Itinerantes
éramos
hojas
del campo
ésas
las cortábamos
y
como
aretes
éramos
*
ya nos vamos
¿ya son las nueve?
*
la
miramos sus ojos
brillaban el
destino
*
a como viene
yo
lo topo
si es tiempo
de machete
de
machete
si tiempo
de matancero
de
matancero
pobre
y
libre
mejor
*
no
hay tiempo
de una vez
fresca
mitad
posada
Carlos Gutiérrez Alfonzo
Poema inédito cedido por el autor para Nueva Provenza
jueves, mayo 14, 2026
Un poema de Carlos Gutiérrez Alfonzo
martes, abril 07, 2026
Tres poemas de Alkaíd Marino
Esmaltes
Siempre me gustó mamá.
Me gustaba el aroma de su bolso:
de su perfume; el tabaco; los cosméticos.
Me gustaba mirar los ademanes
que utilizaba en sus pláticas
de amor
con sus amigas.
Alguna vez fui el hombre de la casa;
me dejó pintarle las uñas:
el color vino
en sus manos blancas.
Memoricé la marca
de los esmaltes
para el día
en que me convirtiera
en ella.
Teorema de la tristeza
De niño me levantaba
por las noches
a revisar que las llaves del gas
estuvieran cerradas.
Vigilaba la calle desde la ventana
de mi cuarto; salía a la zotehuela
a alborotar con ruidos
a los perros
de los vecinos.
Soy de esas personas
que evitan las líneas divisoras
en los pasos peatonales;
que se lavan las manos
más de tres veces
cuando van al baño;
que dicen la palabra cerrar
cuando están
por apartarse
de alguna puerta.
Mi siquiatra sabía cómo llamarle
a todo esto.
No me interesa recordar
sus palabras.
Conté 65 azulejos
en aquel baño público.
Yo le llamo tristeza.
Día del nieto
Mi abuelo le llamaba día del nieto.
Toda la familia se reunía: abrazos.
Besos. Pellizcos de mejilla.
¿Cómo vas en la escuela?
¿Te has portado bien?
¿Obedeces a tu mamá?
Todos nerviosos en el patio
de esa enorme casa.
Los primos ricos y los casi ricos.
Ambos grupos muy talentosos:
ejecución de chacos. Canto.
Actos de magia.
Artistas natos.
Y los sin chiste: reprobados, sin dinero,
callados, rezongones,
los que no comíamos el jocoque
del abuelo.
En la noche era el espectáculo.
Como en un circo,
los nietos
(primos ricos y casi ricos)
preparaban sus increíbles actos.
Los sin chiste,
su humillación.
Alkaíd Marino
A las fracciones papá les llamaba quebrados, algo tenía que romperse
Liliputienses, 2025
sábado, marzo 14, 2026
Cinco poemas de Luis Eduardo García
Lepidodactylus lugubris
Durante meses
escuché su canto nocturno
imaginando sus plumas
de color amarillo cromo
agazapadas
en la oscuridad, su nido
hecho de ramitas y basura
listo para alojar
a sus polluelos todavía
faltos de brillo. Varias veces abrí la puerta
después de escucharlo
para buscar su cuerpo a medianoche
pero solo encontré silencio
y aire frío. Cuando descubrí que el sonido
jamás salió de un pájaro
sino de un pequeño reptil
de unos seis centímetros
refugiado en el hueco de una viga
un ornitólogo cayó muerto en su patio
a nueve mil novecientos
catorce kilómetros de aquí.
Tan dulces y tan frías
Lo que nunca supimos
fue que una mano recogió los huesos
del bote de basura, los rompió
con una puerta hasta extraer las semillas
y las puso en una bolsa de plástico
con un poco de tierra
dentro del refrigerador. Tras un par de meses
en ese pequeño invierno, las semillas
germinaron. La misma mano las clavó
en la tierra con una calidez
muy parecida al amor
(o a las secadoras de pelo). Dos semanas
después, un verde
brillante brotó de la oscuridad. Dos semanas
después, se apagó. A veces la dulzura se acaba
porque sí.
Monstera adansonii
Puedo imaginarme
que el primer botánico que se encontró con ella
sintió la tentación de llamarla
Cara de fantasma. También puedo imaginarme
que el segundo botánico que se encontró con ella
dijo molesto:
claramente es una Cara de fantasma. A mí me gusta
jugar a que sus huecos
son mis nuevos ojos. Entonces veo a través
el cielo, los cables, las ramas
y parecen primeros planos
de varios tipos de peces muertos. Puede sonar
estúpido, pero algún día me encontraré
con varios tipos de peces
muertos
y ahí estarán el cielo, los cables, las
ramas, relucientes.
¿Crees en la inspiración?
No, mi método de trabajo
es dejar restos
de comida en la mesa; mis hormigas llegan
en segundos y forman
sus palabras favoritas. Hoy, por ejemplo, escribieron
"coxis", "tordo", "triángulo"
y "cometa". Un día antes
hicieron "Varsovia"
y "caléndula" en una mancha de miel. Después
juego a ser Jan Heweliusz
y uno los puntos
a veces con amor, a veces
con cinta canela.
Cada día descubren treinta nuevas especies
El mejor escritor de su generación descansa
en una silla
mientras el mejor escritor de su generación
lo espía por la ventana.
Ambos ignoran
que el mejor escritor de su generación
los observa desde un auto
a veinte metros de distancia.
Mientras tanto
muy lejos de ahí
el mejor escritor de su generación
no sabe de la existencia de ninguno de los tres
y distraído prepara el desayuno.
Luis Eduardo García
Cuélgalo de la pared y espera
Ilustraciones: Serena Franco
La Carretilla Roja, 2025
viernes, noviembre 21, 2025
Cinco poemas de Jessica Díaz
gotas de lluvia golpean lentamente el patio
afuera
el perro
se moja
mientras tanto
no puedo
dormir
Preocupación
No me preocupa haber pasado la noche contigo
ni me preocupa que escribas historias de ovnis y abducciones
ni que comas fritangas y fast food
ni que veas televisión antes de dormir o cuando te levantas
ni que ronques
ni que midas metro y medio
lo que más me preocupa
es
que en vez de trabajar
te esté escribiendo un poema
Domingo
Me puse el zapato luego el otro
amarré las agujetas
subí el volumen
Gonna have to face that you're addicted to love
bajó la temperatura
tomé una chamarra
el humo del cigarro
en todas partes
seguía sin pasar nada
A veces
A veces ni el mar con tanta agua, tantas olas, tanto ruido,
tantos azules regados
te saca
un poema
(pero sí te revuelca...)
9 monsters: revisitados
Esta noche creo
que los nueve monstruos vendrán a visitarme
me quedo sentada y
recuerdo
que de pequeña
los payasos me daban miedo
la lluvia no me gustaba
el amor tampoco...
todavía...
prendo un cigarro y pienso
que Vallejo murió en una cama
aunque hay otros
que mueren en un coche, en una sala, en un bosque
o en la banqueta
siento frío
pasa algo
no sé
qué
a lo mejor la
ventana de abajo está abierta
tal vez por ahí entrarán
por suerte
mi perro
duerme junto a la puerta
Jessica Díaz
Problemas (cosas)
Compañía, 2005
viernes, noviembre 14, 2025
Cuatro poemas de Jorge Orlando Correa
Hubo castigos por llegar noche,
pero un botín con insectos en frascos.
Prosopopeya,
mariposas palidecieron.
El cuento de un ocaso mínimo entre zacates.
Saber todo era
permanecer quietos
el tiempo suficiente
hasta que las libélulas,
de una en una,
zumbando,
podían acercarse
para rodearnos
con la confianza
que guardan
a los arbustos.
Lo que haría con un arma
imaginar
que no la tengo
que no me tiene
con las manos al volante
toda la noche
por el resto de mi vida
hasta llegar
al final de un país
que fue una promesa
tras miles
de kilómetros
solo para sentir
al detener el coche
que esa es la primera
y única ocasión
que en el mundo
amanece
Informe para un niño que fue mi amigo
por un día cuando yo era niño
A veces imagino
que nos reencontramos
en una panadería.
Del puente solo quedan
recuerdos de tablas rotas.
Todavía llueve.
Aún no sé conducir
a pesar de todo lo que hablamos
de tripular un cohete.
Recolecto nubes
a las 17:45.
Las palabras siguen oxidadas.
Vivo de las sobras
de mi tiempo en el trabajo.
Le temo a los bares.
Si conoces la cura para el insomnio
mándame señales con luciérnagas.
miércoles, mayo 28, 2025
Cuatro poemas de Augusto Sonrics
Detrás del crush hay otro crush
que también disloca ilusiones
y rompe relojes bajo el sol
para hacerle ojitos a tus traumas.
Su piel también está marcada
por los suaves filos de los sueños.
Y en su boca hay un cementerio
que suena a discoteca.
Hay que hacer una narrativa
con las piezas que sobraron
la última vez que compartimos algo
en redes sociales.
¿Cómo le digo al algoritmo
que no me muestre tus historias
a menos que las subas pensando en mí?
Me derrito como hielo afuera de una hielera
en un lugar donde llega a 40 grados
y no hay calentamiento global.
Si dios no hubiera querido que me crushara,
no te hubiera puesto en mi camino.
Ni modo de no seguirle el rollo.
Eres poesía literalmente pero todos también.
Aun así me divierto escribiéndote poemas,
como un adolescente que mira flores en su teléfono.
Soy ese encendedor que te llevaste sin querer
y no piensas regresar. No pasa nada.
Puedo encender una fogata con mi corazón:
pronto habrá luna llena.
De cuando caminaba a lecturas de poesía
con la cabeza llena de máquinas descompuestas
y sobre mis ojos aterrizaban ovnis
abduciendo mis ganas de besar a la vida.
En mi mochila un jarabe
y folletos para engrandecer el universo.
Poseído por submarinos que implosionan
como noches ante el peso de la memoria.
Una oda a las personas que dejaron de seguirme
y a las tortas de tamal afuera del metro.
Inhalábamos versos, no líneas
y sus ecos corrompían nuestros sentimientos,
como un televisor descompuesto
en la década de los noventa
cuando las nubes se nos presentaban
como malvaviscos envenenados
y mi corazón era una bola de disco
en una discoteca embrujada.
Mis amigos bailando con los ojos en blanco
a punto de ser atropellados
por un tren cuya estación no pudimos demoler.
Nuestros restos en el fondo del mar
resguardados por pandillas de pulpos
dispuestos a acuchillar la esperanza.
Veo cómo te sumerges en una tina de four loko
y se antoja
rodearme de auroras boreales
cambiar de lugar con mi sombra,
quemar un invernadero y mover las antenas,
espantar los visuales
que traen la música al templo.
Hay flores subliminales en tus ojos.
Las luces cambian de color sin razón.
Nieva en mi interior y he aprendido
a no salir de mi cuerpo sin pagar la renta.
Ahorro para aburrirme dignamente.
Hay brillos que se quedaron en mi visión
y combinan con tus tatuajes.
la noche se desplaza.
Eres un imán de naufragios.
No quiero volver a casa.
Augusto Sonrics
Mentiras de poetas
Juan Malasuerte, 2025
lunes, abril 14, 2025
Cinco poemas de Mikeas Sánchez
y pido clemencia por mis ofensas
a los otros habitantes de la tierra
Kujkiki
Hubo días en que blasfemé contra la lluvia
que la ira de Tujbät no caiga el día de mi entierro
Kujkiki
Muchas veces cacé jabalíes sin anuencia
que el dueño del monte olvide mi desvergüenza
y mi cuerpo no pague en el inframundo
Kujkiki
Cierto es que maldije a mis enemigos
y pedí su desventura
que el Gran tribunal no me persiga nunca jamás
Soy el sembrador
protector de esta tierra
la flor del maíz
Observo con mis ojos antiguos
elijo con el corazón cada semilla
no es en balde mi conocimiento del mundo
Converso con el dueño del cerro
riño con las plantas malignas
Soy el provocador de los seres invisibles
mi voz se escucha hasta los confines de las montañas
porque nadie podrá negar mi paso por el universo
Bienvenido el nuevo danzante
ya le fue revelado el secreto
ya tuvo el regalo de las flores
fue visitado su sueño
fue ungido su nahual corazón de cigarra
Ahora estará en todas las fiestas
le fue mostrada la palabra
le ha dado poder el Señor del viento
le ha dado licencia el Señor del fuego
bienvenido el nuevo danzante
Sentado bajo la ceiba más colosal
árbol protector de voces antiguas
el sembrador apaga su silencio
Ahí Dios susurra a su oído
esa palabra invocada
las plantas
y los animales pequeños
Sentado bajo la ceiba más colosal
Dios es una nube en forma de flor
contemplando el atardecer
con los ojos vendados
Este es el día sagrado del pitero
hoy conocerá la memoria de su sangre
hoy caminará lado a lado con su nahual venado
Y dejará a su padre y a su madre
y a su esposa y a sus hijos
para enlazarse con la eufonía del viento
Ahora ya no será llamado hijo
ni esposo ni padre
sino Pitero
conocedor del lenguaje del tucán
medidor del tiempo
el que tiene la llave para caminar en los sueños
Mikeas Sánchez
Mojk´jäyä-mokaya
Pluralia, 2013