,
tengo la boca para intentar decir
aquello que, en tus brazos, no se borra.
Mary Szybist
Tomado de Cuaderno de traducciones [Primavera]
de Ernesto Hernández Busto.
Lorem Ipsum, 2015.
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Mary Szybist
martes, enero 21, 2020
Carta sobre poética
Veo que ya eres maestro otra vez. El 10 de noviembre resultó un fiasco, nos tomaron por sorpresa. Y ese "nosotros" es el mismo "nosotros" de estos poemas: tan opuesto al "ellos" y quizá tan opuesto al "tú", en tanto que colectivizar la subjetividad implica inmediatamente portones atrancados, barricadas, autodefinición vía el antagonismo etc. Si no estuviste ahí simplemente no lo entenderás. Pero en fin, meses después, o antes, ya no recuerdo, me senté a escribir un ensayo sobre Rimbaud. Fui a oír una charla a la Marx House y me quedé atónito porque la gente sólo puede hablar empleando los mismos mitos: que si Verlaine etc, que si era un huevón bueno para nada etc, que si el tráfico de armas etc, que si el colonialismo etc. Poco menos sobre el último punto. Como si nada hubiera que decir sobre lo que está presente en la obra de Rimbaud (o la poesía de vanguardia, en general) que no pueda ser leído en correspondencia con las convulsiones objetivas de todo momento revolucionario. De qué manera aquello que experimentábamos podía, me preguntaba, ser delineado de forma tal que nosotros mismos pudiéramos reconocernos ahí. La forma sería monstruosa. Eso está en la Estética de la resistencia, en alguna parte. O sea, obviamente despotricar contra el gobierno, vía un ladrillo por la ventana, está lejos de ser suficiente. Me puse a pensar que la razón por la que el movimiento estudiantil fracasó tuvo que ver directamente con los pinches slogans. Eran espantosos. Flojos como poemas. Es cierto, yo también fui a leer poemas a las ocupaciones estudiantiles y, francamente, me la hubiera pasado mejor bebiendo. Me sentía como un imbécil parado ahí, después de que otro hablara sobre qué hacer si te asaltan, y cosas por el estilo, pararse ahí y leer poesía. No puedo engañarme. No me hago ilusiones pensando que mi poesía de alguna manera había "pasado la prueba", sólo porque les gustó a algunos. Tú lo sabes bien, al alcanzar un entendimiento de la política, nuestro odio se hizo más intenso, empezamos a luchar guiados por un frío repudio homicida, y pocas veces pudimos encontrar esa sensación articulada en el arte, en la literatura. Ese es Peter Weiss de nuevo. Me preguntaba, somos capaces, de alguna manera, somos capaces de escribir un poema que (1) identifique el preciso momento en la presente coyuntura, (2) nombre la tarea específica del momento, i.e. un poema que nos haga capaces de nombrar ese momento decisivo y (3) ejerza su fuerza hasta el punto como si hubiéramos condensado y encarnado el análisis concreto de la situación concreta. No me refiero al poema como pensamiento mágico, nada de eso, sino como análisis y como claridad. No he visto a nadie hacer eso. Pero, aún así, es imposible comprender plenamente la obra de Rimbaud, y sobre todo Une Saison en Enfer, si no has estudiado y entendido cabalmente la totalidad de El capital de Marx. Y es por esta razón que ningún poeta que escriba en inglés ha entendido jamás a Rimbaud. La poesía es estúpida pero, de nuevo, la estupidez no es la ausencia de capacidad intelectual sino la cicatriz de su mutilación. Rimbaud fraguó su programa poético en mayo de 1871, una semana antes de que los miembros de la Comuna de París fueran masacrados. Él quería estar ahí, lo dijo muchas veces. En su "largo y sistemático desarreglo de los sentidos", su "Yo es un otro", está hablando de la destrucción de la subjetividad burguesa, ¿no? Eso es claro, ¿no? Así es como plantea a la imaginación poética, esa es su noción de lo que constituye la labor poética. Obviamente puedes leer esto como una mera receta para excesos personales, pero sólo desde la perspectiva de la realidad policiaca. Como, acabo de tomar anfetaminas, fumar mota, y ahora me voy a tomar una pepsi, pero no es por eso que escribo esto, y no se trata de eso. El "sistemático desarreglo de los sentidos" son los sentidos sociales, ok, y el "Yo es un otro", como en la transformación del individuo en colectividad, cuando todo da inicio. Es sólo en el mundo de habla inglesa, donde lo único que sabemos es cómo matar, donde tienes que señalar chingaderas tan simples como esas. En la lengua enemiga es necesario mentir & ver cómo el lenguaje es probablemente el principal de los sentidos sociales, eso debe ser desorganizado. Pero cómo lo logramos sin convertirnos en uno de esos incompetentes poetas conceptuales que andan de calenturientos con sus estudiantes. Tú sabes qué y quién. Para la mayoría de las personas, incluida la clase trabajadora, los trabajadores y estudiantes politizados son simplemente incomprensibles. Acuérdate de esto cuando hables del nauseabundo lenguaje vanguardista. O esto: la simple anti-comunicación tomada hoy del Dadaísmo, a manos de los más reaccionarios defensores de las farsas que han sido establecidas, carece de valor en una época en que la tarea más urgente es crear una comunicación nueva, en todos los niveles de práctica, desde la más simple a la más compleja. O esto: en las luchas de liberación, los pueblos que fueron relegados al reino de la imaginación, víctimas de terrores indescriptibles, pero felices de entregarse a sueños alucinantes, son lanzados al desorden, re-forma, y entre sangre y lágrimas dan luz a las cuestiones más reales y urgentes. Es simple, el ser social determina al contenido, el contenido desarregla la forma etc. Lee los últimos poemas de Rimbaud. Son vehementemente alucinatorios, tan frágiles, el sonido de la mente cuando no puede más y está en proceso de desintegración, el sonido del retorno al business-as-usual tras la intensa insurrección, el sonido del yo colectivo al ser empujado de regreso hacia su individualidad, el sonido de quien se ha congelado hasta morir. Hielo polar, es de todo lo que él habla. OK, ya sé, eso sólo nos lleva de vuelta al romanticismo del fracaso, y al poète maudit, ese conformismo más bien jodido. En todo caso, está lejos de ser nuestra coyuntura. Nunca hemos tomado el control de una ciudad. Pero, no sé, todavía podemos entender el pensamiento poético, tal como yo, y como tú, espero, nos dedicamos a esa tarea: como algo que se desplaza en sentido contrario a la anti-comunicación burguesa. Como todo eso. La totalidad de lo dicho. Podemos conversar con ideas que han sido borradas de la versión oficial. Si te resulta incomprensible, bueno, lee lo anterior. Piensa en una época donde no sólo es, digamos, imposible la revolución, sino incluso pensar en la revolución. Pienso específicamente en occidente, claro. Pero recuerda que la mayor parte de la poesía es la mímesis de aquello que un reaccionario percibirá como incomprensible, en vez de un diálogo con eso. Ahí la frase fue más allá del contenido, aquí el contenido va más allá de la frase. No sé, me gustaría escribir una poesía que acelere una continuidad dialéctica en la discontinuidad & que torne visible entonces todo lo que el realismo policiaco condena a la invisibilidad, donde el yo lírico, sí, esa cosa, pueda ser (1) un interruptor y (2) un colectivo, donde el habla directa y la incompresibilidad son sólo posibles como la síntesis que curve a las ideas por adentro y por afuera de los límites del insurreccionismo y el ilegalismo. El único riesgo evidente sería que las ideas desaparecidas broten "muertas", o reanimadas como zombis: terroristas como utopistas dañados para quienes todos los elementos, incluso aquellos eclipsados por el pensamiento burgués, continúan siendo absolutamente dominados por esa misma burguesía. Sé que esto poco tiene que ver con la "poesía", hasta donde esa palabra ha sido entendida, pero bueno, ni yo lo logro, no de esa manera. Mira, no creas que te estoy mintiendo. Así están las cosas. A mí se me acabó la "vida normal" hace unos veinte años. Desde entonces he permanecido encerrado en esta ciudad ridícula, me he mantenido al margen, inmerso por completo en mi trabajo. A cada pregunta he respondido con silencio. He mantenido un perfil bajo, tal como hay que hacer en posiciones contra-legales como la mía. Pero hoy, los millonarios lanzan su ataque sorpresa. Todo asciende a la superficie. Ya no me siento como yo mismo. Estoy hecho pedazos. Apenas puedo respirar. Mi cuerpo se ha convertido en algo distinto, se ha fugado a su dimensión más diminuta, diseminada hasta ser nada. Pero después de eso, respiró profundo, por fin pudo hacerlo, había llegado al otro lado, pudo observar sus funciones indeterminadas al interior de la totalidad. ¿No? Eso no es Rimbaud es Brecht, pero tú me entiendes. Como cuando el 24 de noviembre, estábamos afuera de la estación Charing Cross, recargados contra la pared etc. cuando de la nada unos 300 adolescentes pasaron corriendo frente a nosotros irrumpiendo por Strand, todos gritaban: "DE QUIÉN SON LAS CALLES SON NUESTRAS". Aquello nos hizo reír a carajadas. Sólo un maldito policía sería incapaz de responder.
Sean Bonney
Letters Against the FirmamentEnitharmon Press, 2015.
Traducción: Hugo García Manríquez
Versión inédita cedida por el traductor para Nueva Provenza
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jueves, noviembre 21, 2019
Cinco poemas de Diana Bellessi
La sirenita
La última fue esa rana pequeña
que nadando con sus patas estiradas
no tendría más de dos centímetros
en la pileta azul inmensa y la vi
de inmediato nadando junto a ella
como dos sirenas con gracia sin par
luego la tomé con mi mano izquierda
para que el cloro no la lastimara
sacándola con esa delicadeza
que señala a la compañera más
amada mientras
ella saltaba al pasto
sin decirme ni siquiera adiós!
ranita en el pueblo de Zavalla
Para que tiemble el mundo
¿T'haciendo los deberes?
me dice un gringo joven
en la heladera del pueblo
donde tomo café...
no, le contesto, escribo
por placer, no por deber
y oigo su risotada
que no me entiende
mientras hablan de accidentes
con unos cuatriciclos
saliendo de la pileta
de la Sociedad Italiana
y me pregunto qué hago
en este joven pueblo
de mierda donde nadie sabe
un poema y de sus héroes
menos sabe, de los bichos
y flores invisibles
y tampoco de los negros
del otro lado de la vía
que hacen relucir con nada
las tontas vidas secas
y perdidas hasta que alguno
escribe los versos de la Belkis
o de la iguana overa
para que tiemble el mundo
pero no estos gringos
ortopédicos de clase media
haciendo las mismas cosas
día tras día aunque cosas
tan idiotas que a nadie
hacen reír con ganas
o llorar frente a los cuentos
sublimes de la Belkis
en la tórrida mañana...
Para llevarlo siempre en mi corazón
Ah el buhonero gitano con sus dientes
de oro que me enamorara en Arcos de
la Frontera, sus enormes búhos,
el de Siberia y los de Canadá
cuya hembra no cesaba de gritar
hasta que él la soltó y se subió
al campanario de la iglesia y de ahí
iba y venía a comer de su mano,
hombre tan gallardo y hermoso silbándole
a la hembra canadiense que rebotaba
hipnótica frente al vidrio de la
ventana allá en lo alto y finalmente
regresaba a sus brazos, "lo hace con
gusto" decía su mujer, los dos
vestidos de negro y ella mirándolo
con admiración como lo miraba
yo, a él y a su lechuza en el mirador
sobre el río Guadelete y sus verdes
quebradas mientras brillaba el oro
entre sus labios y el pelo negro
amarrado por una cinta entre
sus canas, la lechucita africana
de largas cejas y la pequeña
blanca y suave y todo el séquito
adorable por detrás... el primer
buhonero que vi en mi vida, él
y su mujer, unos cincuenta años y
los búhos que viven ochenta, dijo
a Rosario que los tenía en sus brazos
y no paraba de reír y yo
de sacarle fotos porque al buhonero
no le saqué, para llevarlo siempre
en mi corazón...
Linda, linda mía
¿Por dónde andará mi iguana linda
perdida en el pasto de las doce
del mediodía como un yacaré
pequeño y overo con sus manchas
en la pielcita verde que brilla de
tal manera bajo el sol de Zavalla?
Linda, linda mía, cómo me miraste
cuando nos encontramos por primera
vez junto a la puerta de mi casa o
en la mañana del domingo renovando la magia
y yo te llamo y vos te vas, si quiero
dejarte manzanitas en el camino
para que sean tu banquete y te quedes
para siempre acá, verdecita mía
esta es tu casa y te quiero tanto
que no sabés...!
El mazo
En el viejo café Cervantes sobre la plaza
la sombra luminosa de mi padre me acompaña
siempre he querido a este boliche sombrío
donde los parroquianos varones juegan al mazo
español o miran la televisión silenciosos
y me dan permiso, Dios mío, de fumar adentro!
aquí veníamos con el papá a tomar café
y a él, no le daba vergüenza traer a su hija mujer
la ruta al frente y la vieja estación de tren
con la plaza al lado, ya suben las voces de estos
machos y quisiera atrapar cada gesto o frase
que se repite desde mi infancia a mi vejez
ahora que ya se han olvidado de mi presencia
con las cartas en la mesa y uno lee el diario
dos toman cerveza o miran un documental
sobre Tailandia y el mozo del bar y yo
la octava pasajera con un noveno sentado
atrás que ahora entra al café de la plaza, el más
antiguo que conozco y siempre milagrosamente
abierto, hay un tipo ahora en el reservadito
tomando vino, y mujeres nunca, qué entretenida
la rutina de los varones que ahora comparto
con mi cuaderno de notas mientras el noveno
se acerca a jugar una básica y hablan de una víbora
no sé si será de Tailandia o de Zavalla
pero todo tiene un sabor de aventura antigua
que me dan ganas de reír y de llorar al mismo
tiempo y ahí entra el barbero y Barrera detrás
que se sienta en mi mesa mientras recuerda,
octogenario ya, al Chevalier y a su mujer
Hilda, amiga de mi mamá, encantador este
Barrera, y otro, al que le reconozco la cara
aunque no sé cómo se llama y me dice "acá
se sentaba siempre tu papá, en esta silla,
frente a vos", lo recuerdo, sí, mirando hacia la plaza...
ustedes me trajeron, ¿verdad viejitos? y el dueño
del bar que me ofrece ahora una copita que no
me dejará pagar, tan grande y hondo, no sé
Diana Bellessi
Fuerte como la muerte es el amor
Adriana Hidalgo, 2018.
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Diana Bellessi
sábado, septiembre 21, 2019
Cuatro poemas de Ron Winkler
Nieve surrounding
para J. S., R. H. y M. R.
amamos la fría gramática fractal.
el grácil vaivén de la nieve en el aire.
el complejo trote de la nieve grácil
en la atmósfera.
tierra nueva ante las white boxes de nuestros ojos.
ella es la simplificación del ambiente.
amamos este callado galope del inicio
del está nevando.
amamos estos complicados estadios intensivos
de un clima especial.
su discreta cualidad de complicarse.
su claridad de específico desequilibrio.
amamos la turbulencia que se prueba a sí misma.
y el fenómeno en sí (cual memoria
del fenómeno).
con cuidado amamos el pacífico overbombing.
y más tarde el calmo constructivismo
de un albo sánscrito sobre las cosas.
Alpes nunca
para Steffen Popp
¿qué fue más decisivo al instaurar el ánimo,
los caribús de la nieve
o
la nieve caribú? aquellos veían como haikús libres de forma,
y ésta
se veía como haikú.
de las lácteas salientes de las cumbres
espumaban avalanchas
poco a poco
eran útiles (a entender nuestro) en tanto objetos.
sus ojos prometían
orden y valles.
por su propia seguridad
tomamos
sus datos biométricos
y creamos un subdominio: Files of felpa. también esto
sucedía
con recursos líquidos.
las praderas alpinas más valoradas casi podían
separarse (disolverse)
del concepto Natura.
se integraban por claras definiciones. por
tan solo
esos ítems valdría la pena el sendero.
Elogio de una entidad
belleza representa una forma
de belleza.
un estado probable de belleza.
belleza es la velocidad instantánea
de la belleza en suspenso.
sonido en vago rizoma.
la cantidad de belleza en el universo
siempre es la misma.
belleza existe de este lado y más allá
del horizonte de fenómenos.
la belleza interior
en subsistemas cerrados en sí
se demuestra sin efecto del exterior
como constante.
la cara interna de la belleza se comporta
inversamente recíproca
a su cara externa.
un mínimo de belleza es un máximo calmo
de belleza.
así como un valor
apenas por encima de su opuesto.
Noches en entorno de campeones
para Jeffrey McDaniel
las ambulancias, que rebasan al carro ambulancia
en el que vamos nosotros.
cuando no podemos dormir resplandecemos así,
como si fuera luz la oscuridad.
cuando no podemos dormir contamos a aquellos
que no pueden dormir.
cuando no podemos dormir nos levantamos
para cultamente retocar dicho estado -
como una Heideggeridad de ojos hundidos.
cuando no podemos dormir observamos
el bostezo de la policía de nuestros cuerpos en bostezo
en la lectura para bostezar de fascinantes
boletines, reglamentos de condominio.
cuando no podemos dormir entonces recitamos
las dos o tres o cuatro líneas de los dos o tres poemas
que nos sabemos.
cuando no podemos dormir, somos pequeños acorazados
Potemkin.
Ron Winkler
Últimas noticias de la zona aleatoria
Traducción: Daniel Bencomo
UANL / Posdata Editores, 2018.
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Ron Winkler
miércoles, agosto 21, 2019
Cinco poemas de Eduardo Milán
POLÍTICA la música y política la arena,
políticos el viento y sus alrededores.
Político el silbido de la serpiente
superficial sobre la arena superficial,
su seseo dejó una huella. Vean:
SSSSSSSSSSSSS -dejó una huella.
El viento sobre la arena la borrará,
su goma de borrar seseos, silbidos
para que sólo haya un silbido sin tiempo,
el suyo, sin memoria. Porque si no es de la memoria
de lo que se trata de qué se trata esta embestida
de la bestia que se vistió de nosotros, de plural,
de primera persona del plural: masa.
Más que de pan habría que hablar de Pan,
Pan los trajo aquí donde la ausencia es mayúscula.
EL POEMA que se dio cuenta
Que permanecería sólo en la deriva
De escribir sobre el poema
Salvaba así su vida. No temas -se dijo-,
El tema del poema es el poema.
Fuente que se alivia: parió.
Autonomía, autonomía.
Grito que se despliega por el pueblo
Que sobre sí mismo se dobló
Por un momento, respiro, por aliento,
Al poema le salvaste la vida.
Y también lo invisible, inocente
Reino que no se reduce.
UN POETA dice de otro:
«este tipo miente». Y nubes
ciñen su entrecejo, y las ovejas
suspenden su serena flotación.
¿Cómo lo sabe? Era una escritura
poéticamente correcta, iba
contra lo establecido del lenguaje cotidiano
y también contra lo establecido del poético,
volvía sobre sus pasos -no exactamente:
un surco más abajo- cumplía:
con las generales de la ley, imagen tras imagen,
fila india que entre dos levanta humo,
olía a incienso fuera de la recámara,
avanzaba hacia un Japón barroco, inexistente.
Y se oía el trote de un caballo.
¿Cómo supo el poeta que mentía el otro?
Es muy difícil no mentir en poesía,
entre una imagen, no mentir, y la siguiente.
Pero se puede. Lo leí en Miguel Casado.
«LA CRÍTICA brutal a todo lo existente»
incluye una crítica brutal al lenguaje poético
un lenguaje que venía -parecía-
salvado de todas -sólo el insecto
la poesía que cree que en su lenguaje está cuidada
no está cuidada en su lenguaje
-«contame un cuento para dormir, papá»
-te cuento: la poesía es lugar que no tiene lugar
eso lo hace un lugar de gran coartada de vida
lo que no tiene lugar no se destruye
la lucha es por los lugares y los bienes
verdaderos males para los que no los tienen
rima asonante
la muerte de la poesía es de una belleza perfecta
funerales de lo que no tiene lugar
luto de lo sin lugar
góndolas cubiertas en procesión por los canales
Venecia negra
Casanova murió, sigue la poesía
Cita: Marx
NO ESTÁ en ti estar, reina irreal, con un triste,
A su lado, asoleado de pena,
Ni en un triste con una que se va con la primera
Risa más lejos de lo que parece,
Esto es así, así es esto, el revés de lo mismo.
Por eso todo el mundo los veía raro,
Por eso murmuraban a su espalda el primer poema
Nacido en el río, a la orilla que crece, puro
Crepitar crédulo, zumban libélulas.
Eduardo Milán
Consuma resta II
Libros de la Resistencia, 2019.
viernes, junio 21, 2019
Migraciones (fragmento)
y atados de heno y de alfalfa para el ganado
y atados de juncos y plumas de avestruz y caléndulas
y racimos de estrellas y atados de pico de tucán
y atados de claveles rojos y rosas muchas rosas
y allí está la muchacha que pintó Diego Rivera
con los alcatraces
y olvidada en una caja de habanos
la fotografía de la abuela rusa en Xochimilco
en una trajinera cargada de alcatraces
y veo a mi abuela poblana en su casona de Las Lomas
y es la canícula desbordándose
y el aire se tiñe de pétalos
y la veranda de tan blanca se me pierde
y yo me pierdo en el recuerdo
y veo a mi mamá poniéndole alcatraces
a un jarrón de talavera y en la radio
están tocando los boleros que tanto le gustan
y veo a mi nana y veo a esa niña que soy yo
llevándole alcatraces a mi mamá
y me veo hoy ahora aquí
aquí después de todos estos años
y tengo en un florero unos alcatraces
y estoy oyendo los mismos boleros que oía mi mamá
y el tiempo se diluye en muchos tiempos
y mi vida está hecha de muchas vidas
mi nana y yo comemos en una fonda
pedimos tasajo y sopa de médula
bebo a grandes sorbos una coca-cola bien fría
y me sabe tan rica que se me saltan las lágrimas
mi nana me compra un algodón de azúcar
me compra chochitos de anís
y yo emberrinchándome
me compra una nieve de limón
y se me pasa el berrinche
mi nana Lupe habla poco
es de Oaxaca y no sabe bien español
me lleva a misa a escondidas de mis padres
me enseña a persignarme
y me encomienda a la Virgen de Guadalupe
ay! virgencita Madre de Dios
consoladora de los afligidos
salud de los enfermos
refugio de los pecadores
rosa mística
líbrame del mal
qué te digo virgencita qué más te digo
con qué palabras si no sé el Ave María
con qué palabras si tengo tanto miedo
tendrías que abrir la herida
abrir ahí en esa trizadura
y en esos los tantos y tan heridos días
y en los tantos yerros
y en ese despojo y en esa violencia de mí hacia mí
y en todos esos los años en que me desperdicié
y me olvidé de mí
y me acuso porque eso me hice y más
y eso y más para que mi mamá me quisiera
y eso y más para merecer su amor
y sigo queriéndola y sigo obedeciéndola
y aún muerta sigo obedeciéndola
y aún en contra de mí sigo obedeciéndola
y para ella y por ella ofrezco mi daño
santificado sea su nombre
ruega por nosotras
ruega por nosotras
ruega por nosotras
ni rezarte sé virgencita
ni el Padre Nuestro ni tus letanías me sé
Madre sin pecado concebida
la que está en falta soy yo
yo que no he podido llegar a ser yo
y lo huérfano ahí
ahí de raíz
y mi nana me cuenta de su nahual
y me dice que las niñas blancas no tienen nahual
y que voy a estar siempre sola y desprotegida
y yo me abrazo a ella y lloro con ella
y ella me enreda en su rebozo
el rebozo huele a humedad y a sudor
y nunca más volví a oler ese olor
tan de ella y tan solamente de ella
un día se largó con el jardinero
debe haber muerto hace mucho
a mí se me murió cuando me dejó y se fue
aparece en casi todas mis fotos de niña junto a mí
¿dónde quedó lo que viví lo que creí vivir?
¿dónde el sueño que fui que sigo siendo?
dónde toda esa gente y todos esos días que desaparecieron
como en los cementerios en que no hay nombres
no hay fechas sólo pedazos de cerámica rota
Gloria Gervitz
Migraciones. Poema 1976-2016
Mangos de Hacha, 2017.
domingo, abril 21, 2019
Cinco poemas de Bosco Centeno
La oropéndola
La oropéndola en
la rama del genízaro
picotea hambrienta
la roja carne
de una pitahaya;
mi presencia
interrumpe su comida
y asustada
se aleja
chillando.
Esta luna que se confunde
Esta luna que se confunde
con anuncios de neón
entre grandes edificios de hierro y cemento
me cuesta creer que sale entre islas y lago
frente a mi casa en Solentiname.
Aquí hay carros, motos, ruidos
y no los siento como el rumor del lago
el canto del pocoyo y la lechuza.
Sudorosos y enlodados
Sudorosos y enlodados,
tres días de marcha y cuatro emboscando,
pálidos, con el cuerpo lleno de piquetes
la mochila pesada como una cruz
pasando las postas del campamento despacio;
compañeros con la mirada nos preguntan:
-¿Todos completos?- Compañero, ni un tiro en siete días;
nada de contar.
Otros compañeros saldrán mañana a emboscar.
Exilio
Ese güis sentado
en una antena de televisión
está cantando igual que yo
una canción triste.
Aunque mañana cantaremos
en un árbol de grandes ramas.
Quise contarte cómo el río tiene
en su música una armonía de chorchas,
correas y martín-peñas, grillos y ranas,
de los saltos de los sábalos reales
en los remansos del río;
y de cómo las gallinitas de playa se
confunden con el violeta de las flores
de los gamalotes; pero vos despreciaste
mis poemas y te alejaste silenciosa
como el vuelo de una garza al atardecer.
Bosco Centeno
Puyonearon los granos
Ministerio de Cultura de Nicaragua, 1983.
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Bosco Centeno,
Nicaragua
miércoles, marzo 13, 2019
Caballo no entra (fragmentos)
¿Para qué nos sirve el arte en estos días? En La Esmeralda había de dos, los que se metían al rollo del "chido maestro, todo está chingón" y los picudazos que se recitaban a Adorno para interpretar un cuadro de manzanas. ¿Cuál era el bueno? Quién sabe, todos tenían becas de aquí y de allá, todos eran cuates y se criticaban sólo en reuniones secretas. ¿A quién podía importarle un carajo esto? No creo que sea diferente de cualquier otro ramo. Así ocurren las cosas en mi país y no hay antídoto contra el mundo. El mundo está ahí afuera: Estados Unidos matando iraquíes, israelíes palestinos, europeos turcos y africanos, ticos nicas, zapotecos mixtecos, pochos cholos, fecal amlo, norte sur, este oeste, tiburones ganarán cueste a quien le cueste. Ser fresa o ser banda ya no era opción, porque hacía un buen rato que se había instaurado el eje cultural Neza-Polanco.
Cuando se vive bajo la sospecha del arte no es necesario hablar un lenguaje único. Yo nunca tuve que decir "te amo". Me inventaba cualquier cosa y le ponía la cédula de metáfora. Una vez conocí a una lingüista que daba taller de creación en un café cerca del metro Universidad. Como todos los sábados yo iba por allí a tomar clases de alemán, a veces le caía. Ella era simpática y platicábamos a todo dar, ¿cómo decir?, estaba al nivel. Una vez me invitó a otro taller que se reunía en una casa cerca del teatro Insurgentes. No me pareció que la cosa iba de ligue porque ella no me daba bola. Así que me lancé esa tarde a la dirección que me dejó y llegué a la casa de un poeta, creo que uruguayo. Había unas doce personas y un chorro de botellas de vino y quesos. Rápidamente me senté cerca de la mesa para apañar la botella, por si se ponía muy de hueva la cosa. Comenzó la sesión y el viejo hablaba y leía que parecía un dragón. Todo el mundo se quedó volando en la silla. Al final hubo un par de comentarios, pero se sabía que el maremoto ya había pasado. La plática se relajó y los ojos de todos cayeron sobre mí cuando la chava del taller me presentó como pintor, ahí se soltó la romería. Las preguntas comenzaron sencillas, pero a los dos minutos ya era un interrogatorio, me bombardeaban con un chingo de nombres de los cuales no tenía idea. Intenté sacudírmelos con algo de expresionismo, ligando el concepto de sublime al Renacimiento, pero me cortaron enseguida con otros diez nombres que sonaban muy gruesos. El viejo poeta se dio cuenta de la paliza y se acercó a mi lado con un librito en las manos.
Tomá, me dijo, lo acabamos de publicar en la colección de la revista, es sobre un pintor que se llama van Velde, te va a gustar, era un tipo de pocas palabras, como vos, y comenzó a reír, a lo que el resto del rebaño tomó como que había terminado la madriza. Ese día me sentí infinitamente ignorante y no volví nunca más a los talleres, sin embargo, ahí comenzó todo.
El extraño caso del secuestro de los cines. Itzel estaba feliz porque las nuevas salas habían sido construidas en el complejo comercial Plaza del Valle. Yo no le veía caso tener que ir hasta allá sólo para ir al cine, el trauma del transporte lo traía muy clavado desde el DF. Al final resultó que el gobernador los había construido de su bolsa y, para asegurarse el público, mandó cerrar el resto de las salas que había en la ciudad. Por atascada que resulte la estrategia, así fue. El único que se salvó fue el Pochote y eso porque no cobraba la entrada y las pelis no eran nuevas, de lo contrario no se hubiera salvado. Cosas de ese estilo pasaban siempre, yo me quedaba perplejo con todos esos manejes. ¿Cómo era posible que nadie se quejara? Juro que a gran parte de la población le parecía una maravilla que pusieran los nuevos cines a costa de los que ya estaban, aunque fueran el doble de caros y el doble de lejos. Vaya, con decir que hasta el cine que abrían sólo para las muestras de películas independientes, que por lo general no son muy concurridas, hasta ese mandaron cerrar y jalaron las muestras para las nuevas salas. Acostumbrado al cine relegado, con mi espíritu de espectador precario en las salas de la UNAM, del Chopo o en la misma Cineteca, simplemente sentía y siento que algo no cuaja en ir a ver una muestra de verano a un Multicine, es tan bizarro como pedir una chela en McDonald's.
La situación era insoportable. Los grupos hablaban de necesidades diferentes. Luchas diferentes, pero el común denominador era la causa contra el gobierno. Nadie lo quería, lo llamaban rata. Hacían piñatas con la cabeza del góber y el cuerpo de un ratón. Era una fiesta del simbolismo. Por nada fue un movimiento social completo, pero a la iniciativa privada no le pareció. ¿Iniciativa privada? Un nombre elaborado para decir qué, ¿comercio?, ¿reaccionarios?, ¿empresarios?, ¿dueños de tiendas? Las mismas tiendas y los mismos dueños desde hace años. El hotel junto a la catedral se llama Marqués del Valle, que es una traducción de Hernán Cortés, ¿alguien lo sabe? Sí, todos lo saben. A nadie le importa.
José Molina
Caballo no entra
Luz & Sonido, 2017.
jueves, febrero 21, 2019
Si tuviese un billete de diez mil
Si yo tuviese ahora un billete
de diez mil guaraníes
¡Ah, si yo tuviese ahora un buen billete
de diez mil guaraníes!
Primero besaría a mi negro escocés en el hocico
y luego iríamos juntos por la calle
Orgullosos y altivos como buenos burgueses,
a nadie dejaríamos mirarnos
Burlona les diría nuestra sonrisa:
"A otros con ese hueso, pobres gentes;
¿es que no veis que somos respetables?"
Saludaríamos a la despensera
alegre y cordialmente, como quien lleva
un billete de diez mil en el bolsillo
Un billete es pasaporte a la sonrisa
en la despensa, en la calle y en la vida
Dos botellas de un litro cada una
de cerveza muy fría compraríamos
¡Y adiós nuestro billete de diez mil guaraníes!
Pero la noche, los astros y la risa
nos daría por él tan ventajoso trato
Si yo tuviese ahora un buen billete
de diez mil guaraníes,
compraría tabaco y no me preocuparía ya el insomnio
Jugaríamos mi escocés y yo hasta la mañana,
si yo tuviera insomnio, ambos tranquilos
por tener con nosotros un billete de diez mil guaraníes
Tras comprar el tabaco, de cinco mil,
no de diez mil, sería nuestro billete
Pero, obteniendo a cambio los juegos y la risa,
un buen negocio así habríamos hecho
mi escocés y yo
Si tuviésemos ahora un buen billete
de diez mil guaraníes,
quizá de tan seguros descansaríamos
profundamente y por largas horas
Y, más fuertes y sanos ya despiertos,
mejor enfrentaríamos el universo hostil
¡Ah, si tuviese ahora un buen billete
de diez mil guaraníes!
Mantendría a la Muerte a raya un rato más
Para nosotros dos, mi peludito,
el tiempo no es dinero, mas lo inverso
lo haríamos funcionar mejor que nadie
Veamos, ¿cuánto tiempo
podríamos comprar con diez mil guaraníes?
Días, meses, minutos, no me importa
Dejadme solo un ratito más
No os cuesta nada, y de cualquier manera
vosotros ya ganasteis este juego
Solo quisiera que no os deis conmigo
tanta prisa / No sé, no debería
dejar mi ropa interior desparramada,
ni tampoco en desorden mis papeles,
ni tanto sin hacer y en el tintero,
ni tantos días del futuro intactos
Además, qué os cuesta,
si ya me habíais ganado
desde el principio
Ay, mi peludo amigo, ¡y pensar que a nosotros
nos gusta de verdad tanto vivir
y que lo hacemos con tal gracia y talento!
¡Si tan solo tuviésemos ahora
un buen billete de diez mil guaraníes!
Si no hubiera para mí uno de diez, aceptaría incluso
uno de cinco mil
Y hasta uno de mil guaraníes acepto
Ah, mi perro bonito, pensar que ya tenemos
que empezar a aprender a despedirnos
del dinero del tiempo Del oro de los días
Del oro del futuro Del oro de la vida
Montserrat Álvarez
Panzer Plastic
Colección Underwood, Pontificia Universidad Católica del Perú, 2008.
jueves, febrero 07, 2019
Tres poemas de Wendy Guerra
Platea a oscuras
(poema de los espectadores)
Me han estado mirando desde el centro
lo sé
no les daré ni un dato de mi conspiración
y aunque sigan pidiéndome el silbato
dejaré de asistir
pero
tendré en mi cuello siempre su sonido.
Está ese proscenio a buen recaudo del tendido
que no me dejará salir volando
en caso de peligro arrancaré las luces
y soltaré a pedazos los vestidos.
Me han estado mirando desde la platea
no aplaudieron
no compraron programas
no cruzaron las piernas
no salieron a la calle
no estuvieron nunca en el butacón pero me miran.
Ellos son de los años sesenta
Hablan de Waldo, de la escuela
y bajito para que yo no escuche
las amigas de mamá preguntan
por sus antiguos novios.
Estoy demasiado cerca de ellos
cada mañana de domingo
cuando recojo las tazas sin vino
y las botellas llenas de ceniza
me doy cuenta de que tengo algo de ellos
que también siento nostalgia por los que faltan
y que aunque no quieran aceptarlo
Elena Burke y Los Beatles
me detienen a pensar.
¿Dónde yo estaba?
Y ¿cómo habría sido ante aquellos problemas
que recuerdan?
Me río de las barrigas de algunos
y del inexplicable aspecto atlético de otros.
Ellos
y también mamá
son de los años sesenta.
Colección de estampillas
Se ha quedado quieto el coleccionista
llorando al centro
mientras
por siempre sus únicas divinidades
descubiertas
se vuelven pobres colecciones enumeradas
que se acaban
y que no son viejos con bocas diferentes
sino miles de Molière
miles de unas locomotoras
y no ruinas de cartón
y no nubes
y no todo lo que antes
veía crecer como esperaba en sus hallazgos
fino humor de quien las dispersa
y todo se repite
y la cinta estelar del astrolabio
gira
al mismo centro
mientras Molière
descubre que todo acabó en su cuaderno
y que no sabe nada
y descubre mal
Molière tiene la culpa
mira desde el sello al coleccionista
que llora desde el centro
como queriendo adivinar
cuánto falta para terminar de descubrirse.
Wendy Guerra
Un grupo avanza silencioso (II). Antología de poetas cubanos nacidos entre 1958 y 1972
Selección: Gaspar Aguilera Díaz
UNAM, 1990.
lunes, enero 28, 2019
Tres poemas de Arturo Carrera
Cerca del molinete
Acompañaba a un amigo que visitaba
esa estación, ese pueblito.
Me quedé en el auto, esperándolo.
Y de a poco,
comencé a oír las voces y los gritos
de unos chiquitos que jugaban a las escondidas.
El de voz más ronca, pero feliz,
contaba: "uno, dos, tres, cuatro... quince... salgo y salí..."
Imaginé que los otros cuchicheaban y
contenían la risa.
Y el que de súbito dejó de contar
se acercó a la ventanilla del auto y exploró mi cara
en silencio
como para decirme: "piedra libre el que está
en esa cara",
en esa noche;
en esa memoria interrumpida;
pero desvió la mirada,
viró hacia los bultos en sombras de sus compañeros
que se movían como pájaros en un resplandor tenue,
rojeante.
Por un momento sentí que desaparecían de mí
toda la dulzura y toda
la desesperación callada,
de aquella luz bienhechora de la infancia.
El cementerio de Pringles
Fuimos en aquella luz temprana
al cementerio.
Visitamos el panteón familiar. No pasamos del umbral.
Espiamos
a través del vidrio de la entrada.
Atrás, el pequeño vitral
con la cara de Cristo,
indiferente;
pero suelta débiles colores. Una maraña transparente
de hilillos --ambarina y compacta--
une entre sí los ataúdes.
Diría que esas telarañas murmuran
cuando no conversan,
no cantan, creo que no; pero seguro que no se olvidaron de cantar y
sus murmullos parecen "boludeos" de adolescentes,
son apenas sedas de luz, líneas casi invisibles
que brillan exageradamente.
Confusa ligazón ahora en mi paladar
que parece increparme:
"¡no vuelvas más!; ¡Ni solo,
ni acompañado! ¡No vuelvas más!
Nuestra tela es el olvido."
Señales portátiles
¡Ojalá el verano se alargara
para recibir aún tus mensajes de texto,
ínfimos,
en una pantalla tan pequeña
como en los sueños tu cara!
¡Ojalá el verano contuviera
tu voz enfrentada a la mía
soportando el espacio y el tiempo
en que nos ocultamos!
¡Ojalá el verano desembolsara
sus noches más largas --sus pesadillas más difíciles
y
nuestros sueños indiscretos! No importa,
sólo para encontrarte.
Arturo Carrera
Las cuatro estaciones
Mansalva, 2008.
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Argentina,
Arturo Carrera
lunes, enero 07, 2019
Cuatro poemas de Francesca Gargallo
Junio
Podrida sobre el agua aletea
la muerte de las flores
y es silencioso
el pescador con su remo.
Susurros de pájaros
cultivos al sol y
tiburones.
Lo que mi padre decía y ahora sé
La piel tersa
cuya geografía recorrieron
las manos de mi juventud
no se me vedó.
Sólo que ahora es
demasiado cara.
No recibo pensiones como Virginia
ni los derechos de autor de Simone.
Me rompo el alma en una silla traduciendo
pierdo la voz con alumnas bostezantes.
Mas cuando las palabras fluyen
siento en ellas
a mis hermanas mayores.
Como los que nunca
tomaron el tren
dormidos
tras la sala de espera de segunda
desperté entumecida.
Francesca Gargallo
A manera de retrato una mujer cruza la calle
Universidad Autónoma Metropolitana, 1990.
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