lunes, enero 05, 2026

Cinco poemas de Wang Anshi

Autorretrato

Es una mera ficción, como las pinturas de azur y cinabrio,
este mundo. Erramos un tiempo y nos hacemos polvo.

Las cosas no son más que lo que son. Es cuanto podemos saber.
No preguntes si esto que ahora soy es lo mismo que era hace mucho.






Flores de ciruelo a la orilla del canal

El sol calienta mi espalda. Me demoro cuanto puedo en el canal:
contemplo los fondos fragantes en esta estación de nieve luminosa.

Al caer la noche, ¿quién necesita un amigo? Vendré de nuevo
aquí, bajo la luna, a mirar los enredos de sombra.




Paseando en Montaña Campana

Dos cumbres de roble y pino y vides rojas. En medio de todo,
un arroyo. Perfecto como el paraíso de la Flor del Durazno.

Una nube de cantos a mediodía: hay un monasterio cerca.
A la luz del atardecer, vuelvo a casa sin haber visto a mis amigos.





Una noche de luna llena a mediados de otoño...

... impulsa las nubes sin rumbo, serenas como fajos de plumas.
Irradia ondas doradas en un vaso de vino rancio. Ha viajado

miles de millas a probar mi destreza en la poesía. Pero en este
altar de la noche, ¿quién puede igualar la gracia del viento?

enviado a Origen Vasto y mis otros hermanos



Enviado al pintor Nube de Salvia, en Río Sereno

Cuando ves en ti las ruinas del tiempo es fácil descifrar la verdad.
Quizá el pincel de Nube de Salvia conjure la esencia de mi ser verdadero,

pero trato de dejar Montaña Campana y no soy capaz. Si lo hiciera,
ese yo que aún no ha muerto se esfumaría para siempre.





Wang Anshi
Media montaña
Traducción: Ricardo Cázares
Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, 2025

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