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sábado, mayo 14, 2022

Tres poemas de Rodrigo Flores Sánchez

Tócame en la mañana

Cuando tenía tres años
Había un disco
Un disco al que temía

Le temía y me fascinaba
En el disco
En ese disco había un rostro

El rostro
De una persona
Una persona que me miraba

O que yo sentía que me miraba
Escudriñándome
Le temía pero regresé muchas veces

Tócame en la mañana
Dice la canción
La canción del disco homónimo

Tócame en la mañana y vete
Y ese disco es fascinación y pánico
Significa algo y no sé qué es





El hombre de las ratas

Otra imagen familiar
Un hombre es devorado
Por ratas

Es la imagen de un libro
Un libro
Con fotos de películas

El hombre que es devorado viste gabardina
Y las ratas pululan sobre lo que ves
Las ratas devoran al hombre de la gabardina

Viste con fascinación y pánico Caras
De la misma moneda
Yo visto de gabardina y me alejo

Esa foto que viste
Es vértigo y pánico y ya no sé dónde está el libro y me acerco
¿Me lo como? preguntas

Tócalo en la mañana
Y aléjate ¿Por qué
Las ratas acechan nuestras cabezas?





Educación sentimental

El hombre más alto del mundo
Robert Wadlow
Siempre sonreía

Eran sus piernas
Bambús frágiles quebradizos
En las fotos parece desplomarse

Sus padres lo exhibieron en circos
Medía casi tres metros
Y murió a los veintidós años

La mujer más longeva del mundo
Fue una ciudadana francesa
Su rostro era una pasa roja

Tras su muerte
Se ha estriado la piel
De su llana biografía

Al parecer
Asumió la identidad de su madre
Y corrompió las evidencias

Marilyn vos Savant
Tiene el registro
Del IQ más elevado

Es autora de una columna anodina
Es un ejemplo de inteligencia luminosa
Al servicio de una obra edificante

En Pregúntale a Marilyn
Confirma que los fines de semana
Se llenan las salas de emergencia

Asegura que el dieciséis de septiembre
Nacen más gringos
Y que los relámpagos adoptan formas zigzagueares

Adquirí conocimientos y dichas
En las curiosidades
Del libro de los récords

Y como una cosa lleva a la otra
Mi espíritu morboso
Ensanchó sus horizontes

Vinieron títulos como Los místicos del mundo
Los asesinos más famosos
Los objetos más extraños

Le pedí a mi papá que escondiera
Esos materiales combustibles
En escondites escondidos

Pero la noche siguiente
Buscaba sus páginas
Con impaciencia y fruición

Me provocaban el mismo terror
Dimensión Desconocida
y Misterios sin Resolver

Luego me aficioné
Al Semanario de lo Insólito
Lo compraba los viernes en los recreos

Había fotos prototípicas
La boda de dos hermanos incestuosos
O un hombre feliz junto a un grillo de dos metros

En la misma época
Comencé a coleccionar los fascículos
Del Sumario del Crimen

La diablesa
El estrangulador de Boston
El caso de Sharon Tate

Ésas fueron mis lecturas iniciáticas
Qué raro
Nací en el año de la Serpiente





Rodrigo Flores Sánchez
Ventana cerrada
UNAM, 2020.

jueves, marzo 07, 2013

Tres poemas de Rodrigo Flores Sánchez

Bella epístola a manera de presentación

My dearest:
Lo que de tu amor en mí habita:
. . . quiero cogerte.
Experiencia directa.
Decirte hola para matar el tiempo.
. . . Habitarte para ocultarme, bonita.
. . . Cogerte.
Decirle:
ocúltate bajo la falda.
Decir
que espejo es experiencia.
Y todo ello
-aunque es demasiado-
ocurre mientras mi bota golpea
contra la puerta,
contra la pared,
como tardío acontecimiento
o apostilla temprana de lo que no
. . . sucederá.
Amor observa el triángulo que forman
la puerta que va y viene,
el quicio donde la luz termina
y mi sombra tras la bota que se
. . . desplaza.
Espero en la habitación a que amor
. . . rime detrás de la puerta franca.

Tanta experiencia
acabará por ocultarnos,
de tan liviana,
como biombo japonés.

No molestar por favor. No
repitas tus recursos por favor.
Sé de desear matarme
y sé de la hipocresía de no hacerlo
y sonreír en el sarcasmo de
. . . desearte.
Género tragicómico afectado.

Mientras piso la alfombra
para asegurarme de que no dije nada,
sé que mi cuerpo tiene algo de no
. . . tenerte,
oh Maligna,
Sincerely yours, El Sr. Desollado.



contrabiográfico
Arenal/2009

Acabo de ver el letrero que dice:
Se saca cascajo.
Las letras en la puerta de la camioneta.

Las letras rojas titilan y clavan.
Y yo voy dando vueltas.
Doy vueltas a las palabras.

Se saca cascajo de mi boca,
podría decir.
Se saca cascajo.
¿De dónde se saca?,
me pregunto.
La camioneta sale
de la casa.
Avanza.
Creo que sacó cascajo de la casa.
Y yo repito.
La camioneta
con letras rojas
en la portezuela
saca cascajo.
Eso hace porque eso dice.
Presente del indicativo.

Me saca de mí,
me sacó de mí el letrero,
más que nada el sonido reiterándose.
El sonido del letrero
me sacó de mí
para escucharme decir:
se saca cascajo.
Me sacó a mí para decirme
que de cascajo en la cabeza
voy lleno,
vengo lleno
de cascajo.

Quieren sacarme el cascajo
pero yo no quiero.
Estoy bien.
No quiero que me saquen de mí.
Que mejor
venga
la camioneta.



contrabiográfico
Señales/2008

Una cierta marca de sentido,
están manchados mis pantalones de sentido,
con salsa roja,
con marca de muerte,
como comer pepinos en tupperware,
tal vez sopa de lentejas,
chile relleno de picadillo,
así me marcan los acontecimientos,
las fracturas, las iras,
algunos pusilánimes
próximos a mí, a ti,
se me abastecen con bocados,
se me nutren con amor,
se me alimentan con fe para no creer,
la alarma suena toda la noche,
es cuando los asaltantes
llevan mi cabeza a la tabla de picar
y la pican, la pican en la noche,
escucho las alarmas, nos asaltan
cuando dormimos, sin saberlo
nos decimos malas palabras,
había una amenaza,
los intrusos penetran nuestra morada
y se activa el detector de movimiento,
¿aún sonará el tuu ruu tuu ruu?,
con las hordas me nacen marcas
en la noche de cuchillos,
en la rabia,
se me activan las marcas de sentido,
de rigor,
marcas de salsa en los pantalones,
busco mis marcas de humanidad responsable,
las marcas genitales de que soy señor,
las marcas corporales
por perderlo todo,
las marcas en los nudillos
del buceo en rumbos universitarios.
Soy oblicuo.



Rodrigo Flores Sánchez
Tianguis
Almadía, 2013.