sábado, mayo 09, 2026
Cinco poemas de Lucas Costa
No todo está en tu contra
Me basta pensar
en que hay ramas
que se quiebran
por exceso de guía
o en el Con Con
cuando nadie lo ve
se posa en una que parecía
firme y le dobla el peso.
Contaba el Jairo, poeta innato de la cárcel de menores
Justo en el umbral
luego de forzar
la chapa
hábilmente como
un cine
en penumbra vio
un carbón
crepitar
en una esquina
el cigarro
del dueño
de casa hizo
aparecer
su cara prendió
con el pie
la lámpara
la escopeta
en su mano
cuando le dijo
tienes medio
segundo
para volver
por donde entraste
otro medio
agradecer que no
te vuelo los sesos
acá mismo y en
un pestañear rajó
por la pandereta
calle abajo
oyendo
sirenas chiflidos
balazos en el bombo
ileso y sordo
del corazón.
Hernia en la L5
Ojalá pudiera tocarme los cartílagos
y sanarme esa grieta en la columna
el disco triturado de tanto saltar
sobre la tabla
sin hacerle caso al dolor
que da azotar el cemento
la loza de hormigón o las baldosas
brillantes girando las ruedas
calientes por la ciudad
entre las piernas la piel sudada
absorbe brisas de smog
el aire hecho tiras desfigura
lo visto como en un oasis
la zona lumbar recibiendo décadas
el mismo impacto y yo
sin darme cuenta de que podía
acabar esa plenitud
preñada de instantes
menearme a mi gusto
en el martilleo jubiloso del corazón
donde me olvidaba de mí
por eso lo hice sin chistar
ahora sé que vendrán lumbagos hernias y
cuando el cuerpo quede tieso y no aguante
más impactos de todas maneras
me quedará la alegría
de ver a otros concretar un truco
después de horas que sale
en un puro parpadeo
sin nadie saber
bien cómo.
Aquí yo soy el afortunado
Siento la ambivalencia hacer
su trabajo al extrañar entrar a la cárcel
de menores invitar a los niños
mientras se depilan las cejas
unos a otros con una delicadeza
que no he visto ni en las mejores
manicuristas escribir lo que sienten
y escucharse supervivientes el poder
de un par de palabras saliendo
para volver deslumbrado a casa.
Súplica del insomne
Cálmame Señor la percepción
siento digitadores por todas partes
hay cañerías silbando
venas de la cabeza haciendo ritmos en disputa
sin parar quejidos motores amplificados por el pasillo
aguárdame un instante de seguir aquí o
sédame y pueda yo dejarme
estar en los pastos neuronales manso
sin sentirme el pensamiento de una almohada
rasgándose y el ruido sea un escape
por donde el círculo circadiano
se amalgama y vuelve a girar por último
dame levantarme fresco
sin esa pesadumbre bestial
que me afila a cortes el carácter
dame una pizca de paciencia
porfa te lo pido óyeme.
Lucas Costa
Gozo
Editorial Aparte, 2025
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