domingo, mayo 21, 2023

Tres poemas de Rafael Espinosa


Día Nacional

Solo conectarse por medio de un vello en el escroto
a una máquina de sueños para ganar todas las partidas
de bridge en un crucero resulta más idiota
que reconocerse peruano. Prefiero entretenerme
observando a las hormigas ejercer su identidad
local en sus palacios de troncos donde el tiempo es una rama
de bonsái e intuir que las ballenas pierden su ser
patrio apenas retoman su ruta ártica. A veces,
como soy miraflorino, me ocurre ver el mar del distrito e imaginarlo
inconmensurable, como si estuviera en ácido; pero
ni en marcha reversa lo llevo a bañar los glaciares andinos
ni lo cuelgo en los enormes árboles de la selva,
hiriéndolos con una angustia horizontal. La
más redonda de sus gotas no aglomera
todas las nevadas de altura, menos contiene los augurios
de la red de chirridos amazónicos. Sería
confundir la parte con el todo. Y ciertamente
el Perú es un todo, con muchedumbre de pisos
ecológicos que soportan el dolor de un número
todavía mayor de brazos y piernas. Rember es uno,
yo otro, el heladero que convoca a los niños todavía
otro más y a los tres un viento segregacionista nos podría insultar:
"sal del césped", "blancón", "cusqueño que turba la siesta
de Lima con su bocina para vender helados". Decirnos
que solo muertos, en fichas, somos los tres el todo peruano.







De Amados transformadores de corriente (fragmento)

Es paja salir de la casa de la madre
entre los trajes folklóricos
de las buganvilias
y ver el parque surcado
como un aburrido imperio
por flotas de bicicletas y balones.
Adentro, al lamentar el fin prematuro
del verano, comprobamos que nosotros mismos
ya estábamos muertos, y pese a ello ahora
puedo mirar las casas-buque
y prender un cigarrillo.
Es cool, estando muertos, saber
meter los cambios con propiedad y acelerar el coche
a fondo hasta parecer un ovni conduciéndonos
hacia goces renovados.
Pero qué estoy diciendo. Un ovni
hiperkinético siempre conduce
hacia una foto trucada. ¿O
precisamente eso es lo que quiso
decir visitar a mi madre,
cuando repasamos en la sala todas
las formas en que las vidas se arruinan
igual que los arqueólogos emotivos?
Tal vez quiso decir que debía
hacer del desposeimiento una alabanza,
del bloqueo del futuro, ímpetu
y agradecimiento;
una pura fuerza hidráulica.
No sé. Estoy confundido. Una madre
es un crucigrama. Existe, se muere
y vuelve a existir con la apariencia
de una frase que no podemos completar. Nos acaricia
la cabellera por cinco siglos enteros
y un buen día nos deja a nuestro albedrío
frente a los ojos poligonales de los jefes.
Otro domingo de verano, como este, nos deja
libres frente al parque,
extraños, con una respiración branquial.

Estoy aturdido, frente
al cemento humano. Pero desprovisto
del talento para convertir
mi perplejidad en un arte de amar.
Me doy cuenta que amar es lo más distinto
posible del modo que funciona
una rutina de gimnasia olímpica.
No se trata de armonía --eso
sería bienestar, resolana y ropa fresca-- sino
de un desajuste, de una falta
de aptitud para fijar grados correctos
y de nubes y de ojos que debido a ellas cambian de colores.
Debe incluir dolor, aunque revestido
en acrílico brillante. Así
el cello que el grillo obsequia a todos
en la noche es un raspón de los litros, casi una
herida en su cuerpo. Y el chirrido
no calla, está aquí y está allá, tanto
que su diseminación resulta inextensa.
Tal vez el grillo dice que amar más que amar,
es perseguir.
Perseguir lo que ya está acá;
un barrendero en la cuadra
en su rastro de contingencia.
La contingencia es un área de bosque
protegida, digamos su enigma,
y aunque podamos conversarle
e invitarle un cigarro, lo vuelve
inabarcable y remoto. "Caminando rema".







De Amados transformadores de corriente (fragmento)

Hablo con mi hijo dormido.
Sabio como todos los bebes, me mordiste
en la mejilla apenas te brotaron
los incisivos para decirme
que un hijo no aguarda ninguna respuesta
de un padre. En días que resplandecen
mucho el hipotálamo o el sol
esa hendidura brilla como un retazo
de Nomex. Me recuerda que ni incluso
mi muerte te aclarará lo que el mundo
foliar solo distribuye en luz y sombra.
A pesar de todo, hoy dos avispas
volando tan juntas como si estuviesen
bailando perreo me pidieron comunicarte
un consejo. Hablo dormido, escapado
del ego del tiempo, donde yo puedo ser
tu hijo y una luna vespertina nuestra madre.

Gusta del océano. Si lo contemplas
verás no solo un esquema visual, sino
el trance en que la vista se torna
en consentimiento, consentimiento,
hasta de morir. Si lo escuchas
conocerás un murmullo melodioso
en el callar, de donde nace el regalo
de hablar. Si corres una ola
y afrontas su abismo,
sabrás del desamparo del alma
pero el reinado del cuerpo.

Gusta de los mercados. E inclusive
de los supermercados. No tanto porque
el tránsito siempre es deleitoso
y visto desde una toma aérea parecería
un ritualístico pasacalle.
Ni siquiera por las caras tan diferentes
de los compradores, en las que un único
acto de comprar no produce dos gestos
iguales. Ni tampoco porque entre aquellos
que compran alguien halla algo que pasará
del consumo al corazón. Gusta de ellos
pues se compra verdura para seguir vivos, hoy.

Gusta de las calles desiertas. Resuelven
ontológicamente la oposición
campo/ciudad. Traen el campo a la ciudad
y la ciudad, de pronto ante un sembrío,
derrama un champú de movilidad donde
el buey de labranza, reflexivo, defeca
desde hace un milenio; mierda filosófica
que huele bien por añadidura.
Campo intensificado, ciudad florida
donde en cualquier esquina surge
de golpe la sorpresa, una chica con dreadlocks.
El molle, abundante en la urbe
y en los cultivos, es el intermediario.
Es lo que el sistema nervioso puede tolerar.

Gusta del carretillero.
Gusta del skimboard.
Gusta del colibrí andino.
Gusta de las rocas fluviales.
Gusta de los DVD piratas.
Gusta de los CD piratas.
Gusta de Marvin, mi amigo.
Gusta de la soledad.
Gusta sobre todo de aquel goce que no puedes tolerar.

Y

Detesta a los apristas aunque digan
no pactar con los fujimoristas
y a los fujimoristas aunque digan
tener dirigentes de pasado izquierdista.
Ellos únicamente han visto el mar
para prometer colectores o
construir cadenas hoteleras,
arrojar condones al desagüe.

Ceviche, pisco y caballos
de paso para lotizarlo como
un tugurizado mercado de abarrotes.
Y después de odiarlos, olvídalos.
Sé noble porque miras las olas.







Rafael Espinosa
La regata de las comisuras. Antología poética (2007-2013)
Kriler 71, 2014

domingo, mayo 07, 2023

Tres poemas de Ramona de Jesús


Estudio comparativo de la anatomía de las manos en la pintura inglesa

hubo hombres de ideas auténticas y sinceras
dueños de jardines de pájaros exóticos
de botellas de láudano junto a los pinceles
de un profundo desagrado por lo convencional
algunos de ellos
para estudiar la naturaleza
cerraban --con las manos de su amante
en el marco-- la puerta
nacía la pintura:
Beatriz y un ramillete de nardos
que no cavan un hueco
que no se lamen un dedo
no levantan no empuñan ni tallan
la piedra
por esos hombres o en su contra
vino mi padre a enseñarnos a pintar casas
y resanar paredes
era un buen hombre
renunció a ser poeta
poseía como aquellos
un profundo desagrado por lo convencional
y una selección de fotos de Lady Diana
en las que nunca se le vieron las manos





Un plano de una ciudad construida sobre Bogotá

cuando nos fuimos
de casa
no sabíamos
de qué casa era
que nos íbamos
cuando decíamos
que de casa nos íbamos
no sabíamos
que era de casa
de donde
nos íbamos
el día que
nos fuimos
de qué casa fue acaso
que nos fuimos
sabíamos acaso
qué era casa
qué casa
de casa nos fuimos solo para irnos
para que nadie nos obligara
a comer sentadas a la mesa
a cruzar bien las piernas
para nunca más decirle a mamá
que estábamos en el cine
mientras nos besábamos
bajo las escaleras
de la casa
nos fuimos
sin saber que nos íbamos
de casa
sin saber de qué casa
sin saber que era de casa
que nos íbamos
el día que nos fuimos
hoy es de casa que en
las estrías de nuestros muslos
vemos el rostro acaso
hambriento de nuestra biografía
que como cualquier historia
es esta piel que nos contiene
como el gesto de la palabra
contiene su objeto
una frágil cicatriz que se quiebra
si la voz tiembla
si el fantasma de una caricia
no mide su fuerza
para regresar a casa
escribimos:
escribimos
buscando regresar a casa
a qué casa
qué casa es cuando escribimos
sentadas a la mesa mientras
en casa mamá nos hace
las trenzas
en casa
las palomas han hecho nido
entre las tejas
escribimos
para expropiarlas
esconderles los huevos
volver a tender las camas
con las mismas sábanas
de esa casa desde donde
escribimos:
desde qué casa esa casa
qué casa en esta boca
qué palabra
qué ruina sin historia
qué testamento
sino el huevo
de la paloma





Consideraciones sobre el locus amoenus

en ese país
de la infancia
dios estaba
en la crueldad
de las formas
sostenía una vara
y era el metal que
estallaba contra
la cabeza
y el llanto de ese
chivo que era
la música
de un propio
desierto
venidero
como las crías
inoportunas
de los gatos
que en un saco
se tiraban
al cañaveral
dios era el
equilibrio
una tribu
de botas
abriendo
paso
entre
la maleza
manchando las
buganvilias por miedo
a los vivos y no
a los muertos
disparaba
a los perros y en
todo eso dios también
era una voz pequeña
que preguntaba
por el misterio
y respondía a la
insolencia
con una cachetada
porque ese era
el campo
tan plano
y tan superficial
ese era el poema
tan sinuoso
y ufano
como sus habitantes





Ramona de Jesús
Dos metros cuadrados de piel
Gog y Magog, 2022

viernes, abril 21, 2023

Fragmentos de conversaciones con Olvido García Valdés


... hay un momento en que se hace evidente, y hasta entonces no se me había hecho (no sé por qué se hace evidente en un momento, muy tarde, y no antes), se hace evidente que uno es escritor cuando dice que es escritor. Así de sencillo. No hay más misterio. Tú dices que eres escritora y eres escritora. Y mientras no dices que eres escritora, no eres escritora.


*


Yo lo que escribo son esos cuadernos a los que nos referíamos antes, y lo que acaba saliendo de esos cuadernos son poemas. Entonces, la escritura de un poema, la escritura de poesía, efectivamente, requiere, supone un trabajo que puedes llamar filosófico, de pensamiento crítico sobre la lengua, o de adopción de determinadas posiciones respecto a ella y respecto a la tradición literaria, de conciencia crítica, que excluye la ingenuidad, y que va desarrollando una determinada poética, en fin. Pero, en todo caso, ese es un trabajo implícito para mí. Es decir, es un trabajo implícito, que es en realidad el verdadero trabajo. La poesía tiene su propio carril; trabaja con una química y una física que produce cristalizaciones, que hace que determinadas cosas cuajen, tiene sus raicillas raras.


*


Y en cuanto a la literatura, la historia de la literatura tal como se concibe, o concebía, en la universidad española, no me interesa casi nada.

Entonces, una escritura que saliera de ahí, de esa formación, creo que tendría mucho que ver con el conocimiento de las tradiciones, de la propia tradición literaria; conoces bien el siglo XIX, y entonces tú te puedes formar efectivamente como poeta partiendo de eso. Es interesante y creo que es lo que ha hecho muchísima gente. Pero me siguen pareciendo las ramas, quiero decir que no hay... Creo que no hay lo que tiene que haber, que es algo que te pilla a ti como de raíz; y que el conocer la tradición no es suficiente, no te lo da...


*


... realmente de la escritura lo que más te interesa es a dónde vas llegando, no de dónde partes. Es decir, tú partes de lo que sea, pero lo que te interesa es lo que eso va trayendo y hacia dónde te va llevando, conduciendo. En ese sentido, de conocimiento, o de reconocimiento. Es decir, la escritura no es el lugar de lo que ya sabes, sino el lugar hacia el que vas. De reconocimiento en ese aspecto, de lo que te da de ti que no sabías de ti. No benigno, porque creo que la vida no lo es y todo lo que da cuenta de eso, de ella, no suele ser benigno. En cierto modo la escritura consuela, pero luego te deja donde estabas, a la intemperie.


*


... el asunto de la belleza y de lo estetizante no tuvo valor nunca para mí. Lo que ocurre es que eso no es, claro, una garantía de nada. Quiero decir que el apostar por la raíz de la vida o por una supuesta verdad, se entienda por esto lo que se entienda, y que se perciba en la escritura... esa actitud no es garantía de nada a la hora de escribir. De hecho, puede ser bastante pero que la actitud estetizante, que por lo menos tiene un barniz que lleva las cosas a otro sitio.


*


... la asociación siempre digo que es el mecanismo natural con el que para mí funciona el poema, y después viene la segunda parte o el otro mecanismo esencial, que es lo que llamo desprendimiento. Se va desprendiendo de lo que no hace falta. Con esas dos cosas --asociación y desprendimiento--, y con el tiempo, acaba cuajando lo que sea. Bueno, entonces, pon que pasan tres años, que pasan cuatro años, depende en cada caso de los años que sean. Hay ahí bastantes materiales y hay un momento --tampoco sé cuándo ocurre, pero ha ocurrido así hasta ahora-- en que tienes la sensación de que ahí seguramente hay un libro.


*


... ese poema determinado, de quien quiera que sea, en ese momento que lo leo es mío y no... y me da igual, o sea, me da igual cómo haya sido para quien lo escribió; o que haya otro tipo de lecturas posibles, etc. En la lectura yo creo que se entra a saco, absolutamente, y eso hace que seamos, en efecto, dueños de lo que leemos, es decir, que te apropies tranquilamente de palabras, de versos, que te apropies sabiéndolo o sin saberlo. Es decir, que llega un momento en que eso forme parte de ti; es lo más que puede pasarle a alguien que escribe, que se apropien de él. Eso por una parte. Pero eso es, digamos, como la relación con lo que ya está. Y ahí el autor o autora es pura obra, el autor no existe, el autor en realidad hace tiempo que no puede tener nada que ver con eso.


*


Entonces, publicar tarde, aunque no te salva tampoco de lo que con el tiempo puede dejar de interesarte poéticamente, tiene la ventaja, diríamos, de que si hubieras publicado primero, la metedura de pata habría sido mayor. O sea, simplemente amplía esa banda inicial de protección contra la metedura de pata.


*


Éramos poquísimas personas en la sala, quince o así, no había más, y entonces esa mujer --ya muy mayor--, a la que nunca había oído, la había leído pero nunca la había oído, se sentó allí, ante la mesa, con aquel público. Llevaba unos folios grandotes con letra también grande que tomaba y de los que leía un fragmento; era una especie de poética que iba entreverando con los poemas. Un poema, un fragmento de los folios y otro poema. No levantó la vista ni una vez. En realidad leía para sí misma. Era impresionante. Y lo sentí como una especie de confirmación. O sea, la gente que está ahí, sea mucha, poca o la que sea, a ti, ¿qué más te da?, ¿qué tiene que ver contigo? Puede que los conozcas, hasta puede que algunos sean amigos tuyos, pero eso va por otro camino y en otro momento. Ahí, en ese momento es como... aquella señora leía como quien se tira a un pozo.




Los fragmentos de esta entrada son parte de las intervenciones de Olvido García Valdés en su conversación con Miguel Marinas publicada como libro con el título Un lugar donde no se miente por la editorial Libros de la Resistencia en el año 2014.

viernes, abril 07, 2023

Tres poemas de Hugo Gola


el tema del poema
        es el poema
  en los días
          nublados
    en las mañanas
           grisáceas
del verano
  vuelve
        arrastrándose
aquella
             indecisión
        llega
             otra vez
aquel asombro
    aquel resplandor
          que arrasa
               y sigue
el tema
          es siempre
             el poema
aunque hables
               de los árboles
  o del destino
            incierto
   o del pesar
          y el peso
        de los días
  es aquel tanteo
           imprevisible
      el que descubre
       aunque del fresno
              diga su luminosa
                    vibración
o de sus hojas
  su gracia tierna
        es el fervor
          el que descubre
               puro y total
y cuando llegan
           las palabras
     nada te dicen
        sólo habla
             el fervor
       que deja atrás
          todas las
                  cosas 
      y los nombres






  me altera
     y paraliza
        leer esta mañana
  las versiones
    de Pictures from Brueghel
esos poemas
  que sin pausa
    Williams
          fue hilvanando
al borde de la muerte
  tan simples
     y exactos
  vuelven
             una
       y otra
         y otra vez

Brueghel
     entró en su
            adentro
  para salir de él
       transfigurado

    otra vuelta
      quisiera dar
          que suba
              otro escalón
      esa marea
              ahora
    que suba ahora
       hacia este cielo
         y dé otro paso
   hasta nosotros





       me hubiera
gustado
          a mí también
  como aquel viejo
          de Wallace Stevens
en China sentado
     bajo un pino
  refugiarme
   bajo un árbol
         cualquiera
       bajo
       un sauce
  o un fresno
     a reposar
y repasar
         momentos
                       vívidos
  mirar de paso
           pasar
    como aquel viejo
      no las alondras
     que no he visto
            nunca
sino las bandadas
     de patos
           y bandurrias
             renovadas
          sobre ríos y
            lagunas
  en un cielo
          total
  sin una nube

    reposar
mientras el viento
   trae sus voces
     y un silbido
        tenue
acompaña intervalos
        luminosos
u oscuros

           el reposo
  recupera
mas el reposo es
             también
     un salto

estar sentado
      bajo un sauce
  y sentir correr
   el río
aunque no lo veas
   y sentir volar
                 bandadas
            de cuervos
       o caranchos
        alejarse
              alejarse
    sumergirse
        en la imprecisa
               sombra
    dejar
          que vuelen
                las aves
        en círculos
            muy altos
    y que vuelvan
       aquellos
           círculos

      atrapar
         ahora
    aunque desde otro
                  extremo
       como aquel viejo
             de China
         el vuelo de las
               alondras
       o el grito agudo
     de los pavorreales
    desde los
         bordes que asoman
   en las orillas

  estaban allí
        en reposo
y vuelven
  perfectos
        soberanos
         imborrables






Hugo Gola
Retomas
Aldvs, 2010

martes, marzo 21, 2023

Tres poemas de Verónica G. Arredondo

It (Eso)

Un globo rojo flota debajo de la cama
asciende
se coloca a la altura del rostro de mi prima
mientras sus dedos cruzan las páginas del libro-álbum
fotografías y recortes de Pennywise con sangre en el calce
Sus ojos engrandecen llenos de helio
Escucho su corazón retumbar antes que la tormenta

La lluvia encharca la habitación
un barco de papel atraviesa la puerta
circunda la cama
se dirige a nosotras creando un vórtice

El corazón de mi prima sale corriendo
de la habitación
En la oscuridad las fauces
el vientre abierto de una araña luminosa
galáctica

El globo explota sobre nuestras cabezas





Roma

La mujer que incendia calamares para que yo viva
se llama Cleo
no es mi madre
descalza frente al mar
lucha contra las olas golpeando su pecho
sin traspié ante la furia

Grito
agito los brazos
algas enredan mis piernas
la corriente aleja a mi hermana

Con el agua hasta el cuello llama mi nombre
ella no sabe nadar
el mar ensordece
tira de mi cabello y nos arrastra a la bahía
a mi hermana y a mí

Lloramos

[Ante la escena de los personajes abrazados a contraluz
mi butaca se hunde en la arena:

cubre mis piernas brazos
el oleaje rompe en mi garganta

Cleo dicta en mis labios:

No quería que naciera

Habla del hijo que le nació muerto

Yo tampoco quería que nacieras]





[Apunte en un diario o nota de voz al caminar]

Lo que pensé esta mañana al salir del spinning
cuando evalué si mis caderas son lo suficientemente anchas
y mis glúteos orgullosamente firmes

Si así fuera sería llamada la Kim Kardashian de la poesía mexicana
mi cintura mediría centímetros menos
mis senos          dos tallas más grandes
mis glúteos          también más grandes
necesitaré dinero
ganaré el Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía
en Lengua Española valuado en cien mil dólares
de acuerdo al cambio
pediré un préstamo
recomendaciones de cirujanos
(no quiero ser irreconocible como Uma Thurman o Reneé Zellweger)
quiero algo sutil
en la cara  no
cuchillo aquí / cuchillo allá
implante aquí / botox allá
obvio
después de una temporada en L.A.
dos meses de recuperación
volveré hecha una diva
no con el cuerpo de una sirena
sino de una diosa con mucha carne bien puesta
al caminar verán en mi silueta
el contoneo de un reloj de arena
de una pera jugosa
de una guitarra de rumba española
de una Coca-Cola de vidrio
tengo ambiciones             lo sé
no me conformaré con quedar como JLo
y presumir cuerpazo con mis amigas
cantar en el karaoke "Carcacha poco a poquito"
cada verso que escribo me acerca al premio mayor
con ese cuerpo tendré un seguro médico
una inversión a largo plazo

abandonaré la poesía

me gusta pensar que las bulímico-anoréxicas
hoy somos cosa del pasado





Verónica G. Arredondo.
Spoiler Alert
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2022

martes, marzo 07, 2023

Cuatro poemas de María Concepción Vázquez


Al infinito

En mi viaje a la otra vida,
en mi ataúd llevo las pequeñas tortillas,
el pozol que bebí,
alimentos que casi no tuve.
El agua que mitiga mi sed
por los caminos del campo santo.
Lo llevo en mi andar en la otra vida,
en el tsu que un día pedí,
lo llevo nuevo.
Mi ropa y las servilletas con elegantes bordados.
Las llevo.
A la morada de los muertos.






El canto de las almas

Están de fiesta...
Al canto de los tambores
las almas
cantan con la lluvia,
con el sol,
con la madre luna.
Flor de noviembre
                  adorna los sepulcros.
Las almas están de fiesta,
el canto de las almas
                  las montañas escuchan.






2 de noviembre

En los ojos de las grisáceas rocas,
en las otoñales hojas
el 2 de noviembre se viste de flores.

Ancianos con sus tambores
despiertan a las almas en el cementerio.

Cruces pálidas, solitarias, han envejecido
en la sombra del silencioso tiempo.

En los solitarios caminos
los peregrinos van.






Se marcha

Un día,
una noche
el cuerpo espera marcharse.
Último día
cerca del olor a fogón,
del color humo,
del olor a leña.
Última noche:
el alma se marcha.
Perfumada por el manantial de yerbas
en el canto de tambores funeral,
silenciosa el alma se marcha.






María Concepción Bautista Vázquez
Sk'ejimol ch'ulelaltik. El canto de las almas
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas, 2019

martes, febrero 21, 2023

Cuatro poemas de Patricia Gola


se hunde el remo
en aguas apacibles
vuela la grulla
en un cielo combado
sola en el lago sereno
de la vida mía







un lapacho
un lapacho
un lapacho
y una hondonada
una hondonada
una hondonada
y un río
detrás del lapacho
de la hondonada
         del camino
un camino recorrido en días de infancia
un lapacho
               un tronco oscuro
un río al fondo
         y una isla al fondo de ese río
y un camino desandado
una bajada
     una bajada
               al final del camino








tengo una planta
que florea en la primavera

pero no sé muy bien
cómo cuidarla

busca la luz
el aire frío la tierra húmeda

pero no sé muy bien
cómo cuidarla

sus hojas púrpuras
se abren
como pañuelos
con la insistente luz de la mañana

pero no sé muy bien
cómo cuidarla

tengo una oxalis regnellii atropurpurea
         sus bulbos tiernos
                         duermen tres
                         cuatro semanas

pero no sé muy bien
   cómo cuidarla







lo gutural en ti
alud
lo oscuro
lo pantano en ti
lo remoto
ese hervidero
de renacuajos
un deslizarse de víboras
bajo la tierra trémula
esa lengua
viperina en ti
dúctil
esa lengua que escarbo en mí
a través tuyo
escarabajo
de otras edades
esporas
de otras eras geológicas
yo habité la tierra
entre marasmos
y glaciares
vi nacer montañas
islas
cometas
en un deambular
por parajes vacíos
y por fuegos
unos a punto de extinción
otros volcanes
derramando en mí sus lavas
saliéndose de madre
y volviendo a su cauce
como la carne de un río

hablé lenguas
y me acerqué a otros cuerpos
geografías
humus llagas de la tierra
cicatrices

oh danza feliz
tamborileos
encuentros súbitos
fugaces
en que fui rodeada y rodeé
asediada y asedié
fagocitada y fagocité
y vuelta al fango
a la mezcla
la argamasa
masa madre
y habiendo accedido al uno
volví acaso a la dura división







Patricia Gola
secreta matriz
Alción, 2021

martes, febrero 14, 2023

Cuatro poemas de Fabio Morábito


¿Qué importa más: un diente o un poema?
¿Es peor perder un buen poema o perder un diente?
¿Aceptarías perder un diente
por cada buen poema que escribes?
¿Llevarías tan lejos tu amor por los poemas?
Imagina el estado de tu boca,
engullendo sin sabor, casi sin masticar,
la comida,
y no poder besar ni reír.
Pero es más deprimente que escribas
como un desdentado,
con versos que no muerden.
Como los dientes, que trabajan en común
pero duelen solos,
que no haya una palabra de tus versos
que no sepa a lo que escribas,
ni un verso que, escogido a ciegas,
no venga apalabrado.






Cansados de mi padre y de su amigo,
hartos de verlos jugar tenis,
fuimos a ver qué había
atrás de la barrera de los árboles.
Mi hermano al frente y yo siguiéndolo.
Nos deslumbró el rectángulo de césped
de la cancha
en medio del verano más tedioso.
Lejos del mar y los amigos,
ese milagro, ¡ese partido
de rojos y azules, ya empezado!
¿Hay más colores además del rojo,
del azul y el verde?
No he vuelto a ver un juego
de futbol así,
sentado en la tribuna con mi hermano.
¿A quién le vas?, me dijo.
¿Y tú?, le dije.
A los azules, dijo, ¿y tú?
A los azules, dije.
Qué novedad, me dijo.
Él siempre al frente y yo siguiéndolo.
No he vuelto a ver más rojos
contra azules,
no he vuelto a ver el rojo y el azul
como esa tarde sobre el césped,
no he vuelto a ver ningún color
junto a mi hermano.






Tronco,
tú supiste desoír
mientras crecías
el llamado de las hojas,
que sólo necesitan una rama
para salir a lucirse.

Cuánto depende
de tu viaje de madera
en busca de un verde soñado,
sin saber si las hojas
se iban a abrir allá,
donde querías llegar.

Cuánto depende a veces
de saber taparse los oídos
y seguir de largo, como tú,
desoyendo las salidas a la mano.

Por ti la sombra fue posible
y con la sombra
pudimos avanzar
siguiendo a nuestros guías, los árboles.






Qué días aquellos
del Teatro del Absurdo,
leyendo a Adamov, Ionesco y Beckett,
sin escribir un solo verso y sin amigos,
excepto la Cantante calva
y el Rey se muere,
más solo que Estragón y Vladimir,
yendo a Cholula, a Pátzcuaro, a Janitzio,
los viajes en camión de madrugada,
mis idas para conocer el tedio y conocerme,
a un paso de volverme absurdo yo también,
qué poco conocí de todo,
pero qué gusto de estar solo
con Adamov, Ionesco y Beckett,
cuando podía leer en cualquier sitio,
casi dormir en cualquier prado,
con mi sombrío estuche de guitarra a cuestas,
mi novia muda de madera de Paracho,
y aquellas pobres mieles de provincia
--alguna sosa artesanía purépecha,
una cajita de dulces poblanos--
que le traía a la mamma,
que nunca conoció Tlaxcala.
No volverán los días
en busca de una estatua, de un portal, de un labio,
ni tú, Teatro del Absurdo,
que habría tenido que llamarse Teatro de la Espera,
espera de Godot o Dulcinea,
porque sus inventores fueron Don Quijote y Sancho,
nunca volví a reírme como entonces,
la risa junto con la rabia
y del enfado otra vez la risa,
nunca mejor poesía que muchos versos,
que mucha gente y muchos besos,
cuando podía leer en cualquier sitio,
casi dormir en cualquier prado.






Fabio Morábito
A cada cual su cielo
Era, 2022

martes, febrero 07, 2023

Cinco poemas de Raciel Quirino


¿Qué extrañas de esta vida?

El pitufo de felpa
que me amenazaba
con un cuchillo
por las noches.

Los mensajes ocultos
en los LP
reproducidos
en sentido contrario.

Los tatuajes que se pegan
con saliva
y tienen droga.

La bola ocho
que decía nuestro futuro.

Tu padre en silencio,
sin moverse ni pronunciar
palabra durante horas,
como un abducido.





¿Qué fue lo último que viste en vida?

Inscripciones en meteoritos.

Ataúdes de pequeños seres
venidos de otro mundo
en los roquedales de Edimburgo.

Copos de nieve
grandes como platos de café
en Nashville el 24 de enero
de 1851.

Lluvia de ranas en Birmingham
el 30 de junio de 1724.

Un iceberg volante
que cayó en pedazos sobre Ruán
el 5 de julio de 1872.

Carracas de viajeros celestes
a 8000 metros
en el cielo de Palermo
el 30 de octubre de 1919.





¿Hay vida en otros planetas?

En el desierto de San Luis Potosí, los ancianos hablaron de luces que vuelan ordenadamente sobre las faldas de la Sierra de Catorce, por donde comenzaba a brotar el híkuri. Una viejita hacía el desayuno mientras nos enterraba en la mente bolas de fuego que giraban sobre las gobernadoras y el polvo aplanado en la oscuridad del cielo. No supe si en verdad era una nave aquella luz que pasó girando mientras guardaba silencio frente a la fogata después de comer peyote. Lo cierto es que cazamos botones rojos de cactus para comer la mañana siguiente y nos adelantamos costeando las sombras que se desprendían de las montañas, ansiosos de percibir el cielo en el polvo levantado por el paso violento de la Bestia junto a la carretera.





¿Se encuentran bien mis seres queridos?

Mi padre me llevaba
al museo de historia natural
para ver el esqueleto
del diplodocus carnegii

(estaban los osos polares
y los tigres disecados,
una gran sala
vacía y oscura).

En esa época
quería desenterrar cráneos
en planicies resplandecientes,

pensaba en espinazos enormes,
en la soledad
bajo el impacto
de un meteorito
con más energía
que cien millones
de bombas atómicas.





¿Estoy con la persona correcta?

Soy un turista con árboles amarillos
y escarabajos gigantes en la memoria.
Un requinto con cabeza de pato.
Un perro de agua muy solo,
negro y brillante, en medio del pueblo.
Nunca aprendí a tocar la jarana
ni la quijada de burro.
Nunca hablarán de mí los ancianos
que beben cuando anochece.
Pero te escribiré sobre la vez
que me arrojé al río
para demostrarte que sabía nadar,
porque estabas sentada en la orilla
y me mirabas.





Raciel Quirino
Ouija
La Máquina Infernal/El Astillero Libros, 2019

sábado, enero 28, 2023

Siete poemas de Tatiana Lipkes


sylacauga alabama 1954 una tarde despejada ann tomaba su siesta sobre un sillón de la sala de su casa un pedazo de roca negra dos veces más grande que un puño entró por el techo rebotó sobre una radio y le cayó encima pensar en cuánta gente ha vivido a lo largo de la historia la marca del meteorito iba del muslo a la cadera del lado izquierdo y tenía la forma de una gran hoja seca





de los libros de horas miles de manuscritos sobreviven en uno de ellos un dibujo un mono vestido de médico curando a un búho falsos creyentes de la edad media recitar hora tras hora tras hora sin pausas si logras contar las nueve estrellas más brillantes del cielo durante nueve noches pedirás un deseo no conozco a nadie que lo haya logrado





una de las dagas encontradas en la tumba del rey tutankamón proviene del espacio exterior la combinación de hierro níquel cobalto es casi idéntica a la de un meteorito es casi imposible la calma simultánea de todos ni siquiera el animal que vive en el techo está tranquilo en las inscripciones de los templos egipcios se refieren a las dagas como estrellas





un área vacía al fondo de un camino en un bosque de carolina del norte un anillo polvoso en donde no crece ni una pequeña hierba los objetos desaparecen en las cocinas también hay islas los habitantes aseguran que todas las noches el demonio da vueltas y baila mientras piensa su próximo plan nadie ni los animales se atreven a pisar el círculo





lo único que existe de las amonitas es su figura incrustada en piedras dos elementos juntos por accidente depredadoras se desplazaban por mares cálidos poco profundos su fina estructura en forma de tubo se extendía hasta las cámaras internas para bombear y lanzar a presión el aire por al agua luego una extinción masiva




patrones geométricos en los campos de la noche a la mañana confesaron haber hecho más de doscientos círculos de cultivos con cuerdas y tablones nadie adivinó cuántas alubias había en la botella seiscientos setenta y ocho caímos en la trampa el verano pasado apareció una medusa de ciento ochenta metros de cebada la gente hace cosas extrañas





este miércoles en utqiagvik antes barrow alaska el sol salió treinta y cuatro minutos por última vez en dos meses ahora aquí allá necesitamos zapatos para el exterior y para el interior habrá mil quinientas ochenta y seis horas de oscuridad las noches polares duran hasta que el sol roza ligeramente el horizonte suponemos nada se detiene





Tatiana Lipkes
A pesar de todo
Juan de la Cosa, 2022

sábado, enero 21, 2023

Cuatro poemas de Iván Palacios Ocaña

Entre marzo y abril

Yo también quisiera ser el albañil
que baila en el andamio
junto a las jacarandas.






Naturaleza muerta

¡Echemos abajo la estación del tren!
Los Saicos

1

Propaganda para clases de inglés,
tickets del oxxo, servilletas
y kleenex sucios, recibos de teléfono.
El bosque del que vino mi papel, ahora en la basura
es pequeño, blanco, sin matices: indiferente
a los cambios de estación.

2

Al parecer nos gusta que la naturaleza tenga forma de mueble,
lavadora o foco: nos hace sentir especiales
ser los únicos mamíferos con talento
para convertir el mundo en chatarra.






Julia

Comparten la mejor parte
de su lunch en el recreo,
se cuentan historias de terror
y se regalan dulces. Los días de frío
ella usa un Labello rojo
que él imagina con sabor a cereza.
Tienen entre 7 y 8 años.
Es 1999 o el 2000. Uno de esos días
están en clase y comienza a temblar.
Es la primera vez que tiembla
en sus vidas. Algunos se esconden
bajo los pupitres. Otros se quedan
en el marco de la puerta.
Mientras todos gritan,
él le aprieta la mano,
ella lo abraza
y dejan de llorar.






Homenaje a Ernesto Cardenal por sus 90 años

Una vez escuché a Ernesto Cardenal leer en Bellas Artes.
El poeta parecía una nube
con forma de santo.
Recuerdo algunas cosas que dijo: "la gravedad es amor,
ningún átomo quiere estar solo"
y también: "me vale verga la muerte".
Se veía cansado, no lo saludé, ni quise acercarme;
pensé que si la materia es eterna, en algunos años,
cuando la Tierra se desbarate
(porque el Sol será una estrella demente y homicida)
nuestros electrones orbitarán el mismo núcleo,
o seremos la misma luz.
Y así con todo.






Iván Palacios Ocaña
Cosas inútiles y otros poemas
UNAM, 2018

sábado, enero 14, 2023

Siete poemas de William Carlos Williams

Poema de Jersey

vista de árboles de invierno
frente
a un árbol

en primer plano
donde
junto a la nieve recién

caída
yacen 6 leños listos
para el fuego





El mundo reducido a una imagen reconocible

a punto de curarme de una enfermedad
hubo una lámina
probablemente japonesa
que me atrapó por completo

una imagen absurda
excepto porque era lo único que yo podía reconocer
la pared cobró vida para mí en esa lámina
y yo me aferré a ella como una mosca





Los chismosos

Bloqueando la acera de modo
que tuvimos que rodearlos
3 viejos cuidadosamente
peinados y perfumados
recién salidos del barbero
como en una caricatura de Daumier
reflejando estos tiempos estaban
discutiendo con acento extranjero
uno con la mano rodeando
la oreja para no perder
palabra de las nuevas de Rusia
sobre un avistamiento
de la cara oculta
de la luna





Ejercicio No. 2

La chimenea metálica
de la estufa de mi vecina
me saluda entre las hojas nuevas

es una casa pequeña
adyacente a la mía, que es más grande
en 3 años he llegado a saber

muchas cosas de aquella señora
anciana como yo mismo
nos saludamos

a través de los setos
mi esposa le regala flores
nunca nos hemos visitado



Lirios

una explosión tal de lirios
que habiendo bajado
al desayuno

buscamos por las
habitaciones
aquel

olor dulcísimo y al
principio no pudimos
descubrir su

origen entonces un azul
como del mar
llegó

sorprendiéndonos de entre
aquellos pétalos como
trompetas





Canción

Preferiría leer un relato
sobre un remoto
pantano en Carolina donde

la garza blanca cría
protegida de los
cazadores alcanzable solo a través

de unos troncos medio hundidos
un lugar de difícil acceso las hembras
construyendo sus nidos

bajo el calor sofocante los machos
esplendorosos en el cortejo
que atestiguar

cómo su ancha pelvis
la vuelve torpe en la
huida...

pero he olvidado la belleza
que no es sino un bálsamo
cuando nuestro tiempo

se ha consumido ¡y las aflicciones
nos llevan
a comer del mismo plato!





Poema

al recibir una postal
largamente esperada
de un poeta al que quiero
pero

de quien disiento
en cuanto
a la técnica poética
moderna

me emocionó mucho
saber
de él si
bien aún no

concede el punto
y ni siquiera es
consciente de lo que implica
no importa

su estilo
tiene otras virtudes
particulares
que me fascinan





William Carlos Williams
Poesía reunida
Traducción: Juan Antonio Montiel
Lumen, 2017.

sábado, enero 07, 2023

Cuatro poemas de Cayre Alfaro Fonseca


Poema novelado. Capítulo I

Este poema sueña
con ser el número uno
en los rankings
de ventas.
El poema piensa
en estrategias
de marketing
y no en escritura.
Antes de pensar
en la escritura
piensa en el contrato
editorial, los comentarios
de contratapa y agenda
entrevistas y presentaciones.

Por las noches mira
mejor dicho contempla
las estrellas
y pide consejo.
Una estrella pop
le dice cómo hablar,
cómo ver, cómo sentir.
Claro, sencillo y
directo. Luego le regala
un cupón de descuento
para un cambio de look.





Poema publicitario

Este poema es un sueño.
Estás dormido.
Por favor, despierta.





Traducción
(primera versión, auspiciada por John Travolta)

Este poema es una mala traducción
de una parte de Grease,
canción de Frankie Valli.
Solo que la palabra Grease será
reemplazada por la palabra fiesta:
fiesta es la palabra,
tiene un ritmo, tiene un significado.
Fiesta es el tiempo, el lugar, el movimiento.
Fiesta es la forma en que nos sentimos.
Podría reemplazar fiesta por la palabra
poesía, pero sería un ejercicio solemne.
Prefiero el poema fiestero.





Diálogo
(obra teatral breve)

A: ¿Esto es un poema?
B: No creo.
A: Mejor así.

TELÓN





Cayre Alfaro Fonseca
Quince minutos de receso
Personaje Secundario/El Laboratorio, 2022.

miércoles, diciembre 07, 2022

Seis poetas mapuche

Una bandada de miles de diucas,
tencas y ñankues
surca el cielo
esparciendo el llamado
del kull kull.

La melodía penetra
como un suave silbido del sur
en los desnudos cuerpos
de Caupolicán y sus hermanos.

(Rayen Kvyeh)






Zvgun

Aquí en la tierra
hablamos todos:
las aves
los animales
las aguas.
Silba como el viento la culebra
cuando viene el tiempo de lluvia
y el silbar es su palabra.

Hay tiempo en que las ziukas
hablan cantando al amanecer
CHOLLPIZ, CHOLLPIW!
Es el tiempo en que el MAPU brota
rayo a rayo hacia el Sol...
y hay que levantarse para saludarlo.

En el mismo tiempo de reproducción
las ranas cantan en coro de noche
y la luna en menguante
abre cascarones
en los escasos pajonales
que van quedando.

Hay otros que siempre hablan llorando
como el MAYKOÑO
KUKU, KUKU EM...
así es su idioma.
Para conversar con su abuela paterna.

Los gakiñ dicen:
GAK GAK
GAK GAK
como recién nacidos llorando.
Daban ganas de escarbar
en el barro del pantano
pero cuando se buscan
se meten más adentro de la tierra
o se cambian de lugar.

Cuando niñas lo intentamos con mi hermana.
Y mis pewmas en la noche
fueron solo pesadillas
SE ENOJARON...
ESO NO SE HACE!
dijo mi madre.
Si se dejaran ver
sería PERIMONTUN.

También hay animales
que se ríen en su idioma
como los perros
y caballos.
Mi Guardián salta y corre
agarra su olla o un palo
se ríe
nos habla en su propio zugun
cuando volvemos a la casa
o si llega algún conocido.
Pero llora
cuando ve al WEKUFV EN LAS NOCHES
y cuando siente que viene el Nvyvn
con grado a terremoto;
entonces la gente se levanta y sale,
se sienta en el suelo agarrada a la tierra
le habla al temblor
IÑCHE TA FANEN,
FANEN
FANEN
FANEN
FANEN
FANEN
yo soy pesada
pesada
pesada
pesada
pesada
pesada.

¿Y el AGUA?
¡Oh el agua!
Tiene un idioma único
habla cantadito
una melodía en las mañanas
al mediodía otra
y en las tardes
otra diferente
hay que escucharla no más
para saber qué dice.

Así es la vida en mi MAPU.
En la lógica occidental
cualquiera me diría eso se llama Sonido.
Pero desde que somos CHE
siempre fue así y será
ZVGUN.

(María Teresa Panchillo)






A las salmoneras de Futa Wapi Chilwe

Se apagaron
las velas de la ciudad
y se descolgaron de sus paredes
la gran dama... la muerte
mientras en el aire estallaron
una bala
dos balas
tres balas
y así
las playas de Chilwe
recibirán en su vientre
a los lobos marinos
más allá del sol
más allá de la luna
los otros deberán refugiarse
en el corazón indomable.

(Karla Guaquín)






Todos los ancianos
ya se han dormido
pero en mis sueños
hoy, yo los despierto.

(María Huenuñir Antihuala)






Atardecer en el río

Una garza blanca
desafía la tarde.
Su figura inmóvil
desborda el horizonte.
El último rayo de luz
huye sigiloso por el río.
La tierra respira hondo
para seguir viviendo.

(Maribel Mora Curriao)






Ruka

Aquí en medio de los fierros
crece la totora.

Crece, se empina
cual águila buscando su carne
en este bosque de polvo
sin miedo y con epew en los labios.

Aquí el círculo azul guarda su espíritu
y se aprecia la planicie gris de la ciudad.

Los choique vuelven a nidar
el pangue a su manada.
Nacen nuestros hijos.

Santiago de Chile
habitado por mapuche desde siempre.

Antiguamente el Mapocho sonreía
y la ruka descansaba en sus orillas.

(Eliana Pulquillanca Nahuelpán)






Kümedungun/Kümewirin. Antología poética de mujeres mapuche (siglos XX-XXI)
Maribel Mora Curriao y Fernanda Moraga García (editoras)
LOM Ediciones, 2016.

lunes, noviembre 28, 2022

Cuatro poemas de Augusto Carrasco

 🏠

Primero de secundaria - sección A

en 1992 era difícil
decir "presente"

"pasado" es una cosa que sucedió en 1992

«Por desgracia, solo hay una palabra en la mayoría de los idiomas para denotar la historia(1), (el conjunto de los hechos históricos) y la historia(2) (un conjunto de proposiciones históricas). Cualquier historia(2) es una reconstrucción cargada de teoría y de valor, de la historia(1)».*

"futuro"
esa idea que rumiábamos todos
mientras tarjábamos
los lápices

muertos de frío.

*LAKATOS, Irme. (1987) Historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales. Madrid: Editorial Tecnos S.A.






Galaxia

Los espíritus de la TV
transforman una cultura decadente
en Mumm-ra, el inmortal

millones de animales domesticados frente al tembloroso estambre
lejía de blanco sépalo construye democracia en sus venas

preñada digitalmente
la culpa
se elabora con oro, plata, cobre
& cartílagos
largos
como resaca de pituquito recién coloreado

egoístas
como el (los) beso(s) partido(s) del(a) amante bipolar
son los dogmas
de una fe que mueve montañas

particularmente la retama
se hace presente
a pesar del silencio transnacional.






Yanahuara

Te odia

aquello que te ama

piensa en ti

te piensa

hace sueños

hace meses

que te odia

te sueña

elabora una lista

de cosas

que te odian

te aman.






Spartium junceum

Facinerosos de la noche
y sus malas artes gilean

por trazar el gran plano de la columna vertebral
de aquí hacia allá (señalando con un dedo hacia arriba)
sus glóbulos blancos destrozaron un valle de eucaliptos y rosas

la soledad teje una talega de huaynos en el quiosco
recordando al hijo que fue brigadier escolar

en otros lugares del país las noticias son cremolada de mango
aquí, entre las costillas del terremoto, brota el arcoíris

crece hermosa agricultura de alveolos y poemas
exagerada torrente de amor amenaza

a través de quinientos años de zodiaco
sobrevive la criatura de totora

si me preguntas por la revolución
te diré que vuela, que se fue volando

su lenta raíz atraviesa la vía láctea
encuentra una vanguardia en el corazón de sagitario

nos queda pensar lejos
como el viento que planifica su tristeza sobre los cerros

en tu pecho se condensa el cariño
no permitas que la fiebre ponga a hervir esas nubes

ya te dije que los perros florecen
sin culpas florecen en la noche los perros

el mar (que mira desde la ventana)
brilla por su ausencia el mar
si tuviera que buscarlo
iría contento
con paso chévere y contando
-disimuladamente-
las monedas
que recogí del huerto de mi abuelo

no tengo suerte con el amor que ofrecen las discotecas
pero tengo un terrenito cerca de tu corazón
y un grafiti con tu nombre en la comisaría

y coloreo la distancia hacia tu complicado retablo de madera gastada
camino largo
como enredadera que sostiene el esqueleto de tu pueblo

ANTE PRIVATIZACIÓN DE LA GENERACIÓN ELÉCTRICA
EL 3 DE JUNIO DE 2002
EL FRENTE AMPLIO CÍVICO DE AREQUIPA
INICIA UNA HUELGA DE HAMBRE

para que germine el boxeador que llevas dentro
luciérnagas aletean sobre la partitura del desierto

parece que el mar entero se condensa
en las rojas malaguas de nuestra bandera salada

tiempos difíciles
los gatos exhiben sus medallas en los mercados
exhiben sin lujo
su colección de feriados

los mineros
con aquel brillo perforado en la cabeza
cantan
y la tuberculosis bebe los fuegos artificiales patrocinados por cualquier iglesia

y tarde muy tarde
el sol realiza un extraño color
que se curva hacia un acantilado
de doscientas millas submarinas

la represión estaciona tanques
sobre la falda de la chica de diecinueve años que buscaba a su padre
quedará su nombre en las calles como prueba de la lluvia

ahora ha salido una luna acaramelada
los ambulantes de la calle encienden sus naves con mucha prisa
el universo crece sin necesidad de democracia

caminas despacio y pensando hacia arriba
recordando al astronauta polifónico que vagaba por el barrio selvalegrino
si pudieras escribirle una canción
con el poco amor que recogiste de tu jardín, lejos de la mina

sin embargo te llama el aroma de las verduras limpias
la dieta simple de la mujer que sin promesas te cuida

compruebas que es de noche y el cabello como la economía se cae
entiendes que todo el cuerpo llora
y la digestión concentra el sueño en los viajeros que desean volver a casa
en la ruta familiar de la UH-6805 - Gráficos / San Luis / Gráficos

para despertar de esta pesadilla te pones tu disfraz de profeta
y das un aplauso (dando un aplauso)

BIENAVENTURADOS LOS INÉDITOS
PORQUE DE ELLOS SERÁ
EL REINO DE LA POESÍA

y en el final de los tiempos
yo le pido a usted que siga investigando
cómo plantear en este poema millones de días de lucha de clases

Qollari / Inkarri / Pachamama / Wiracocha /
alucinado cóndor / puma soberano / cautelosa serpiente

háblenme del poder
de aquello que anhelan las flores
cuando la mano del hombre las toca

ustedes que en sueños se elevan sobre el mundo
saben que el viento refleja siempre lo que somos

un niño y una niña tomados de la mano
sus pétalos amarillos

abren una puerta.






Augusto Carrasco
R.D.
Aletheia/El Pasto Verde Records, 2022.

martes, noviembre 01, 2022

Tres poemas de Gladys González

Encuadre

detener la mirada
y ver
por la ventana
del bus
una brizna de hierba
creciendo
en una canaleta blanca
de plástico

fijar esa imagen
y sentirse dichoso

un rayo de sol
y el viento leve
iluminan el encuadre





Confidencias

tengo por escritorio
el esqueleto de una cama de madera
duermo en un colchón viejo
sobre las tablas del piso
y despierto en las mañanas
con deseos de que el invierno
pase pronto
para recostarme en la playa
bajo el sol
con los ojos cerrados
sintiendo el calor de la brisa

esta semana
solo hubo dinero
para comprar leche en polvo
avena y café

esta semana
hubo tiempo
para mirar por horas
el mar golpeando el cemento de la costanera
a los perros ladrar a los autos
que cruzan la calle del hospital
para regresar
a la habitación que arriendo
y lavar un poco de ropa
ordenar el pequeño escritorio
junto al sonido de la gotera
cayendo en el tarro de pintura





Fuente de soda Chile

servilletas troqueladas
con la palabra bienvenidos
en una caja abollada
de lata roja
una máquina registradora
sin aceitar
las sandalias
de la mesera haitiana
en invierno
las monedas que caen
en el tarro del ciego
que canta
y toca la guitarra
con el rostro quemado
por el sol
la cadena hechiza del baño
la gotera
de la cañería
una toalla vieja
como trapero
seca el agua
que cae
sobre la baldosa

una carcajada
el olor de las frituras
como una nube
gris y pasajera
sobre los rostros concentrados
en el partido de fútbol
de provincia

el paño húmedo
sobre los espejos
que deja de memoria
una estela de hebras amarillas
una aldea y un huracán
en Ca-Ira

una pelea en la calle
una prostituta y un cliente ansioso

un traficante
y un auto que espera en la calle
con el motor encendido

una mujer cae de su silla
y se golpea la cabeza
con un cenicero
de concha de mar
lleno de colillas

un buzo
con el pómulo sangrante
carga un saco de malla
con juguetes
para venderlos en la feria

los privados
completos
y cerrados
con una cortina

un voluntario del Ejército de Salvación
pide donaciones para el albergue
mirando el futuro
de la imagen
de la fuente de soda
con distancia

una niña vendedora de flores
toma una gaseosa
un anciano
se la lleva de la mano
mientras todos observan
mordiéndose el labio
y mirando en el suelo
el reflejo de su raíz arrancada
hasta que se pierden
en el callejón

las luces
de los hoteles
se reflejan
sobre la vitrina
de la comida
de apariencia plástica

un perro duerme bajo la mesa

alguien deja unas monedas
de propina
sobre la barra





Gladys González
Pequeñas cosas. Poesía reunida (2004-2018)
Libros del Cardo, 2019