martes, julio 28, 2020

Cinco poemas de Louise Glück


Amapola

Lo mejor
es no tener
mente. Sentimientos:
ah, ésos sí,
y me gobiernan. Tengo
en los cielos un señor
llamado sol, y me abro
para él, le muestro el fuego
de mi propio corazón, fuego
como su presencia.
¿Qué sería tal gloria
sino corazón? Oh, hermanos y hermanas,
¿fueron como yo alguna vez, hace mucho,
antes de ser humanos? ¿Se abrieron
una sola vez, y nunca más?
Pues a decir verdad
ahora estoy hablando
como ustedes. Hablo
porque estoy destrozada.





Amor perdido

Mi hermana pasó toda una vida en la tierra.
Nació, murió.
Entretanto,
ni una mirada atenta, ni una frase.

Hacía lo que todos los bebés:
lloraba, pero no quería comer.
Mi madre la abrazaba, queriendo cambiar
primero el hado, después la historia.

Algo sí cambió: al morir mi hermana,
el corazón de mi madre se volvió
muy rígido, muy frío,
como un pequeño medallón de acero.

Comenzó a parecerme que el cuerpo
de mi hermana era un imán. Lo sentía
atraer aquel corazón hacia la tierra,
para hacerlo crecer.





La entrada

Quería quedarme como estaba,
quieta, como el mundo no sabe estar,
no a mediados del verano, sino justo antes
de que se forme la primera flor, el momento
en que nada aún es pasado,

no a mediados del verano intoxicante,
sino a fines de la primavera, el pasto aún
no crecido a orillas del jardín, los tiernos
tulipanes apenas comenzando a abrir,

como un niño rondando la entrada, observando
a quienes van primero,
un tenso montón de piernas, atento
a las fallas de los demás, los titubeos a la vista

con la feroz confianza niña del inminente poder
preparándose a vencer
estas debilidades, a no sucumbir
ante nada, justo el tiempo

anterior al florecimiento, la época magistral

antes de la aparición del don,
antes de la posesión.






Lamento

De repente, después de la propia muerte, los amigos
que nunca se pusieron de acuerdo
ahora sí lo hacen acerca del carácter de uno.
Son como una casa llena de cantantes
que siempre ensayan la misma partitura:
fuiste justo, amable
y tu vida fue afortunada.
Sin armonía. Sin contrapunto. Sólo que
ellos no representan un papel:
se llora en serio.

Por suerte, ya estás muerto, si no,
el asunto parecería nauseabundo.
Mas cuando eso llega a su fin
y los asistentes se van, frotándose los ojos
pues el sol deslumbra como nunca
después del encierro de una mañana
con observantes de la rectitud misma
si bien la tarde, y septiembre...
cuando el éxodo comienza,
es entonces cuando has sentido
la punzada de la envidia.

Los amigos, estos vivos, se abrazan,
chismosean un poco en la banqueta
conforme el sol se hunde y la brisa nocturna
encrespa los chales de las mujeres...
He aquí, sí, el significado
de "una vida afortunada":
significa
existir aquí y ahora.





Una Obra de Ficción

Al dar vuelta a la última página, después de muchas noches,
me hallé envuelta en una onda de tristeza.
¿Dónde acabaron todas estas personas que me parecían tan reales?
Para despejarme el pensamiento, salí caminando con rumbo a
la noche; instintivamente, encendí un cigarro.
En medio de la oscuridad, el cigarro resplandecía,
     como un fuego encendido por un sobreviviente.
¿Pero quién vería esta luz, este puntito entre las estrellas infinitas?
Me quedé parada un rato en la oscuridad, con el cigarro brillando
     y empequeñeciéndose,
a cada fumada pacientemente destruyéndome.
Qué pequeña, qué breve.
Breve, breve, pero ahora se me había metido muy dentro,
     cosa que no harían nunca las estrellas.





Louise Glück
Tomado de Imperfecta semejanza II. In nomine vocis. Ulteriores meditaciones en torno a la traducción poética, de Pura López Colomé.
Evidentemente, las versiones al español de estos poemas son de Pura López Colomé.
UNAM, 2018.

martes, julio 21, 2020

Nueve poetas tamiles


El golfo

Intenté
Para ti
Capturar en papel
Lo que no tiene nombre
Mientras era todavía
Un pájaro en mi jardín.

Pero
Entre lo que busqué decir
Y lo que dije
El pájaro
Se echó a volar.

(Ka Mohanarangan)





Una oración

Mientras tu voz sea todavía audible
Deja de cantar.

Antes de que tus dedos se hinchen
Vende la jarana.

Antes de que los cascabeles se caigan
Quítate los ayoyotes.

Antes de que la cama sea un refugio permanente
Méteme en un ataúd.

(Neela Padmanabhan)





Revelación

No puedo
Como Siddharta
Desaparecer a medianoche
Y abandonar a mi esposa y a mi hijo.

En primer lugar
Mi esposa y mi hijo
Duermen con sus piernas sobre mí
Y no es sencillo
Escapar de su abrazo.

Incluso si lo hago
Tengo que enfrentar a esos diablos
Los perros de la calle
Que con tanto enojo ladran
A la gente tranquila como yo.

El tercero
Pero el más grave problema es
Si escapo por la noche
¿Dónde encontraré
Un baño en la mañana?

(Tapasi)




La petición

Oh, madre Mahayami,
Bendíceme con un hijo varón
Y te halagaré
Con el sacrificio de una cabra
Y te ofrenderé un platillo de arroz.

¡Pero qué tonto!
Le pides a una diosa
Que te bendiga con un hijo varón.

Mejor vete,
No tengo nada que hacer
Con tu cabra
Ni con otras ceremonias sangrientas.

(Adavan Deetshanya)




Una ecuación

Entre los versos de un poema
(a+b)2 = a2 +b2 + 2ab
Garabateó con lápiz
Mi hija la más chica.

Poema versus ecuación
Lo que escribió me dejó pensativo.

Pocos días después,
En su tarea

Nadaba entre
Símbolos algebraicos
Una florecita infantil.

(Karikalan)





Cansancio

Poemas que no he terminado
Me guiñan un ojo
Al amanecer

Pero las llamadas del trabajo
Café... Desayuno... Almuerzo...
Dejan poco espacio para la poesía.
No tengo tiempo para acomodar
Las sobras de la verdura que partí
Apiladas en un rincón.

Cuando corro
A la parada del camión
No registro ninguna escena pasajera todavía,
Pero la poesía persiste
Con su timbre en mi cabeza.

Al anochecer
Al lavar los platos
Al cocinar dosas
Al calentar la leche
Pienso que
Debería dormir
Sólo después de escribir un poema.

Anoche fue igual,
El sueño me reclama
Antes que la poesía.

(Ilampirai)






La vejez

Pasé
Esta mañana
Con preocupaciones de ayer

Esta puesta de sol
Con ansiedades del mediodía

Esta noche
Con temores de mañana

Me doy una pausa
¡Tengo setenta y cuatro!

(Subramania Raja)





El pájaro que se comió la fruta
Cuando vuela
Transporta en su interior un árbol.

(Kugai M. Pugazhendi)





Epitafio

No escriban
En mi lápida.

Él que se desvivió
Por las palabras
No necesita ser presentado
Por las palabras.

(Magudeswaran)





VV. AA.
Tamil New Poetry
Traducción al inglés: Dr. K.S. Subramanian
Katha Poets Café, 2005.
Versiones en español para Nueva Provenza: Inti García Santamaría

martes, julio 14, 2020

Cuatro poemas de A.M. Pires Cabral


Perro muerto

Fuimos contemporáneos
este perro y yo

y yo le sobreviví

y esto es tremendo.





El checador

El checador frunce el ceño.
Él cree que mi boleto
no es válido para este tren,
sino apenas, cuando mucho,
para un tranvía suburbano.

Su perforadora es un arma blanca.
Mejor: unos guantes de box.

Qué tren es este donde las personas
pueden ser como el saco de boxeo
de un checador, doble de un pugilista,
que la vida, tal vez,
decoloró.

Que manda en el tren, pero debe
recordar que también en él viaja.

Que es, como yo, un pasajero:
diez gramos de polvo prestados.





Computadora en la basura

Hay una computadora
en la basura. Y sin embargo
el cráneo de estaño tuvo memoria dentro
¡gigas de ella!,
hizo las cuatro operaciones,
aceptó versos
en su inmaculada
hoja en blanco virtual.

Ahora ya no suma
ni resta,
ni susurra poemas, ni subraya
errores ortográficos.
Las gotas de soldadura, precarias
neuronas metálicas,
perdieron la memoria.

Ya que te adelantaste,
compañera,
dime cómo es no trabajar.

Y si la herrumbre duele.





Los muertos (fragmento)

Los muertos son astutos: se licuan
con el fin de provocar nuestra piedad.
Son egoístas: exigen
un recuerdo puntual,
nos activan los sacos lagrimales.
De su oscura experiencia
nada dicen: pero son habladores
si se trata de recordar los besos dados.
Exploran con maestría
nuestras debilidades.
A los muertos —queramos o no
volvemos siempre.
Los muertos irremediablemente
nos hablan con su voz.





A.M. Pires Cabral
Tomado de A Perspectiva da Morte: 20 (-2) Poetas Portugueses do Século XX.
Selección y prefacio: Manuel de Freitas
Assírio & Alvim, 2009.
Traducción del portugués para Nueva Provenza: Inti García Santamaría

martes, julio 07, 2020

Cuatro poemas de Jack Spicer


Berkeley en tiempos de la peste

La peste se apoderó de nosotros y de la tierra bajo nuestros pies,
Crecía como un hervor, envolviéndonos en su interior.
Aguardamos, el cielo azul estremecido por un segundo
Se volvió negro con tanta muerte.

La peste se apoderó de nosotros y de nuestras sillas,
Con paso cauteloso entró en la habitación
(discutíamos a Yeats); se detuvo por un segundo
Sonrió luego y nos hizo morir.

La peste se apoderó de nosotros, reía, nos daba otras proporciones,
Nos hinchaba hasta el delirio.
Sucumbimos portentosamente; sufrimos por un segundo
Pero nos dejó una cierta calma en los ojos.





Cualquier tonto puede meterse al océano

Cualquier tonto puede meterse al océano.
Pero hace falta una diosa
Para salir de uno.
Lo que es verdad de los océanos es verdad, claro,
De laberintos y poemas. Cuando empiezas a nadar
entre las corrientes del ritmo y el alga de la metáfora
Hay que ser buen nadador o haber nacido diosa
Para volver de ellas
Mira esas nutrias marinas meciéndose rabiosas
En la mitad del poema
Inquietas y dóciles juegan donde
el agua apenas tiembla
Podrás abrirte paso entre olas y rocas
Hasta la mitad del poema y tocarlas
Pero probar el agua bendita
Despierta el deseo del regreso
El inicio del gozo.
A menos que seas un poeta o una nutria o algo sobrenatural.
Te ahogarás, querida. Te ahogarás
Cualquier griego puede meterse a un laberinto
Pero hace falta un héroe para salir de uno.
Lo que es verdad de los laberintos es verdad, claro,
Del amor y la memoria. Cuando empiezas a recordar.





Improvisaciones a una frase de Poe

"La indefinición es un elemento de la música verdadera".
La concordia inmensa de lo que
No se presta a definiciones. La gaviota
Solitaria en el muelle se revienta la cabeza a graznidos
Por ningún pez, ninguna gaviota,
Ningún océano. Como absolutamente despojada de significado
Como un corno francés.
Ni siquiera una orquesta. La concordia
Solitaria en un muelle. La concordia inmensa de lo que
No se presta a definiciones. Sin peces
Sin gaviotas, sin océano: la verdadera
Música.





Psicoanálisis: una elegía

¿En qué estás pensando?

Pienso en los inicios del verano
Pienso en las lomas mojadas bajo la lluvia
Anegadas. Derramándose
por hectáreas vacías de encinos y manzanitas
sobre viejas matas verdes enroscadas bajo el sol,
el chamiso, la salvia, y la mostaza de primavera.
O el viento caliente que baja de Santa Ana,
enloqueciendo las colinas
como racha de aire con un poco de arena
hiriéndolo todo y haciendo dulce a la semilla.
O en la ciudad donde los árboles de durazno
son extraños como los potros jóvenes,
y hay papalotes atrapados en los cables
de las lámparas de la calle,
y las alcantarillas ahogas con ramas muertas

¿En qué estás pensando?

Pienso que me gustaría escribir un poema tan lento como un verano
que se demora y no empieza
como un 4 de julio en algún lugar en la mitad de la segunda estrofa
después de una lluvia inusual
California parece ensancharse en el verano.
Me gustaría escribir un poema tan largo como California
y lento como el verano.
¿Me entiende, doctor? Tendría que ser tan lento
Como la punta del verano.
Lento como el verano
En un día de calor tomando cervezas cerca de Riverside
O en medio de algún camino al rojo vivo
Entre Bakersfield y el Infierno
Esperando a Santa Claus

¿En qué estás pensando ahora?

Pienso en que ella se parece mucho a California.
Cuando no se mueve su cuerpo es como un mapa. Por su piel
Cruzan carreteras vacías
Enormes carreteras vacías
Por las que cruza la luna buscando liebres
En las noches calientes de verano.
Pienso en que su cuerpo podría ser California
Y yo un triste turista rico del Este
Perdido en algún lugar entre el Infierno y Texas
Viendo el mapa de una California ancha, húmeda y que danza
Una que jamás he conocido.
Envíame algunas postales baratas, mujer,
Envíalas.
Una con la foto de cada uno de tus pechos evocando
Extraños monumentos nacionales,
Una de tu cuerpo vasto como una carretera de tres carriles
A veintisiete millas de una habitación
En el hotel más viejo del mundo.

¿En qué estás pensando?

Pienso en cuántas veces este poema
Se repetirá. Cuántos veranos
Torturarán a California
Antes que los malditos mapas ardan
Antes que el cartógrafo desquiciado
Caiga al suelo para poseer a
La dulce y espesa tierra de la que se ha estado escondiendo.

¿En qué estás pensando?

Pienso en que un poema puede continuar para siempre.





Jack Spicer
My Vocabulary Did This to Me: The Collected Poetry of Jack Spicer
Wesleyan University Press, 2010.
Traducción: Hugo García Manríquez
Estas versiones son parte de un libro próximo a publicarse por la editorial Matadero y la Universidad Iberoamericana.

domingo, junio 28, 2020

Cinco poemas de Beatriz Vignoli


El pino

Apagué los motores
y anduve a la deriva
¿cuántos años anduve
a la deriva, el motor apagado, ni
impulso ni gobierno, sin dirección?

Me recuerdo leyendo neones
a la vera de avenidas
desiertas. ¿Cómo pudo
nevarme encima todo este cansancio?
¿Cómo pudo acumularse, quedar ahí toda la vida?

Sacudo la cabeza como un pino. La nieve
no se va.





Escrito en la mesa de luz de un hotel * * * *

Por vergüenza de ser
pobre, me pasé media vida
escondiéndome
de mis amigos, no fuese que
murmuraran;
ahora ellos están
muriéndose
de todas esas enfermedades nuevas,
raras,
ahora sí
los abrazo, pero ya no irradian
calor, sus caras están grises
—quiero decir, de un gris
oscuro— y ya no queda nada
de todo lo felices y geniales
que íbamos a ser.





Función de la lírica

Mi padre agonizaba
en un sanatorio con TV por cable.
Puse el canal de ópera
para amortiguar sus alaridos constantes.
Justo cuando Rigoletto abraza el cadáver
de su hija, debí tenerlo al viejo
para que no se cayera de la cama:
la doble simetría de la escena
me la volvió soportable.





Solocalm

Al fin la luz del sol
se ha librado de ti
y da en una pared
y eso es el mundo.

Al fin el tiempo acá
se ha venido a vivir
y no hay gloria en los días
sólo calma

donde las cosas ya no sueñan con ser arte
donde las cubeteras no aguardan una cámara
y el tango del champagne
fluye de cumpleaños sencillito
y no hay infinitos libros, solamente este
y libre de vanidad la ceniza de los años
ya flota sin odiarte;

ya nadie calca nada del televisor,
para qué.





La caída

Si te dicen que caí
es que caí.
Verticalmente.
Y con horizontales resultados.
Soy, del ángulo recto
solamente los lados.
Ignoro el arte monumental del sesgo,
esa torsión ornamental del héroe
que hace que su caer se luzca como un salto.
Ese rizo del mártir que, ascendiendo
se sale de la víctima
y su propio tormento sobrevuela
no es mi especialidad. Yo, cuando caigo,
caigo.
No hay parábola
ni aire, ni fuerza de sustentación.
Un resbalón: espero. Al suelo llego
por la ruta más breve.
Un alud, una piedra,
una viga a la que han dinamitado.
No hay astucias del cuerpo en mi descenso.
Se sobrevive: el fondo
del abismo es más blando
para quien no vuela, sólo cae.
Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.





Beatriz Vignoli
Viernes
Bajo la Luna Nueva, 2001.

domingo, junio 21, 2020

Nueve poemas de Juan Carlos Flores


Pequeño Calibán

El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero mirar, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que mira, hay un niño cuyo nombre es Rachiel. El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero mirar, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que mira, hay un niño cuyo nombre es Rachiel. El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero escribir, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que escribe, hay un niño cuyo nombre es ya nadie.





El selenita

Nota necrológica, o spot de bailable, o parte del estado real del tiempo, por lo menos, El hombre del radio receptor, día y noche, con el radio receptor, junto a la oreja, esperando escuchar la noticia, nota necrológica o spot de bailable o parte del estado real del tiempo, por lo menos, El hombre del radio receptor, día y noche, con el radio receptor, junto a la oreja, esperando escuchar la noticia, nota necrológica o spot de bailable o parte del estado real del tiempo, por lo menos: El hombre del radio receptor, envejeció, enfermó, murió con el radio receptor junto a la oreja.





El repartidor de biblias

El repartidor de biblias, Dios o su mensajero, va de casa en casa distribuyendo biblias. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Hoy, que me llamo Pessoa, mi nostalgia es la botella cuyo contenido era leche, a la puerta dejada. Exiliado de mí, si pudiera regresar a algún sitio, me gustaría regresar a mí mismo, lugar con arboledas. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Hoy, que me llamo Pessoa, mi nostalgia es la botella cuyo contenido era leche, a la puerta dejada. Exiliado de mí, si pudiera regresar a algún sitio, me gustaría regresar a mí mismo, lugar con arboledas. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Bombas de humo, para que tú en el invisible te conviertas. Algo por los asediados hay que hacer.





La escalera de caracol

Si la izquierda fuera un traje de baño, si fuera yo Bertold Brecht. Todo el tiempo se rasca. Otra noche sin poderme dormir. Mírenme a los ojos, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme a los pechos, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme a las piernas, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme el trasero, dice. Cuando la perra envejece, hasta los perros viejos le huyen, dice. Ni la izquierda es un traje de baño, ni soy yo Bertold Brecht.





La canción del elefante

Soy un elefante, con la trompa endulzada, maestro Pound no traiciona a país alguno, ladrillos de catedrales o ladrillos de burdeles, los países, su sitio es el poema, su tiempo es el tiempo del poema, su muerte sería la muerte del poema, soy un elefante, con la trompa endulzada, gracias doy a ustedes, franciscanos, por confituras caseras, a través de barrotes, soy un elefante, con la trompa endulzada, maestro Pound no traiciona a país alguno, ladrillos de catedrales o ladrillos de burdeles, los países, su sitio es el poema, su tiempo es el tiempo del poema, su muerte sería la muerte del poema, soy un elefante, con la trompa salada.





Cuento de caza

Huye porque te muerde los pies. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pue/

Todos dicen que hay un cocodrilo en el río del pueblo. Arman una partida de cazadores, formada por los más osados y después de una larga y minuciosa pesquisa dan caza al cocodrilo. Un cocodrilo del tamaño real pero de goma y pintado de azul. Qué decepción. De manera que la noticia era una broma echada a correr por un bromista anónimo, el mismo que colocó el cocodrilo de goma, el cocodrilo pintado de azul en el lecho del río. Todos, sin embargo, continúan diciendo que hay un cocodrilo en el río del pueblo.

Huye porque te muerde los pies. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pue/





Franja

Extraño sitio y extrañas las palabras que lo nombran.

Soy un hombre obstinado, la idea era viajar para disminuir el mal que padezco, gran mal o pequeño mal y su daños colaterales, sé que he de vivir mi vida entera soportando el mal que padezco, y sus daños colaterales, sé que la causa verdadera de mi muerte será el mal que padezco, gran mal o pequeño mal y su daños colaterales, no la representación pública del mal que padezco, grandes o pequeñas representaciones, ni lo que daño colateralmente. Llevo diente de ajo y otros atributos todo el tiempo, en el bolsillo trasero del pantalón, pero esa táctica familiar tiene sus fallas. Necesito pisar mierda, si fuera posible pisar mierda de vaca. Sólo encuentro terrones, la fauna está contraída.

Extraño sitio y extrañas las palabras que lo nombran.





Novia mía

A fin de cuentas, uno es como esos cines de barrio, que habitualmente ofrecen viejas películas y sólo de vez en vez películas de estreno: casi siempre películas de guerra, ¿qué pasaría si volviera aquel tiempo en que era como esos cines del centro, que habitualmente ofrecen películas de estreno y sólo de vez en vez viejas películas? Duele saber que pese a todos los afanes uno es como esos cines de barrio, habitualmente ofreciendo viejas películas y sólo de vez en vez películas de estreno: pero hoy, única espectadora en la última fila, estás sentada tú, viendo una película de amor.





Espantapájaros

El
espanta-
pájaros

en el campo algo nos está queriendo decir/ no en los libros de historia/ no en los libros de filósofos/ no en los libros de inspirados profetas/ aunque de cierta forma/ allí también/

La memoria del holy/ proyecte su sombra caliente/ contra el suelo/ de la misma manera que el espantapájaros proyecta su sombra caliente/ contra el suelo/

El
espanta-
pájaros

en el campo algo nos está queriendo decir/ no en los libros de historia/ no en los libros de filósofos/ no en los libros de inspirados profetas/ aunque de cierta forma/ allí también/

¡Oh, la noble piedra, por la mano del hombre convertida en pedrada, el muñeco de tela, clavado con alfileres a una cruz, quiere testar!





Juan Carlos Flores
Un hombre de la clase muerta. Antología poética 1986-2006
Torre de Letras, 2007.

domingo, junio 14, 2020

Siete poemas de Antonia Pozzi


Ofrenda para una tumba


de A.M.C.

Desde lo alto me señalaste,
un poco afuera de la franja de las casas en ruinas,
un punto negro de cipreses
a través del azul encendido
que custodian
los mármoles blancos del cementerio.
Pensé en la tumba
que nunca había visto
y en ese instante pensé en ponerle,
con la flor en la mano y el corazón tembloroso,
la luz viva de los claveles rojos.

17 de abril de 1929






Acostarme

Ahora la suave aniquilación
de nadar bocarriba
con el sol en la cara
y la mente penetrada de rojo
a través de los párpados cerrados.
Esta noche, sobre la cama, en la misma postura,
la ilusión cándida
de beber
con las pupilas dilatadas
el alma blanca de la noche.

Santa Margarita [Génova, Italia], 19 de junio de 1929





Inocencia

Bajo tanto sol
en una barca estrecha
la alegría
de sentir contra mis rodillas
la desnudez pura de un niño
y el ebrio tormento de incubar en la sangre
lo que él ignora.

Santa Margarita [Génova, Italia], 28 de junio de 1929





Noche de abril

Palpita la luna suavemente
detrás del vidrio
de mi jarrón de prímulas:
sin verla la pienso también
como una gran prímula
asombrada
sola
en el prado azul del cielo.

Milán, 1 de abril de 1931





Pudor

Si alguna de mis pobres palabras
te gusta
y me lo dices
aunque sea sólo con los ojos
yo me abro
en una sonrisa santa
pero tiemblo
como una madre joven y pequeña
que todavía se sonroja
cuando un transeúnte le dice
que su bebé es hermoso.

1 de febrero de 1933





Grito

No tener un Dios
no tener una tumba
no tener ninguna certeza:
tan sólo cosas vivas que se escapan.
Estar sin ayer
estar sin mañana
y estar en la nada
ayuda
para la miseria
que no tiene fin.

10 de febrero de 1932





Las hermanas

Si dudas todavía, te diré
que para mí nuestro cariño
es como un ramo de flores púrpuras
llevadas por la noche
a una habitación que entristecía.

8 de septiembre de 1933





Antonia Pozzi
Parole
Mondadori, 1939.
Traducción: Roberto Bernal
Versiones inéditas cedidas por el traductor para Nueva Provenza

domingo, junio 07, 2020

Diario: cómo mejorar el mundo (sólo se conseguirá empeorarlo) (fragmentos)


                                                                      VI.
                   Dicen que la música totalmente determinada y
                   la música indeterminada suenan igual.          Yo
                                      visité a Hamada.          Levantándose
del torno, dijo     No me interesan los
                   resultados: sólo seguir adelante.          El arte
  está en camino de llegar a lo suyo: la vida.
  El lago es indefinido.          La tierra que lo
  rodea descansa sobre él oscureciendo su forma, forma
       que necesita permanecer no revelada.          Cantada.
     "Mundo flotante."          Lluvia, cortina que impide ver más allá de la
superficie del lago barrida por el viento: segundo aspecto
  (hay otros, me dice, uno con
neblina ascendente).          Ayer era quietud
               y reflejos, grupos de burbujas.          Un
                      jardín americano: agua, no arena,
                           vegetación, no piedras.          Truenos.
Sin proponérmelo, estoy yendo de lago
             en lago.          Airesalado.          Lago Salado.







                                               XX.        ¿Qué es un dibujo?
                     Ya nadie lo sabe.        ¿Algo
                     que no requiere que se espere uno a que se seque
           mientras lo está haciendo?
                           ¿Algo sobre papel?         El director de museo
                      dijo (Tobey, Schwitters) "Es una
                cuestión de énfasis."        Día de dar gracias.
Arte.       Plan de transportes (a la larga totalmente
                        gratuitos, los vehículos reconocidos
como lo que son: extensiones de cada ser humano
     y de su equipaje): las distancias cortas
                           carísimas (tomar taxi por una cuadra
                                  es un lujo), los viajes largos baratísimos
(cruzar continentes, océanos).        ¿Y el efecto del
                      video-teléfono sobre los viajes?        ¿Qué nos
                         quedemos en casa, satisfechos como dioses de la
                      impresión que daremos de
                      estar en todas partes al mismo tiempo?







                                                    XXIX. POBLACIÓN.

El arte ha borrado la diferencia entre el
        arte y la vida.          Ahora hay que dejar que la vida
                   borre la diferencia entre la vida y el arte.
                      La vida que propone Fuller es arte: ciencia
            de diseño total, inventario de recursos
                      mundiales (si hay existencias suficientes
         de cobre ya procesado, volver a usarlo, no extraer más:
                      hacer lo mismo con las ideas).        El mundo
      necesita que lo organicen.        Será como vivir una
                      pintura de Johns: las Barras y las 
         Estrellas serán los servicios, nuestras vidas
cotidianas las pinceladas.        McLuhan: El trabajo
              es obsoleto.        ¿Por qué?        El trabajo es
              una entrega parcial a una actividad.        Ahora la actividad
es necesariamente entrega total (piénsese en
              el trabajo de los artistas, trabajo que no tiene que ver
         con la ganancia).        ¿Por qué entrega total?
                      Electrónica.        ¿Por qué todo-al-mismo-tiempo?
         Así somos nosotros-son las cosas.        Yathabhutam.

              En donde hay un antecedente de
      organización (arte), introducir el desorden.
        En donde hay un antecedente de
                              desorganización (sociedad mundial),
            introducir orden.        Entre estas directivas
no hay mayor oposición que
                                   entre la montaña y el clima
     primaveral.      ¿Cómo puedes creer esto cuando
                            crees aquello?      ¿Y cómo no?
Larga vida.







                         LVIII.       (La música lo ha dejado
perfectamente claro: tenemos todo el tiempo
   del mundo.        Lo que antes nos tomábamos tímidamente
                 ocho minutos en tocar ahora lo extendemos
                 a una hora.        Personas que creen que no
   estamos haciendo nada platican con nosotros mientras
               tocamos.)        La conferencia de Suzuki sobre Yu,
   el principio del no-conocimiento, un
        no-conocimiento que jamás ha de convertirse en conocimiento.
              Hacia el final se rio suavemente,
sin expresar autosatisfacción, y
                   dijo: "¿No es chistoso?        ¡Hago todo un viaje
        desde el Japón para explicarles algo
            que por su propia naturaleza es
                    inexplicable!"        Un compositor, que ya no
dispone los sonidos dentro de una pieza de música, sino que simplemente
                     facilita una empresa.      Usando un
            teléfono, localiza materiales,
                      servicios, consigue el dinero necesario para
            pagarlos.







                                                            LXXX.        Antiguo
                           decreto imperial chino:     ¡Quemen los
                  libros!        Para obtener los libros que no han
   sido escritos todavía, prohibir la lectura de los que están en los
libreros.        El fuego reemplaza al polvo
         produciendo cenizas benéficas.        Intentamos
      la conversación (entre ingenieros y artistas).
          Descubrimos que no funcionaba.        Al último
    momento, nuestras profundas diferencias
(¿distintas actitudes respecto del tiempo?)
impedían el funcionamiento.        Lo que cambió
                   las cosas, volvió posible la conversación,
               produjo cooperación, devolvió
               el deseo de seguir adelante, etc.,
      fueron las cosas, las cosas mudas e inanimadas (una vez
                    en nuestras manos generaban pensamiento,
                lenguaje, acción).        Digamos que se pueda
organizar una serie de conferencias de las grandes potencias sobre la guerra.
Exigir que las conferencias sean públicas, se transmitan por televisión,
vía satélite, utilizar todos los recursos posibles. Aumentar su
              frecuencia.        De una manera o de otra
hacer que el juego sea visible (que se vean movidas) y lo pueden ver
         tal como es los que tengan tiempo e
     interés en observarlo.







John Cage
Del lunes en un año
Traducción: Isabel Fraire
Alias, 2018.

jueves, mayo 28, 2020

Cuatro poemas de Legna Rodríguez Iglesias


Kenozero

A nadie le importaría verme
sentada en la fila doce
del cine más importante de la ciudad
viendo una película rusa en una noche
sobre un tipo que es cartero
con actores que no son actores
sino personajes de la vida cotidiana
de un lugar en el culo del perro

a orillas del lago tal.

A mitad de la película
el tipo comienza a ver un gato sobre su pecho.

A nadie le importaría que hubiera un gato en el cine
sentado en una butaca al lado de mi butaca
expresando emociones positivas con su cola.

A mitad de la película el gato de la película comienza a
mirarme de reojo.

A nadie le importaría llevarme a lo más hondo,
entre pinzas de mandíbula, sumergirme, enseñarme eso.

A ti qué te importaría.

Voy al cine de vez en cuando
y eso es demasiado importante para mí.





23 caracteres

Ahí no pude y me fui a un museo.
Ahí no pude y me fui a un cine.
Disparé y maté a uno que debía pasar los cincuenta.
Volví a disparar y maté a otro
que a simple vista también los pasaba.
Soplé el cañón y guardé aquello.
Llegué a casa y me puse el delantal.
Descongelé, rebané, corté, machuqué, freí.
Hermosuras blancas y negras, verdes y amarillas.
Necesitamos velas, pensé.
En eso recibí un sms de mi marido donde decía:
Bello día, lluvia, frío, me siento como un arma
y voy a disparar.
Con mis últimos nueve centavos le contesté:
Apunta bien y no falles.
Nunca supe si lo recibió.





Gemelos

De Harold Bloom no sé ni la h.
De Roland Barthes no sé ni la r.
Están presentes en casi todos
los textos literarios que se escriben hoy en día.
Tanto mis amigos como mis desconocidos
los apuntan en sus tesis y en sus argumentos.
El pie de página les pertenece.
Están presentes en las conversaciones
y en los espacios alternativos
diseñados para hablar de arte o literatura.
Están en la naturaleza,
en el pasado y en el futuro.
Por ellos se levantan banderas a mi lado
que ondean libremente, vuelan.
Es un gran misterio para mí
darme cuenta de que sus apellidos
empiezan con la letra b,
la primera consonante del alfabeto
y sin duda una de mis preferidas
por sus semicírculos y su sonido áspero.
Les prometo a los que hoy
se han congregado ante mí
puntuales y responsables,
falsos y feos,
prestándome atención, considerándome,
que no descansaré hasta quedar preñada
de gemelos si es posible,
quienes serán registrados de la siguiente forma:
Harold y Roland, Roland y Harold.
Fin de la conferencia.
Pueden retirarse.





Una oración

De pronto, en medio de la noche, una oración.
Me tenía prohibido a mí misma comenzar cualquier cosa
con esa frase de pronto,
sin embargo ahí, en medio de la noche,
algo peor que de pronto,
estaba aquello, una oración.
En la cocina llené mi copa,
el agua tenía escarcha así que fue interesante sentir
esos cristales descendiendo por la lengua.
Era el calor, y estaba, como una absoluta apropiación
de todo el ser y el estar juntos
allí, en ese espacio y en ese tiempo, una oración.
Era el dolor, también, más de frente que de cabeza,
hacía casi una semana.
Y era el veneno de plátano, medicina natural compuesta
por alcohol y plátano.
Había una pobreza a mi alrededor que yo no podía
creer pero sí identificar.
Como tantas otras noches coloqué el doble candado,
bebí otra copa pensando en los cristales,
derretidos y tibios, a esa altura.
Fui apagando cada luz, cada bondad.
La oración se quedó para después.





Legna Rodríguez Iglesias
Dame spray
Hypermedia Ediciones, 2016.

jueves, mayo 14, 2020

Siete poemas de Osvaldo Lamborghini


Nunca es el siempre lo mismo;
siempre: es lo mismo, siempre.
Nunca es lo mismo.
Siempre es nunca: es lo mismo:
       --Es lo mismo de siempre,
       nunca lo mismo.

--Y ahora entregad los ejercicios.
Firmad con vuestro nombre, el mismo
Dado en la pila de bautismo,
Negro tapete del oficio,
Blanco de burla (con tropismos
De alcance no esperado),
Pero dado que un solo dado
De los pelos al bedel cojo
Trae y otra vez es lo mismo.







Los putos lo esperamos todo de Dios
Somos creyentes
Hijos de María
Comunistas aunque cuando venga el comunismo
¡malos! nos encierren
en esos terribles
campos de concentración
Donde te vigilan y
¡ni por casualidad!
podés emperifollarte
tranquila...
No sé, ponerte de vez en cuando
          aunque más no sea
una enagua de cintura
un corpiño
o darte, ah,
          eso sí que ¡hum! es muy mono
          un toque de rouge
          o depilarte a conciencia
          la parte tierna del pezón







La madre Hogarth (fragmento)

Cuanto más límpidas te parezcan
Las aguas del lago
Y aun cuando creas
Rebosar de plenitud
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga

Cuando contemples
Con mirada ascendente y pura
El triunfo de los pájaros
Y la derrota de las olas
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga

Cuando vayas al encuentro
De la amada o el amado
Sintiéndote seguro
Del esplendor de sus pupilas
Igual recuérdame
Yo soy tu proveedora de droga

Y no me abandones
Prematuramente
No te comportes
Como un ingrato
Recuérdame siempre
Yo soy tu proveedora de droga







Más bolitas de mercurio (fragmento)

Por mi falta de ángel para la plegaria
terminé en trickster de la poesía argentina (¡Argentina!)
terminé aunque no estoy aburrido
hago vida de familia y gasté
hasta mi último peso
en el podenco entierro de mi padre.
Estoy pensando incluso en casarme y en escribir
("¿O prefiero de nuevo ir al hospital?")
vanguardias de novela como lo receta mi médico amante.
La que está aburrida es la Divinidad
ella misma
la que me obligó a escribir autos de fe.

Claro que reiré último y mejor
pero cuando tome los hábitos
pode el árbol
esto es un fragmento
aunque los puntos suspensivos
--a ellos los detesto

Seré el
El Esposo Ejemplar
Generosamente me desligo
Le dejo el sexo a los retóricos







(Ya nadie me soporta,
yo menos, con mis anécdotas de paisanos,
con si las cosas fueron
en Viena, en Pringles o en el sud-este
este sud
de Necochea
--donde todos, para qué
vamos a engañarnos
son bestialmente dinamarqueses:
pero bestialmente.
¿Pero qué yo la culpa tengo?
Hay que ser de Pringles,
o en Pringles ser vaya efecto,
para comprenderlo a Lacan
bebiéndola como a quien le encanta
la "fuerza de nuestras fundaciones"
la sorpresiva
muerte en nuestras aguadas.
Hay que ser el loco
de mierda de Macías
o Mesías: ¿qué espera usted,
general Mansilla?
Hay que ser Lácan.
Hay que ser Borges.
Hay que ser
--pero bestialmente--
de Irlanda.
Aquí,
el agujero no se tapa,
"realícense", muchachos.
Hamlets, espectros,
fusilados, desaparecidos
¿muertos?, exiliados,
o soretes en pala.
Hay que ser un gaucho
y un guacho
y un hijo de puta también
y también un sabio
...y "cut up"
y "bad writing"
y también mierda y mareas
y espuma de cadáveres
y también cielo
¡y más cielo!
y también los caranchos







El Instituto de Rehabilitación (fragmento)

Entre el zen y la lotería
y el texto
tenía el tener
que llegar a esto
Entre el zen y el psicoanálisis
tenía el tener
que llegar a esto
este adicto
--un culo paciente
y drogadicto / para siempre

Tenía que tener
el privilegio de lo real
el excremento medioeval
el Espíritu Santo
--vamos, no es para tanto,

                                 lo es

tenía que saber de ángeles
tenía que
pulsera de una esclava / tenía que
Pretty Jane
care vava
marchitarme en mi fe

--tenía que

--y quienes nunca tener
supieron Religión
no pueden entender
el éxtasis
la Gracia
el perdón
--y el terror, el terror
Dios
                 Dios

está ahí
un muro
una roca
y toda la eternidad
nos toca

un boga boga
por la droga
en la estela
del carmín y la canela
tenía que
Pretty Jane
tenía que







"Comí", digo,
Como Gombro. Sin testigos
Llovía y llovía. Había...
Melancolía.
                  Igual
          partí al parque
                  y
otra vez comí
(es mi mal)
un chirlo más de charque
                  Ya es tarde
                  alarde:
          mañana sí
          hoy no.
Más llovía
Más melancolía
Pasa tío Aparicio,
un engorro
Sesoqueó
en un algarrobo
sin ser chorro
          SIN SER
          a la pregunta por él,
          desdén en el morro
          hay que decir-
sin irse, invertir:
          SoyNó
          Soñó, Song
nó el Viente Sir Katoo Yohno
          el gonh
¡pero qué bien, mierda, a comer!







Osvaldo Lamborghini
Poemas 1969-1985
Editorial Sudamericana, 2004.

viernes, mayo 01, 2020

Cinco poemas del Cuaderno de traducciones de Ernesto Hernández Busto


Silencio
Mariannne Moore

Mi padre solía decir:
"La gente con clase no hace visitas largas,
no hay que mostrarles la tumba de Longfellow
ni las flores de cristal en Harvard.
Seguros de sí mismos como el gato
--que se lleva su presa a la guarida,
la cola fláccida del ratón colgada de su boca como cordón de zapato--,
a veces disfrutan de la soledad,
y pueden quedarse sin palabras
por unas palabras que los deleitaron.
El sentimiento más hondo se muestra siempre en silencio;
no en el silencio sino en la contención".
Tampoco era insincero él al decir: "Haga usted de mi casa su posada".
Las posadas no son domicilios.





Él era débil y yo fuerte, entonces
Emily Dickinson

Él era débil y yo fuerte, entonces,
así que me dejó que lo guiara.
Y luego débil yo, y Él era el fuerte,
y permití que a casa me llevara.

No era lejos, la puerta estaba cerca,
no tan oscuro si Él también venía,
no levantó la voz ni dijo nada
de todo lo que a mí me preocupaba.

Irrumpió el día, debimos partir,
ninguno de los dos ya era el más fuerte.
Ambos luchamos, el intento hicimos,
y sin embargo, no lo conseguimos.





La felicidad
Louise Glück

para Kelly

la felicidad son los objetos de cumpleaños
y la llegada de cosas dulces
cuando son inesperadas

la felicidad es cuando el instante
captura un rayo de sol y una risilla
sale de las tinieblas para echar un vistazo

la felicidad es cuando el cuerpo
rima con el corazón y todo nuestro ser
fluye como un torrente de montaña

la felicidad es cuando una diablura
baila como estrellas en los dedos
y no hay adultos a la vista

la felicidad tiene su propio reloj
llega en breves tics --luego
hace tac donde nadie la encuentra





Los sanadores
Sharon Olds

Cuando dicen, Si hay algún doctor a bordo
que se presente y nos lo haga saber, me acuerdo de cuando
mi ex marido se levantaba, y me gustaba ser
la que estaba a su lado. Ahora dicen
que no funciona a menos que seas su igual.
Y después de esos primeros treinta años,
yo no era la que él quería a su lado al levantarse
o al regresar --no yo sino ella, que también
se alzaría si fuera necesario. Ahora los veo,
levántándose, juntos, en grandes
alas médicas de aves zancudas --como cigüeñas con sus
maletines de doctor de semejantes-gustan-de-semejantes
colgando de sus picos. Pues bien. Así fue
como fue, él no fue feliz cuando pidieron
unas palabras y yo me levanté.





Lamento del viejo astronauta
Sergio Solmi

¿Qué habré sido
yo, de las cosas calientes
que otros llaman el mundo, la vida? Por años
he accionado propulsores y frenos
he controlado
los giróscopos, he vigilado
los índices de los campos
gravitacionales, el encenderse y apagarse
de las luces sobre los tableros.
                         Durante años
atravesé el océano sin riberas,
la esfera ilimitada, el todonada,
el vacío donde ya no hay
arriba ni abajo, ni orientes
ni occidentes, sólo la arremolinada,
llameante noche del abismo.
En cada punto me encontraba en el centro
y el horizonte no estaba en ningún lado.
He surcado las corrientes
multicolores de los meteoros, he bordeado
los astros en fusión, los soles apagados
a la deriva sobre la órbita, he sorprendido
la explosión de las novas, sobre la cabeza
(¿o los pies?) me recorrían,
crecían y mermaban,
las nebulosas, las galaxias. Con la leve
presión del dedo he desenredado
la ruta frágil entre las vorágines
de fuerzas en tensión.

¿Qué habré sido yo
de los hombres y sus historias? Decían
que en una hora de mi vuelo
se marchitaban, renacían
las eras, las civilizaciones. Yo nunca me di cuenta.
A veces he avistado
tiernos planetas veteados
de sombras, de mares, de nubes,
pero a tal distancia que un poco más tarde
podía pensar que eran ilusiones. Volvían
a confundirse dentro del pulular
enorme de las constelaciones mutantes,
a disiparse en el horrendo avance
del número, entre las coloreadas,
inertes, alucinantes,
abstractas geometrías del cosmos.
                                     ¿Acaso supe
alguna vez de los domingos a lo largo del río,
de los lugares a la sombra, de las risas
bajo el emparrado, de los golpes
de los jugadores de petanca? ¿Y los regresos,
bien entrada la noche?
De mis arribos
supieron sólo las banderas,
los faros, las barras, las rampas
de los astropuertos. Y a la salida
de la cabina de descompresión, me esperaba
calmo, idéntico, fijo,
fuera del espacio-tiempo,
el umbral de la casa.






VV. AA.
Cuaderno de traducciones [Primavera]
Selección y traducción: Ernesto Hernández Busto
Lorem Ipsum, 2015.

martes, abril 28, 2020

Cuatro poemas de A.O. Barnabooth


Scheveningue, Morte-Saison

En el pequeño bar claro, de bien pulidos muebles,
consumimos largamente bebidas inglesas.
Corridas las cortinas, la intimidad era más cálida.
Afuera, el viento del mar sacudía las sillas.

Se hubiera dicho el fumador de un tren o de un barco:
parecía llenarme la desazón de los viajes;
me sentía enternecido, afable y remoto,
y a un tiempo como niño muy juicioso y que se angustia.

Qué calma alrededor, sin embargo. La gente
se hacía confidencias junto a la barra.
¡Ah, qué pequeño es uno, qué de rodillas está uno
ciertas noches al sentiros tan cercanas, olas inmensas!





Mels-el-Kebir

Esta aldea me gusta. Entre los naranjos, sin mirarse,
dos muchachas se cuentan sus amores acompañadas
por dos inmensamente plañideras mandolinas.
Y este mesón me gusta, porque en el patio
las criadas cantan en la tibieza del atardecer
esa tonada tan dulce de La Paloma.
Escuchad: la paloma aletea...
Oh deseo de mi pueblo, lejano y mío, nostalgia
de las antípodas, de la amplia ruta de los volcanes inmensos,
oh lágrimas inminentes, lavad todos mis pecados:
soy la paloma adolorida, soy los naranjos,
soy el instante que se fuga y el atardecer africano,
mi alma y esas voces, juntas, de las mandolinas.





Votos del poeta

Cuando haga muchos años que haya muerto,
cuando los taxis choquen (como ahora) en la niebla
(pues nada habrá cambiado), ah, que pueda yo entonces
ser una mano fresca posada en una frente
--la de alguien que cantando recorra en su automóvil
Holborn, o Brompton Road, y contemple pensando
en la literatura los altos monumentos,
negros en la neblina amarilla y espesa--,
o ser el pensamiento oscuro que en el ruido
de las ciudades nace, dulce, secretamente;
la pausa de un instante, pues nos arrastra el viento,
niños perdidos en una feria de vanidades.
Y que a este principiante de lo eterno, en ofrenda,
le lleven simple musgo para Todos-los-Santos.





La máscara

Escribo siempre con una máscara sobre el rostro.
Sí, una máscara a la antigua moda de Venecia:
alargada, deprimida en la frente,
semejante a un gran hocico de raso blanco.
Sentado a la mesa, estiro el cuello
y me contemplo en el espejo de frente;
luego me vuelvo de tres cuartos, y examino
ese infantil perfil de animal --y me agrada.
Ah, que un lector, mi hermano, al que hablo
a través de esta máscara pálida y brillante,
imprima en ella un beso lento y hondo
sobre la frente hundida y las mejillas tan incoloras,
para que con más fuerza se adhiera así a mi rostro
ese otro rostro, hueco y perfumado.





Valery Larbaud
Obras escogidas de A.O. Barnabooth
Traducción: Ulalume González de León
Vuelta, 1987.

martes, abril 21, 2020

Cuatro poemas de Thaís Espaillat


Ejercicio de versificación de algo que dije por Whatsapp

Ya salí del concierto
Estoy afuera del carro de este pana,
él está drogadísimo
Yo no puedo manejar
no sé manejar mecánico
Estoy afuera del carro
(el pana está roncando)
y en el Bluetooth de un Kia blanco
acabo de ver a un tipo llamar a alguien
llamado "Baby Caca"





Delicia campestre

El dragón me está mirando
con sus ojos rojos
El chino me está sonriendo
con sus dientes marrones
El árbol de cerezo está florecido
con sus flores rosadas
El habla está volviendo hacia mí
con su mantel dorado

Mientras tanto,
como fideos transparentes
y hojas de tallo largo
Bebo té caliente
Bebo cerveza
Escucho a la familia con cuatro hijos
agradecer a Dios
El dragón me está mirando
El dragón me está mirando
Es difícil sentarse en una mesa redonda
y no hacer una ceremonia





Esa es la hija de la reina Isabel II

Título para libro de autoayuda:
No vuelvas a enamorarte
de nadie que tenga la boca fría
Perdón si está largo
Es que se tiene que entender
el significado, el poder maligno
de una boca fría
Una boca fría
Piensa en una boca
Fría
Que te besa y te besa
y tú la besas
A la boca fría
Entonces por termodinámica
sabemos
que esto resulta en una cosa
que podríamos llamar "beso tibio"
Una boca fría
que te besa
con la palabra horrible que es tibiamente
¿Cómo vas a enamorarte de alguien
que tiene la boca así?
No vuelvas a besar los cuchillos,
los tenedores,
las cucharas,
ay,
las cucharas, niña loca
Besar las cucharas
Besar las cucharas y que las cucharas
te besen a ti
Que las cucharas respondan tu gesto de destrucción
con tanta, tanta tibieza
Que no te quede más remedio
que intentar devolver,
devolver,
devolver
lo que nunca estuvo y te ríes
pero igual
te ríes e igual estás botando
todo el pan caliente
que deberías de comerte
tú.





Telegrama

Pequeña lista de imágenes en orden aleatorio:

Una fuente que se desborda
en un parque con luces naranjas,

una funda roja huyendo de los carros
en medio de la carretera
(nota al margen: parece un ramo de rosas),

un jardín que crece
en un techo rojo, al lado de una pared casi blanca,

una muralla morada y verde
del lado derecho, siempre del derecho,
que no deja salir al Sol,

unos insectos intentando besarse
en la luz de una lámpara,

unas manos que buscan algo
en una mesa,

unas alas cayendo
en el agua,

una mano que agarra un papel que dice:
"esto todavía me hace sentir sola".





Thaís Espaillat
¿Tienes quien te cuide la mula?
Ediciones Liliputienses, 2020.

martes, abril 14, 2020

Eros (fragmentos)


La experiencia de Eros como carencia advierte de los límites del yo, de las otras personas, de las cosas en general. El límite que separa mi lengua del gusto que anhela es lo que me enseña lo que es un límite. Como el adjetivo de Safo glukuprikron, el momento del deseo es lo que desafía al límite apropiado, siendo un compuesto de opuestos forzados a estar juntos a presión. El placer y el dolor alcanzan a la vez al que ama, en la medida en que el atractivo del objeto del amor se deriva, en parte, de su carencia. ¿De quién es esa carencia? Del que ama. Si seguimos la trayectoria de Eros, lo encontramos trazando coherentemente la misma ruta: sale desde el que ama hacia el amado, luego rebota de nuevo hacia el que ama y hacia el hueco que hay en él, antes inadvertido. ¿Quién es el sujeto real de la mayoría de los poemas de amor? No es el amado, es ese hueco.


[...]


El aliento del deseo es Eros. Tan ineludible como el medio mismo, con sus alas mueve a su gusto el amor dentro y fuera de todas las criaturas. La vulnerabilidad total del individuo ante la influencia erótica queda simbolizada en esas alas, con su poder multisensual de impregnar y controlar al que ama en cualquier momento. Las alas y el aliento transportan a Eros, al igual que las alas y el aliento conducen las palabras: en esto se hace patente una analogía antigua entre el lenguaje y el amor. El mismo encanto sensual irresistible, llamado peitho en griego  es el mecanismo de seducción del amor y de la persuasión de las palabras; la misma diosa (Peito) asiste al seductor y al poeta. Es una analogía que tiene perfecto sentido en el contexto de la poesía oral, en la que Eros y las Musas comparten claramente el aparato de asalto sensorial.


[...]


En esta historia de amor, como en la novela de Heliodoro, las cartas denotan su propio poder, el poder de cambiar la realidad eróticamente. Son las cartas las que despiertan el fuego del amor en la hija del rey cuando conoce a Apolonio. Son las cartas las que plantean el dilema de la presencia ausente del amante y el amado cuando ella lee ante él los nombres de sus rivales. Son las cartas las que le permiten poner el triángulo de Eros de cabeza abajo cuando, mediante la convención literaria, reescribe la escena de amor para que concuerde con su propio deseo. Esta heroína entiende el arte erótico de las cartas tan minuciosamente como su propio autor. Con una emoción tan profunda como la de Montaigne, su página hace la corte.


[...]


Como Midas, las cigarras pueden interpretarse como imagen del dilema erótico fundamental. Son criaturas empujadas por su propio deseo a confrontarse con el tiempo. Encarnan una versión más noble de este dilema que Midas, puesto que su pasión es musical, y ofrecen una solución nueva a la paradoja del que ama sobre el ahora y el luego. Las cigarras simplemente se introducen en el ahora de su deseo y se quedan ahí. Retiradas de los procesos la vida, ajenas al tiempo, sustentan el presente de indicativo del placer desde el instante en que nacen hasta que, como dice Sócrates, "mueren sin darse cuenta de ello" (elathon teleutesantes hautous). Las cigarras no tienen vidas aparte de su deseo y cuando este termina, así lo hacen ellas.


[...]


Eros es el terreno íntimo de todo lo que ocurre entre Adonis y Afrodita en el mito, lo que vuelve a representarse en el ritual de los jardines. Eros es el terreno donde el logos echa raíces entre dos personas que están conversando, lo que puede volver a representarse en la página escrita. Los rituales y las representaciones tienen lugar fuera del tiempo real de la vida de las personas, en un momento suspendido de control. Amamos semejantes momentos suspendidos sólo por su diferencia con el tiempo ordinario y la vida real. Amamos las actividades que se emplazan dentro del tiempo suspendido, como las festividades y la lectura, por su esencial falta de seriedad.  Este amor preocupa a Platón: una persona seducida por él puede pensar en reemplazar el tiempo real con esa otra clase de tiempo apropiada solamente para los rituales y los libros.


[...]


Una ciudad sin deseo es, en suma, una ciudad sin imaginación. La gente sólo piensa en lo que ya sabe. La ficción es simple falsificación. El placer es irrelevante (un concepto que hay que entender en términos históricos). Esta ciudad tiene un alma acinética, una enfermedad que Aristóteles podría explicar de la siguiente manera: cuando cualquier criatura se dispone a intentar conseguir lo que desea, su movimiento comienza con la imaginación, que él llama phantasia. Sin semejante acto, ni los animales ni los hombres se animarían a proyectarse desde su condición presente hasta más allá de lo que ya conocen.




Anne Carson
Eros. Poética del deseo
Traducción: Inmaculada C. Pérez Parra
Editorial Dioptrías, 2015.

miércoles, abril 01, 2020

Cinco poemas de Blanca Varela


Los pasos

Y éste ¿hacia dónde? Tan seco y tan distante
que me detengo para oírlo volver a mi cuerpo,
para sentir entrar la sangre que arrojaba
al avanzar en círculos donde estuve parado,
inmensamente triste con mis cosas,
tan próximo a la jaula donde chilla mi papagayo rojo,
mi hermoso cinturón del Norte (de Piura o de Chiclayo,
   no recuerdo).

Cuando niño di muchos,
aquéllos cuentan hasta morir,
los más puros y crueles.
Aquél hacia la mariposa o hacia el gato
que murió al poco tiempo,
o aquél hacia la madre,
para llorar sobre su oscura falda sin olores,
sobre su vientre que amo todavía como mi casa,
pecera, nido sombrío y fresco.
Hay otros. Cada uno de ellos da dolor,
de sed aquel que lleva al agua
y el del amor es hueco, desdentado,
alimento pesado que me arroja en el más negro llanto,
en extrañas posturas de mono,
riendo de los dientes afuera
con la risa como una flor carnívora.
Pero todos los pasos
juntos, amándose y matándose,
suman, son un hombre que camina,
un peligroso instrumento contra la paz.

Unidos pueden mirar al cielo con paciencia.





Palabras para un canto

¿Cómo fue ayer aquí?
Sólo hemos alcanzado estos restos,
el vaso que ilumina con su lejano y obstinado silencio,
el pájaro herido en el esmalte al alcanzar el fruto.

Llegamos con la puntual indiferencia del nuevo día,
saltando sobre la desgracia con precisión de atletas.
Hemos dormido bajo las estrellas,
hemos perdido el tiempo.

Paracas, Ancón, Chavín de Huantar.
Éstas son las palabras del canto.

¿Cómo fue ayer aquí?
No hablamos de dolor entre ruinas.
Es más que la palabra,
es el aire de todas las palabras,
el aliento humano hecho golpe en la piedra,
sangre en la tierra,
color en el vacío.

Yace aquí,
entre tumbas sin nombre,
escrito en el harapo deslumbrante,
roja estrella en el fondo del cántaro.

Por el mismo camino del árbol y la nube,
ambulando en el círculo roído por la luz y el tiempo.
¿De qué perdida claridad venimos?





Poderes mágicos

No importa la hora ni el día
se cierran los ojos
se dan tres golpes con el
pie en el suelo,
se abren los ojos
y todo sigue exactamente igual





Flores para el oído

en todas partes hay flores
             acabo de descubrirlo escuchando
flores para el oído
lentas silenciosas apresuradas
flores
para el oído

caminando por la calle
que un hombre rompe con un taladro
sentí el horror de la primavera
de tantas flores
               abriéndose en el aire
y cerrándose
de tantos ecos
               negros rizados pétalos
arrastrándose
               hasta el borde del mar de tierra
               recién abierto

sé que un día de estos
               acabaré en la boca de alguna flor





Curriculum vitae

digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora





Blanca Varela
Canto villano. Poesía reunida 1949-1994
Fondo de Cultura Económica, 2017.