martes, julio 21, 2009
Labilidad de objeto, labilidad de fin y pulsión de langue (fragmentos)
martes, julio 07, 2009
Un poema de Eugenio Montale
será destructivo. Así dijiste un día
mostrando rudimentos de latín
y otras nociones. Justo en ese momento
brilló, se apagó, volvió a brillar una luz
sobre la orilla opuesta. Oscurecía.
"Ves, también el faro alumbra intermitente,
quizás cuesta demasiado tenerlo siempre encendido.
¿Por qué te maravillas si te digo que todas
las currucas tienen breve sonido y destino?
Alrededor se ven muy pocas. Está abierta la caza.
Si se parecen a mí ya están contadas
mis horas o mis días".
.......................................(Y luego fue verdad).
Eugenio Montale
Cuaderno de cuatro años
Colección Poesía y poética
Universidad Iberoamericana/Artes de México, 1999.
Traducción: Ernesto Hernández Busto
domingo, junio 21, 2009
Entre escuchas, pérdida (fragmento)
Ese es el límite poético. La poesía también puede ser esa instancia de resistencia por pura poesía, esto es, no sólo como arma contra un sistema: por poesía, por devoción a una práctica acotada. Augusto de Campos daba el ejemplo del oso: con suficiente miel para chupar sus propias patas en el invierno. Hay que tener esa reserva. Me gusta el señalamiento que se hace en la pregunta porque no hay ni por un momento que creer que la poesía escapó a esa noción de agrupamiento cuyo verdadero nombre es mafia. Vemos la Unión Soviética: el resultado de la caída del real-socialismo es la proliferación de la agrupación mafiosa. Hay un devenir secta cuando hay muerte --aunque parcial-- del valor, de la esperanza. De lo contrario hay comunidad, lucha por el "común", que no quiere decir que "la poesía debe ser hecha por todos" sino que el mundo es para todos. La mentalidad clánica, sectaria o mafiosa reproduce una mentalidad dominante --y tal vez también una forma de producción. Los grupos de la real-poesía y de la real-editorial también devienen exclusión. Ese es el nombre encubierto: exclusión, enviar al otro a las esclusas. En cuanto al padecer el exilio de la lengua, la poesía es exilio de la lengua siempre que sea poesía. No hay patria de la lengua poética. El sistema intenta convertir el valor con las multipremiaciones. Después el poeta no sabe qué hacer con tanta cuenta. Se vuelve amante del pragma, "al sistema hay que quitarle todo lo posible", etc. Y empieza a justificarlo todo. Pero a esa altura hace una eternidad que abandonó la poesía. Algo importante: la poesía también se puede perder. Y sin dejar de escribirla, que es lo interesante.
Eduardo Milán
Entre escuchas, pérdida. Una conversación con Eduardo Milán
Entrevista de Laura Giordani, Arturo Borra y Víktor Gómez
Fundación Inquietudes, 2009.
Descarga la entrevista completa aquí.
domingo, junio 07, 2009
Gertrude es una Gertrude
jueves, mayo 21, 2009
La estría en el yermo (fragmento I)
Agosto no es abril, el mes más cruel,
es el verano,
arropa la espesura con frutos de los árboles
y preserva en la tierra los recuerdos perdidos.
Nos sorprendió la tarde,
extraviados en una selva oscura,
nel mezzo del cammin di nostra vita
--o tal vez más allá--, vendimiando,
triturando las uvas en el lagar del mar;
el mosto de las olas te lamía los pies,
subía por tus muslos hasta encender la tarde con la sangre del dios
"¿Qué es esto --me decías-- tan dulce cual la uva que fermenta
....en mi adentro y no me deja en paz conmigo misma,
como si ahí se recordara algo que estuvo y ya no está:
un vestigio del dios en las fiestas de Eleusis
o la ebria sequedad de los días de Pascua
que ya pocos recuerdan?"
Nos vimos en verano, con el ruido del mar sobre Puerto Escondido,
hablando de estas cosas, cobijando
esa brizna de vida con recuerdos;
nos mojamos los pies como antaño en el mosto
y cruzamos la playa hacia las rocas,
con el rumor de ciega muchedumbre en la cittá dolente,
"Ya nadie lo recuerda --me dijiste--,
nadie puede saberlo ni acaso imaginarlo,
pues sólo conocemos una pila de imágenes, ya rotas
en donde el sol no alumbra, el árbol no cobija,
el vino es sólo vino
y el ciclo de los meses en mi entraña, la oscura menstruación y nada más;
nadie puede saber lo que se guarda ahí,
pues aquí sólo hay sombra,
bajo esta roca roja que es el mundo."
.......Ponte a la sombra de esta roca roja,
.......como en la antigua cueva, pero de cara al fuego,
.......voy a enseñarte no lo diferente,
.......sino lo que es y ha sido en una estría del tiempo.
Al volver de las rocas, por la estría del mar, camino del hotel,
tú y yo, Isolda, hablando de estas cosas, como en el primer día,
....amándonos,
mientras la uva fermentaba en tu adentro, como fermenta el cosmos
....en sus ciclos,
vimos, bajo esa roca roja,
permanecer el tiempo en el canto del mar y su voz que regresa,
entre el ruaj de Yahvé y la hora de este ahora,
antes del desayuno de los huéspedes,
de las palabras huecas,
de la amarilla niebla en la ventana
y el ruido de mil mundos que se acaban;
antes del sí y del no,
de decir mil te quiero
y consumir un pan con el café,
en ese hueco abierto en el vacío,
tú y yo vimos, bajo esta roca roja, permanecer en el tiempo.
No estábamos ni antes ni después,
no estábamos ahora
--porque el pasado fue, el futuro no está
y el presente se pierde como se escurre el agua en nuestros dedos--,
sino aquí, en nosotros,
contemplando el corazón del tiempo,
la inmutable presencia del amor que siempre permanece en el oleaje
y hace posible el tiempo
y el ciclo de tu entraña,
los secretos de Eleusis
o la alba Navidad y el paso hacia el origen
--los rostros del amor en su aspecto de tiempo--,
mientras todo se mueve, todo pasa, bajo esta roca roja,
y tú y yo vamos camino del hotel,
por la aguja que zurce el ayer con el mañana,
fuera y dentro del tiempo,
en el verano que arropa la memoria,
abriga la espesura con frutos de los árboles
y preserva en la tierra los recuerdos perdidos.
Javier Sicilia
Tríptico del desierto
Era, 2009.
viernes, mayo 01, 2009
Piedra colorada
De muchos lados del país
levanté piedras;
costas de ríos,
desiertos, cerros.
No sé en qué hora del todo
Dios las dejó sobre el país. Mis piedras.
Las levanté y las traje a casa,
las levanté como quien hace con sus manos
algo limpio a los ojos
de Dios, aquí y allá
bajo el inmenso cielo.
Traje a casa estas piedras y las dejé en el suelo,
fuera del mar aquellas que rodaban
con su canto de invierno entre la espuma,
y aquellas que elegí de la montaña
por su color, su forma o su silencio.
Las traje a casa y las dejé en el suelo,
como piedras.
Pero de las ruinas de Loreto, en Misiones,
traje una piedra colorada
que fue pared de hombres
hace tiempo,
y cubierta de musgo.
No la puse más alto, por el musgo
o porque fue pared de hombres, hace tiempo.
Y la mojé. La mojé con mis manos día a día,
la olí, recién llovida, como al tiempo;
pero se fue secando.
Y la bajé de lo alto
por si la mucha luz le hacía daño,
la regué con la sombra de mi sueño
bajo mi cama,
le rogué con la sombra de mi cuerpo
pero se fue secando
la piedra colorada, la distinta.
Por eso quiero que alguien se la lleve
esta noche o mañana,
porque no puedo andar
esta noche o mañana
hasta las ruinas de Loreto y devolverla,
esta piedra distinta.
Por eso quiero que alguien se la lleve
y que haga con ella lo que quiera
su corazón,
mi piedra colorada.
Si sigue aquí secándose, mi piedra,
yo la voy a limpiar con mi cuchillo
de ese musgo que pide
morirse, pese a todo.
Yo la voy a limpiar con mi cuchillo,
va a ser como las otras
mi piedra colorada. Y yo no quiero
que sea como las otras.
Héctor Viel Temperley
Poesía completa
Aldus, 2008.
martes, abril 21, 2009
Sabe que está lloviendo
Sabe que está lloviendo,
y que mi cuarto está caliente,
pero ella es orgullosa
y bella
y yo no tengo dinero.
Kenneth Patchen
Antología de la poesía norteamericana
Selección y prólogo: Ernesto Cardenal
Traducción: José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal
El perro y la rana, 2007.
martes, abril 07, 2009
Boomerang
La mariposa de acero dejó 2,200 pares de zapatos en Manila
Caminar lento para tomar el autobús
Un perro que lleva su correa en la boca es un imán
Una señora llora por teléfono porque su cuñado es diabético
Hay que confiar en los mapas
Ellos se fueron a la playa
sus vidas se separan
Las arañas patonas no hacen nada
se alimentan de mosquitos que se alimentan de nosotros
Es un alivio limpiar después de una fiesta aburrida
Todo funciona mejor en infinitivo
Las nubes se organizan para la lluvia
Los cocineros deben ser autodidactas
No todos los horóscopos son ciertos
Poner acentos es difícil
El miedo es contagioso
Mejor es hablar del clima
Tatiana Lipkes
Cobranzas
Colectivo Merced Gómez no. 2
Mangos de Hacha, 2009.
sábado, marzo 21, 2009
Balada
En rejalgar, en arsénico de roca;
en oropimente, en salitre y cal viva;
en plomo hirviendo, para consumirlas mejor;
en hollín y pez empapados de lejía
hecha de excrementos y orines de judía;
en agua que ha lavado las piernas de leprosos;
en raspaduras de pies y calzados viejos;
en sangre de culebra y en drogas venenosas;
en hiel de lobo, de zorro y de tejón,
sean fritas estas lenguas envidiosas.
En sesos de gato que odia pescar,
negro, tan viejo que no tenga un diente en las encías;
de un viejo mastín, que vale igual de caro,
rabioso, en la baba y saliva;
en la espuma de una mula asmática
bien troceada con buenas tijeras;
en agua en la que ratas zambullen morros y hocicos,
[igual que] ranas, sapos y alimañas peligrosas,
serpientes, lagartos y otros nobles pájaros,
sean fritas esas lenguas envidiosas.
En sublimado, peligroso de tocar;
y sobre el ombligo de una culebra viva;
en sangre que se ve seca en las bacías
de los barberos, cuando llega la luna llena,
y que una parte es negra y la otra, más verde que cebollino;
en pupas y tumores y en los sucios lebrillos
donde las nodrizas aclaran sus paños;
en los enjuagues de muchachas amorosas
(quien no me entiende no ha visitado burdeles),
sean fritas esas lenguas envidiosas.
Príncipe, colocad estos sabrosos trozos,
si no tenéis estameña, saco o tamiz,
en el fondo de unas bragas sucias;
pero, antes, en excremento de cerdo,
sean fritas esas lenguas envidiosas.
François Villon
Poesía
Traducción: Carlos Alvar
Origen, 1984.
sábado, marzo 07, 2009
Fotos imaginarias con nieve de verdad (fragmentos)
1
Que no se borre todavía
aunque las fotos se perdieron,
tu sonrisa de ayer
bajo la nieve. Y la sonrisa del perrito
en esa luz dichosa que ignoraba la noche.
Porque logramos ver mientras
mirábamos los copos
el cielo oscuro que parecía decir nombres.
La alegría incontable del fondo y de la forma
que tuvimos muy cerca porque numeraba
las chispas del color en la luz blanca y
las fotos que se resistieron
en la aparente oscuridad.
Ahora
está vacía la cámara y
del otro lado insisten
nuestras caras besadas por la eterna,
tramposa nevisca.
26
Nieve que desembolsa paisaje,
¿cómo se llama?
Eternidad que no conversa con nosotros,
¿cómo se llama?
Pasaron las estaciones y no volvió ninguna.
La nieve supo dormir y con ella soñamos.
Arturo Carrera
Fotos imaginarias con nieve de verdad
Apuntes de Lobotomía, 2008.
http://apuntesdelobotomia.blogspot.com/
sábado, febrero 21, 2009
alicia (la confesión de caroll)
excucusadme si os retraté con el cucuello ajirafado
o popor retratarla fefetal en una madriguera.
tatataaanta insistencia vuestra por oír aventuras.
sois la bebelleza atroz que escuece mi coconciencia
y cuaaaando os contemplo así de ensimismado
es que aando prepreguntando de qué sueño sois origen.
esta almama mía, rudi men ta ria y aritmética vive
sola babajo esta apariencia vuvulnerable. soy cacasi
una hecatombe que caaeeeeee dentro de vuestro
edénico seendedero y contrito presiéntete la muerte
de mi mi amor.
--cortadle la cabeza-- sentenció vuestra mamadre.
que no os aflija. veveo aún cómo dibubujabais
oníniricas estampas bogando allá en el isis.
alicia, os coconvertiste en un innnstante eterno
en mi rereloj mamás nunca os confefesé del amor
que provocó.
aunque fuere yo un humimilde tutor inmerso
en la mamatemática y la lógica,
¿seríais fe feliz siendo mi esposa? (gulp)
búsquememe en el revés de vuestro espepejo.
os espero alicia.
yo os espero.
Maurizio Medo
Pulir huesos. Veintitrés poetas latinoamericanos
Selección y prólogo de Eduardo Milán
Galaxia Gutenberg, 2007.
sábado, febrero 07, 2009
Fragmento de una conversación con Jan Hendrix
Javier Barreiro Cavestany: Dentro de esa dinámica, creo que la relación entre caos y orden es fundamental. Si el caos es intrínseco al paisaje, ¿cómo es el proceso que va desde tu inmersión en un contexto hasta la selección de los elementos con los que vas a trabajar? ¿Cómo haces para que ese caos primordial siga respirando en la obra terminada?
Jan Hendrix: Como dices, el paisaje mismo ya es un caos. Por cómo me voy acercando al contexto, si combino distintas visiones de lo mismo, puedo llegar a una imagen de sus diferentes facetas. Obviamente, tienes que incorporar ese caos. Es como los surcos de un campo cultivado; dan un orden para que, al crecer las plantas, en su desorden, podamos tener un orden. Disponemos las cosas de cierta manera para poder entenderlas y manejarlas. Pero si no dejas que ese caos perviva en la obra, ésta se vuelve distante y estéril.
Jan Hendrix
Malpaís
RM, 2008.
miércoles, enero 21, 2009
Tres poemas de Aurelio Asiain
Por un instante en el reflejo en una ola
de un resplandor a otro
vi a cien gaviotas dispersarse
calladamente.
Como un ligero pensamiento se escapaban.
Lo deshizo la espuma.
Artificio
El salto de una liebre entre los álamos
remueve la hojarasca
y basta para abrir el fuego.
Arden de música las ramas.
Alzan cien pájaros el vuelo.
Huellas
Casi nada sabemos de ese pueblo de dioses:
historias imprecisas, voces vagas, palabras
de dudoso sentido, escuchadas en sueños.
Y ese viento que sopla de pronto entre las ruinas.
Aurelio Asiain
República de viento
Visor, 1990.
miércoles, enero 07, 2009
Los mares del sur
Caminamos una tarde por la falda de un cerro,
silenciosos. En la sombra del tardo crepúsculo
mi primo es un gigante vestido de blanco,
que camina con calma, con su rostro bronceado,
taciturno. Callar es nuestra virtud.
Algún antepasado nuestro debió de estar muy solo
--un gran hombre entre idiotas o un pobre loco--
para enseñar a los suyos tanto silencio.
Mi primo habló esta tarde. Me pidió
que subiera con él: desde la cumbre se divisa
en las noches serenas, el reflejo del lejano
faro de Turín. "Tú, que vives en Turín..."
me dijo, "...pero tienes razón. Hay que vivir la vida
lejos del pueblo: se aprovecha y se goza;
luego, al volver después de cuarenta años, como yo,
se encuentra todo nuevo. Las Langas no se pierden."
Me ha dicho todo esto y no habla italiano,
pero emplea lentamente el dialecto que, como las piedras
de esta misma colina, es tan abrupto
que veinte años de idiomas y océanos distintos
no han podido mellárselo. Y sube la cuesta
con la misma mirada abstraída que he visto, de niño
en los labriegos un poco cansados.
Veinte años anduvo viajando por el mundo.
Se fue cuando yo todavía era un niño llevado por mujeres,
y lo dieron por muerto. Después oí a las mujeres
hablando a veces de él, como en una fábula;
pero los hombres, más reservados, lo olvidaron.
Un invierno, a mi padre ya muerto, le llegó una postal
con una estampilla verdosa con naves en un puerto
y deseos de buena vendimia. Causó gran asombro
y el mayorcito de los niños explicó con vehemencia
que el mensaje venía de una isla llamada Tasmania,
rodeada de un mar más azul y feroces escualos,
en el Pacífico, al sur de Australia. Y añadió que en verdad
el primo era pescador de perlas. Y arrancó la estampilla.
Todos opinaron al respecto, mas coincidieron
en que si no estaba ya muerto, pronto moriría.
Luego todos lo olvidaron, y pasó mucho tiempo.
Oh, desde que yo jugaba a los piratas malayos,
cuánto tiempo ha pasado. Y desde la última vez
que bajé a bañarme en un sitio mortal
y en un árbol perseguí a un compañero de juegos,
rompiendo hermosas ramas, y descalabré
a un rival y también me golpearon.
Cuánta vida ha pasado. Otros días, otros juegos,
otros sacudimientos de la sangre frente a rivales
más huidizos: los pensamientos y los sueños.
La ciudad me ha enseñado temores infinitos:
una multitud, una calle me han hecho temblar;
a veces, un pensamiento entrevisto en un rostro.
Siento aún en los ojos la luz burlona
de miles de arbotantes sobre el tropel de los pasos.
Entre otros pocos, mi primo regresó
al terminar la guerra. Y tenía dinero.
Los parientes murmuraban: "En un año, cuando mucho,
se lo come todo y se larga.
Los desesperados mueren así".
Mi primo tiene un semblante resuelto. Compró una planta baja
en el pueblo y construyó con cemento un taller
con su flamante bomba al frente, para vender gasolina;
y sobre el puente, junto a la curva, un gran letrero.
Empleó a un mecánico que le atendía el negocio
mientras él se paseaba por Las Langas, fumando.
Mientras tanto, se casó en el pueblo. Eligió a una muchacha
delgada y rubia, como las extranjeras
que alguna vez encontró por el mundo.
Pero siguió saliendo solo, vestido de blanco,
con las manos a la espalda y el rostro bronceado;
por la mañana iba a las ferias y con aire socarrón
compraba caballos. Después me explicó,
al fallarle el proyecto, que su plan
había sido el de suprimir las bestias del valle
y obligar a la gente a comprarle motores.
"Pero la bestia", decía, "más grande de todas
he sido yo al pensarlo. Debía saber
que aquí bueyes y gente son la misma cosa."
Hemos caminado más de media hora. La cumbre está cerca;
aumenta en torno nuestro el murmullo y el silbar del viento.
Mi primo se detiene de pronto y se vuelve: "Este año
escribiré en el letrero: Santo Stefano
siempre ha sido el primero en las fiestas
del valle del Belbo, aunque respinguen
los de Canelli".Y prosigue subiendo la cuesta.
Un perfume de tierra y de viento nos envuelve en lo oscuro;
algunas luces lejanas: granjas, automóviles
que apenas se oyen. Y pienso en la fuerza
que devolvió a este hombre, arrancándolo del mar,
de las tierras lejanas, del silencio que dura.
Mi primo nunca habla de sus viajes.
Dice con parquedad que ha estado en tal o cual sitio
y vuelve a pensar en sus motores.
.......................................................Sólo un sueño
le ha quedado en la sangre: una vez navegó
como fogonero en un barco pesquero holandés, el Cetáceo;
vio volar los pesados arpones al sol,
vio huir ballenas entre espumas de sangre,
perseguirlas, lancear sus colas levantadas.
Me lo contó algunas veces.
............................................Pero cuando le digo
que está entre los afortunados que han visto la aurora
en las islas más hermosas del mundo,
sonríe al recordarlo y responde que el sol
se levantaba cuando el día ya era viejo para ellos.
Cesare Pavese
Poesía italiana del siglo XX. Breve antología
Selección, traducción y notas: Guillermo Fernández
UNAM/Premiá, 1987.
domingo, diciembre 21, 2008
Vorticismo (fragmento)
Ezra Pound
Traducción: René Palacios More
El poeta y su trabajo, no. 30, otoño 2008.
domingo, diciembre 14, 2008
Tres fragmentos de El libro de la almohada
Poco después del vigésimo día del Noveno Mes, fui de peregrinación al Templo de Hase y pasé la noche en un alojamiento muy sencillo. Exhausta, de inmediato caí profundamente dormida.
Me desperté de noche, y la luz de la luna se filtraba por la ventana iluminando las ropas de cama de todas las personas en la habitación. Su claro brillo blanco me conmovió enormemente. Es en ocasiones como ésta cuando se escriben poemas.
Nubes
Me encantan las blancas, purpúreas y negras nubes, y las nubes de lluvia cuando las lleva el viento. Es encantador al amanecer ver las oscuras nubes que poco a poco se vuelven blancas. Creo que esto ha sido descrito en un poema chino que dice algo sobre "los tintes que se retiran al amanecer".
Es conmovedor ver pasar un tenue jirón de nube sobre la luna brillante.
Recuerdo una mañana clara
Recuerdo una mañana clara del Noveno Mes. Había llovido durante toda la noche. A pesar del sol, las gotas de rocío aún cubrían los crisantemos del jardín. En los cercos de bambú y las varas de los setos veía telarañas. A medida que sus hilos se quebraban, las gotas de lluvia quedaban colgando de ellos como perlas de un collar. Estaba conmovida y encantada.
Poco a poco, el rocío fue desapareciendo del trébol y de las otras plantas en las que tan pesadamente se había posado. Las ramas, más livianas, se agitaron casi imperceptiblemente y luego, de repente y con toda armonía, se alzaron.
Más tarde describí a los demás toda la belleza que había visto. Pero mi relato no causó ninguna impresión, y quedé desasosegada.
Sei Shonagon
El libro de la almohada
Traducción, prólogo y notas: Amalia Sato
Adriana Hidalgo, 2004.
domingo, diciembre 07, 2008
Seis minutos de conversación con el extranjero
Entonces tú y yo que nos queremos,
que no comemos ciertas cosas
sin que el otro aparezca,
sin que nos acordemos de una tarde
en un paisaje montañoso
y un tren en que volvimos hablando de comidas
cuando lo que buscaban nuestras lenguas
era hundirse juntas,
hemos vuelto a las preguntas de transeúntes conocidos.
Descarnamos hasta ser estas voces
que preguntan del clima.
Mira lo que ha podido hacer en el teléfono la lejanía:
apurarnos a un tiempo cortés indiferente
en que éramos transeúntes conocidos.
Antonio José Ponte
Un bosque, una escalera
Compañía, 2005.
viernes, noviembre 21, 2008
Cuatro poemas de Ko Un
Amigo
¡Oye! Con la arcilla que escarbaste
modelé un Buda
Después de la lluvia
este Buda ha vuelto a la tierra
No tienen gracia los cielos claros después de la lluvia
Sala de meditación
Prueba a sentarte
........no sólo por un Kalpa
sino durante diez Kalpas
ninguna iluminación llegará
Simplemente te diviertes con angustia y sueños vanos
Cucú
Al amanecer tres cucús se paran juntos
no dicen ninguna palabra
................ni qué bueno es este mundo
................ni qué bueno es otro mundo
Los cucú-cucú de ayer ya están olvidados
todavía es muy temprano para los cucú-cucú de hoy
¡Es el mejor momento del día!
Preguntando por el camino
Ignorantes ustedes que preguntan qué es el Buda
mejor empiecen preguntando sobre todos
Pregunten acerca de los seres vivos
Cuando estén hambrientos
pregunten por la comida
Pregunten por el camino a la luz de la luna
Busquen un puerto donde florezcan limoneros
donde florezcan limoneros
Localicen una cantina en el puerto
¡Sigan preguntando y dejen de preguntar!
Ko Un
Una piedra en el límite de los campos
Selección y traducción: Joung Kwon Tae
Cotraducción: Raúl Aceves
Oro de la noche, 1999.
viernes, noviembre 07, 2008
Las paralelas
--Antes de El Escorial yo sabía muy poco de mujeres
..En mi vida había una mujer
..En mi vida había una mujer
..Las dos estaban en la misma playa
..Y no se hablaban pero se miraban
..Y a mí me parecía que no se separaban
..Todo lo que podían separarse esos días
..Me alejaba del mar y dibujaba
..Casas viejas entre árboles
..Lo más enmarañado que encontraba
..Hasta que las sombras de pronto eran muy cortas
..Y mis hombros ardían demasiado
..Entonces descendía a un lugar de otra costa
..Donde nunca había nadie
..Porque la gente allá no se detiene
..Donde nunca ve a nadie
..Y menos todavía se detiene
..Donde ve a un hombre solo sin camisa
..Dejaba los dibujos sobre la arena y estiraba
..Los dedos nadando hasta que se olvidaban
..De que podían flexionarse
..Y después regresaba con mis dibujos enmarañados
..A almorzar con mis hijos a tomar un respiro
..Hasta que una mañana
..Llevé conmigo hasta esa costa a una mujer
..Y entré con ella un metro en ese mar
..Donde nadaba siempre solo
..Y a la nueva mañana
..Llevé de nuevo hasta esa costa a una mujer
..Y entré con ella un metro en ese mar
..Donde nadaba sólo los días que estaba solo
..La luz el agua la hora no sabían qué día era
..Y de las dos mañanas se hacía un mediodía
..Donde las dos mujeres mirando hacia adelante
..Me flanqueaban en paz al mismo tiempo
..Y entonces con el mar hasta el pecho un segundo
..Yo pensé que el amor podía ser de paralelas
..Y pensé que entre esas paralelas
..Podría sostenerme en el mar muchos años
--Quiero oírte de nuevo --me dice
--Antes de El Escorial yo sabía muy poco de mujeres
..En mi vida había una mujer
..En mi vida había una mujer
..Ahora yo soy más joven que ellas o lo parezco
..Pero en ese verano
..En esos días azules
..Teníamos los tres la misma edad y éramos jóvenes
--Quiero oírte de nuevo --me dice
--Antes de El Escorial yo sabía muy poco de mujeres
..Yo era mucho más joven y amaba el mar --le digo
..En mi vida había una mujer
..En mi vida había una mujer
..Eran dos solamente y parecían de madera:
..Podían sostenerme en el mar con mis hijos
--Quiero oírte de nuevo --me dice
--Ahora quiero escribir un poema --le digo
Héctor Viel Temperley
Poesía completa
Aldus, 2008.
martes, octubre 21, 2008
Experiencias de un caminante (fragmentos)
Esta mañana, tumbado en lo más lejano del jardín, escuchaba un ave (no sé cuál) que cantaba admirablemente. Bruscamente me pareció que su trino, tan nervioso y tan natural, era una especie de loa: la expresión de su placer de vivir, una especie de mantra musical, un japa maravilloso que deberíamos esforzarnos en imitar en su pura espontaneidad.
15-11-1958
Jacques Masui
Traducción: Juan García Atienza
El poeta y su trabajo, no. 29, verano 2008.
Tomado del libro Experiencias de un caminante: Cheminents (Eyras, 1981).
martes, octubre 07, 2008
Los canales enterrados
1
Como la esposa que ha perdido su anillo el sábado en la playa y lo busca
--sabiendo que jamás ha de encontrarlo--
hasta que las aguas y los aires se confunden
--la hora roja del cangrejo carretero--
y lo busca aterrada
y brillan ya los restos de la cola peluda de la Osa Menor
y los camiones petroleros encienden sus linternas de colores y aceleran
y los viejos pescadores japoneses encienden sus cigarros
y deciden no hablar con los extraños
y las lechuzas aletean sobre la carretera caliente y solitaria
y la noche honra a la noche
y la esposa aún busca su anillo
(sabiendo que jamás ha de encontrarlo).
2
Los plátanos de la Isla,
el algodón, los membrillos,
las uvas de Borgoña,
el girasol, las abejas,
los muchachos, las muchachas,
haciéndose el amor
entre los maizales
son el cráneo de un perro
quemado por el sol.
Antonio Cisneros
Crónica del Niño Jesús de Chilca
Libros del bicho/Premiá, 1981.
domingo, septiembre 21, 2008
Octubre
De un lado, la pampa,
ya casi negra, del otro los árboles,
y atrás de los árboles el mar,
y después viene el río.
"¿Un río detrás del mar?" No:
si caminás siguiendo la costa, hay un punto
en que el mar ya no es mar, es el río
................."¿Cómo sabés?", me dice, y lo sabe
ella sabe cómo lo sé,
lo dice para dejarme pensando.
Daniel Freidemberg
En la resaca
Paradiso, 2007.
domingo, septiembre 07, 2008
La mirada que salva
Un ciervo a solas
en la distancia
una cierva lo mira
con tal deseo
que el cazador oculto
entre las hojas recuerda
a la mujer que amó
y deja caer el arco.
Poemas de la Antigua India
Traducción del inglés: Jorge Esquinca
El poeta y su trabajo, no. 28, primavera 2008.
jueves, agosto 21, 2008
Tres poemas de Giuseppe Ungaretti
lunes, julio 21, 2008
El abrazo del pulpo
que invade Nueva York
seguido por millones de ejemplares
de sí mismo.
(Neblina en un bosque cercano,
en
otra
película.)
Ha encontrado la forma
de multiplicarse: no son millones
de chinos, es un chino
que busca la oficina
del presidente de los Estados Unidos.
Se ha equivocado de ciudad
pero eso
únicamente empeora la amenaza.
Ángel Ortuño
Aleta dorsal. Antología falsa (1994-2003)
Ediciones Arlequín/Universidad de Guadalajara, 2003.
lunes, julio 07, 2008
Levemente ondulado (fragmento)
Esos momentos en los cuales no vacilo,
cuando la noche, en pleno descenso,
abre un espacio en el aire
delante de mí. Los sonidos
en presente puro,
disponibles.
Llego y me instalo para pedir un café:
no vacilo. Éste es el arte
de mantenerse solo,
como sobre una cuerda en su máximo
estado de tensión. Mientras tanto
miro al vacío y silbo: la melodía, breve,
intempestiva,
proyecta el cuerpo hacia fuera;
el sentimiento canta para mí,
estoy bien. El dominio sobre el lugar
es el dominio sobre el tiempo,
de un modo que el mozo parece comprender
sin esfuerzo. Si un aire de legítima tristeza
corta mi respiración un instante,
no es nada: la presión que la realidad ejerce sobre nosotros
es siempre variable, y es esto
lo que tengo para dar esta noche; ése
es el presente que un segundo café
retiene junto a mí,
más denso y más
iluminado.
Roberto Appratto
Pulir huesos. Veintitrés poetas latinoamericanos
Selección y prólogo de Eduardo Milán.
Galaxia Gutenberg, 2007.
sábado, junio 21, 2008
Tres poemas de Hugo García Manríquez
Sin título
Enero gana otra silla en la habitación
Los apellidos guardan con celo
El guión que los une ahora
Hay una traducción equivocada
Apilándose en la orilla del mapa
Los cuervos hacen coro
Y la traducción mejora al pie de la cadena
Que tiene bien atada a la primorosa
Sin título
La adquisición más temprana de la noche
Gansos, su historia natural
Veinticinco especies
Al comienzo del año
Esto es fiel sobre la parte más visible del lago
Más trayectos
Gansos yendo de sombra
A cuerpo a sombra otra vez
Sin título
El mundo envejece en tu mano
Las preguntas
Suman marcas a la labor de las manos
Por los dos espera la inteligencia del sueño
El bosque detrás del poema
Por nosotros espera el amor que regresa
Hugo García Manríquez
Los materiales
Fondo Editorial Tierra Adentro, 2008
sábado, junio 07, 2008
Mi (poema de amor)
jueves, mayo 22, 2008
Imagen de la hermanas Ducolomb
Ana, Silvia, Isabel: las hermanas Ducolomb:
siempre estaban dispuestas a auspiciar una buena
sesión espiritista y al final, para el susto,
una copita de jerez.
Sus temas predilectos de conversación:
la tabla esmeraldina, la pirámide
de Keops, el poder curativo
de los cuarzos.
Días antes del fatídico accidente
Isabel, la más joven,
me aseguró haber visto un ovni.
Ah, el libro de Thot, el Santo Grial,
la barca de Quetzalcóatl, el secreto de los cátaros.
Ana, Silvia, Isabel: las extraño.
Ana, Silvia, Isabel: las invoco.
Ana, Silvia, Isabel:
si hay vida después de la muerte,
hagan una señal.
Luis Felipe Fabre
Plan B, revista internacional de poesía, no. 0, febrero 2008.
http://www.companiafrugal.blogspot.com/
lunes, abril 21, 2008
Plenitud
todo lo que un mundo podría ser, lo que sea
es en alguna parte, de algún modo.
plenitud de posibles, consistencia.
cualquier cabeza parlante, la mía,
por ejemplo, junto a mi cuerpo
y
por qué no
contra mi rostro, rostro de ángel, el mismo rostro negro,
pero todos los lugares están tomados,
todos los mundos indispuestos,
para ti.
Jacques Roubaud
La pluralidad de los mundos de Lewis
Traducción: Tatiana Lipkes
Compañía, 2007.
viernes, marzo 21, 2008
Norma
el poema
................El poema
que pensaba cuando
venía en el bus
pero creo que era
algo que se acomodara
a tu cara
a tu mirada
al trajín
del ir y venir
de mesa en mesa
sirviendo el café o la
cerveza
de obedecer al grito de
¡Norma!
o al ¡Ve!
o a la palmada
y a tu gracia del
¡Ya va!
Francisco Santos
Poesía nueva de Nicaragua
Selección y prólogo: Ernesto Cardenal.
Cuadernos latinoamericanos, Ediciones Cohlé, 1974.
jueves, febrero 14, 2008
Sobre poesía (fragmento)
Dylan Thomas
Traducción: Anna Cristina Casas Ugalde
El poeta y su trabajo, no. 27, invierno 2008.
Extracto de una discusión sobre poesía con James Stephens, transmitida por la BBC.
lunes, enero 21, 2008
Claroscuro
recordé dos bellos ojos grises
que vi hará unos veintes años.
Nos amamos durante un mes.
Después se fue.
A Esmirna, creo,
donde tenía trabajo,
y nunca nos volvimos a ver.
Deben haber perdido su belleza
(si vive todavía), los ojos grises.
El bello rostro se habrá afeado.
Memoria mía, guárdalos tal como eran antaño.
Memoria, de este amor
tráeme esta noche
el mayor número posible de recuerdos.
Constantino Cavafis
Poemas completos
Traducción: Juan Carvajal
Casa Juan Pablos, 2003.
lunes, enero 07, 2008
Los fantasmas
el arte de olvidar comienza recordando
alúmbralos escúchalos una vez más
devuélveles un cuerpo
a tus fantasmas
esa demorada forma de decir adiós
a lo que fue y amaste y ha brillado
con su huella imperfecta pero firme
en el recuento de las cosas
que guardarías como un tesoro
hay que amarlos hasta que se vayan
mirarlos hasta que desaparezcan
oírlos hasta que el silencio
detenga al fin su corazón
herido todavía de palabras
pudieran ser a través de tu llegada algo que no se ha ido
del todo o un mendicante
amor que ha extraviado en alguna encrucijada
su camino de regreso
o sólo cierta vieja luz
que por momentos vuelve
no huyas de ninguno
recuerda que todos como tú mismo están de paso
dales audiencia y justicia
con la misma dignidad que a los vivientes
pues si los ignoras
habitarán tus actos
porque también forjan los eslabones de tu miedo
déjalos alumbrarte desde su ausencia
acaso el itinerario de vivir
requiere presenciarlos
y ellos son la mitad de su belleza
y ten en cuenta que el arte de aprender
también comienza recordando
Jorge Fernández Granados
Principio de incertidumbre
Era, 2007.
viernes, diciembre 21, 2007
Quinta conversación (fragmento)
miércoles, noviembre 21, 2007
Septiembre (fragmento)
Monedas de sombra
esparcidas
sobre el sol de los árboles
Compraremos
la más brillante luz
de eternidad
Toma una
del tamaño de mi corazón
Dámela
sostenla
de tu mano
a mi mano
Dolores Dorantes
SexoPUROsexoVELOZ and Septiembre: a bilingual edition of books two and three of DOLORES DORANTES
Traducción al inglés: Jen Hofer
Kenning Edition and Counterpath Press, 2007.
domingo, noviembre 04, 2007
Entrevista a Nanni Balestrini (fragmento)
El poeta y su trabajo, no. 26, otoño 2007.
Traducción: Hugo Gola
viernes, octubre 26, 2007
Edición limitada

Título:
Autor: Inti García Santamaría.
Editorial: Producciones Autismo.
Única edición: 2007.
Tiraje: 19 ejemplares hechos bajo pedido por correo electrónico.
Contenido: 5 poemas inéditos impresos en 7 hojas de cartulina de colores, tamaño carta, enrolladas como papiro con un cordón de yute y empaquetadas dentro de un cilindro de plástico.
martes, octubre 09, 2007
Estribillos
viernes, septiembre 21, 2007
De lo negro eso (fragmento)
Franc Ducros
Lo negro, eso
Traducción del francés: Gabriel Magaña
Ediciones sin Nombre, 2007.
martes, septiembre 11, 2007
La realidad
Entonces sucedió que finalmente
hice naa más que un ademán: Adiós
seres queridos, voy a conquistar el mundo.
Salí en nocturno
ómnibus miedoso y atrevido
porque me llevaba a mí.
Bajé en una provincia desolada
más de lo imaginado,
y sentado en un banco e la estación
se me apareció la mañana a saludarme:
Buenos días señor expedicionario,
a ver cómo se las arregla en aquí ¿eh?
Me las arreglé mal,
y cuando volví a mis pagos
pensé que al irme quise ser libre
pero me cerró el paso
la realidad juna y mil, esa
que te agarra de las narices
y te conduce a donde ella quiere.
Jorge Leónidas Escudero
Le dije y me dijo
Azafrán y Cinabrio, 2006
martes, agosto 21, 2007
Sutra de la vaca
Para Eduardo Milán
Una vaca:
blanca y negra. Rumiando pasto: verde.
Y encima el cielo
y en el cielo
una nube color de nube y tras la nube
otra vez el cielo: azul celeste: el color
del divino Vishnú obsequiando un loto.
Azul: la piel del divino Vishnú.
Celeste: la acción de obsequiar un loto.
Otro loto: blanco
dejando de ser blanco: blanca
nube disipada: meditación.
Y la vaca
rumiando lotos la muy sagrada:
yoga, desyoga, reyoga.
Luis Felipe Fabre
Cabaret Povenza
Fondo de Cultura Económica, 2007.
jueves, agosto 09, 2007
Dos poemas de Paulo Leminski
la vida es las vacas
que pones en el río
para atraer a las pirañas
mientras que la manada pasa
un día
uno iba a ser homero
la obra nada menos que una ilíada
viendo el paquete
alcanzaba para ser un rimbaud
un ungaretti un fernando pessoa cualquiera
un lorca un éluard un ginsberg
terminamos siendo el pequeño poeta de provincia
que siempre fuimos
por detrás de tantas máscaras
que el tiempo trató como flores
Paulo Lemisnki
Aviso a los náufragos
Selección y traducción: Rodolfo Mata.
Calamus, 2006.
sábado, julio 21, 2007
Fragmento de los diarios de Kurt Cobain
Y así, tras entender cómo se tocan canciones como "Louie Louie" de los Kingsmen, "Wild Thing" de los Troggs y "My Best Friend´s Girl" de los Cars, pensé que para convertirme en una estrella de rock famosa debía escribir mis PROPIAS canciones en lugar de perder el tiempo aprendiendo las de otros, porque estudiar demasiado la música de los demás puede suponer un obstáculo para el desarrollo del estilo personal de uno mismo. Alguien me dijo que hay escuelas de guitarra en todo el mundo donde te enseñan a ser el típico héroe comercialoide malo y sin originalidad con estrellas en los ojos.
Mmm, supongo que lo que intento decir es lo siguiente: la teoría es una pérdida de tiempo. La escala dórica es para chicos técnicamente anales con malos valores. Crea tu propia música. Eric Clapton toca blues polvorientos de escaso valor. Demasiado ensayo es como demasiado azúcar. El genio del pop rock actual estadunidense es Weird Al Yankovic. Haz lo tuyo a tu modo como otros lo hacen al suyo propio. Si copias demasiado te encontrarás un día en el limbo de los bares musicales abiertos hasta altas horas de la noche, tocando en una orquesta que se dedica a hacer versiones de otros.
Kurt Cobain
Traducción: Ángeles Leyva Morales
sábado, julio 14, 2007
Dos poemas de José Carlos Yrigoyen
lunes, mayo 21, 2007
Pluriverso (fragmento)
El silicio es el principal componente de la arena.
Arena de mis castillos de arena,
de un nombre escrito en la arena en Poneloya,
del rastro de dos cuerpos en la arena:
una ola sola los acabó, y sólo quedó otra vez arena.
Cuasares del tamaño de este sistema solar
pero más billantes que un trillón de soles
y a veces más que cien mil galaxias; y una billonésima
de billonésima del diámetro del núcleo de un átomo:
con esta arena de la playa se han observado y calculado.
Arena donde se esfuma la espuma como galaxias
de la ola que es sólo volubles probabilidades.
Ernesto Cardenal
Versos del Pluriverso
Trotta, 2005.
miércoles, marzo 21, 2007
Una mujer
¿Dónde la veré?
¿Y en qué calle de qué ciudad
debo preguntar por ella?
Y si encuentro su casa
(supongamos que la encuentro)
¿tocaré a la puerta?
¿Y qué debo contestar?
¿Y cómo la miraré a la cara
mientras toco el vino suave
escurriendo
entre sus dedos?
¿Cómo debo saludarla…
y cómo resistiré la pena
de todos estos años?
Una vez
hace veinte años
en un tren con aire acondicionado
la besé
toda la noche...
8/9/1984
Saadi Youssef
Traducción del inglés de Khaled Mattawa por Arturo Dávila S.
El poeta y su trabajo, no. 24, invierno 2007.
miércoles, marzo 14, 2007
El mundo ilustrado
Como una sombra de mano en un instrumento fantasma
Igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre
Con la misma igualdad con la continuidad preciosa que me asegura idealmente tu existencia
A una distancia
A la distancia
A pesar de la distancia
Con tu frente y tu rostro
Y toda tu presencia sin cerrar los ojos
Y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no era no podía ser sino el reflejo inútil de tu presencia de hecatombe
Para mejor mojar las plumas de las aves
Cae esta lluvia de muy alto
Y me encierra dentro de ti a mí solo
Dentro y lejos de ti
Como un camino que se pierde en otro continente
César Moro
Prestigio del amor
Pontificia Universidad Católica del Perú, 2002.