viernes, octubre 29, 2004

viv (1992)

"vivir es defender una forma"
(hoelderlin vía webern)

v i v
i r v i v
i e n t e i n
t e n t a n d o v
i v i r s a b i e n d
o q u e v a a m o r i r i
n t e n t a n d o n o m o r i
r s a b i e n d o q u e v a a m o
r i r s i n s a b e r c u á n d o i
n t e n t a n d o v i v i r i
n t e n t a n d o n o
m o r i r s a b i
e n d o q u e
v a a m o
r i r


Augusto de Campos
Despoesia
Editora Perspectiva, 1994
Traducción del portugués para Nueva Provenza: Inti García Santamaría

viernes, octubre 22, 2004

¿Para qué la lírica hoy?

"Neutral" es hoy la palabra de moda. Con la consigna de ser "neutral" se uniforma al hombre de la sociedad moderna, se lo unifica con ella. Pero neutral puede ser, en el mejor de los casos, solamente el horizonte en el que se mueve el hombre. Un horizonte neutral da libertad para el movimiento del hombre. El hombre mismo no puede ni debe ser neutral, no es un objeto entre objetos. No es ningún sillar que se puede utilizar a voluntad. Aquí tenemos, de modo plenamente concreto, la amenaza que "nadie refiere a sí mismo", la cosificación. Es una de sus muchas formas. El hombre debe negarse a ser "conformista de antemano" por el camino de su transformación en aparato. La palabra "neutral" no tiene aplicación alguna en lo humano. Y mucho menos en el arte. Y absolutamente nada en la lírica. La lírica es lo antineutral por excelencia.

Hilde Domin
"¿Para qué la lírica hoy?"
Traducción: Juan Fabers
El poeta y su trabajo, no. 16, verano 2004

martes, octubre 19, 2004

Silva

Me gustaría saber, de ti,
el parloteo de tu lengua,
que sangra, ves, si se la muerde.

La pericia obscena de tu lingua franca
que mana de la empresa
(oh)
del corazón.

No hay lengua secreta (te lo dije)
ni sacra, a no ser que te quejes bajito,
como muge la vaca a la arboleda,
perdida ya.

Que se perdió todo,
sí, es verdad,
se lo llevó el viento todo,
va siendo la hora de borrar.

Así nadie salva, ni silba
a nadie, en ese silencio en que
te arden tanto las orejas,
de escuchar.

Cuando clamor se oiga dondequiera
(tú que escuchabas, oh, en la espesura)
y no se oiga ni una trompeta ni nada
de nada, nunca más.

Rolando Sánchez Mejías
Cálculo de lindes (1986-1996)
Aldus, 2000.

viernes, octubre 15, 2004

Sobre la estructura (fragmento)

A últimas fechas se han escrito tantas tonterías acerca de “la estructura” (y generalmente las han escrito los poetas académicos), que mucha gente ha olvidado ya que la mejor manera de construir una casa es construirla.
(...)
Si de algo estoy seguro, es que toda nuestra concepción de los versos como líneas está equivocada. Las palabras tienen valores de relación característicos que nada tienen que ver con la relación que guarda una línea con otra; si se toma esto en consideración tendremos, a final de cuentas, una relación perfecta línea por línea en el poema como una totalidad. Existe un peso específico para cada palabra. Un ritmo que se siente es un ritmo que tiene sus propias leyes. Es un error garrafal distribuir los acentos como quien mide los ingredientes de un pastel. Tenemos un país lleno de poetas-pasteleros, y resulta imposible distinguirlos: tan malo es uno como otro.
La poesía es escritura. Tal vez ni siquiera estoy hablando de poesía (al menos no de aquella sobre la que cacarean los críticos). ¿Qué en quién pienso cuando digo todo esto? En Dante, creo yo, en Dostoievski. Ellos sí que fueron escritores. Y escribieron.

Kenneth Patchen
Material de lectura, no.116
UNAM, 1986.
Traducción: Alberto Blanco

martes, octubre 12, 2004

Canción

No te aprendas la canción,
no te la aprendas;
que esté contigo y te busque
cuando ella quiera.

Préstale oídos tan sólo
que no lo sepa;
no la mires demasiado,
no deje señas.

Háblale de rato en rato
con voz muy queda,
como si ya sospecharas
que no estuviera.

Nada le pidas ni tomes:
que vaya y venga
como la luz, como el aire,
sin una letra.

No te aprendas la canción,
no te la aprendas;
si quieres hacerla tuya
tal vez la pierdas.

Javier Sologuren
Vida continua (1945-1980)
Libros del bicho, Premià Editora, 1981.

viernes, octubre 08, 2004

La necesidad de vencer

Cuando un arquero dispara porque sí,
está en posesión de toda su habilidad.
Si está disparando por ganar una hebilla de bronce,
ya está nervioso.
Si el premio es de oro,
se ciega
o ve dos blancos...
¡Ha perdido la cabeza!

Su habilidad no ha variado. Pero el premio
lo divide. Está preocupado.
Piensa más en vencer
que en disparar...
Y la necesidad de ganar
le quita poder.


ChuangTzu

Thomas Merton
El camino de Chuang Tzu
Debate, 1999.
Traducción del inglés: ¿?

martes, octubre 05, 2004

Gonzalo Rojas y la miseria del hombre

...a los poetas que me oigan les digo: escriban en el viento, no transen. No sean míseros escribas al servicio de la publicidad vergonzosa, libretistas de show, mercaderes de la estulticia mañana, tarde y noche. Dejen eso a la fanfarria. Apuesten el seso a las estrellas, aunque no los oiga nadie. ¿Quién oyó en su día a Hölderlin, a Baudelaire, a Vallejo? ¿A Celan, quién lo oyó? Sólo la marginalidad nos hace libres. Lo demás es estruendo. Premios, becas, renombre aquí y allá: polvo efímero. Da risa tanto divo en el corral.

Gonzalo Rojas entrevistado por Faride Zerán
Poesía y poética, no. 19, verano 1995.

viernes, octubre 01, 2004

Sauces

Los grandes sauces cantan
Mezclándose con el cielo
Y sus follajes son aguas vivas
En el cielo

El viento
Hace girar sus hojas
De plata
En la luz
Y todo resplandece
Y se mueve
Y fluye
Como las olas.

Pareciera que los sauces corren
En el viento
Cuando es el viento
Lo que corre en ellos.

Son remolinos en el cielo azul
Alrededor de las ramas y de los troncos
La brisa revuelve las hojas
Y salta la luz alrededor
Hadas
De mil reflejos
Como los trinos de los colibríes
Cómo baila sobre los arroyos
Moviéndose
Con todos sus diamantes y todas sus sonrisas.


Hector De Saint-Denys Garneau
Pequeño fin del mundo/ Petite fin du monde
Filodecaballos/ Écrits des Forges, 2003
Traducción: Luis Vicente de Aguinaga

martes, septiembre 28, 2004

Que tú en todos los caminos...

Que tú en todos los caminos y callejones del mundo, que yo en un manicomio o en una cárcel de cualquier ciudad del mundo.
Que dos veces se ha interpuesto esta triste realidad y otras tantas he corrido en tu mágica y misteriosa casa, el oriente, y las dos veces he vuelto a abrazarte con todo el amor que tú me enseñaste a tener.
Que ahora he salido de un manicomio, por tercera vez, y por una tercera y forzada separación de ti, MAMÁ MORFINA. Que estoy seguro, que estoy casi seguro de que pronto podré abrazarte de nuevo.
Que a las dos y media del 23 de diciembre de 1970, gente que habla de mi conversación, conversación sólo mía, que sólo yo y mamá morfina conocemos, que sólo yo y ella hemos llevado adelante en la conversación de verdades nuevas, mías y para mí, como la de amar a Giorgio. Como la de dos que buscan en el cuarto de allá alguien que se personifique en él.

Eros Alesi
Mamá Morfina
Bonobos, 2003
Traducción: Guillermo Fernández

viernes, septiembre 24, 2004

Tu nombre fue sólo viento...

Tu nombre fue sólo viento en los labios de los suicidas.

Tu rostro fue labrado por la lluvia: sobre la ciega máscara aparecían surcos miserables y párpados y una boca amarilla, pero siguió lloviendo y, un instante, bajo las hebras transparentes, tu rostro fue posible y su belleza se confundía con la luz, pero siguió lloviendo y se perdió como la tierra desgastada por el llanto.

Indescifrables son tu nombre y tu rostro; quizá no has existido,

sin embargo, has llegado a la vejez y haces gestos impuros, también indescifrables.


Antonio Gamoneda
Libro del frío
Siruela, 1992

viernes, septiembre 17, 2004

Pobre vieja música

El poeta hablaba y las personas lo oían atentamente

El poeta hablaba y las personas solían oírlo atentamente

El poeta hablaba y las personas solían oírlo con alguna atención

El poeta hablaba y las personas a veces lo oían con alguna atención

El poeta hablaba y algunas personas lo oían con alguna atención

El poeta hablaba pero pocas personas lo oían con alguna atención

El poeta hablaba y las personas lo oían sin atención

El poeta hablaba y las personas ya no lo oían

El poeta hablaba y las personas ya lo miraban sin oír

El poeta apenas habla y las personas ya abren la boca con fastidio

LA ACTITUD FRENTE AL POETA ES EL BOSTEZO


Affonso Ávila
Traducido por Laura Cerrato y Susana Dakuyaku
Puentes/ Pontes. Poesía argentina y brasileña contemporánea. Antología bilingüe
Fondo de Cultura Económica, 2003
Selección y ensayos introductorios de Jorge Monteleone y Heloisa Buarque de Hollanda

lunes, septiembre 13, 2004

Los Vagabundos del Dharma

Con las playeras me resultaba facilísimo bailar ágilmente de piedra en piedra, pero al cabo de un rato noté que Japhy hacía lo mismo con mucha más gracia y que se movía sin esfuerzo de piedra en piedra, a veces bailando deliberadamente y cruzando las piernas de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, y yo traté de seguir sus pasos durante unos momentos, pero en seguida comprendí que era mejor que eligiera mis propias piedras y me dedicara a mi propia danza.
--El secreto de este modo de escalar --dijo Japhy-- es como el zen. No hay que pensar. Hay que limitarse a bailar. Es la cosa más fácil del mundo. De hecho más fácil todavía que caminar por terreno llano, que resulta tan monótono. Se presentan pequeños problemas a cada paso y, sin embargo, nunca dudas y te encuentras de repente encima de otra piedra que has elegido sin ningún motivo especial, justo como en el zen. --Y así era.

Jack Kerouac
Los Vagabundos del Dharma
Anagrama, 2003
Traducción: Mariano Antolín Rato

viernes, septiembre 10, 2004

El descenso (fragmento)

Te palpo, te toco, y las yemas de mis dedos buscan
las tuyas porque si yo te amo y tú me amas tal vez
no todo esté perdido. Las montañas duermen abajo
y quizás las margaritas enciendan el campo de
flores blancas. Un campo donde Los Andes y el
Pacífico abrazados en el fondo de la tierra muerta
despierten y sean como un horizonte de flores
nuestros ojos ciegos emergiendo en la nueva
primavera. ¿Será? ¿será así? las margaritas continúan
doblándose sobre el mar difunto, sobre las grandes
cumbres difuntas y en la oscuridad, descendidos,
como dos envanecidas pieles que se buscan, mis
dedos palpan a tientas los tuyos porque si yo te
toco y tú me tocas tal vez no todo esté perdido y,
todavía, podamos adivinar algo del amor. De todos
los amores muertos que fuimos y de un campo de
flores que crecerá cuando nuestras mortajas blancas,
cuando nuestras mortajas de nieve de todas las
montañas hundidas nos besen boca abajo y nos
vuelvan para arriba las erizadas pestañas.

Raúl Zurita
INRI
FCE, 2003.

lunes, septiembre 06, 2004

El crecimiento de un poeta (fragmento)

En la única pierna que le duele,
el poeta
aprende a pararse firme,
sosteniendo
la mesa redonda
de su página en blanco.
Cuando sople el viento
su madera
volverá a ser árbol,
volverá a estremecerse,
a suspirar y a cantar.

Denise Levertov
Antología poética
Alción Editora, 2001.
Traducción: Cynthia Mansfield

martes, agosto 31, 2004

Viático

El hombre que camina a lo largo del muro sin saber qué es la vida - no se detiene para que se lo expliquen mariposa o hierba. Tampoco - entrada la noche - desconoce llegado el momento del reposo - ni viste pesada ropa en verano ni se despoja de ella en invierno. Cuando la sed lo atenaza bebe para calmarla. El hombre que camina a lo largo del muro - si encuentra a la muerte la ignora e - ignorándola por siempre jamás - termina por perderse en ella.

Maria Venezia
Viático
UAM/ Juan Pablos Editor, 1989.
Traducción Emilio Adolfo Westphalen

jueves, agosto 26, 2004

James Joyce (fragmento)

Así también, debo decirlo, nace James Joyce, para quien la soledad aristocrática fue la ley de su vida. Tanta independencia y --para decirlo claramente-- tanta arrogancia, lo dirigieron por caminos que emprendió solo sin que nadie lo juzgara ni limitara. Aquella respuesta que dio a un maduro poeta irlandés tiene que ser de su juventud: "Admito que no tuvo usted ninguna influencia sobre mí. Pero lo deplorable es que sea usted demasiado viejo para sentir la mía".
El convencimiento de su fuerza, que en un hombre tan joven no podía existir más que en estado latente, es asombroso. Si yo hubiese leído ese artículo en 1901, cuando fue escrito, me hubiera reído. Ahora, sin embargo, me hace pensar. El frágil brote de vivero sabía que llegaría a ser un alto pino.

Italo Svevo
James Joyce
Editorial Argonauta, 1990.
Traducción: Alejandro Manara y Mario Trejo

viernes, agosto 20, 2004

Presentación

en la infancia cuando florecían los errores gramaticales
no hablábamos mucho
vagueábamos en la vida
mirábamos al mar detrás de la cerca
las estaciones en que navegamos
se sumergen adentro

la música completamente fría y cruel
los matrimonios que yerran constantemente
un misántropo
camina hacia cierto domicilio
se desvanece como el humo

infinitas olas de pesadumbre
apresuran a los niños a levantarse
los rayos del sol se juntan y se dispersan
no hablamos mucho

Bei Dao
Paisaje sobre cero
Visor, 2001.
Traducción: Luisa Chang

martes, agosto 17, 2004

Campo general (fragmento)

Del Pitorro. Un arriero venía viajando solito, se detenía a mitad del campo, para descansar. Entonces veía a un hombrecito viejo, sentado en el barranco, barbita en el mentón, peludo, barrigón, traía un gran sombrero de cuero en la cabeza y ese hombre silbaba. Parecía un vertedero de paz. Mas el hombre le preguntaba al arriero si tenía tabaco y hoja de enrollar; mas él mismo sacaba del bolsillo una pipa que traía, apretaba el tabaco, lo prendía. Soltaba una humareda, de dentro indagaba con aquella voz que se iba estirando, cada vez más preguntadora, ofensiva: --"¡¿Usted conoce al Pitorro?!" Echaba otros humos: --"¡¿Usted conoce al Pitorro?!" E iba creciendo, desde él, se transformaba en un despropósito de monstruo hombre. --"¡No conozco al Pitorro, ni a la madre, ni al padre del Pitorro, ni al diablo que te cargue, por Nuestro Señor Jesucristo, amén!...", el arriero exclamaba, dibujaba en el suelo el signo de Salomón, el Pitorro con negros azufres se desbarataba: él era el "Niño", el Pie de Pato. --"¡Con Dios me acuesto, con Dios me levanto!", jaculaba Miguelín; y no alcanzaba a ver la puntita del sueño en el que se dormía.

João Guimarães Rosa
Campo general y otros relatos
FCE, 2001.
Traducción: Valquiria Wey

jueves, agosto 12, 2004

El fulgor (dos poemas)

XII

Moluscos lentos,
sembrada estás de mar, adentro
de ti hay mar: moluscos del beber
en ti el mar
para que nunca en ti
tuvieran fin las aguas.

XXXIV

Qué sabes, cuerpo, tú de mí
que así me miras
en esta tarde melancólica,
me escrutas, piensas, mueves
la cabeza donde insólito dura
el aire
de aquella nuestra juventud.
Y ahora
que la navegación se anuncia larga y nada
parecería haber que no hubiéramos muerto,
desnudo cuerpo, dime,
qué sabes tú de mí que así me miras
en la borrada orilla oscura de este mar.


José Ángel Valente
El fulgor
Cátedra, 1988.

martes, agosto 10, 2004

Filifor forrado de niño (Prefacio)

(fragmento)

Creedme: existe una gran diferencia entre el artista que ya se ha realizado y aquella muchedumbre infinita de semiartistas y cuartos de bardo que se empeñan en realizarse. Y lo que queda bien en el genio, en vosotros suena de modo distinto. Mas vosotros, en vez de procuraros concepciones y opiniones según vuestra propia medida y concordantes con vuestra realidad, os adornáis con plumas ajenas; y he aquí por qué os transformáis en eternos candidatos y aspirantes a la grandeza y la perfección, eternamente impotentes y siempre mediocres; os volvéis sirvientes, alumnos y admiradores del Arte, que os mantiene en la antesala. Resulta terrible, por cierto, ver cómo os esforzáis para lograr el fracaso, cómo se os repite vez tras vez que todavía no, que no es eso, y vosotros, sin embargo, de nuevo empujáis con otra obra; y cómo tratáis de imponer esas obras, cómo os consoláis con pobres, secundarios éxitos, regalándoos mutuamente cumplidos, organizando banquetes y buscando cada vez nuevas mentiras para justificar vuestra razón de ser, tan sospechosa. Y ni siquiera tenéis el consuelo de que, para vosotros mismos, lo que escribís y fabricáis tenga algún valor. Porque todo eso es sólo imitación, aprendido de los maestros, y vosotros no hacéis otra cosa que agarraros al faldón de los genios, repitiendo tras ellos y peor que ellos, produciendo hacinamiento allí donde no hay lugar para el hacinamiento. Vuestra situación es falsa y, siendo falsa, tiene que engendrar frutos amargos, y ya dentro de vuestro gremio crecen e1 mutuo desdén, la malicia y la desestimación, cada uno desprecia al otro y, además, a sí mismo; constituís una hermandad de autodesprecio... y, al final, os desestimaréis a muerte. ¿En qué, pues, consiste la situación del escritor secundario, sino en un solo y gran repudio? El primer y despiadado repudio se lo aplica el lector común, que terminantemente se niega a gozar de sus obras. El segundo e infame repudio se lo aplica su propia realidad, que él no supo expresar, siendo copiador e imitador de los maestros. Pero el tercer repudio y puntapié, el más infamante de todos, le viene de parte del Arte, en el que quiso refugiarse, y el cual lo desprecia por incapaz e insuficiente. Y esto ya colma la medida del oprobio. Aquí empieza ya la completa orfandad. Esto ocasiona que el secundario se convierta en objeto de una burla general, bajo el fuego graneado del repudio. En verdad, ¿qué se puede esperar de un hombre repudiado tres veces y cada vez con más oprobio?

Witold Gombrowicz
Ferdydurke
Seix Barral, 2002.

martes, agosto 03, 2004

El poeta y el tiempo

Igualdad del don del alma y de la palabra - eso es el poeta. Por eso - no hay poetas que no escriban, ni poetas que no sientan. Sientes pero no escribes - no eres poeta (¿dónde está la palabra?); escribes pero no sientes - no eres poeta (¿dónde está el alma?) ¿Dónde la esencia? ¿Dónde la forma? Identidad. Indivisibilidad de la esencia y la forma - eso es el poeta. Yo prefiero, naturalmente, a quien no escribe pero siente, que a quien no siente pero escribe. El primero - quizá - mañana será poeta. O santo. O héroe. El segundo (el versificador) - no es nadie. Y su nombre es legión.

***

El crítico-prontuario, el que analiza la obra desde el punto de vista de la forma, que omite el qué y mira sólo el cómo, el crítico que en un poema no ve ni al protagonista ni al autor (en vez de creado "hecho") y resuelve todo con la palabra "técnica", es un fenómeno si no nocivo, sí inútil. Ya que a los grandes poetas las fórmulas de poética ya hechas no les sirven, y a los que no somos grandes - ¡a nosotros no nos sirven! Diré aún más: generar pequeños poetas es un pecado y un daño. Generar artesanos puros de la poesía es como generar músicos sordos.

Marina Tsvietáieva
El poeta y el tiempo
Anagrama, 1990.
Traducción: Selma Ancira

viernes, julio 30, 2004

Arte y medio ambiente (fragmento)

Es en la relación, muchas veces conflictiva, muchas veces armoniosa con el medio ambiente que el artista renueva sus fuerzas y busca motivos para el desarrollo de su trabajo. A través de la capacidad de ordenar los elementos y materiales que encuentra (o mejor dicho, descubre) en el medio ambiente, de recrear o de reinventar los signos que están a su disposición — el artista forja su propio lenguaje. Los nuevos objetos y conceptos creados por él, se incorporan al medio ambiente circundante, expandiéndolo indefinidamente. En este sentido crear implica un cambio de valores de una determinada sociedad, o sea, apunta a la reordenación de la sensibilidad que experimentará estímulos hasta entonces inéditos, no percibidos con anterioridad. La obra recién creada provoca un cambio en el medio ambiente: éste nunca más será el mismo. El nuevo hecho estético se configura como una interferencia crítica informativa que altera el entorno social y material.

Carlos Ávila
El poeta y su trabajo, no. 15, primavera 2004
Traducción: Nadia Mondragón y Rogelio Castillo

lunes, julio 26, 2004

Una novela que comienza (fragmento)

En cuanto a este fracaso en el escribir, se debe a esta rareza de no poder escribir seguido, sin pensar en nada. Si yo hubiera pensado antes de escribir, lo que no es tampoco oportuno, apenas se notaría. Mas el lector me descubre pensando mientras escribo, nota estos intervalos de silencio y ya comprende que soy un pobre diablo -lo que sería preferible que no se advirtiera tan pronto-, que un libro mío no podría transportar en su tapa ese retrato de autor, de un hombre cuya sonrisa lo revela un profesional de la felicidad, que tiene toda la gloria, todos los amoríos y el dinero llevaderos a su temperamento. ¡Qué caras seguras y felices las de esas tapas! Se comprende que lo saben todo y además ellas aportan este dato: que el libro tiene autor, contratiempo que yo creía sólo inevitable en las autobiografías; y que en el autor el contento no merma por haberlo escrito. Su retrato y firma en el volumen atestiguan la extrema modestia de su estima personal; me desconcierta cómo algunos lo atribuyen a vanidad. Él ha escrito para los lectores; lo avisa en el prefacio "Al Lector"; no tiene la pretensión de escribir para otros; por ello entendí que no se dirigía a mí y escapé... a un riesgo grande de indiscreción, por enterarme de lo que sólo para lectores se escribió.

Macedonio Fernández
Manera de una psique sin cuerpo. Relatos, poesía y metafísica
Tusquets, 2004.

martes, julio 13, 2004

El hombre de las flores silvestres

¿Conocéis al anciano que vende flores
Junto a la Puerta Meridional?
Vive de las flores, como una abeja.
Por la mañana, vende malvas
Y por la noche ofrece amapolas. El
Techo de su cabaña deja ver
El azul del cielo. Su tarro de arroz
Siempre está vacío. Cuando ha
Conseguido dinero suficiente con sus
Flores, se dirige a un salón de
Té. Cuando se le ha acabado el dinero,
Recoge algunas flores más. Durante
Toda la estación de las flores, también
Él retoña. Todos los días pasa
La jornada borracho. ¿Qué le importa
Que se promulguen nuevas leyes
En el palacio del Emperador? ¿Qué más
Le da que el Gobierno descanse
Sobre arena? Si intentas hablar con
Él, no responde, sino que te
Brinda una sonrisa de borracho por
Entre sus alborotados cabellos.


Lu Yu (1125-1209)

Kenneth Rexroth
Cien poemas chinos
Lumen, 2001.
Traducción: Carlos Manzano

viernes, julio 09, 2004

Reisebilder (fragmento)

34
a la funcionaria de la aduana en minifalda que me ha elegido
con sus ojos de sibila y de paloma entre una interminable fila
de viajeros de paso, le he dicho toda la verdad, recluido
en esta especie de biombo-confesionario de manera prensada:
le he dicho que tengo un hijo que estudia ruso y alemán,
que Bonjours les amis, curso de lengua francesa en
4 volúmenes, era para mi mujer:
estaba dispuesto a declarar más cosas:
sabía que fue Rosa Luxemburg la primera en lanzar la palabra
de orden "socialismo o barbarie": y de ello podía sacar
el provecho de un impresionante madrigal:
pero sudaba hurgándome en los
bolsillos, buscando inútilmente la cuenta del Operncafé:
y luego, tú, has hecho irrupción arrastrando también detrás
de ti a los niños, maravillosos y maravillados:
(con los mismos gestos de dureza te arrojábamos de allí yo
y aquella democrática "beatriz" en uniforme):
pero lo irreparable
ya estaba consumado allí, en la frontera de los dos Berlines,
para mí: cuarentañero seducido por un policía:


Edoardo Sanguinetti
Wirrwarr
Visor, 2000.
Traducción: Antonio Colinas

miércoles, junio 30, 2004

En torno al oficio del poeta

Insistiría una vez más en la importancia de un sentido de la comunidad, en la necesidad para el poeta de identificarse con gente real y no una audiencia sin rostro. Debería haber menor preocupación por publicar y mayor por leer. Una lectura es una especie de comunión. El poeta articula lo semisabido para la tribu. Es algo próximo a la antigua función del chamán, que no es una función muerta. El poeta necesita una perspectiva amplia. No puede planear sólo en términos de unos cuantos poemas vinculados con un estado momentáneo. Puede llegar a los ochenta antes de estar preparado para su obra maestra. La imaginación creadora no detiene su crecimiento como el cuerpo, sigue creciendo, preparándose para penetrar con mayor profundidad en los vínculos básicos entre la percepción personal, los movimientos rituales de la sociedad y la naturaleza. La poesía es el trabajo de una vida.


Gary Snyder
En torno al oficio del poeta
Universidad Autónoma de Tlaxcala, 1990.
Traducción: Martha Block