martes, septiembre 08, 2020

Ocho poemas de Roger Santiváñez

 Lauerdale (fragmento)

Lauerdale. Es lindo este lugar
Me placen los parques del barrio obrero.
Ver a las camaradas repartiendo volantes
para la marcha contra el presidente
y contra el alcalde. También descubro
mi extraña soledad. Mi oscuro no hacer
nada. Esta canción de rebeldía,
leída más allá de los árboles y del
policeman dirigiendo el tránsito
desde su caseta en medio de la
encrucijada. Los tejados tipo england
dejan una alfombra para los pájaros
marrones posados como un don del
Señor. Lauerdale mi barrio favorito.







Eucaristía (fragmento)

Vox Dei allegrum -dijo Pound
En el arte de la poesía en la noche
Nosotros elevamos un cántico hacia ti

Para ser quechuas o sea bien
Llamas en llamas se incendia mi país
4 paredes albicantes de su celda Vallejo

Y en el rocío
De la familia en la madrugada se
Confundió reconociendo

A los vecinos y notarios públicos que diga
Púbicos tus bellos versos leídos en el
Recital de tu Velvet Undergound







Triángulo isósceles

Rompe los vidrios a qué te sabe tu té
Dime si anochece en ti rompe los vidrios
Compré galletas rosadas para tu mejor
Amanecer pero no volviste a sonreír
Eso ya fue otro sino ¿Cómo te llamas?
Nunca te has llamado frente a la ciudad
De Lima rompe el mar y hallas
Nombres diseminados por la playa
Es que allí fue el amor el acto más
Lindo de la noche en un Volkswagen
Nosotros tres yo ella & ella nada
Existe solo las olas los vidrios rotos







Camotal

1

Adolescente en jumper salida
Del tren de las seis a Lima
Hermosura difícil de alcanzar
Siempre al borde de la mar azul

Nunca le des la espalda fue el
Consejo mil años después en Yacila
Entre cholos bolicheras & el alisio
Que a Alicia dejó senos al aire

Memorias chiquitas de las playas
Donde Madre me mimaba con
Azul fulgor de nueva ropa'e baño
Volver a su Callao deseo eterno

Vivir en la mar sabrosura de
Pintura más refresca & pactada
En la nada de un poema & en
La rada en que fallece la gaviota


2

Jamás se dio el regreso murió
En otro cielo más travieso
& el desierto supo de percebes
Corales caracoles estrellas

Invocadas fui llevado a conocer
Su Puerto mas no fue Constitución
Sino el Nuevo Puerto de la yerba
Reunida con Jimmy a la volada

Hendrix a todo volumen en la radio
& el auto sometido a redada policial
Qué belleza de la mar hirviendo
& todo el movimiento de la Brava

Oh Chucuito salvó a mi hermano
En los tiempos de la polio incurable
Pero a mí quién me salva
Del recuerdo de este camotal.







Ringo

Metálicas guitarras se alzan pasando
Moluscos sobre el palacio submarino
Hechizo de Ringo & su jardín o su asesino

Tractor por un traspié premonitorio allí
Donde la harina de pescado nos dejó sin
Consultorio rock que se desmaya &

Se queda dormido para siempre dorados
Besos que Elizabeth nunca consiguió
Con su uniforme punk la más solitaria

Hembra montada en una sopa de choros
Tu mano buscando el fierro curvo
Surcar avenidas madrugadoras cerradas

Epifanios sumergidos con la pura luz
De su tristeza no hubo moderación en
El desmadre inclina el surtidor franco

               Duelo







Roberts Pool Crepúsculos (fragmento)

Se va la luz se va la forma
Amada solo el azul inmóvil
Se queda arriba se torna

Celeste sin que nadie se dé
Cuenta ahora es albo humo
O un estudio de plata

Un reburbujear semejando hielo
Seco en la lejanía desvaída &
Vuelta a crear la rosa más tierna

Por un instante desbordado de
Perlas en la tersa piel ingrávida
Perfección solar cuya belleza me

Ensimisma & se desaparece







Sea Isle (fragmento)


Hi! Me dijo una sirena niña
Echada en su tabla roja deslizán
Dose sonriente on the silk-screen

O trastocada por el refrescante dulzor
Hasta la húmeda arena perfectamente
Impresa tu silueta forma de un racimo ciprés

Nadie como tú para ser dibujada en el poema
Bañada por la verde transparencia recuerdo de
Pamela dejándose la truza metida en el misterio

Redondo como el mundo en que agonizo
Mirando el pulcro reflejo en tus hombros
Del sol que sin roche te acaricia

Inolvidable sinrazón marcando oleajes
De ternura desasida íntimo deseo
Perdido en la tristeza del ardiente mediodía







Campos de Penn, desde un Greyhound

Última visión preñada de amor
Regalo cerrado entre árboles crecientes
Es dulce tu pasión primera adoles

Cencia temprana que otorga
Adoración altar con pétalos elaborado
Por ti fulge el sol de un día pirro

Donde el cielo conquista nubes francas
Acaso en el ocaso pulcras frases baña
Das por súbita lluvia tropical & al

Arco iris invita esparcido e intactas
Risas de muchachas suenan como espuma
Que el viento nos dejara en su ola redimida

Bosques esmaltados de seres azulísimos
Hasta su fondo llega el poema & llora
Con todo lo que ya se fue de una vez &

               Para siempre







Roger Santiváñez

Sagrado. Poesía reunida 2004-2016
Peisa, 2016.

martes, septiembre 01, 2020

Tres poetas japonesas


A la Tierra

Aunque cantan desde millones de años,
los pájaros no han completado aún sus cantos.
Aunque crecen desde millones de años,
los árboles no han hallado aún el cabo de su cielo.
¡Oh, la tierra, la tierra!
¿Cómo puedes extinguir el fuego de tu horno?
Alegremente alzan sus manos y voces,
los niños están en clase.

(Shinkawa Kazue)







Mañana en el pueblo del puerto


La mañana en el pueblo del puerto de Almería
comienza
en las mujeres, que van de prisa al mercado
cargando sobre la cabeza
los canastos desbordantes de mangos.
Las caderas poderosas
envolviendo el mundo,
surgen de la oscuridad abriendo el alba.

Los estorninos dormidos en las ramas
repentinamente se depiertan
y el árbol es ya una bóveda de trinos.

El pueblo del puerto
es ya un cielo inmenso donde resuena
la voz del Dios solar.

Ahora
ya no encuentro
el trino de los pájaros
ni el poder de las caderas femeninas
que tanto sacudieron mis sueños.

(Tamura Satoko)






Solsticio de verano


Noche de solsticio de verano: col, cebolla, lechuga,
las cosas que inesperadamente se muestran aquí y
allá en mi cocina.
Las cuezo todas.
Dentro de la olla transparente sin cesar
ruidosamente clamorean, de cerca las observo,
qué son, una cierta gente muy menuda
al canto de brillante oscuridad.
Una de ellas es una gris anciana esfumada
que hace rechinar un molinillo de pimienta,
diciéndole a un esfumado niño: Búscame
mi cucharita de estaño.
El niño camina por el oscuro piso,
con los ojos saltones.
No hay cuchara.
Una aún más delgada y esfumada tía
desliza un cuchillo
sobre el lomo de un pescado.
Una cara de pescado gotea en el fondo de una cuba.
Se desvanece.
No hay cara, murmura la tía; no puedo ver una cara
en parte alguna.
Sirvo en los platos la ruidosa sopa de la noche
de solsticio estival.
El cuento, dejado a medias, ha concluido.
Ya no hay nadie aquí. Juntos se han ido por
el extractor de aire.
Se ha ido a algún sitio diferente, digo,
a una cocina cerca del amanecer a encontrar
una cara y una cuchara.

(Koyanagui Reiko)






El rumor del origen. Antología general de la literatura japonesa
Selección y notas: Javier Sologuren
Pontificia Universidad Católica del Perú, 1993.

martes, agosto 25, 2020

Dos poemas de Daisy Zamora


La mesera

Cómo creía entonces que de verdad
para algo me serviría el físico.
Morena y delgadita
sólo por mí venían los montones de clientes
desde Managua y Los Pueblos,
ya no se diga los que entraban
de aquí de Masaya.
Me tocaban las nalgas y tenía
ofertas al escoger:
De amorcito para arriba me trataban.

Claro que me acuerdo de vos, Castillito;
desde que te fuiste a México a estudiar
siempre pedía a los amigos
razón tuya.

Ya ves, cómo me tienen los muchachos:
gorda, cansada y varicosa.
Ni estoy tan vieja
pero así son las cosas de la vida.

La mesera más linda del "Mini-16 Rojo"
y de qué me sirvió.





El vendedor de cocos

De la fila de acacias junto al adoquinado
el hombre siempre escoge la misma sombra.

Cada día es el rito vaciar el carretón,
separar los cocos, y al filo del machete
ir pelando cada coco hasta dejar
la blanca esfera de carne descubierta.
La mujer los ofrece
             de dos en dos o tres en cada brazo,
sorteando buses,
saltando entre motocicletas y taxis;
pendiente del semáforo
para pegar carrera a recoger más cocos.

Desde lejos, la blancura de los cocos brilla
como los cráneos de los setenta y cinco niños místikos
muertos por la guardia somocista en Apayal:

WAN LUHPIA AL KRA NABI BA TI KAIA SA
(Muerte a los asesinos de nuestros hijos)
gritaban sus madres.

Los hijos del vendedor de cocos
desayunan un coco en la mañana
y almuerzan un coco a medio día
bajo la acacia circuncidada de cáscaras.

TAWAN ASLA TAKS, TAWAN ASLA TAKS,
(PUEBLO ÚNETE, PUEBLO ÚNETE)
GRITABAN LAS MADRES,
BAILA WALA WINA, BALAYA APIA
BAILA WALA WINA, BALAYA APIA
BAILA WALA WINA, BALAYA APIA
(DEL OTRO LADO, NO PASARÁN).




Daisy Zamora
Flor y canto. Antología de poesía nicaragüense
Selección: Ernesto Cardenal
Centro Nicaragüense de Escritores, 2006.

martes, agosto 18, 2020

Vigilia (fragmentos)


Ganas de comerse el mundo se decía cuando            había mundo y ganas y largas filas de alimentos            antes de que se pudran llevarlos a la boca            la tuya antes de que se pudra o la que encuentres al alcance nada            de almacenes nada            de silos
    aunque se anuncie tormenta            aunque vientos de guerra amenacen

y voces aconsejen guardar            para los tiempos de escasez            vacas            flacas decían esa            carne            la he probado también            esbelta con su disfraz de hueso            mondo y otros frutos            me he llevado a la boca el lado luminoso de los frutos y su interior            y las semillas            muy lejos las escupo para que no germinen en mí
            cadenas en mí






Conté seis árboles            un conjunto            colores alineados en un cuadro violeta            florecen            los colores florecen

mis ojos violeta contra el fondo verde            no la belleza            más simple y más terrible es            esto            sin epifanía

el paisaje infinito            su distracción            mis ojos siempre en vilo          verdes o            violeta o lo que estaba antes del verde y del violeta
        un brillo            una sombra            o lo que estaba antes del brillo
                y de la sombra

sin medida            donde el número seis es otra sílaba            otro golpeteo            no más            árboles            o árbol distinción
        perdida como perdido se va todo borrando contra            el fondo
                hoy gris            pero ese gris también se perderá






Museo lugar público donde los gritos no son gritos lugar            público donde lo público se separa            de lo público la colección privada            el reino de las musas            no            la            colección privada de lo público






N
o concluyo nada ni el paisaje            concluye ayer vi            unas nubes tan bajas y            veloces            que un grupo de gaviotas en vano las seguía            graznaban o lo que sea ese chillido que hacen            no la música            la música concluye            un            anhelo de forma la apaga y así no vive no            penetra en el canto del ave            ni en la            continuidad del paisaje






Al final de la tarde            un campo de luciérnagas y            la noche que cargan            pequeña            noche inmensa            noche planetaria            y en ese alumbramiento restos de            otras vidas peces
            a la orilla del lago trozos            de piel escamas
        
        una nueva textura de esqueletos y marcas en la arena un
            campo que se            apaga y            se enciende que se apaga y
                se enciende que            se enciende y alumbra lo que no es
            mío ni son            mis luces
                lo que se me aparece






Tanta paz sembrada había en el cementerio            que supe sus huesos por toda la tierra            que extendí beatífico            que esparcí
    
    
    qué lecturas            qué códigos            de una figura que presiento inmensa            un ángel o nube            con forma de ángel






Aíslo los sentidos tengo            el sabor de la almendra en lo alto            del paladar y el tono            oscuro            del chocolate            y un vino que los mezcla aíslo            la imagen de la calle la tienda            de regalos a la izquierda la pequeña imprenta y el comedor donde se sientan al azar los fines de semana he oído            que la comida es            buena la barra            semioscura y el licor que da brillo            a las cosas a la derecha            una vieja oficina de correos y en época de fiestas            una estampilla            conmemorativa            que adhiero a esta postal







Juan Manuel Portillo

Vigilia
Salto de Mata, 2020.

martes, agosto 11, 2020

Taxonomía

A la manera de las pinturas de castas
de Juan Rodríguez Juárez, c. 1715

1. De español y de india produce mestizo

El lienzo es un cielo plomizo
     tras ellos, cargado
con palabras, con letras doradas que inscriben
     la ecuación de la sangre

esto más esto es igual a esto, como si fuera
     un contrato con la naturaleza, o
un rótulo de un museo,
     etnográfico, preciso. Observa

cómo la mano del padre, debajo
     de su corona de encaje,
acaricia la cabeza de su hija;
     ella es casi tan blanca

como él, calidad. Mira
     en el broche de su cuello,
cómo la puntilla enmarca su rostro.
     Es una niña, sostenida

sobre el hombro izquierdo del sirviente,
     atada a él
por una cincha, por un pañuelo azul sencillo
     anudado a su garganta.

Si el padre, con la mano
     en su cráneo, adivina,
como lo hace el fisonomista,
     los misterios

de su naturaleza, prolijos,
     legibles en su carne clara,
en el suave rizo de su pelo;
     no podemos saberlo: es tan dulce

la forma en que la contempla.
     La madre, mirándolo
de soslayo,
     con un pañuelo en la cabeza

blanco como la cara del hombre,
     con su peluca empolvada, hace un gesto
con una mano, la forma
     de la letra C. Mira,

parece decir,
     lo que hemos hecho.
El sirviente, que todavía es un niño, estira
     el cuello, vuelve su cara

hacia todos ellos. Él es oscuro
     como la historia, es el origen de la palabra
nativo: el peso de la sangre,
     una dueña pálida sobre su espalda.




2. De español y negra produce mulato

Sin embargo, los siglos no han apagado
la aspereza de la expresión del niño.

Si hay alguna luz dentro de él, no resplandece
en la pintura que sostiene su cara

de perfil --con la frente redonda, los ojos
casi cerrados bajo una ceja poblada--.

Aunque dentro, el padre del chico permanece de pie
con su abrigo y su sombrero. Como si acabara de llegar,

o se estuviera marchando. Lo vemos
ausente, liándose un cigarrillo, miope,

sus párpados trazados frente al niño
pasan delante de él. En la cocina,

la madre del niño se retuerce, vigilante,
con el cuello girado sobre su espina dorsal, rojos abalorios

unidos a su garganta como un collar de sangre,
su cara es tan negra que casi desaparece

en el lienzo, en la pared oscura en la que
contemplamos las palabras que los nombran.

¿Cómo podemos interpretar todo esto?
Cambiar las palabras que hay sobre sus cabezas,

poner algo más en lugar del niño,
una mesa, quizás, sobre la que el hombre pueda dejar

el sombrero, o un perro al que honrar con
la bendición de su tacto, y la historia

cambia. El niño es un palimpsesto de la pintura,
capas de color, la historia lo representa

con el más perfecto matiz intermedio.
Antes de esto él no era nada: un lienzo

en blanco, antes que la imagen o la palabra, antes
de que la última pincelada lo fijara para siempre en su lugar.




3. De español y mestiza produce castiza

¿Cómo no ver
     en este gesto

la mentalidad
     de la colonia?

En los brazos de la madre,
     la niña, colgada

de sus entrañas
     la oscura cuna

de la sangre mezclada
     (llamémosla México)

se vuelve hacia el padre,
     alcanzándole

como de regreso a España,
     a la promesa de la alquimia

de la sangre, tres simples pasos
     hacia la pureza:

de un español y un indio,
     un mestizo;

de un mestizo y un español,
     un castizo;

de un castizo y un español,
     un español.

La vemos aquí,
     una generación después,

casi resbalándose
     del cuidadoso abrazo de su madre.




4. El libro de castas

Llamémoslo el catálogo
     de sangres mixtas, o

     el libro de nada:
          ni español, ni blanco, sino

mulato torna-atrás (o
     tente en el aire) y

la morisca, el lobo, el chino,
     zambo, albino y

el no-te-entiendo, el
"I don't understand you".

     La guía de la colonia,
          el registro de cada nacimiento cruzado,

es la tipología de la mancha,
     de la pintura, la tacha, la mota mancillada:

     lo que puede ser purificado,
          y lo que no, el negro destino

de Canaán. Parece
     un chiste verde: ¿cómo llamas

     a ese espacio entre
          las oscuras geografías del sexo?

Llamémoslo la mancha: como en
     No es ni lo uno ni lo otro,

     ilícito y todavía hoy nombrando
          lo que hay en medio. Entre

sus padres, la niña,
     la mulata torna-atrás,

no puede escapar de su abrazo,
     del tríptico que hace sus cuerpos

en la pintura, en la sangre: su nombre
     está escrito en el Libro

     de castas --todos sus iguales están como ella
          cautivos de una palabra--.





Natasha Trethewey
Versión en español: Nieves García Prados
Tomado de Antología de poetas laureados estadounidenses (1937-2018)
Selección, prólogo y mayor parte de las traducciones: Luis Alberto Ambroggio
Vaso Roto, 2019.

martes, agosto 04, 2020

Cinco poemas de Jaime Luis Huenún


Purrún

Yo la miro
danza
canelo florecido lleva en sus manos
danza
sus pequeños pies llenos de tierra
danza
flores de ulmo y miel en su cabello
danza
ríe y danza
bebe su muday
Yo la miro
yo no danzo
y el polvo que levanta el baile
me oculta
ante sus ojos

Purrún: baile colectivo usado en el "nguillatún" y otros ceremoniales.





Envío a Anahí

Era madrugada y yo
cortaba flores para ti en mis libros de poesía.
Llovió largo sobre el mundo y en mi sueño
se abrieron los primeros rojos brotes de poroto.
Hacia el bosque volaron los güairaos,
y el tue-tue cantó tres veces
sólo para confundirme.
Amanecí después: mariposa era el cielo,
liebre era la tierra corriendo tras el sol.
Te vi luego zumbando en las celdillas de la miel,
haciendo olas en la blanca
placenta de tu madre.
La muerte es lo que escribe
el agua sobre el agua, me dije contemplando
el rocío de las hojas.
Lloré, entonces lloré,
sólo por el delirio de respirar tu aire.





Forrahue

...alzaban sus manos
ensangrentando al cielo...

(Diario El Progreso de Osorno,
21 de octubre de 1912)

No hablábamos chileno, mi paisano,
castellano que lo dicen.
Copihue sí, blanco y rojo,
flor de michay,
chilco nuevo.
No sabíamos de Virgen ni de Cristo, padrecito,
ni del Dios en las Alturas.
Jugábamos tirándonos estiércol de caballo en los
potreros;
robábamos panales a los ulmos y a los moscos,
y pinatras a los hualles de la pampa;
mirábamos desnudas bañarse a las hermanas
con manojos de quillay en el arroyo.
Malo era.
Sí.
Por eso vino envidia y litigio y carabina;
por eso se volvieron lobos los venados y los peces.
Malo era, paisanito, malo era.
Comíamos caliente el crudo corazón de un cordero
en el lepún;
rezábamos huilliche al ramo del laurel
junto a la machi;
matábamos con fuego al que mete huecuve
contra el cuerpo y el alma.
¡Brujo diablo, anda vete! decíamos escupiendo,
y el bosque más espeso
escondía a la lechuza.
Malo era, malo era.
No sabía vivir el natural antes amigo, no
sabía.
Las mujeres se preñaban en lo oscuro y en lo claro,
y los hijos se criaban a la buena
de los bosques y los ríos.
Así era, mamita, así fue:
las estrellas dejaron de alumbrarnos
la sangre de repente,
y tuvimos que ocultarnos como zorros
en montañas y barrancos.





Campamento Pampa Schilling

Aquí, henos aquí,
ya viudos de nuestros dioses,
viudos del sol, del agua
y de la luna llena.
                        Adentro,
frente al brasero,
quemamos lengua y memoria.
                                                   Afuera
florece el ulmo, la lluvia moja al laurel
que brilla en mitad del monte.
¿Para quién brilla el laurel?
¿Para quién moja sus ramas?
De lejos se escucha el mar,
y el graznido del güairao.
Dormimos, viudos del sueño,
soñamos cosas que arden:
cometas entre las rocas,
aguas donde quema el oro.
¡Es arte de brujos! grito
¡Escupan esas visiones!
                                         Nadie
me responde, nadie. Solo
estoy ante la noche.
Afuera brilla el laurel
a relámpagos y a sangre.

El monte es una neblina,
y el agua del mar se arde.





Víctor Llanquilef empuja el bote ebrio al río de las canoas

Un coipo nada en el sol
y tú te recoges en el agua, silencioso.
Son tus orillas el berro y el junco,
y la ancha sombra de los sauces
el destino de tu sombra bajo el agua.
Un pez alza la luz sobre el remanso.
El destello es tu espíritu
que se hunde en lo profundo
                                               nuevamente.





Jaime Luis Huenún
Ceremonias
Editorial Universidad de Santiago, 1999.

martes, julio 28, 2020

Cinco poemas de Louise Glück


Amapola

Lo mejor
es no tener
mente. Sentimientos:
ah, ésos sí,
y me gobiernan. Tengo
en los cielos un señor
llamado sol, y me abro
para él, le muestro el fuego
de mi propio corazón, fuego
como su presencia.
¿Qué sería tal gloria
sino corazón? Oh, hermanos y hermanas,
¿fueron como yo alguna vez, hace mucho,
antes de ser humanos? ¿Se abrieron
una sola vez, y nunca más?
Pues a decir verdad
ahora estoy hablando
como ustedes. Hablo
porque estoy destrozada.





Amor perdido

Mi hermana pasó toda una vida en la tierra.
Nació, murió.
Entretanto,
ni una mirada atenta, ni una frase.

Hacía lo que todos los bebés:
lloraba, pero no quería comer.
Mi madre la abrazaba, queriendo cambiar
primero el hado, después la historia.

Algo sí cambió: al morir mi hermana,
el corazón de mi madre se volvió
muy rígido, muy frío,
como un pequeño medallón de acero.

Comenzó a parecerme que el cuerpo
de mi hermana era un imán. Lo sentía
atraer aquel corazón hacia la tierra,
para hacerlo crecer.





La entrada

Quería quedarme como estaba,
quieta, como el mundo no sabe estar,
no a mediados del verano, sino justo antes
de que se forme la primera flor, el momento
en que nada aún es pasado,

no a mediados del verano intoxicante,
sino a fines de la primavera, el pasto aún
no crecido a orillas del jardín, los tiernos
tulipanes apenas comenzando a abrir,

como un niño rondando la entrada, observando
a quienes van primero,
un tenso montón de piernas, atento
a las fallas de los demás, los titubeos a la vista

con la feroz confianza niña del inminente poder
preparándose a vencer
estas debilidades, a no sucumbir
ante nada, justo el tiempo

anterior al florecimiento, la época magistral

antes de la aparición del don,
antes de la posesión.






Lamento

De repente, después de la propia muerte, los amigos
que nunca se pusieron de acuerdo
ahora sí lo hacen acerca del carácter de uno.
Son como una casa llena de cantantes
que siempre ensayan la misma partitura:
fuiste justo, amable
y tu vida fue afortunada.
Sin armonía. Sin contrapunto. Sólo que
ellos no representan un papel:
se llora en serio.

Por suerte, ya estás muerto, si no,
el asunto parecería nauseabundo.
Mas cuando eso llega a su fin
y los asistentes se van, frotándose los ojos
pues el sol deslumbra como nunca
después del encierro de una mañana
con observantes de la rectitud misma
si bien la tarde, y septiembre...
cuando el éxodo comienza,
es entonces cuando has sentido
la punzada de la envidia.

Los amigos, estos vivos, se abrazan,
chismosean un poco en la banqueta
conforme el sol se hunde y la brisa nocturna
encrespa los chales de las mujeres...
He aquí, sí, el significado
de "una vida afortunada":
significa
existir aquí y ahora.





Una Obra de Ficción

Al dar vuelta a la última página, después de muchas noches,
me hallé envuelta en una onda de tristeza.
¿Dónde acabaron todas estas personas que me parecían tan reales?
Para despejarme el pensamiento, salí caminando con rumbo a
la noche; instintivamente, encendí un cigarro.
En medio de la oscuridad, el cigarro resplandecía,
     como un fuego encendido por un sobreviviente.
¿Pero quién vería esta luz, este puntito entre las estrellas infinitas?
Me quedé parada un rato en la oscuridad, con el cigarro brillando
     y empequeñeciéndose,
a cada fumada pacientemente destruyéndome.
Qué pequeña, qué breve.
Breve, breve, pero ahora se me había metido muy dentro,
     cosa que no harían nunca las estrellas.





Louise Glück
Tomado de Imperfecta semejanza II. In nomine vocis. Ulteriores meditaciones en torno a la traducción poética, de Pura López Colomé.
Evidentemente, las versiones al español de estos poemas son de Pura López Colomé.
UNAM, 2018.

martes, julio 21, 2020

Nueve poetas tamiles


El golfo

Intenté
Para ti
Capturar en papel
Lo que no tiene nombre
Mientras era todavía
Un pájaro en mi jardín.

Pero
Entre lo que busqué decir
Y lo que dije
El pájaro
Se echó a volar.

(Ka Mohanarangan)





Una oración

Mientras tu voz sea todavía audible
Deja de cantar.

Antes de que tus dedos se hinchen
Vende la jarana.

Antes de que los cascabeles se caigan
Quítate los ayoyotes.

Antes de que la cama sea un refugio permanente
Méteme en un ataúd.

(Neela Padmanabhan)





Revelación

No puedo
Como Siddharta
Desaparecer a medianoche
Y abandonar a mi esposa y a mi hijo.

En primer lugar
Mi esposa y mi hijo
Duermen con sus piernas sobre mí
Y no es sencillo
Escapar de su abrazo.

Incluso si lo hago
Tengo que enfrentar a esos diablos
Los perros de la calle
Que con tanto enojo ladran
A la gente tranquila como yo.

El tercero
Pero el más grave problema es
Si escapo por la noche
¿Dónde encontraré
Un baño en la mañana?

(Tapasi)




La petición

Oh, madre Mahayami,
Bendíceme con un hijo varón
Y te halagaré
Con el sacrificio de una cabra
Y te ofrenderé un platillo de arroz.

¡Pero qué tonto!
Le pides a una diosa
Que te bendiga con un hijo varón.

Mejor vete,
No tengo nada que hacer
Con tu cabra
Ni con otras ceremonias sangrientas.

(Adavan Deetshanya)




Una ecuación

Entre los versos de un poema
(a+b)2 = a2 +b2 + 2ab
Garabateó con lápiz
Mi hija la más chica.

Poema versus ecuación
Lo que escribió me dejó pensativo.

Pocos días después,
En su tarea

Nadaba entre
Símbolos algebraicos
Una florecita infantil.

(Karikalan)





Cansancio

Poemas que no he terminado
Me guiñan un ojo
Al amanecer

Pero las llamadas del trabajo
Café... Desayuno... Almuerzo...
Dejan poco espacio para la poesía.
No tengo tiempo para acomodar
Las sobras de la verdura que partí
Apiladas en un rincón.

Cuando corro
A la parada del camión
No registro ninguna escena pasajera todavía,
Pero la poesía persiste
Con su timbre en mi cabeza.

Al anochecer
Al lavar los platos
Al cocinar dosas
Al calentar la leche
Pienso que
Debería dormir
Sólo después de escribir un poema.

Anoche fue igual,
El sueño me reclama
Antes que la poesía.

(Ilampirai)






La vejez

Pasé
Esta mañana
Con preocupaciones de ayer

Esta puesta de sol
Con ansiedades del mediodía

Esta noche
Con temores de mañana

Me doy una pausa
¡Tengo setenta y cuatro!

(Subramania Raja)





El pájaro que se comió la fruta
Cuando vuela
Transporta en su interior un árbol.

(Kugai M. Pugazhendi)





Epitafio

No escriban
En mi lápida.

Él que se desvivió
Por las palabras
No necesita ser presentado
Por las palabras.

(Magudeswaran)





VV. AA.
Tamil New Poetry
Traducción al inglés: Dr. K.S. Subramanian
Katha Poets Café, 2005.
Versiones en español para Nueva Provenza: Inti García Santamaría

martes, julio 14, 2020

Cuatro poemas de A.M. Pires Cabral


Perro muerto

Fuimos contemporáneos
este perro y yo

y yo le sobreviví

y esto es tremendo.





El checador

El checador frunce el ceño.
Él cree que mi boleto
no es válido para este tren,
sino apenas, cuando mucho,
para un tranvía suburbano.

Su perforadora es un arma blanca.
Mejor: unos guantes de box.

Qué tren es este donde las personas
pueden ser como el saco de boxeo
de un checador, doble de un pugilista,
que la vida, tal vez,
decoloró.

Que manda en el tren, pero debe
recordar que también en él viaja.

Que es, como yo, un pasajero:
diez gramos de polvo prestados.





Computadora en la basura

Hay una computadora
en la basura. Y sin embargo
el cráneo de estaño tuvo memoria dentro
¡gigas de ella!,
hizo las cuatro operaciones,
aceptó versos
en su inmaculada
hoja en blanco virtual.

Ahora ya no suma
ni resta,
ni susurra poemas, ni subraya
errores ortográficos.
Las gotas de soldadura, precarias
neuronas metálicas,
perdieron la memoria.

Ya que te adelantaste,
compañera,
dime cómo es no trabajar.

Y si la herrumbre duele.





Los muertos (fragmento)

Los muertos son astutos: se licuan
con el fin de provocar nuestra piedad.
Son egoístas: exigen
un recuerdo puntual,
nos activan los sacos lagrimales.
De su oscura experiencia
nada dicen: pero son habladores
si se trata de recordar los besos dados.
Exploran con maestría
nuestras debilidades.
A los muertos —queramos o no
volvemos siempre.
Los muertos irremediablemente
nos hablan con su voz.





A.M. Pires Cabral
Tomado de A Perspectiva da Morte: 20 (-2) Poetas Portugueses do Século XX.
Selección y prefacio: Manuel de Freitas
Assírio & Alvim, 2009.
Traducción del portugués para Nueva Provenza: Inti García Santamaría

martes, julio 07, 2020

Cuatro poemas de Jack Spicer


Berkeley en tiempos de la peste

La peste se apoderó de nosotros y de la tierra bajo nuestros pies,
Crecía como un hervor, envolviéndonos en su interior.
Aguardamos, el cielo azul estremecido por un segundo
Se volvió negro con tanta muerte.

La peste se apoderó de nosotros y de nuestras sillas,
Con paso cauteloso entró en la habitación
(discutíamos a Yeats); se detuvo por un segundo
Sonrió luego y nos hizo morir.

La peste se apoderó de nosotros, reía, nos daba otras proporciones,
Nos hinchaba hasta el delirio.
Sucumbimos portentosamente; sufrimos por un segundo
Pero nos dejó una cierta calma en los ojos.





Cualquier tonto puede meterse al océano

Cualquier tonto puede meterse al océano.
Pero hace falta una diosa
Para salir de uno.
Lo que es verdad de los océanos es verdad, claro,
De laberintos y poemas. Cuando empiezas a nadar
entre las corrientes del ritmo y el alga de la metáfora
Hay que ser buen nadador o haber nacido diosa
Para volver de ellas
Mira esas nutrias marinas meciéndose rabiosas
En la mitad del poema
Inquietas y dóciles juegan donde
el agua apenas tiembla
Podrás abrirte paso entre olas y rocas
Hasta la mitad del poema y tocarlas
Pero probar el agua bendita
Despierta el deseo del regreso
El inicio del gozo.
A menos que seas un poeta o una nutria o algo sobrenatural.
Te ahogarás, querida. Te ahogarás
Cualquier griego puede meterse a un laberinto
Pero hace falta un héroe para salir de uno.
Lo que es verdad de los laberintos es verdad, claro,
Del amor y la memoria. Cuando empiezas a recordar.





Improvisaciones a una frase de Poe

"La indefinición es un elemento de la música verdadera".
La concordia inmensa de lo que
No se presta a definiciones. La gaviota
Solitaria en el muelle se revienta la cabeza a graznidos
Por ningún pez, ninguna gaviota,
Ningún océano. Como absolutamente despojada de significado
Como un corno francés.
Ni siquiera una orquesta. La concordia
Solitaria en un muelle. La concordia inmensa de lo que
No se presta a definiciones. Sin peces
Sin gaviotas, sin océano: la verdadera
Música.





Psicoanálisis: una elegía

¿En qué estás pensando?

Pienso en los inicios del verano
Pienso en las lomas mojadas bajo la lluvia
Anegadas. Derramándose
por hectáreas vacías de encinos y manzanitas
sobre viejas matas verdes enroscadas bajo el sol,
el chamiso, la salvia, y la mostaza de primavera.
O el viento caliente que baja de Santa Ana,
enloqueciendo las colinas
como racha de aire con un poco de arena
hiriéndolo todo y haciendo dulce a la semilla.
O en la ciudad donde los árboles de durazno
son extraños como los potros jóvenes,
y hay papalotes atrapados en los cables
de las lámparas de la calle,
y las alcantarillas ahogas con ramas muertas

¿En qué estás pensando?

Pienso que me gustaría escribir un poema tan lento como un verano
que se demora y no empieza
como un 4 de julio en algún lugar en la mitad de la segunda estrofa
después de una lluvia inusual
California parece ensancharse en el verano.
Me gustaría escribir un poema tan largo como California
y lento como el verano.
¿Me entiende, doctor? Tendría que ser tan lento
Como la punta del verano.
Lento como el verano
En un día de calor tomando cervezas cerca de Riverside
O en medio de algún camino al rojo vivo
Entre Bakersfield y el Infierno
Esperando a Santa Claus

¿En qué estás pensando ahora?

Pienso en que ella se parece mucho a California.
Cuando no se mueve su cuerpo es como un mapa. Por su piel
Cruzan carreteras vacías
Enormes carreteras vacías
Por las que cruza la luna buscando liebres
En las noches calientes de verano.
Pienso en que su cuerpo podría ser California
Y yo un triste turista rico del Este
Perdido en algún lugar entre el Infierno y Texas
Viendo el mapa de una California ancha, húmeda y que danza
Una que jamás he conocido.
Envíame algunas postales baratas, mujer,
Envíalas.
Una con la foto de cada uno de tus pechos evocando
Extraños monumentos nacionales,
Una de tu cuerpo vasto como una carretera de tres carriles
A veintisiete millas de una habitación
En el hotel más viejo del mundo.

¿En qué estás pensando?

Pienso en cuántas veces este poema
Se repetirá. Cuántos veranos
Torturarán a California
Antes que los malditos mapas ardan
Antes que el cartógrafo desquiciado
Caiga al suelo para poseer a
La dulce y espesa tierra de la que se ha estado escondiendo.

¿En qué estás pensando?

Pienso en que un poema puede continuar para siempre.





Jack Spicer
My Vocabulary Did This to Me: The Collected Poetry of Jack Spicer
Wesleyan University Press, 2010.
Traducción: Hugo García Manríquez
Estas versiones son parte de un libro próximo a publicarse por la editorial Matadero y la Universidad Iberoamericana.

domingo, junio 28, 2020

Cinco poemas de Beatriz Vignoli


El pino

Apagué los motores
y anduve a la deriva
¿cuántos años anduve
a la deriva, el motor apagado, ni
impulso ni gobierno, sin dirección?

Me recuerdo leyendo neones
a la vera de avenidas
desiertas. ¿Cómo pudo
nevarme encima todo este cansancio?
¿Cómo pudo acumularse, quedar ahí toda la vida?

Sacudo la cabeza como un pino. La nieve
no se va.





Escrito en la mesa de luz de un hotel * * * *

Por vergüenza de ser
pobre, me pasé media vida
escondiéndome
de mis amigos, no fuese que
murmuraran;
ahora ellos están
muriéndose
de todas esas enfermedades nuevas,
raras,
ahora sí
los abrazo, pero ya no irradian
calor, sus caras están grises
—quiero decir, de un gris
oscuro— y ya no queda nada
de todo lo felices y geniales
que íbamos a ser.





Función de la lírica

Mi padre agonizaba
en un sanatorio con TV por cable.
Puse el canal de ópera
para amortiguar sus alaridos constantes.
Justo cuando Rigoletto abraza el cadáver
de su hija, debí tenerlo al viejo
para que no se cayera de la cama:
la doble simetría de la escena
me la volvió soportable.





Solocalm

Al fin la luz del sol
se ha librado de ti
y da en una pared
y eso es el mundo.

Al fin el tiempo acá
se ha venido a vivir
y no hay gloria en los días
sólo calma

donde las cosas ya no sueñan con ser arte
donde las cubeteras no aguardan una cámara
y el tango del champagne
fluye de cumpleaños sencillito
y no hay infinitos libros, solamente este
y libre de vanidad la ceniza de los años
ya flota sin odiarte;

ya nadie calca nada del televisor,
para qué.





La caída

Si te dicen que caí
es que caí.
Verticalmente.
Y con horizontales resultados.
Soy, del ángulo recto
solamente los lados.
Ignoro el arte monumental del sesgo,
esa torsión ornamental del héroe
que hace que su caer se luzca como un salto.
Ese rizo del mártir que, ascendiendo
se sale de la víctima
y su propio tormento sobrevuela
no es mi especialidad. Yo, cuando caigo,
caigo.
No hay parábola
ni aire, ni fuerza de sustentación.
Un resbalón: espero. Al suelo llego
por la ruta más breve.
Un alud, una piedra,
una viga a la que han dinamitado.
No hay astucias del cuerpo en mi descenso.
Se sobrevive: el fondo
del abismo es más blando
para quien no vuela, sólo cae.
Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.





Beatriz Vignoli
Viernes
Bajo la Luna Nueva, 2001.

domingo, junio 21, 2020

Nueve poemas de Juan Carlos Flores


Pequeño Calibán

El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero mirar, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que mira, hay un niño cuyo nombre es Rachiel. El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero mirar, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que mira, hay un niño cuyo nombre es Rachiel. El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero escribir, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que escribe, hay un niño cuyo nombre es ya nadie.





El selenita

Nota necrológica, o spot de bailable, o parte del estado real del tiempo, por lo menos, El hombre del radio receptor, día y noche, con el radio receptor, junto a la oreja, esperando escuchar la noticia, nota necrológica o spot de bailable o parte del estado real del tiempo, por lo menos, El hombre del radio receptor, día y noche, con el radio receptor, junto a la oreja, esperando escuchar la noticia, nota necrológica o spot de bailable o parte del estado real del tiempo, por lo menos: El hombre del radio receptor, envejeció, enfermó, murió con el radio receptor junto a la oreja.





El repartidor de biblias

El repartidor de biblias, Dios o su mensajero, va de casa en casa distribuyendo biblias. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Hoy, que me llamo Pessoa, mi nostalgia es la botella cuyo contenido era leche, a la puerta dejada. Exiliado de mí, si pudiera regresar a algún sitio, me gustaría regresar a mí mismo, lugar con arboledas. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Hoy, que me llamo Pessoa, mi nostalgia es la botella cuyo contenido era leche, a la puerta dejada. Exiliado de mí, si pudiera regresar a algún sitio, me gustaría regresar a mí mismo, lugar con arboledas. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Bombas de humo, para que tú en el invisible te conviertas. Algo por los asediados hay que hacer.





La escalera de caracol

Si la izquierda fuera un traje de baño, si fuera yo Bertold Brecht. Todo el tiempo se rasca. Otra noche sin poderme dormir. Mírenme a los ojos, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme a los pechos, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme a las piernas, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme el trasero, dice. Cuando la perra envejece, hasta los perros viejos le huyen, dice. Ni la izquierda es un traje de baño, ni soy yo Bertold Brecht.





La canción del elefante

Soy un elefante, con la trompa endulzada, maestro Pound no traiciona a país alguno, ladrillos de catedrales o ladrillos de burdeles, los países, su sitio es el poema, su tiempo es el tiempo del poema, su muerte sería la muerte del poema, soy un elefante, con la trompa endulzada, gracias doy a ustedes, franciscanos, por confituras caseras, a través de barrotes, soy un elefante, con la trompa endulzada, maestro Pound no traiciona a país alguno, ladrillos de catedrales o ladrillos de burdeles, los países, su sitio es el poema, su tiempo es el tiempo del poema, su muerte sería la muerte del poema, soy un elefante, con la trompa salada.





Cuento de caza

Huye porque te muerde los pies. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pue/

Todos dicen que hay un cocodrilo en el río del pueblo. Arman una partida de cazadores, formada por los más osados y después de una larga y minuciosa pesquisa dan caza al cocodrilo. Un cocodrilo del tamaño real pero de goma y pintado de azul. Qué decepción. De manera que la noticia era una broma echada a correr por un bromista anónimo, el mismo que colocó el cocodrilo de goma, el cocodrilo pintado de azul en el lecho del río. Todos, sin embargo, continúan diciendo que hay un cocodrilo en el río del pueblo.

Huye porque te muerde los pies. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pue/





Franja

Extraño sitio y extrañas las palabras que lo nombran.

Soy un hombre obstinado, la idea era viajar para disminuir el mal que padezco, gran mal o pequeño mal y su daños colaterales, sé que he de vivir mi vida entera soportando el mal que padezco, y sus daños colaterales, sé que la causa verdadera de mi muerte será el mal que padezco, gran mal o pequeño mal y su daños colaterales, no la representación pública del mal que padezco, grandes o pequeñas representaciones, ni lo que daño colateralmente. Llevo diente de ajo y otros atributos todo el tiempo, en el bolsillo trasero del pantalón, pero esa táctica familiar tiene sus fallas. Necesito pisar mierda, si fuera posible pisar mierda de vaca. Sólo encuentro terrones, la fauna está contraída.

Extraño sitio y extrañas las palabras que lo nombran.





Novia mía

A fin de cuentas, uno es como esos cines de barrio, que habitualmente ofrecen viejas películas y sólo de vez en vez películas de estreno: casi siempre películas de guerra, ¿qué pasaría si volviera aquel tiempo en que era como esos cines del centro, que habitualmente ofrecen películas de estreno y sólo de vez en vez viejas películas? Duele saber que pese a todos los afanes uno es como esos cines de barrio, habitualmente ofreciendo viejas películas y sólo de vez en vez películas de estreno: pero hoy, única espectadora en la última fila, estás sentada tú, viendo una película de amor.





Espantapájaros

El
espanta-
pájaros

en el campo algo nos está queriendo decir/ no en los libros de historia/ no en los libros de filósofos/ no en los libros de inspirados profetas/ aunque de cierta forma/ allí también/

La memoria del holy/ proyecte su sombra caliente/ contra el suelo/ de la misma manera que el espantapájaros proyecta su sombra caliente/ contra el suelo/

El
espanta-
pájaros

en el campo algo nos está queriendo decir/ no en los libros de historia/ no en los libros de filósofos/ no en los libros de inspirados profetas/ aunque de cierta forma/ allí también/

¡Oh, la noble piedra, por la mano del hombre convertida en pedrada, el muñeco de tela, clavado con alfileres a una cruz, quiere testar!





Juan Carlos Flores
Un hombre de la clase muerta. Antología poética 1986-2006
Torre de Letras, 2007.

domingo, junio 14, 2020

Siete poemas de Antonia Pozzi


Ofrenda para una tumba


de A.M.C.

Desde lo alto me señalaste,
un poco afuera de la franja de las casas en ruinas,
un punto negro de cipreses
a través del azul encendido
que custodian
los mármoles blancos del cementerio.
Pensé en la tumba
que nunca había visto
y en ese instante pensé en ponerle,
con la flor en la mano y el corazón tembloroso,
la luz viva de los claveles rojos.

17 de abril de 1929






Acostarme

Ahora la suave aniquilación
de nadar bocarriba
con el sol en la cara
y la mente penetrada de rojo
a través de los párpados cerrados.
Esta noche, sobre la cama, en la misma postura,
la ilusión cándida
de beber
con las pupilas dilatadas
el alma blanca de la noche.

Santa Margarita [Génova, Italia], 19 de junio de 1929





Inocencia

Bajo tanto sol
en una barca estrecha
la alegría
de sentir contra mis rodillas
la desnudez pura de un niño
y el ebrio tormento de incubar en la sangre
lo que él ignora.

Santa Margarita [Génova, Italia], 28 de junio de 1929





Noche de abril

Palpita la luna suavemente
detrás del vidrio
de mi jarrón de prímulas:
sin verla la pienso también
como una gran prímula
asombrada
sola
en el prado azul del cielo.

Milán, 1 de abril de 1931





Pudor

Si alguna de mis pobres palabras
te gusta
y me lo dices
aunque sea sólo con los ojos
yo me abro
en una sonrisa santa
pero tiemblo
como una madre joven y pequeña
que todavía se sonroja
cuando un transeúnte le dice
que su bebé es hermoso.

1 de febrero de 1933





Grito

No tener un Dios
no tener una tumba
no tener ninguna certeza:
tan sólo cosas vivas que se escapan.
Estar sin ayer
estar sin mañana
y estar en la nada
ayuda
para la miseria
que no tiene fin.

10 de febrero de 1932





Las hermanas

Si dudas todavía, te diré
que para mí nuestro cariño
es como un ramo de flores púrpuras
llevadas por la noche
a una habitación que entristecía.

8 de septiembre de 1933





Antonia Pozzi
Parole
Mondadori, 1939.
Traducción: Roberto Bernal
Versiones inéditas cedidas por el traductor para Nueva Provenza

domingo, junio 07, 2020

Diario: cómo mejorar el mundo (sólo se conseguirá empeorarlo) (fragmentos)


                                                                      VI.
                   Dicen que la música totalmente determinada y
                   la música indeterminada suenan igual.          Yo
                                      visité a Hamada.          Levantándose
del torno, dijo     No me interesan los
                   resultados: sólo seguir adelante.          El arte
  está en camino de llegar a lo suyo: la vida.
  El lago es indefinido.          La tierra que lo
  rodea descansa sobre él oscureciendo su forma, forma
       que necesita permanecer no revelada.          Cantada.
     "Mundo flotante."          Lluvia, cortina que impide ver más allá de la
superficie del lago barrida por el viento: segundo aspecto
  (hay otros, me dice, uno con
neblina ascendente).          Ayer era quietud
               y reflejos, grupos de burbujas.          Un
                      jardín americano: agua, no arena,
                           vegetación, no piedras.          Truenos.
Sin proponérmelo, estoy yendo de lago
             en lago.          Airesalado.          Lago Salado.







                                               XX.        ¿Qué es un dibujo?
                     Ya nadie lo sabe.        ¿Algo
                     que no requiere que se espere uno a que se seque
           mientras lo está haciendo?
                           ¿Algo sobre papel?         El director de museo
                      dijo (Tobey, Schwitters) "Es una
                cuestión de énfasis."        Día de dar gracias.
Arte.       Plan de transportes (a la larga totalmente
                        gratuitos, los vehículos reconocidos
como lo que son: extensiones de cada ser humano
     y de su equipaje): las distancias cortas
                           carísimas (tomar taxi por una cuadra
                                  es un lujo), los viajes largos baratísimos
(cruzar continentes, océanos).        ¿Y el efecto del
                      video-teléfono sobre los viajes?        ¿Qué nos
                         quedemos en casa, satisfechos como dioses de la
                      impresión que daremos de
                      estar en todas partes al mismo tiempo?







                                                    XXIX. POBLACIÓN.

El arte ha borrado la diferencia entre el
        arte y la vida.          Ahora hay que dejar que la vida
                   borre la diferencia entre la vida y el arte.
                      La vida que propone Fuller es arte: ciencia
            de diseño total, inventario de recursos
                      mundiales (si hay existencias suficientes
         de cobre ya procesado, volver a usarlo, no extraer más:
                      hacer lo mismo con las ideas).        El mundo
      necesita que lo organicen.        Será como vivir una
                      pintura de Johns: las Barras y las 
         Estrellas serán los servicios, nuestras vidas
cotidianas las pinceladas.        McLuhan: El trabajo
              es obsoleto.        ¿Por qué?        El trabajo es
              una entrega parcial a una actividad.        Ahora la actividad
es necesariamente entrega total (piénsese en
              el trabajo de los artistas, trabajo que no tiene que ver
         con la ganancia).        ¿Por qué entrega total?
                      Electrónica.        ¿Por qué todo-al-mismo-tiempo?
         Así somos nosotros-son las cosas.        Yathabhutam.

              En donde hay un antecedente de
      organización (arte), introducir el desorden.
        En donde hay un antecedente de
                              desorganización (sociedad mundial),
            introducir orden.        Entre estas directivas
no hay mayor oposición que
                                   entre la montaña y el clima
     primaveral.      ¿Cómo puedes creer esto cuando
                            crees aquello?      ¿Y cómo no?
Larga vida.







                         LVIII.       (La música lo ha dejado
perfectamente claro: tenemos todo el tiempo
   del mundo.        Lo que antes nos tomábamos tímidamente
                 ocho minutos en tocar ahora lo extendemos
                 a una hora.        Personas que creen que no
   estamos haciendo nada platican con nosotros mientras
               tocamos.)        La conferencia de Suzuki sobre Yu,
   el principio del no-conocimiento, un
        no-conocimiento que jamás ha de convertirse en conocimiento.
              Hacia el final se rio suavemente,
sin expresar autosatisfacción, y
                   dijo: "¿No es chistoso?        ¡Hago todo un viaje
        desde el Japón para explicarles algo
            que por su propia naturaleza es
                    inexplicable!"        Un compositor, que ya no
dispone los sonidos dentro de una pieza de música, sino que simplemente
                     facilita una empresa.      Usando un
            teléfono, localiza materiales,
                      servicios, consigue el dinero necesario para
            pagarlos.







                                                            LXXX.        Antiguo
                           decreto imperial chino:     ¡Quemen los
                  libros!        Para obtener los libros que no han
   sido escritos todavía, prohibir la lectura de los que están en los
libreros.        El fuego reemplaza al polvo
         produciendo cenizas benéficas.        Intentamos
      la conversación (entre ingenieros y artistas).
          Descubrimos que no funcionaba.        Al último
    momento, nuestras profundas diferencias
(¿distintas actitudes respecto del tiempo?)
impedían el funcionamiento.        Lo que cambió
                   las cosas, volvió posible la conversación,
               produjo cooperación, devolvió
               el deseo de seguir adelante, etc.,
      fueron las cosas, las cosas mudas e inanimadas (una vez
                    en nuestras manos generaban pensamiento,
                lenguaje, acción).        Digamos que se pueda
organizar una serie de conferencias de las grandes potencias sobre la guerra.
Exigir que las conferencias sean públicas, se transmitan por televisión,
vía satélite, utilizar todos los recursos posibles. Aumentar su
              frecuencia.        De una manera o de otra
hacer que el juego sea visible (que se vean movidas) y lo pueden ver
         tal como es los que tengan tiempo e
     interés en observarlo.







John Cage
Del lunes en un año
Traducción: Isabel Fraire
Alias, 2018.