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sábado, septiembre 21, 2024

Tres fragmentos de un poema de Luis Felipe Fabre

Medusa (fragmentos)





VII
(Coro)

Oh Medusa, aterradora como la verdad:

advierten los sofistas que si algo es como
la verdad

es porque no es

la verdad,
pero es poesía
que sobre la verdad y la mentira se eleva
incomprensible como los designios de los dioses:

¡oh Medusa, aterradora como la belleza!





XVIII
(Coro)

Desanda tu camino, Perseo, vuelve
sobre tus pasos, regresa
a tu vida

sin otro trofeo que tu vida
y del sueño de la gloria
desiste:

más estatuas que Medusa
forja la aún más
feroz

Niké,

que a los hombres transforma en héroes
y a los héroes en broncíneos
simulacros:

véncela con tu fracaso,

oh,
Perseo,
y resígnate a la dicha:

mientras
resuene una flauta, baila;
mientras no se quiebre la cratera, bebe;
mientras perdure la flor de tu juventud, ama y amado seas.

Y brilla simple en el esplendor del día.





XXII
(Coro)

¿Brazo de quién, rodilla
de quién,
músculo

de qué
dios
o semidiós o

de qué

atleta
este

solitario dorso de mármol?

¿Qué

héroe
esta

belleza dispersa
como
un

reino arrasado?

¿Ala de qué

vuelo

esta
piedra

rota tras qué
caída?

¿Sujetaba
una
lanza
en

los juegos o

en

la orgía blandía un tirso esta
mano

cuyo
aferrado
gesto de bronce
ahora empuña un secreto?





Luis Felipe Fabre
Poeta griego arcaico
Sexto Piso, 2024

jueves, noviembre 28, 2013

Dos poemas de Luis Felipe Fabre


(Opening song)

Hey, sweetheart, no vayas
de picnic al cementerio:
no vayas
a beber al cementerio:
no vayas a drogarte al cementerio:
no te hagas la gótica
esta noche.

Porque las cosas
se están poniendo raras; encontraron
un brazo
y el resto de ese cuerpo es un misterio;
porque encontraron
la oreja
de otro misterio
y los dientes de sepa el diablo qué sonrisa;

porque las cosas se están poniendo hardcore:
hey, honey, escucha
esta cancioncita idiota: no vayas
a bailar al cementerio:
no vayas a bailar

al cementerio: no vayas
a bailar al cementerio: quédate conmigo
esta noche.



El poema de mi amiga

Cuando leo mi poema
la gente llora, me confiesa. Pero tú no,
me recrimina: yo te he visto, me señala,
tú no lloras, me subraya, tú no lloras
cuando leo mi poema, me recalca.

Me pregunta: ¿Qué a ti
no te importa lo que pasa en este país? ¿No
te duelen los muertos? ¿Las mujeres
violadas? ¿Los migrantes
masacrados? ¿Los secuestrados? ¿Los desaparecidos,
los acallados,  los silenciados por la violencia,
por los criminales, por el gobierno, por los militares,
por los medios? Todos
a los que yo doy voz
en mi poema, ¿no te importan?, me pregunta,
me cuestiona, me recrimina, me reclama.

Pero a la gente sí, me explica, me aclara: la gente
aplaude, aplaude,
mucho cuando leo mi poema,
la gente llora y aplaude y luego
la gente se me acerca, me dice cosas.
Me susurra: la gente me dice que le gusta mucho
mi poema. Pero tú

no aplaudes, me confronta, o aplaudes poco,
me describe, porque a ti no te importa, me dice, a ti
no te importa, me repite, a ti no te importa,
me insiste, a ti no te importa lo que pasa.

Lo que pasa es que me tienes envidia: me descubre.
Lo que pasa

es que a ti
te hubiera gustado escribir mi poema: me acorrala.
Lo que pasa es que tú no podrías escribirlo:
me vence:

me aplasta:
no podrías escribirlo
porque a ti no te importa lo que pasa.



Luis Felipe Fabre
Poemas de terror y de misterio
Almadía, 2013.

jueves, mayo 22, 2008

Imagen de la hermanas Ducolomb

.
Ana, Silvia, Isabel: las hermanas Ducolomb:

siempre estaban dispuestas a auspiciar una buena
sesión espiritista y al final, para el susto,
una copita de jerez.

Sus temas predilectos de conversación:
la tabla esmeraldina, la pirámide
de Keops, el poder curativo
de los cuarzos.

Días antes del fatídico accidente
Isabel, la más joven,
me aseguró haber visto un ovni.

Ah, el libro de Thot, el Santo Grial,
la barca de Quetzalcóatl, el secreto de los cátaros.

Ana, Silvia, Isabel: las extraño.

Ana, Silvia, Isabel: las invoco.

Ana, Silvia, Isabel:

si hay vida después de la muerte,
hagan una señal.


Luis Felipe Fabre
Plan B, revista internacional de poesía, no. 0, febrero 2008.
http://www.companiafrugal.blogspot.com/

martes, agosto 21, 2007

Sutra de la vaca



Para Eduardo Milán


Una vaca:
blanca y negra. Rumiando pasto: verde.
Y encima el cielo

y en el cielo
una nube color de nube y tras la nube

otra vez el cielo: azul celeste: el color
del divino Vishnú obsequiando un loto.

Azul: la piel del divino Vishnú.
Celeste: la acción de obsequiar un loto.

Otro loto: blanco
dejando de ser blanco: blanca
nube disipada: meditación.

Y la vaca
rumiando lotos la muy sagrada:
yoga, desyoga, reyoga.



Luis Felipe Fabre
Cabaret Povenza
Fondo de Cultura Económica, 2007.

lunes, febrero 14, 2005

L´aur´amara

Al aura amara, aunque amarga
brisa fuera: aclara la espesura, los picos
de los pájaros en las ramas enmudecen, callan
pares como si impares fuesen. ¿Por qué me esfuerzo
en hacer y decir? Por aquella que me hace confundir
el cielo con el suelo, y sin consuelo
temo morir si mis afanes no calma.

Tan clara fue mi primera luz al mirarla
que el corazón confió a los ojos su elección,
ahora no daría ni media nadería
a cambio de la prenda de otra.
Displicente se muestra ante mis ruegos,
pero sus amables palabras espero, aguardo,
imploro: vasallo soy de quien me enamoro.

Amor, ¡cuidado! ¿Soy bienvenido?
No me desprecies que diez pecados
podrían por mi boca ser revelados. Reconsidera,
amante soy valiente y no cambiante. Mi corazón
firme, fuerte, me hace encubrir verdades, pero mi cuerpo
ardiente tu beso necesita: único bálsamo de mis males
pues ni la nieve ha podido refrescar mi fiebre.

Si me ampara aquella a quien rindo tributo,
si a la hilera de mis ruegos atiende, claros
les serán mis pensamientos: que yo hubiera muerto
si no sufriera esta esperanza, que esta espera me cansa
y que le ruego que la abrevie, pues sólo en ella
hallo vida, hallo contento, desgana me produce el resto:
me es igual de vana otra alegría que una manzana.

Dulce cara, suma de toda virtud,
por ti, causa y cura de mi desmesura,
sufro burlas y deshonras, mas ninguna afrenta
logrará que te deje. Nunca he amado tanto
ni tan humildemente. Acierta la gente
si por loco me toma: te deseo más que a Dios
los santos de la abadía de Doma.

Prepara, pronto, canción y acompañamiento, para
regocijo del rey que habrá de escucharte. No miento
si digo que el pago aquí acordado allá es doblado
en dares y manjares. Parte: ve alegre y ve
su anillo si te lo muestra. No he pasado
un día lejos de Aragón sin sentir añoranza:
quisiera contigo ir pero Roma me reclama.

Hecha está la alianza: que el corazón contemple
cada noche a la dama, en cuyos dominios, yo, Arnaut,
sin rival, sirvo: mi intención no desea otra ama.


Arnaut Daniel
Parque Nandino, no. 3, Invierno 2003
Versión de Luis Felipe Fabre