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viernes, enero 01, 2021

La Divina Mímesis (fragmentos)


Tú sabes lo que es la lengua culta, y sabes lo que es la lengua vulgar. ¿Cómo podría usarlas? Ambas, son ahora una única lengua: la lengua del odio.


[...]


Miraba a mis pies las flores, que florecían entre el pasto torvo e inocente: yo era como ellas, que no creen en su muerte, y están destinadas a una vida de pocos días. Florcitas sin nombre: innominadas, y en cantidad, iguales unas a otras, esparcidas al azar en los bordes del sendero cenagoso, una igual a la otra no sólo en su sublime forma inaferrable, con su azulcito, por humildad casi blanco; con su candor, por pobreza extenuado en el violeta o en el amarillo, como vino bautizado: pero todas iguales en la ignorancia de la caducidad, de la vanidad: de la poquedad de sus vidas.


[...]


El poeta vive la angustia de lo adquirido en estado puro. ¿Por qué causa aquí, en este Jardín, no hay sombra de vulgaridad? Porque las figuras económicas son fragmentadas por su propia angustia. En efecto, el poeta quiere vivir todas las figuras económicas posibles, quiere al mismo tiempo la miseria y la riqueza. ¡Él no es un adquirente! ¡Es un productor que no obtiene ganancia! ¡Es alguien que produce mercancía que puede ser adquirida o no! Y, si es por ventura adquirida, no puede ser consumida. ¡Peor que el plástico, o el alquitrán, o el detergente! Adquirente sin aspiraciones (el hecho de que se expresa es en verdad suficiente para él) y productor sin adquirentes, o por lo menos sin consumidores, vive su vida experimentando las angustias --que permanecen en él-- de quien quiere adquirir y de quien quiere vender: pero en un estado inclasificable. No pueden ser objetivadas porque no son ya de carácter histórico. Algo de lo que no necesariamente los poetas deben darse cuenta. Ellos viven de manera manifiesta ese caos. En una farsa en la que cada cual cumple con su papel.

Hacer degenerar la angustia de lo adquirido y de la producción en algo que es pureza y su falta de función: es ese el rol del poeta.


[...]


Aquí, en este Jardín, no hay literatos, porque los literatos están todos en el Infierno, y, como verás, sobre todo en los Círculos donde se castigan los pecados más típicamente burgueses y pequeñoburgueses. Sin embargo, aunque sean poetas, ninguno de estos tuvo alguna vez miedo de la literatura. No se tiene miedo de algo de lo que se es mucho más fuerte.




Pier Paolo Pasolini
La Divina Mímesis
Traducción: Diego Bentivegna
El Cuenco de Plata, 2011.

domingo, junio 14, 2020

Siete poemas de Antonia Pozzi


Ofrenda para una tumba


de A.M.C.

Desde lo alto me señalaste,
un poco afuera de la franja de las casas en ruinas,
un punto negro de cipreses
a través del azul encendido
que custodian
los mármoles blancos del cementerio.
Pensé en la tumba
que nunca había visto
y en ese instante pensé en ponerle,
con la flor en la mano y el corazón tembloroso,
la luz viva de los claveles rojos.

17 de abril de 1929






Acostarme

Ahora la suave aniquilación
de nadar bocarriba
con el sol en la cara
y la mente penetrada de rojo
a través de los párpados cerrados.
Esta noche, sobre la cama, en la misma postura,
la ilusión cándida
de beber
con las pupilas dilatadas
el alma blanca de la noche.

Santa Margarita [Génova, Italia], 19 de junio de 1929





Inocencia

Bajo tanto sol
en una barca estrecha
la alegría
de sentir contra mis rodillas
la desnudez pura de un niño
y el ebrio tormento de incubar en la sangre
lo que él ignora.

Santa Margarita [Génova, Italia], 28 de junio de 1929





Noche de abril

Palpita la luna suavemente
detrás del vidrio
de mi jarrón de prímulas:
sin verla la pienso también
como una gran prímula
asombrada
sola
en el prado azul del cielo.

Milán, 1 de abril de 1931





Pudor

Si alguna de mis pobres palabras
te gusta
y me lo dices
aunque sea sólo con los ojos
yo me abro
en una sonrisa santa
pero tiemblo
como una madre joven y pequeña
que todavía se sonroja
cuando un transeúnte le dice
que su bebé es hermoso.

1 de febrero de 1933





Grito

No tener un Dios
no tener una tumba
no tener ninguna certeza:
tan sólo cosas vivas que se escapan.
Estar sin ayer
estar sin mañana
y estar en la nada
ayuda
para la miseria
que no tiene fin.

10 de febrero de 1932





Las hermanas

Si dudas todavía, te diré
que para mí nuestro cariño
es como un ramo de flores púrpuras
llevadas por la noche
a una habitación que entristecía.

8 de septiembre de 1933





Antonia Pozzi
Parole
Mondadori, 1939.
Traducción: Roberto Bernal
Versiones inéditas cedidas por el traductor para Nueva Provenza