lunes, septiembre 07, 2015

Ritornelo de Malmö (fragmentos)


4

Desvíos en la atracción reconocible,
la luz naranja de un gimnasio cercano
se mezcla
a la de los árboles.

¿Qué hicimos, dado
que no hubo atardecer? Y no habrá.
Sino una declicación, o el clinamen
sutil de la luz que nos transforma
en pájaros y nidos. 



17

Antes de que me tirara las cartas
pedí esto:

"...que nunca se acabe mi deseo de escribir,
de repasar y pesar en cada palabra
la levedad o beso de cada ensoñación.
La gravedad o dolor que trae en su mochila
la irascible hermosura fragmentada".

Pero en la noche de Malmö la vidente leía en voz alta
su poder. Me aseguró: "Vivirás poco; una piedra o algo
contundente te romperá la cabeza; pero antes verás una
luz y soportarás la alegría de quien ve esa luz." Y de pronto
se corrigió: "¡Ay, no! ¡Me equivoqué!: esta carta puede
hacerte vivir eternamente. Como si de niño hubieras
entrado al mar con los dos pies al mismo tiempo".



25

Las cien coronas del almuerzo: una
para el elefantito de la calle Bergsagatan;
otras veinticino a los niños que juegan ahora
en el pequeño departamento de la calle
Sigtunagatan 12;
y las setenta y cuatro restantes
a los ínfimos amigos
que coronados reflejan la luz
de quien amo perdido.

"Sé que nuestro destino fue estar juntos" --le diría.

Y añadiría con el poeta: "todo lo
que no me has dicho ni te he dicho
con palabras,
lo dicen estas mínimas coronas
en tu cabeza tan lejana ahora,
de apariencia tan dispersa".



20

"Blá, blá, blá", siguió diciendo. Y sus palabras resonaban
levísimas, pero eran materia pura. Eran las bellotas de un
frívolo desdén cosmopolita.

Pero ahora está con todos los poetas. Volvió a una
aldea hecha de mimbres ruidosos y luciérnagas.
Y al callar hacemos fuego para asar una langosta
y las antiguas habas.




Arturo Carrera
Ritornelo de Malmö
Juan Malasuerte, 2015.

No hay comentarios.: