Tu corazón
es una bodega
oscura y húmeda
donde se espesa
palpita y canta
el encarnado vino
una avutarda -dijiste
¿una avutarda blanca?
sí, una avutarda
ahí parada en la punta
de un poste
en el agua
una avutarda
así nuestras vidas
silenciosas
miran
y no se cruzan
sueñan
y no se palpan
la tierna albahaca
el áspero tomillo
que sabe también ser oloroso
o el árido orégano silvestre
y su primo hermano el romero
hojas lanceoladas
secas
en agujas
penetran perfuman
se abren paso
todos los olores
todos los colores
todos los frutos se parten en dos
las semillas se derraman
en mi palma
y la nuez mariposa
y la estrella anisada
y la negra chía
el lino dorado o la linaza
dejan su aceite
su recia resina
su huella oleosa
una cama de té verde
de jengibre y lavanda
salta el diminuto ajonjolí
al calor inclemente de la llama azulada
y la cúrcuma naranja del desierto
y el dulce pimentón de la vera Vera
socavando cuerpo y alma
todos los olores se abren
a mi tacto
las arrugas sensuales
la dulce sonoridad
de un canto antiguo
penetra avanza horada
y una cama de rosas y de sándalo
de azafrán y melazas
mieles morteros
paños del cielo
lágrimas
todas las redes
agujeros sin zurcir
mosquiteros o tules de mi infancia
entre el croar agitado de las ranas
en la noche
una noche de verano
de estrellas vasta
de calandrias
se oyen voces allá afuera
desaliños
exaltadas
la persiana entreabierta deja
pasar los sonidos
las pisadas
el aire caliente de diciembre
¿o era enero?
y yo entreabierta
entre sábanas mojada
se oyen voces de otras voces
toses risas carcajadas
y yo adentro
y yo afuera
sudorosa
y en la cama
escucho atenta la vida
que como vino se acaba
entre mi cuarto
y la calle
sólo media una ventana
y yo entreabiertos los ojos
sueño despierta en la cama
por completo
derramada
pajas bravas alrededor
pajas bravas que el viento
mueve entre bañados
un rumor
una marea
una tarde de otoño
o era entrado el verano?
o era un cielo combado de estrellas
una luna una noche
de aromos
sus flores
pequeñas
destilando
un amarillo tardío
espinas
un zumbido de insectos
una fiebre de sapos arañas y culebras
entre la maleza y el fango
la arena y el polvo
y en medio
ese vacío que hoy
te nombra
de dónde todo esto?
de dónde?
sólo una vez estuve
en el paraíso
volé tan alto
una vez
bastó
una ventisca
una ventana abierta
al cielo
una vez
una promesa
una latencia
un corazón
abierto
una vez bastó
Patricia Gola
Gérmenes
Salto de Mata, 2025
martes, julio 28, 2026
Cinco poemas de Patricia Gola
Etiquetas:
Argentina,
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