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miércoles, septiembre 07, 2022

Cuatro poemas de Roger Santiváñez

Tinta mojada

Poema 4

Perfecto asolador dentro de la música
Estás soñando, guitarrista
Dejaste tu sonrisa en una hipodérmica
Rasgueo infinito de adicto, susurro,
Pasos silenciosos pavorosos de seguir
O cruzar las orillas
Tus manos de enebro circulan y suenan

Pocos descubren en noches inertes
Al salvaje violeta cabello de muchacha
Arrastrando las horas en tu amplio jardín
De quietud irreversible oh muerte

Perfecto asolador
Llegó hasta tu sombra
La cálida y triste
Última canción de una aguja
Hacedor silencioso y vago, de bares invisibles
Tocando en el fondo, enloquecido y único,
En la forma de tu guitarra acariciaste
El sacrificio, amargo





Poema 5

He organizado mi soledad
De tal manera
Que ni la hierba

Claire:
Me sucedió tu cuerpo
Me sucedió tu visita
Siempre por sobre los acantilados
Y no recuerdo la oscuridad
La bella oscuridad
Que aún nos propusimos
Ser mudos, incoherentes
Tomar las hojas muertas
No fue un sueño

Qué poco estuvo tu cintura
Acariciada por la sombra
Nos acercamos al silencio
Sin entender los senderos en los parques
--otra vez los dibujos de un jardinero--
Claire, mis juguetes
El fucsia de tu chompa,
No hubimos de hacer caso a los semáforos





Tinta seca

Poema 2

Mi primo se casó
Y en sus ojos el sabor del alcohol,
Su cuarto todavía huele a amor
A muchacha desnuda.
La cama no habla
Y mi primo fuma un cigarro
Un corazón crespo
Sobre la noche
Y en el vientre de las minas
Mi primo busca una muchacha,
Como en el tiempo del verano
Las avenidas y la soledad de
Los night-clubs
Sabor de limón, baile caliente.
Ha venido cierta gente al matrimonio
Pero él no comprende
Qué hace aquí esa turba,
Efectivamente solo quieren mirarlo
Y observar el peinado de la novia.
La noche es etílica, los cisnes de plástico.
Ninguna muchacha
Cerebro dónde te vas
Mi primo dice
Que se va a quedar calvo





Poema 4

Los aviones en la pista del aeropuerto
Van soñando los senos de la más
Hermosa flight hostess
He llegado al aeropuerto y no
Supe quién era yo entre las lunas
Los vidrios más rotos que hube de amar
Para llegar al aeropuerto
Es fácil estar en hierba
Porque el viento que a algunos
Poetas jode y a otros no, a mí
Me da frío simplemente
O me place sentirlo en setiembre
Llegar al final de la fiesta
Es lo que siempre escribo en mis
Poemas y la soledad de las
Noches las voy arreglando con
Dibujos para muchachas pitos
Esperar en el aeropuerto cansa
Y las horas caben en un avión
Que nunca empieza a cantar
Permaneciendo desnudo y frágil
Con mil posibilidades de desolación
Pero los aviones son corazón
Y también otros brazos en mis brazos
Unas horas de alegría, un altoparlante,
Pistas más amplias, una voz estereotipada





Roger Santiváñez
Something going
Personaje Secundario, 2020

martes, septiembre 08, 2020

Ocho poemas de Roger Santiváñez

 Lauerdale (fragmento)

Lauerdale. Es lindo este lugar
Me placen los parques del barrio obrero.
Ver a las camaradas repartiendo volantes
para la marcha contra el presidente
y contra el alcalde. También descubro
mi extraña soledad. Mi oscuro no hacer
nada. Esta canción de rebeldía,
leída más allá de los árboles y del
policeman dirigiendo el tránsito
desde su caseta en medio de la
encrucijada. Los tejados tipo england
dejan una alfombra para los pájaros
marrones posados como un don del
Señor. Lauerdale mi barrio favorito.







Eucaristía (fragmento)

Vox Dei allegrum -dijo Pound
En el arte de la poesía en la noche
Nosotros elevamos un cántico hacia ti

Para ser quechuas o sea bien
Llamas en llamas se incendia mi país
4 paredes albicantes de su celda Vallejo

Y en el rocío
De la familia en la madrugada se
Confundió reconociendo

A los vecinos y notarios públicos que diga
Púbicos tus bellos versos leídos en el
Recital de tu Velvet Undergound







Triángulo isósceles

Rompe los vidrios a qué te sabe tu té
Dime si anochece en ti rompe los vidrios
Compré galletas rosadas para tu mejor
Amanecer pero no volviste a sonreír
Eso ya fue otro sino ¿Cómo te llamas?
Nunca te has llamado frente a la ciudad
De Lima rompe el mar y hallas
Nombres diseminados por la playa
Es que allí fue el amor el acto más
Lindo de la noche en un Volkswagen
Nosotros tres yo ella & ella nada
Existe solo las olas los vidrios rotos







Camotal

1

Adolescente en jumper salida
Del tren de las seis a Lima
Hermosura difícil de alcanzar
Siempre al borde de la mar azul

Nunca le des la espalda fue el
Consejo mil años después en Yacila
Entre cholos bolicheras & el alisio
Que a Alicia dejó senos al aire

Memorias chiquitas de las playas
Donde Madre me mimaba con
Azul fulgor de nueva ropa'e baño
Volver a su Callao deseo eterno

Vivir en la mar sabrosura de
Pintura más refresca & pactada
En la nada de un poema & en
La rada en que fallece la gaviota


2

Jamás se dio el regreso murió
En otro cielo más travieso
& el desierto supo de percebes
Corales caracoles estrellas

Invocadas fui llevado a conocer
Su Puerto mas no fue Constitución
Sino el Nuevo Puerto de la yerba
Reunida con Jimmy a la volada

Hendrix a todo volumen en la radio
& el auto sometido a redada policial
Qué belleza de la mar hirviendo
& todo el movimiento de la Brava

Oh Chucuito salvó a mi hermano
En los tiempos de la polio incurable
Pero a mí quién me salva
Del recuerdo de este camotal.







Ringo

Metálicas guitarras se alzan pasando
Moluscos sobre el palacio submarino
Hechizo de Ringo & su jardín o su asesino

Tractor por un traspié premonitorio allí
Donde la harina de pescado nos dejó sin
Consultorio rock que se desmaya &

Se queda dormido para siempre dorados
Besos que Elizabeth nunca consiguió
Con su uniforme punk la más solitaria

Hembra montada en una sopa de choros
Tu mano buscando el fierro curvo
Surcar avenidas madrugadoras cerradas

Epifanios sumergidos con la pura luz
De su tristeza no hubo moderación en
El desmadre inclina el surtidor franco

               Duelo







Roberts Pool Crepúsculos (fragmento)

Se va la luz se va la forma
Amada solo el azul inmóvil
Se queda arriba se torna

Celeste sin que nadie se dé
Cuenta ahora es albo humo
O un estudio de plata

Un reburbujear semejando hielo
Seco en la lejanía desvaída &
Vuelta a crear la rosa más tierna

Por un instante desbordado de
Perlas en la tersa piel ingrávida
Perfección solar cuya belleza me

Ensimisma & se desaparece







Sea Isle (fragmento)


Hi! Me dijo una sirena niña
Echada en su tabla roja deslizán
Dose sonriente on the silk-screen

O trastocada por el refrescante dulzor
Hasta la húmeda arena perfectamente
Impresa tu silueta forma de un racimo ciprés

Nadie como tú para ser dibujada en el poema
Bañada por la verde transparencia recuerdo de
Pamela dejándose la truza metida en el misterio

Redondo como el mundo en que agonizo
Mirando el pulcro reflejo en tus hombros
Del sol que sin roche te acaricia

Inolvidable sinrazón marcando oleajes
De ternura desasida íntimo deseo
Perdido en la tristeza del ardiente mediodía







Campos de Penn, desde un Greyhound

Última visión preñada de amor
Regalo cerrado entre árboles crecientes
Es dulce tu pasión primera adoles

Cencia temprana que otorga
Adoración altar con pétalos elaborado
Por ti fulge el sol de un día pirro

Donde el cielo conquista nubes francas
Acaso en el ocaso pulcras frases baña
Das por súbita lluvia tropical & al

Arco iris invita esparcido e intactas
Risas de muchachas suenan como espuma
Que el viento nos dejara en su ola redimida

Bosques esmaltados de seres azulísimos
Hasta su fondo llega el poema & llora
Con todo lo que ya se fue de una vez &

               Para siempre







Roger Santiváñez

Sagrado. Poesía reunida 2004-2016
Peisa, 2016.

domingo, enero 14, 2018

Poluphboisbos


1

Contemplo el mar qué puede decirme
Este océano helado con sus gaviotas
Planeando por la playa & sus niñas

Rubias de anteojos ahumados saltando
Entre los charcos por ellas mismas cons
Truidos a la luz de parejas amantes

Paseando por la vera acuática con
Dorados cuerpos elásticos qué línea
Del horizonte traza su lejanía tan

Linda detrás de la blanquísima espuma
De las olas del fondo reventando para
Finalmente desaparecer en la inmensa

Cantidad líquida desdobladas en
Novísimas olas que llegan hasta
Esta orilla donde vuela otra gaviota

Solitaria en el rebrillo de los tubos
& las crestas de un verde tan claro
Mientras la muchacha de bikini celeste

Se suelta la cabellera semejando
La Nascita Pound dixit en la más
Amplia luz que la divina resolana

Nos concede Azur del Señor




2

El mar sigue diciendo no sé qué
Pero me sigue hablando de sus frescas
Ondas subiendo & bajando cuando

Entro en sus aguas procelosas con
Un ritmo inmortal las olas recrean
La canción marina atrabiliaria pare

Cida a una diosa de contornos muy
Sensuales la hermosa mar se
Despliega con sus mantos refulgentes

Juguetea cual infante en el borde
Iluminado por el sol impreso a la
Arena húmeda allí donde las horas

No avanzan sino esperan el
Silencio de la noche con su solo
Resonar de oleaje ya olvidado

Mas yo puedo recordar las playas
Del norte del Perú dormilonas
Pendientes de sechuranas recostadas

En Matacaballo o preciosas pitucas
De Colán mares calientes que
El Señor guarda entre las fotos

          Del Perdón




3

Alegría de llevar de la manita a
Su niño chiquito por vez primera
A los bordes del mar sobre la

Orilla dulce como la más fresca
Brisa por la infancia deseada
Van & vienen las chicas del

Océano   recogen su bote de plástico
& la voz sonora de las olas
Llega hasta el poema & lo convierte

En canto música que sólo yo es
Cucho por su belleza de mujer cami
Nando frente a mi contemplación

Marina en espera de la próxima
Marea que ha de llenar mi corazón
A solas en el solaz de todos modos

De la infinita paz sumida en el frío
Clima   de pronto desvanecido el ardor
Del sol teenager cómo hacen las olas

Para persistir tan raro sin parar
Rompiéndose entre ellas perdidas
Seguramente por un amor que se

           Perdió




Roger Santiváñez
Asgard & otros poemas/Balara
Dharma Books, 2017.

martes, mayo 07, 2013

Seis poemas de Róger Santiváñez


Primera muerte

     Mi nombre es Nenfas.
Vivo en Pachitea. Mi suegra todo el día
me dice serrano. Regreso de traer algarroba
y ella me grita serrano.

     Esta tarde
frente a un viejo algarrobo donde a veces
lloro mi desdicha o me alegro el corazón
con las soñas y los chilalos diré déjame
algarrobo tu sombra para que yo pueda
colgarme tranquilo y ya no me digan más
serrano y me verá róger santiváñez
a los 12 años y 13 años después él cantará
con la soledad que yo le entregué
esa noche de verano cuando me vio ahorcado
y en la arena aún correteaban
las iguanas.



Diabla García

La chica más linda. No puedo recordar su nombre pero sí su uniforme del Lourdes, azul profundo y la insignia dorada, igual a su pelo adolescente. Belleza de una muchacha a los quince años, al costado de mi casa. Contemplarla subiendo al ómnibus de su colegio, guardar cada una de sus frases -piezas de oro- en el fulgor de un atardecer en los vidrios de Santa Isabel. Vivía ella en su reino de pureza e inocencia, antes de la Reforma Agraria. Reinaba con la suave delicadeza de quien se sabe perfecta. En malla negra -a la vera del jardín- despachaba a su pretendientes, jóvenes audaces con los ojos verdes. Hubo sábados de rock y muchachos convertidos en Jim Morrison para ella. Recuerdo a Gonzalo Higueras deslumbrando con una blanca guitarra eléctrica, la noche más bacán de la última primavera. La ola instantánea de la Reforma clausuró ese paraíso. Sentí la pena en el corazón de mi vecina. Su hermosura inasible -ansiedad de los conquistadores- marchó a la Argentina. Piura perdió su prístina tersura intocada. Yo era un niño todavía/todavía la recuerdo: coqueta y esquiva. No se la agarró nadie.



Las cosas

Cuando pasa el botellero gritando
por los objetos que recoge, yo
vengo a sentarme en el garage.
Desde allí imagino el fuego en
la plancha de carbón de antaño.
Era bonita en la antesala
de la puerta del postigo.
¿En qué tarde como ésta
fue a perderse en el olvido?
Las cosas de mi madre, budas,
elefantes, y el aroma del jazmín.
Su espíritu reina todavía
entre los muebles de esta casa
y es su música Regresa, Only you
un éxtasis de viento en su jardín.



La lata china

Aún conserva el fino aroma del té.
Increíble su constancia en una esquina
de la vieja cocina de mi madre.
A través de los años y los viajes
la he visto inmóvil en su sitio,
encima del lejano aparador
en la casa de Junín 381, muerta
niñez y pubertad infinita aquí
en Santa Isabel de nuevo la alacena,
el lavadero y la esquina con su lata.
Nadie la usa. Olvidada permanece y
es roja y es negra y es dorada.
La miro diariamente y no entiendo
qué hace allí embadurnada de tiempo.
No he podido tocarla, quizá si la abro
brote un genio oriental
el espíritu de este fino atardecer,
su dueña original.



Alejandro / el tío

Alguna vez lo vi en una esquina
alto y su uniforme
                             Los ojos azules me llevaron
a estadios brillantes
                                Sorbía un vaso de cerveza
me buscaba palabras en el diccionario
                                                             o reíamos

Su bondad limpió mi corazón
largas temporadas con nosotros
viejos atardeceres melancólicos
                                                   y compartió mi soledad
Gran belleza y en sus
rudas manos acariciando
                                        cantaba la chiroca

En la mañana fue adelgazando
                                                 sobrio, duro
(Los pasillos de los hospitales son tan fríos)
Se lo llevaron
                           Aprendí
que los geranios habían sido regados por él.



Eucaristía (fragmento)

Sólo para tu carita de estambre que se
Revienta en millares de hojas esparcidas
Extraños sueños siniestros

Me hicieron doler pero reconocer que
El dolor político no es otro tema de
Mi canción nunca me metí en la trinchera

Me fui hui huyendo como dijo Heraud
Aunque él sí murió por nosostros
Soy hinostroziano no creo

En las guerras no creo en nadie soy
Un lumpen maldita la hora en que hablé
Con un lumpen no soy un lumpen soy




Róger Santiváñez
Dolores Morales de Santiváñez
Hipocampo/Asalto al cielo, 2006.