viernes, septiembre 14, 2018

Tres poemas de Flor Giusti


Los obreros de la construcción hablan guaraní

Al lado de mi casa los obreros de la construcción
hablan en guaraní.
–Mirá el cielo, es un galpón –dijiste.
Ahí nomás me acordé del cielo sintético de Truman Show.
El idioma guaraní sube y baja
como los obreros que
suben y bajan escaleras de cal y cemento.
Están cerca del sol, con la pala al hombro
construyen edificios para los estudiantes
que pronto vendrán desde los pueblos.
Hablan mitad español mitad guaraní.
Cuando baja el sol
miran el cielo desde cerca
acomodan las cajas de los ladrillos
los apilan junto a los otros.
Supongo que este cielo se abre cuando baja el sol,
que la noche apaga las voces.
Me dijiste que sería divertido
como trabajo temporario
dormir en una obra en construcción
de esas que van a tener pisos altos, ventanas grandes y luminosas
casi como tocando el cielo.
La noche está cada vez más encima
parece un galpón negro,
como los galpones
en los que suenan bandas de rock toda la noche.
El idioma guaraní que nunca estudiaré,
el pico y la pala se amontonan entre las palabras y los sonidos,
salen como solos de guitarra distorsionados,
los obreros paraguayos cantan en guaraní
cuando baja el sol se van a sus casas,
miran el cielo desde abajo.





Galaxia

Miro fotos de una chica que se revuelve el pelo,
su pelo largo y rubio se parece a alguna galaxia.
Tu chica de pelo revuelto
es de esas pibas que no quiero ser
pero ahora la imagino
libre de problemas existenciales
saliendo con vos sin preguntarse
todo el tiempo
por qué deberían quererla.
Envidio la forma en la que se saca esa foto,
sin pensar en las consecuencias,
una foto con el pelo revuelto que no encierra
simbologías extrañas, ni sentido alguno.
Quizás
el amor
sea un juego
para el que no estamos preparados,
un juego
que no sabemos jugar.
El amor es tu chica de pelo revuelto
que saluda con libertad a sus amigas
gritando sus nombres
a una cuadra de distancia.




Ciudad Juárez

Espero que por Juárez se vean las estrellas esta noche.
Un viernes de cada mes me llega un poema tuyo.
Hoy te deseo que se vean las estrellas desde Juárez,
que salgas a tomar tequila, entre las cosas que imagino
que habrá: una paisaje marrón, unos cactus en un descampado,
desde lejos, el cielo nocturno.
Muchos de tus amigos hablan un inglés perfecto
Ciudad Juárez podría ser parecida
a otras tantas ciudades que no conozco
y su cielo también,
el de Corrientes
–ese sí que lo vi–
visité, en un verano,
uno de los bracitos del río.
No sé si Ciudad Juárez tendrá un río parecido.
Pero cuando me llegan tus mails,
pienso en vos
y en todas esas personas tecleando a la noche.
Están solas
con la vista fija en esa luz que se proyecta
a través de un vidrio.
Por eso espero que cuando termines el día
salgas y mires las estrellas
deben ser más lindas que las de acá.
Me las imagino cayendo
sobre vos
y sobre mí.





Flor Giusti
Anillos de Saturno
Corteza Ediciones, 2018.

viernes, septiembre 07, 2018

Dos poemas de Gregory Corso


Festos es una aldea habitada por 25 familias

y una sola taberna
Allí mi amigo y yo estábamos sentados
bebiendo con el griego más alto del mundo
que a pesar de tener casi sesenta años
su rostro y cuerpo parecían ser los de un príncipe joven y vigoroso
no podíamos entendernos el uno con el otro en nuestros propios idiomas
pero copa tras copa conversamos de todo

Me enteré con mi muy limitado alemán
y el limitado griego de mi compañero
y el limitado francés e inglés de los otros
que
"Él mató a veinte alemanes"
"Pero se negaba a matar a un soldado raso"
"Dice que eran jóvenes y buenos"
"Ahora que la guerra ha terminado y no hay oficiales no es feliz"
"Es desdichado pues en la aldea han olvidado su heroísmo"
Él emitió un suspiro
que parecía decir:
aquellos eran los buenos viejos tiempos

Habiendo bebido tanto tuve que ir al baño
y también mi amigo y casi todos los demás
No había baño

Entonces nos tambaleamos hacia la profunda oscuridad
fuimos detrás de la taberna
donde
bajo el cielo más estrellado que haya visto en mi vida
todos orinamos maravillosamente





Sentimientos a medida que envejezco

Cuando era joven yo conocía
               sólo un Papa
               un Presidente
               un emperador del Japón
Cuando yo era joven nadie más nunca envejecía
               ni moría
La película que vi cuando tenía 10 años
               ahora es una película vieja
               y todas sus estrellas
               ya no lo son más

Está sucediendo... Mientras envejezco
los celebrados rostros inalterables del ayer
               están cambiando drásticamente
Los Papas y Presidentes van y vienen
               las estrellas de Rock también
Tan súbitamente las estrellas de matineé han envejecido
               Y todas aquellas estrellitas
               ahora están abuelando estrellitas
Y mientras yo viva
               las estrellas de cine continuarán muriendo

¿Qué podrá contener la marea?
¿Renunciar a la lectura de los periódicos?
¿Renunciar a mí mismo?
Sí, cuando yo era joven
               los viejos siempre parecían viejos
               como si hubieran nacido así
Y aquellos como Clark Gable Vivien Leigh
               parecían ser para siempre
Sí ahora que soy viejo
               los viejos de mi juventud están muertos
               y los jóvenes de mi juventud son viejos

No fue hace tanto tiempo
               en la compañía de mis iguales
               poetas y presos
               por años fui el más joven
Entré en la prisión el más joven y me fui el más joven
Entre Ginsberg Kerouac Burroughs fui el más joven
Yo era joven cuando comencé a ser el más viejo
En Harvard tenía 23 años entre jóvenes de 20

En vida Kerouac era más viejo que yo
Ahora soy un año más viejo que él
y 15 años más viejo que Cristo
En el sentido católico
               yo soy 15 años más viejo que Dios
               y volviéndome más viejo

Mujeres... ¡las mujeres de mi juventud!
Pensar que una vez deseaba brindarle amor
               inmortal a la belleza y forma
               de una señora de 40 en 1950
Recientemente la observé ella en sus 70
               en un vestido largo negro
               su una vez magnífica cola
               ¡toda hundida y chata!
Qué cruel lo efímero de la proporción de las carnes
¡Pobre Marilyn Monroe!
Ninguna Venus ella
La diosa mortal
               no es otra cosa que una bolsa de pelos y agua
--y así somos todos
Y las diosas de piedra incluso con todas sus amputaciones
               conservan en la ruina su belleza

También es extraño:
cuando yo tenía 20 mi padre tenía 40
Y parecía y se comportaba como cuando
               yo tenía 5 y él 25
Y ahora que en 2 años tendré 50
               ¡medio siglo de edad!
               y él 70
soy yo y no él
               el que siempre envejece y parece más viejo
Sí, los viejos, si viven, permanecen viejos
pero los jóvenes, los jóvenes nunca permanecen
...son la materia que envejece

No, yo no sé qué es eso de ser viejo... Sin embargo
tengo una esposa veinteañera
y tengo un hijo de dos y medio
Dentro de 20 años tendré 70
Ella será una cuarentona
y él un veinteañero
¡Y será el año 2000!
               Y todos celebrarán
               beberán amarán y la pasarán bien
               mientras que pobrecito de mí
               estaré aún más desdentado
               el culo flaco huesudo
               e inevitablemente manchado con orina

Y todavía, los aviones habrán de estrellarse
los Papas, los ídolos de la matineé, los presidentes, todavía habrán de morir
y de algún modo con toda este vejeztoriedad
veo con ojos añejos, Vida; ¡Spiritus eterne!
Con todos los viniendos llegados
y todos los yendos idos





Gregory Corso
Querido Villon y otros poemas
Traducción: Esteban Moore
Alción, 2016.

martes, agosto 14, 2018

Tres poemas de Malú Urriola


Hey, malú, asume la vida de gato
que te toca saltar de techo en techo
porque ni siquiera un poco de sol
los hará volver
porque no nacimos para dar
pero tampoco para recibir
hay que asumir el costo
te estás chalando
nada te llena
y el hastío te agarra de espaldas
por eso le seguimos el juego
a los imbéciles
y corremos en esta carrera de equinos
de mala sangre
cuando el poeta canta su bar cecil
y Dios le guiña un ojo
y por el otro le cae un goterón de tinto
de aburrido tinto.
Hey, malú, nace una estrella
nadie quiere el nobel
pero se mueren de sólo pensarlo
los poetas se odian
toman juntos pero se odian
a quién le importa
que se maten
que se tengan pica hasta la muerte
total, de todas maneras
no tenemos quien nos abrace
porque los gatos se retiran de noche
quién sabe dónde.
Hay que asumir, pendeja
que estás sola
que te bailas un rock
para quitarte las ganas -tú sabes de qué-
porque de tanto perraje patriarcal trompeteado
estás hasta la tusa
y ellos siguen tirándose a partir
prejuiciados
amablemente discrepantes
hey, malú una raja, qué te importa
si ni siquiera encuentras algo que te importe
por eso callas y luego ríes
porque nadie te llena el hoyo,
ni el vino
ni los machitos
ni mirar sus traseros sin forma
no te queda más que caminar borracha
y llegar borracha a tu home
piedrita mendiga.







Todas estas mujeres salen cubiertas de pieles de la Ópera, yo escucho a Jessie Norman semidesnuda, bebiendo un poco, leyendo a James Baldwin, y escribiendo estas cosas que todavía no sé qué son, ni para lo que pueden servir, salvo para otros que están como yo aburridos, sin hacer más que leer o arrojarse en una butaca a ver un buen film, no intento conmover a nadie, la jubilosa masa de gente recorre el centro, y sus ropas cambian de color bajo los innumerables letreros, yo descanso de ellos en este apartamento, sin ninguna compañía. Desde la ventana los veo caminar enmudecidos por el tráfico y la música de clubes nocturnos, un par de muchachos cantan un viejo bolero a la entrada, una fina lluvia comienza a caer. Este es mi futuro, mi tremenda soledad.

En sus adaptadas caras, los años pasan sin perdón, es mi fastidio lo que los mantiene vivos, si no los viera felices, cuando el tiempo se invierte, pensaría que la vida ha sucumbido, por suerte ha pasado la hora, mientras la lluvia cae más gruesa, la calle ha quedado sola, cojo del frasco un par de pastillas y me echo a dormir.







no sé cuándo me perdí, cambié el rumbo de esta vida, sigo a unas cuantas palabras como una esclava, como una vagabunda arrastro mis mugres, dejo que sus cadenas me rompan los tobillos, que desaten sobre este cuerpo su furia, y aguanto indigna como soy los golpes de la vida, abajo la vida duele, en las afueras de Santiago da de patadas, no sabes el peso que tienen las palabras, por eso no me mientas, no fui hecha para las luces de la escena, quién te dijo que amaba la escritura, en estas páginas reside todo mi mal, y todo mi mal radica en haber escogido vivir de las palabras, no me importa que pienses que caigo, que pierdo el equilibrio, que me derrumbo, porque no me derrumbo, ni pierdo el equilibrio, me desmorono, cada vez que escribo me desmorono, como una estocada que no se alcanza a sentir de tan certero el golpe, sólo aparece la sangre, la sangre es la señal de la herida, porque aunque te diga que he olvidado, no olvido, recuerdo los golpes de una vida miserable, golpes que sonaban secos en la carne de mi madre, por eso los ojos son cuchillos, llevo cuchillos porque el cuerpo es frágil.







Malú Urriola
Las estrellas de Chile para ti
Cuarto Propio, 2015.

martes, agosto 07, 2018

desierto espacio de vocablos blancos


leo poesía
            a algunos nos gusta

he sido estremecido a veces          por ella
he sido desconcertado hastiado engañado también

            lo más extraño es que exista

pero esta vez hablo solo           con el silencio
    donde aguarda
o con el hueco que queda           cuando no está

volvamos al principio          sólo por un momento

            para preguntar

dónde sucedió sucederá la poesía




*




las palabras

¿una herramienta (humana) para atravesar la soledad?

bajo su heredada vibración ellas mismas no son
distintas a la punta
del cincel o el peso del mazo que busca hacer visible
la figura que está dormida en una piedra

la palabra

bajo su vibración tal vez es invocada la minuciosa
historia de una forma
que no es otra cosa que la minuciosa
historia de una voz
que no es otra cosa que la minuciosa historia
de una fuerza




*





            callar para oír al dios

en este espacio desierto

encriptado de signos


            dice mallarmé que el mal
            es pretender razonar
            la belleza

            dice valéry que no
            habla el hombre habla el lenguaje
            consigo mismo

            dice eliot que restaura
            cada poema al poema
            original (lo intenta)

            dice pound que poesía
            es sólo colmar a las palabras
            de significado

            dice olson que hay un proyectil
            en el ritmo de la voz y aquella fuerza
                 aquella forma irrumpe
            en la página del pensamiento

            dice paz que todo es escritura
            y el sol del instante
            nos revela que algo nos transcribe

            dice valente que el silencio
            es el fin y el origen
            de lo decible

no sé

posiblemente

lo esencial            si existe

es evidente

posiblemente

aprender es desprenderse

            callar para oír al dios




*




hay poetas con la boca cerrada

sin duda

la poesía no habla

o es lo que le pasa al habla cuando deja de ser habla

porque no dice

más

el que más habla

y ella podría ser sólo la tentativa de nombrar

lo que hay que nombrar

y callar

lo que hay que callar




*




o el
tesón
por una nota
una sola donde sea posible escuchar
la sumergida música del mundo

la
cacería
del color inaparente
de lo que está frente a los ojos

el deseo
de dar con la cima
de un instante (súbito cenital predestinado)
que logre despeñar
el instinto sucesivo del tiempo

            --porque tal vez dios está oculto




*




posiblemente no exista la poesía
                                                     qué remedio

y la música
no puede estar en una sola nota
porque es la audible totalidad del mar
de lo sonoro

y lo que sólo han visto unos ojos
puede no ser verdadero

y aquel instante cenital es sólo el deseo
de abolir la duración

(pero la utopía es el lugar que no existe
por eso existe la utopía)




*




vertebrales o desvanecidas voces
tras la realidad esa sombra           esa runa
escrita en una piedra que desaparece si insitimos
en sujetarla desierto espacio de vocablos blancos
desde otro lugar           a punto de llamarnos
     desde otro lugar
en el margen inarticulable de la primitiva nieve

mas cuando baja la claridad           son voces son
voces sin cuerpo sin edad           sedimentado
en las áureas arenas del oído

cita posible con lo imposible

cita en la que sin embargo
la única condición
es que cada uno ha de llegar solo




*




escribo en el tiempo lo que el tiempo escribe en mí





Jorge Fernández Granados
Lo innumerable
Era, 2018.

sábado, julio 21, 2018

Tres poemas de Thaís Espaillat


Creo que ya entiendo algunas cosas

A las seis de la tarde
las aves blancas

                            ¿garzas?

de los manglares
se sientan a pensar
que quieren hacer música como Brian Eno.
Entonces llaman a Brian Eno
y le dicen:

Hola,
te tenemos una canción.
Imagina que eres un ave blanca

                            ¿garza?

en un manglar
y la tarde se va pareciendo a un papel quemado.
Un ave blanca

                             ¿garza?

que quiere hacer música como tú.

Entonces Brian Eno se levanta de su silla
y agarra su falda

                            ¿garza?

punta por punta
hasta que encuentra las dos puntas que más le gustan
y dobla sus rodillas en agradecimiento
y las aves blancas

                             ¿garzas?

cierran el teléfono.





El mundo me ataca constantemente

Los insectos saben
protegerse del mundo
mejor que yo.
Sus mecanismos
de defensa son:
exoesqueletos
piedra maciza tornasol,
picaduras
hinchazón molesta mortal,
alas
miedo sembrado profundo,
largo etcétera para los entomólogos.

Yo de eso no tengo nada,
sólo el miedo.

Soy bolsa blanda de carne,
blanca,
roja,
hueso por dentro inútil frente
al metal, a las lluvias de meteoritos.
No podría sobrevivir un ataque nuclear
ni una infección mal manejada.

Al fuego que crea bolsas de agua
no le haría gracia mi sarcasmo,
mis canciones encontradas
en YouTube,
en Spotify,
los algoritmos son mi única religión.
Al mar que puede tragarse
todas las calles
que recuerdo
no podría pararlo
con palabras robadas,
fotos de mi celular,
mis likes
en Instagram.

Mis mecanismos de defensa
fueron creados por niña
asustada debajo
de asiento de carro,
detrás de puerta entreabierta
(te saco la lengua,
te muerdo,
cuidado, cuidado).

Mis mecanismos de defensa
no sirven de nada,
son memes de perros
con lentes de sol
en medio
de la tercera guerra mundial.

Consuelo,
inservible,
como el de saber
que mi única ventaja
sobre las hormigas
es que si me pisan,
yo puedo pisar también.





Ya voy llegando

Estábamos oyendo cumbia
subiendo el Malecón
y un letrero azul decía:
"doble aquí".
Bueno,
dale,
si usted lo dice.
Y subimos la calle amarilla
hasta la esquina número tres
y dejamos a Víctor en su casa.
Seguía sonando
alguna cumbia peruana.

Me acordé de la minivalla
que había visto hace cinco minutos.
Un gringo rubio de stock
apuntaba de muerte
a un vaso de cerveza casi de su tamaño.
Una batalla del hombre
contra la noche,
contra un error efervescente
o algo así.
El punto es que decía
que si manejas no deberías de beber.
Bueno pero ya estábamos
llegando a tu casa,
así que no importaba tanto.
Ni las cervezas,
ni la otra cosa,
ni la licencia vencida.

Uno se vuelve las cosas que odia,
a veces.





Thaís Espaillat
Poemas cedidos por la autora para Nueva Provenza.

jueves, junio 21, 2018

Notas para un seminario sobre Foucault (fragmentos)


No lo están entendiendo. Fíjense:
he dicho que
lenguaje lenguaje, no hay

¿qué hay entonces?
lo que hay son lecciones
             lección de cosas,
             lección de palabras,

trivia
aquí,
cada martes;
entiéndanme bien, trivia que se mueve
como un modus tollens,
--que ya saben lo que es:

             no llueve,
             entonces no hay lenguaje

o, lenguaje lenguaje, no hay, tal como digo

También,
              hay lección de dinero

el Sr. Bauer lo ha puesto con gracia:

             "le pagamos más al que cuida de nuestro dinero
             que al que cuida de nuestros hijos"

Y ¿quién cuida de nuestros poemas
(especialmente cuando son presentados
en público)?

Los presentadores de poemas, ¿los han visto?
cuentan anécdotas, se ríen, dicen ser amigos
del poeta, haber bebido juntos...
(que es como ponerse un chaleco antibalas)

dicen cualquier cosa --menos cuidar del poema
No dicen nada del lenguaje del poema
             que es lo único que importa.
Se han vuelto periodistas

Lo diré inmediatamente: el valor de un poema
no reside en lo que dice / sino en lo que le hace
al lenguaje

al lenguaje lenguaje que no hay.

Un poema realmente bueno
siempre resulta más interesante
que cualquier comentario que esbocemos sobre él.
No hay muchos así.

Hace demasiado calor
Hagamos un pequeño receso
diez minutos, luego continuamos




[...]




Pregunta del público: (inaudible)
Respuesta:
             no sé qué entiende usted por poema
             digamos, es un objeto verbal
             muy bien
             ¿qué más?

lo que quiero decir es que
en una época en que todos "generan contenidos"
lo primero que NO hay que generar son "contenidos"

             el poema debe, en cambio,
             hacerle algo al lenguaje, afectarlo
             ...para que deje de "generar contenidos"

¿no lo satisface?




[...]




También está en Cisneros.
Cisneros, recuerdan, tiene un arte poética
con chancho y limonero,
             su "Arte Poética 1"

pero pocos saben que también escribió
un Arte Narrativa 1,
             que nunca publicó
Se encontró entre sus papeles
tal vez sea apócrifo
No tiene animales ni árboles frutales
pero igual, hay premios
y se parece mucho a la anterior

Aquí está, les puede interesar,
se llama "La nueva narrativa"

* * *

La nueva narrativa
(Arte Narrativa 1)

Te vas al exterior, vuelves en diciembre y dices algo.
(Creerán que has visto algo afuera o adentro).

Te vas al exterior, vuelves en diciembre y no dices nada.
(Creerán que te has enriquecido, o que eres tonto,
o ambas cosas).

Te vas, no vuelves, ni en diciembre ni en ningún otro mes.
Dices algo.
(Creerán que no tienes nada que decir).

Tebas, vuelves, dices que algo ocurre y no lo entiendes.
(Creerán que has matado a tu padre,
o ambas cosas).

* * *

Yo diría que no es de Cisneros
porque Cisneros no haría ese juego con Tebas
no sé, pienso en otro que sí lo haría

Pues bien,
la novela se ha convertido en arte visual

artefactos para que la gente se entretenga, pase el rato,
viaje en avión, en jet...

& todo lo visual vive de salir a la luz
mientras que todo lo verbal

ya saben ustedes, es un submarino

Pregunta del público: (inaudible)
Respuesta:
             Primero, el poema de Arguedas
             tal vez no sea en realidad sobre un avión.
             El poema fue escrito en 1962
             Un año antes Yuri Gagarin
                           fue el primer ser humano
                           en orbitar la Tierra
                           (y regresar vivo)
                           a bordo del Vostok I
                           que no era un avión, precisamente
             ¿Demasiada coincidencia?
             ¿Era esto lo que Arguedas tenía en mente?
             (Quiero decir, si se trata de una nave espacial
             entonces Gagarin/Arguedas buscaban un afuera
             y no un paseo turístico sobre las montañas.)

             Segundo, la novela se convierte en arte visual
             en San Francisco en 1995
             (ahí se partieron las aguas
y la novela decidió irse con las artes visuales
que era donde estaba el dinero
del entretenimiento)




[...]




El agua del Rímac no es H2O
es H2O + otras cosas
(y son esas otras cosas las que hacen que el agua
sea un buen conductor de la electricidad)

así como la democracia no es el gobierno del pueblo,
es el gobierno del pueblo + otras cosas
(y son esas otras cosas las que la hacen un buen
sistema para ser, cito a Gamoneda, "la máscara
sonriente del capitalismo")




[...]




de perros el distrito. Sólo me limito a señalar algunas cosas
elementales porque cada vez que leo en los diarios "suspenden

XV
paro por instalación de mesa de diálogo" me vienen arcadas.
Recurrir al diálogo, a la comunicación, a la razón
conversacional ya me resulta sospechoso --pero el mueble,

la mesa

¿para qué necesitan una mesa? Digo, una mesa sirve
para sostener algo: papeles, promesas, concesiones,
mentiras...

todo aquello que la mente no puede soportar. Por eso
firman las partes, firman lo que no soportan en sus cabezas,
es decir, en lo que no creen --para eso está la mesa.

Te das cuenta de que no estamos todos juntos en esto.
Aquí hay otros.
Y casi siempre viven en el quinto piso o en el edificio

XVI
de al lado. Y tienen muy mala
leche. Son los que firman, sobre la mesa del distrito,
en el distrito,

contra el distrito. Todo es tan predecible que da risa.




[...]




Es como si no tuviera nada que decirles hoy

y sin embargo, siempre olvidamos
el simple hecho de que estamos hablando
el simple hecho de que se dice
el hecho (ligeramente más complejo)
             de el que se diga
...¿para finalmente no decir nada?

Ya lo he dicho:
el poema no es por lo que dice
sino por lo que le hace
al lenguaje

(diciendo abajo la revolución
el poema no le hace nada al lenguaje
o arriba la revolución o)

el poema es un en-ser del lenguaje,
su músculo rojo

Eso debería ser suficiente.
Pero raramente lo es.

Diez minutos y seguimos.




Mario Montalbetti
Notas para un seminario sobre Foucault
Fondo de Cultura Económica/Librería Sur, 2018.

lunes, mayo 07, 2018

Tres poemas de Dorothea Lasky


La muerte y Sylvia Plath

A mi alumna del city college
Le gustan mucho los poemas de Sylvia Plath
Está escribiendo una monografía sobre
Lady Lazarus
Me cae bien esta alumna
Que pasa parte de su tiempo
Sentada frente a mí contándome
Cómo en el poema, Plath pasa de objeto
A animadora
Y finalmente a demonio
Sí, tenés razón, le digo
Estamos satisfechas
Después me pregunto
¿Por qué a las mujeres jóvenes les gusta Sylvia Plath?
¿Por qué no a todos?
La alumna me dice que cuando era joven
Le gustaba Plath
A mí también
Yo no monté caballos
Sylvia Plath montaba caballos
No tengo una tesis
No tengo una estructura
Soy un demonio
Hay vetas azules en el cielo
Es primavera
No soy vos
Ni quiero serlo
Son las 21:02 del 21/02/2010
No estoy viva
No, no estoy respirando más
No vivo en este mundo
Ya vivo en el otro




Yo soy el caballo

Yo soy el caballo por el cual la gente debería apostar
Yo soy la persona que seguro te salvaría en un incendio
Yo soy la persona que es humo negro
Y te tira humo negro en los ojos
Yo soy el chirrido en la noche
Yo soy la mesa, y el papel, y las babosas
Yo soy la cosa que más te excita
Yo soy la cosa que más te excita
Yo soy el caballo por el que vos deberías apostar
Cuando pongas tu plata sobre la mesa




Me gustan los hippies de mierda

Me gustan los hippies de mierda
Y los hombres con la espalda peluda
Y los pequeños animales verdes
Y la leche orgánica
Y los pollos que salen
De sus cascarones en las granjas de Vermont
Me gustan las cosas de mierda
Cuando lleguemos al otro mundo
Vamos a ser todos hippies
Me gusta el bastón de mierda que llevas a todos lados
Me gusta cuando frotas mi puerta con salvia
Me gusta la sangre de cordero que me tirás en la cara
Me gusta juntar azúcar en un frasco y decir una oración
Y que funcione
Me gusta maldecir a un enemigo
Y hacerles maleficios con objetos
Sumergir sus dientes de leche en aceite
Prenderles fuego junto a un caballito de plástico diminuto
Me gusta correr a través de los campos verdes
Me intrigan mucho las flores y las frutas
Me gusta enjabonarme el cuerpo
Con las pociones extrañas que compraste al por mayor en Guatemala
Me gusta cuando me frotas con pachuli
Y me decís Soy un hombre
Soy un puto hombre
Un puto hombre de mierda
Si no supiera todo lo que sé creería que fui Jesús o algo así
Si no supiera todo lo que sé querría navegar hacia la Grecia Antigua
Usar sandalias
Y después ir a Roma
Matar a mi hija frente a los dioses
Fumar lapis en polvo
Grabar pictogramas en tu vestido
A miles de kilómetros de todo
Cuando muera voy a ser un puto hippie de mierda
Y vos también
Vos también
Así que alejá tu corazón destrozado de
Lo que creés que sabés
Vos sabés, todos nos vamos a ir de acá
Al menos tené un poco de paciencia humana
Para lo que esté del otro lado




Dorothea Lasky
Pájaro del trueno
Traducción: Valeria Meiller
Triana, 2016.

sábado, abril 07, 2018

Tu cabello de ceniza Sulamita (fragmentos)


Era un lindo sueño: volvíamos a estar juntos y me reía de tu cara seria. Sabía que estarías ahí, aunque te alejaras. No me moví. Era un desafío entre mi cuerpo y la vida. No me moví, era un desafío al dolor.

Más tarde, aprendí a caminar a costa de mi vida.

Más tarde aún, se mezclaban los días con las noches, la niñez con el presente, el minuto con los años.


*


En el sueño estaban juntos los heterónimos; conversaban con calma, reflejando sus vidas, sus variantes, sus vivencias. Conversaban con educación, como si fueran extranjeros en un país desconocido, donde todo era lento, contención, aullido congelado. Sabían de sí mismos, no del otro.


*


Te veía tejer y pensaba que así era la vida. Te veía jugar a las cartas y pensaba que así era la vida. Te veía preocupada por tu apariencia, excesivamente preocupada, y pensaba que así era la vida. Te veía obsesionada por el amor, y pensaba que así era la vida. Te veía desaparecer por amor. Te veía trajinar sin límites y pensaba que así era la vida. Un día me morí. Y pensé que así era la vida. También te vi traficando, traicionando, calumniando, persiguiendo, y pensaba.

También vi, pero con menos frecuencia, la exaltación, el arte, el amor, el desinterés, el sacrificio y pensaba así, así de extraña es la vida.


*


Sueño que escribo los poemas de Pessoa.

Sueño que escribo "La mujer de Lot".

Mis padres me decían: no olvides que eres hijo de polacos, como si ello fuese suficiente para escribir como Szymborska; yo les respondía con pena: no somos portugueses, como si fuese la única razón de no escribir como mi amado Pessoa.


*


En el cuadro abstracto, los colores, la luz, la geometría, todo lo delataba, lo reproducía. En vano quería ocultar su imagen para que no le robaran el alma. Pero no, dijo, somos más que nuestra imagen, más que un retrato, más que una fotografía.



Perla Rotzait
Tu cabello de ceniza Sulamita
Nuevohacer, 1999.

miércoles, marzo 21, 2018

Cuatro poemas de Arturo Carrera


Alguien no podría verlas
más que en las siluetas. Sombras que
en cuclillas contra un muro proyectaban
cisnes, conejos, gallitos,
un burro.

Más que cuando se dormía.
Más que cuando se lavaba la cara.

Mientras la voz de quien aún lo ama
volvía
y volvía todavía.





Cuesta creerlo.
Cuesta creer que una sensación se comporte
inhumanamente;
que una sensación sea una piedra,
crezca imperceptiblemente, como las piedras,
como las formas
en el estilo de las piedras.

Cuesta creer en el "estado" del poeta.
En sus aserciones y en las imágenes que a veces
confusamente imita;

¿dónde está la evidencia de su verdad,
la continua animación y movimiento
del deterioro o crecimiento
de su estilo?





Dornkirk: rara vez la televisión
con la cara pegada a la armadura te pide: ¿activás el robot?
A través del arco gótico (dos manos que a fuerza
de estar juntas lo hicieron) pasa un camello.
Y los Tres Reyes Kanzaki: Chabón, Minita, Traba.
Y la cometa queda,
como mancha de aceite
dorado en el cielo...

6 de enero.
la miniserie, la minifábula,
la minichica, el minicabro.

Y que yo escriba y no entienda,
que sueñe y no viva,
la a, la e, el leopardiano apelotonamiento de vocales.
Abuelo, Abuelo, papá, Papa.





al girar de los siglos, duele
el misterio. El misterio que los poetas jóvenes
no quieren nombrar de viejos.
La niebla cubría la cara
de los otros chicos.
No le veíamos la cara tampoco a la maestra.
El fauno reviejo visitó la rescuela.

En el repatio plantaron un reárbol.
Borges plantó otro en La Casa de la Cultura.
El pozo lo hizo Raúl, el portero Raúl,
que a veces nos dejaba tocar aquel timbre
del final del recreo. «A mí, a mí...» –se oía.
Nos alzaba, firme,
para que alcanzáramos el botón
de baquelita oscura.





Arturo Carrera
Fastos
Casa Editorial HUM, 2010.

miércoles, marzo 07, 2018

¿Por qué?


Este libro no es una traducción.
Es un retrato.
El retrato de una aventura mental.

En la Torre de Juan Abad:
               «Vivo en conversación con los difuntos
               y escucho con los ojos a los muertos»
Quevedo escribe.

Hoy se trata de Quevedi.
QUE VE EDI
                      son Simons
el que firma estas líneas.

En cuyo nombre (el falso nombre)
el Sí, el No, se mezclan de modo inconfundible
¿para qué?

¿De qué sirve hoy en día ser testigo de Coleridge o de otro?
¿Hay alguien que pueda fructificar?

Una última ilusión: la ronda de voces.
La palabra que baila entre los números.
Eso me hace vivir, ganar dinero.
A la lengua de mi abuela
saco la lengua.
Quien saca la lengua, quien tira de la lengua: traductor.

Nos sacamos la lengua Coleridge y yo.
Para él, para mí, poetas, las palabras no son cosas.
Tenemos facilidad.
Facilidad de lenguaje:   o t r a   c o s a   NO.

La aventura mental de sacarse la lengua le es absolutamente indiferente a aquellos para quienes las palabras son cosas, a aquellos para quienes el lenguaje como tal, meTAL-enguaje, no existe, los intransparentables, para quienes el origen de lo que dicen se pierde en el dolor.

Cuando uno escribe la palabra dolor, los lectores piensan que el escritor es superior a ellos, que tuvo lástima.
Lástima, piedad, amor de compasión.
La caridad de cualquier manolo.
Buda por veNIR de la VANA canción.
La canción vacía, populera.
La poesía en España, hoy.

Los que tenemos facilidad de lenguaje, los insaciables de la transparencia, sabemos que no se dicen las cosas, que lo difícil, la oscuridad poética, se encuentra entre aquellos que se tragan la lengua.

Raro gusto el nuestro de seguir sacándonos la lengua.
Las vocales engordan.
Las erres son feas y férreas.

Pero Coleridge dice:
«Un niño que riñe a una flor con las mismas palabras con que lo riñeron y castigaron es poesía –un apasionamiento que se disipó, de puro placer.»

Algunos no podemos dejar de darnos cuenta, de dar cuenta, de esto, de esta riña con la flor. Esa es la única aventura mental.

No se me pida que le sea fiel a Coleridge.
Mi relación con él es una vieja amistad.
Lo he invitado a comer.
A comer lengua.
El castellano.

«–¿Quién pone la mesa?»
«–La vieja Teresa
«–¿Quién lava los platos?»
«–La lengua de los gatos

La lengua de los gatos es el inglés.
El inglés de Coleridge.




Edison Simons
Coleridge. Poemas, pensamiento poético
Editora Nacional, 1975.

miércoles, febrero 14, 2018

Notas sobre la experiencia poética (fragmentos)


La prueba negativa de que la poesía fue alcanzada: nadie, en un principio, o casi, lo nota. El poema que se hizo poema verdaderamente se lanza demasiado lejos a sí mismo, por delante de aquellos que son los primeros en leerlo. No lo escuchan. O muy poco. Ese poco es todo el poema para ellos. De ese poco, ¿qué tendrían que decir? Si lo escucharan... Pero hace falta tiempo.


*


Rara vez un poema leído resuena en su plenitud. Los poemas absolutos escapan a la escucha, muy poco aguda todavía. Se desvanecen. Viven, para nadie, más lejos —más allá de la escucha indigente.


*


La poesía, hoy. No requiere, como no requirió ayer, buscar los "sufragios humanos" o adoptar los "impulsos comunes". Ni siquiera le es preciso "desprenderse" de todo ello. Ya lo ha hecho —abandonada, olvidada— desde hace tiempo. Confundida entre todos sus facsímiles, sepultada bajo falsas representaciones. ¿Entonces? No tiene más que aceptar esta condición. Trabajar ahí donde le acontece deber hablar. Y ahí, decir su palabra, decir su decir sin inquietarse por aquello que no se inquieta por ella. Solo esa radicalidad sigue siéndole posible. Jugarla a fondo. Sin la menor reticencia, sin el menor condicionamiento, sin la menor duda en sentido alguno. Convertirse, poeta, en aquello que en otras épocas de mutación profunda fueron aquellos que llevaron hasta la orilla contraria, hacia una tierra futura, contra la voluntad de todos, una carga preciosa (esa piedra de molino de aceitunas, en San Antonio, que los colonos catalanes ¿o canarios? llevaron desde España en el siglo XVII, supongo que junto con los brotes de olivo que habrían de plantar en el país por venir del que ignoraban todo, empezando por ignorar si el olivo germinaría).


*


La obra debe hacerse de tal suerte que, al atravesarse, abra horizontes más allá de sí misma y, de golpe, sea olvidada. Son demasiadas las obras que no buscan sino captar y encerrar a su lector en el espacio que suscitan: ejemplarmente, la novela. Pero, de la misma forma, demasiados poemas. Toda gran obra se abre más allá de sí misma: Rimbaud, Mallarmé ("excepto / tal vez..."), Baudelaire ("Al fondo de lo desconocido..."), hacia lo desconocido, que es de donde llegaron.


*


Escribir exige silencio y soledad. Lejos de los espacios sociales y económicos de la institución literaria. De sus irrisorias payasadas y de sus feroces intereses. Escribir por la cosa en sí misma, no por su representación en el sitio que sea. Única posición posible, hoy en día: la "acción restringida", más que nunca. Sin tener siquiera la esperanza razonable de cierta posteridad. El "erizamiento de frágiles espadas" ya no atañe a nadie. Como nunca, la existencia en busca de la plenitud de posibilidades está fuera de representación, reducidos como estamos a la posición de los letrados chinos que pintaban, escribían, cantaban o se hacían un jardín: resumen del mundo, más mundo que el mundo, retirado del "mundo de polvo". Al menos existía un mundo, o en ese mundo tenían —o habían tenido— una función. Un mundo del cual podían apartarse.


*


El riesgo corrido solo atañe a quien lo corre. Es inconveniente dar, sobre la página, el espectáculo del riesgo, que comporta por lo demás su propia —inmediata— sanción: ya no es el riesgo, sino su representación. Irrisoria. Resultado solamente del riesgo corrido, el poema es lo que se muestra. Del riesgo no queda nada, de no ser él mismo como riesgo que se corrió, se mantuvo y sobrepasó.


*


...escribir —no lo que fue, después de haber sido, sino lo que ocurre en el instante en que ocurre, cuando no, en los mejores casos, lo que todavía no ha tenido lugar: entonces la palabra, todavía ignorante, se impulsa desde sí misma rumbo a aquello que, dándose al conocimiento, le permitiría conocerse.


*


Figuras recurrentes, cuyo origen está oculto: les ocurre que, para aparecer, se dan a sí mismas una apariencia que parece conocida: máscara de lo que, algunas veces, podrá, quizás, revelarse. O nunca se dará a conocer. Así de lejos vienen, formándose, en el camino, de nada de lo que podamos saber.


*


Digo la experiencia de lo que digo.



Franc Ducros
Desapariciones seguido de Notas sobre la experiencia poética
Traducción: Luis Vicente de Aguinaga
Bonobos, 2017.

miércoles, febrero 07, 2018

Cuatro poemas de Hannah Arendt


[Sin título]

Cuando declina la sobretarde
llegando al umbral del anochecer
todavía no es de noche,
todavía alza su vuelo el pájaro,
todavía se estira el árbol.
Pronto soplarán más fríos
la noche y el sueño.




[Sin título]

Esta fue la despedida.
Algunos amigos se vinieron,
y el que no se vino había dejado de ser amigo.

Esta fue la velada.
Vacilante retardó el paso
y sacó nuestras almas a la ventana.

Este fue el tren.
Midiendo el país en volandas
y deteniéndose por la angostura de alguna que otra ciudad.

Esta es la llegada.
El pan ya no se llama pan
y cuando el vino lo nombramos en lengua
       extranjera la conversación ya no es la misma.




[Sin título]

Viene lo antiguo para volver a darte escolta.
No le vuelvas el corazón ni te dejes cautivar,
no te quedes, despídete del tiempo,
y conserva, sí, tu agradecimiento y tu arrobo,
pero no dejes prendida la mirada.



Parque junto al río Hudson

Pescadores pescando en silencio en los ríos
del mundo entero.
Conductores conduciendo a ciegas por caminos
alrededor del mundo entero.
Niños correteando, madres llamando,
el mundo es espléndido.
A veces una pareja de amantes
se pasea por el mundo.

Pescadores pescando en silencio en los ríos
hasta el anochecer.
Conductores conduciendo a ciegas por caminos
apresurándose a la muerte.
Niños, dichosos al sol,
jugando a la eternidad.
A veces se pasea una pareja
en compañía del tiempo.

Pescadores pescando en silencio en los ríos:
la rama cuelga solitaria.
Conductores conduciendo a ciegas por caminos
sin descanso hacia el descanso.
Niños jugando, madres llamando,
casi hay eternidad.
A veces se pasea una pareja
cargando con el peso de los tiempos.




Hannah Arendt
Poemas
Traducción: Alerto Ciria
Herder, 2017.

domingo, enero 21, 2018

Cómo hacer versos (fragmentos)


Una vez más lo repito categóricamente: No conozco regla alguna capaz de convertir a un hombre en un poeta ni tampoco de llevarlo a escribir versos. Esas reglas no existen. El poeta es justamente el hombre que crea las reglas poéticas.

[...]

La Revolución lanzó a la calle el tosco lenguaje de millones de hombres; la jerga de la periferia y de los suburbios se infiltró en las avenidas del centro; el delicadito lenguaje de los intelectuales con sus palabras castradas como: "lo ideal", "los principios de la justicia", "el principio divino", "la imagen trascendental del Cristo y del Anticristo", todas estas expresiones susurradas en los restaurantes fueron barridas de golpe.

[...]

Los viejos manuales para escribir poemas no lo consiguieron. Allí solo se describen los métodos consagrados por la historia y por el uso. Estos libros deberían titularse Cómo se escribía y no Cómo se escribe poesía.

[...]

Al tomar conciencia de todo esto deduje algo que se podría considerar como una regla: para trabajar en una obra poética es indispensable cambiarse de lugar o de tiempo, es necesario un distanciamiento.

Como en la pintura, por ejemplo, cuando se dibuja un objeto es necesario alejarse a una distancia tres veces mayor que las dimensiones del objeto. Si no se hace esto será imposible ver qué se pretende pintar.

[...]

Si quieres escribir sobre un dulce y sereno amor, toma el autobús no. 7, desde la Plaza Lubianski hasta la Plaza Noguine. Hay tantos baches y terribles vaivenes que no se tarda en sentir la nostalgia de los encantos de una vida apacible. Los baches en el trayecto son indispensables para poder hacer la comparación.

[...]

Se puede, por lo tanto, concluir una lección de todo esto:

Uno, dejemos de delirar con los cuadros épicos porque, en cuanto nos peleemos en las barricadas, nos dejarán el cuadro hecho pedazos.

Y dos, el material real de ahí el interés por las crónicas de los rabcors–, debe, durante la Revolución, considerarse superior o, al menos, al mismo nivel de lo que llamamos "poesía"

Una prematura poetización no hace otra cosa más que castrar y desfigurar el material. Los manuales poéticos tipo el de Chengueli son nocivos porque no toman la poesía del material real,  se desentienden de la esencia de los hechos, no los condensan hasta el punto de obtener de ellos la palabra comprimida, condensada, precisa. No hacen otra cosa que aplicar una u otra de las formas antiguas sobre un hecho nuevo.

[...]

El ritmo es la fuerza esencial, la energía primaria del verso. Es inexplicable. De él apenas podemos decir lo que se dice del magnetismo y la electricidad; son dos formas de energía. El ritmo puede ser idéntico en varios poemas y el mismo en toda la obra de un poeta; hecho que no la tornará monótona, porque el ritmo puede ser hasta tal punto complicado, puede ser tam difícil darle forma que nunca se llegue a conseguir, ni tan siquiera a través de varios largos poemas.

[...]

Por supuesto que no es necesario hacer continuamente aliteraciones rebuscadas ni rimas nuevas. Recuerda siempre que la economía en las artes es vital para la composición de los valores estéticos. Por eso, una vez realizado el trabajo básico al que me refiero al principio, ya están cubiertas muchas de las estéticas del espacio y al atenuar los pasajes más estetizantes y pomposos les estamos dando más brillo a los demás.

[...]

Los medios técnicos en el trabajo con las palabras son infinitos. Es inútil hablar de esto porque, como ya he dicho aquí varias veces, la base del trabajo poético consiste justamente en la invención de esos procedimientos, que son precisamente los que hacen de un escritor un verdadero profesional del verso. Los talmudistas de la poesía probablemente  pondrán caras al leer este libro porque a ellos les gustan las recetas poéticas como ésta: Coja un contenido, déle una forma poética –yambo, coro...–, rime las terminaciones de los versos, cárguelos de aliteraciones y forme una imagen. El poema está listo.

Esto es como hacer punto de cruz, menos mal que este tipo de costura siempre acaba en el cubo de la basura de las editoriales.




Vladimir Maiakovski
Cómo hacer versos
Traducción: Ismael Filgueira Bunes
Mono Azul Editora, 2009.

domingo, enero 14, 2018

Poluphboisbos


1

Contemplo el mar qué puede decirme
Este océano helado con sus gaviotas
Planeando por la playa & sus niñas

Rubias de anteojos ahumados saltando
Entre los charcos por ellas mismas cons
Truidos a la luz de parejas amantes

Paseando por la vera acuática con
Dorados cuerpos elásticos qué línea
Del horizonte traza su lejanía tan

Linda detrás de la blanquísima espuma
De las olas del fondo reventando para
Finalmente desaparecer en la inmensa

Cantidad líquida desdobladas en
Novísimas olas que llegan hasta
Esta orilla donde vuela otra gaviota

Solitaria en el rebrillo de los tubos
& las crestas de un verde tan claro
Mientras la muchacha de bikini celeste

Se suelta la cabellera semejando
La Nascita Pound dixit en la más
Amplia luz que la divina resolana

Nos concede Azur del Señor




2

El mar sigue diciendo no sé qué
Pero me sigue hablando de sus frescas
Ondas subiendo & bajando cuando

Entro en sus aguas procelosas con
Un ritmo inmortal las olas recrean
La canción marina atrabiliaria pare

Cida a una diosa de contornos muy
Sensuales la hermosa mar se
Despliega con sus mantos refulgentes

Juguetea cual infante en el borde
Iluminado por el sol impreso a la
Arena húmeda allí donde las horas

No avanzan sino esperan el
Silencio de la noche con su solo
Resonar de oleaje ya olvidado

Mas yo puedo recordar las playas
Del norte del Perú dormilonas
Pendientes de sechuranas recostadas

En Matacaballo o preciosas pitucas
De Colán mares calientes que
El Señor guarda entre las fotos

          Del Perdón




3

Alegría de llevar de la manita a
Su niño chiquito por vez primera
A los bordes del mar sobre la

Orilla dulce como la más fresca
Brisa por la infancia deseada
Van & vienen las chicas del

Océano   recogen su bote de plástico
& la voz sonora de las olas
Llega hasta el poema & lo convierte

En canto música que sólo yo es
Cucho por su belleza de mujer cami
Nando frente a mi contemplación

Marina en espera de la próxima
Marea que ha de llenar mi corazón
A solas en el solaz de todos modos

De la infinita paz sumida en el frío
Clima   de pronto desvanecido el ardor
Del sol teenager cómo hacen las olas

Para persistir tan raro sin parar
Rompiéndose entre ellas perdidas
Seguramente por un amor que se

           Perdió




Roger Santiváñez
Asgard & otros poemas/Balara
Dharma Books, 2017.

domingo, enero 07, 2018

Una vida en refrigeradores


I

Por alguna razón, el primer refri,
quizás por el vapor del keroseno,
es color nicotina. Por eso bufa.
Al acercarme, mi nariz se tapa
y siento un poco de asfixia
y dejo de respirar
detrás de mi garganta.
El espacio para los alimentos semeja
a una pequeña alacena.
Es necesario que mi padre y dos hombres más
lo saquen de la cocina.



II

Compramos el Pope. Es blanco y eléctrico
y tiene un compartimento para congelador. Paso el tiempo
abriendo la puerta para sentir el compromiso
y la ruptura de la manija.
La frase cierra la puerta se vuelve
cotidiana. Empieza una
larga cadena de explosiones,
la detonación espumosa
de botellas de cerveza. Cubetas de helado
y escarcha habitan el espacio junto con el olor blanco
de las cubiteras de aluminio.



III

En un año de abundancia llega el refri de dos puertas,
único por su mantequillera, cálido territorio
en la relumbrante limpieza. Tiene huevera,
una bandeja para carne. El congelador es más espacioso
para enfriar tarros de cerveza.
Un día estoy limpiándolo
y rompo la balda abatible de la mantequillera.
Desde entonces, la puerta rota se burla de
mi torpeza.



IV

Al dejar la casa paso dos semanas sin refrigerador,
mientras tanto en el de alguien más una vieja nevera
gotea, como la vida adulta, mientras la transportan
a la cocina de la avenida McEvoy. Al principio está vacía
y tose mecánicamente, un
temblor nocturno, como si soñara
olvidar cómo se respira, entonces el motor se relaja
y comienza a andar.



V

En un departamento amueblado en Norwood, la puerta del refri
tiene un frasco con mezcla de albaricoque,
color turquesa por tanta semilla. Abandonado
se fermenta en un luminoso caroteno,
precoz se añeja en alcohol. Hecho por mí.



VI

Calle Stafford 22A, tres habitaciones
una seguida de otra, un seminuevo sin el lujo
de un pasillo o un refri. Emeric del 22
me visita, no deja de hablar de un Canuk. Mientras
batallo con mi primera masa fermentada, él sufre un paro cardiaco.
Llamo a la ambulancia para no resucitar sus labios azules.
Tanto él como la masa se recuperaron.
Mientras está en el hospital, exhumo su refrigerador,
lo instalo en mi cocina, remuevo
de su pecho vacío la chuleta gris
causante del infarto. El olor a chucrut permanece.



VII

Con el tiempo aprendo cómo lo frío estruja
al agua en el aire, miro el cambio de la nada a hielo,
observo la ineficacia del sistema aislante de frío directo.
Soy aprendiz del descongelamiento, estudio sus flaquezas
con cuchillos de mango duro y fuertes láminas de hierro,
destilador conectado, cauterizador, cordeles húmedos de algodón
para hacer crepitar la escarcha. Lo combato con cacerolas de agua hirviendo,
uso secadoras de cabello e instrumentos con punta chata,
limpio con un par de esponjas de secado rápido
y exprimo los trapos de cocina, el granizo de las viejas toallas de baño,
y el placer de cavar el techo del congelador,
el lavaplatos es una geografía del deshielo en peltre blanco.



VIII

En un departamento sobre una tienda en la calle King William
vivo yo, alejada del mundanal.
A uno de mis dos amables amigos le salió una hernia
mientras cargaban el peso muerto del refri
al subir unas escaleras de madera tipo Marlene Dietrich.



IX

Un joyero blanco con material biológico sospechoso
cuyo exterior tiene una pizarra para la palabra del día
y pseudónimos, p. e.: fanfarrón,
Hugo-cara-col-ito, el pez que baila vals,
sobre el piso de la cocina alfombrado con termitas.



X

Ser adulto en Darlinghurst
es comprar un refri en la tienda antigua
de electrodomésticos en la calle Oxford. Un día encuentro,
en una meseta coronada de polvo y recibos,
dentro de un frutero, un plátano
tan negro y espeso como cerveza oscura.
Me mudo semanas después.



XI

El refri que habita en Newtown chirría
al chico que tiene su propio estilo para picar alimentos,
pero algo va a cambiar: al mudarme
el aparato se convierte de pronto en un extraordinario
y complejo desconcierto de comida, de vegetales
y quesos, codorniz, panceta, cangrejos areneros,
chutney de limón caramelizado, gordos círculos
de pastel de chocolate con whisky, sauvignon blanco y hielo picado
para mezclar con Cointreau, y en días festivos
el baño se convierte en un congelador.



XII

Al llegar a este departamento me siento atraída por el frigobar
y lo abro en cámara lenta
aunque mira mi intrusión.
Me agacho como Alicia, mis ojos son Polaroids, incluso ahora puedo ver aquel iceberg de lechuga
y el paquete de raviolis congelado marca Latina.



XIII

La vida es un revés, también el refri.
Un bebé más y el congelador se llena de botellas amarillas,
su mosaico de fractales de hielo irradian en tenues rayos. Después
de que la primera prueba de embarazo sale positiva, cada día las acumulo en una pila
(la tasa de flujo no se da por episodios), permanecen congeladas
-salvo la primera-, ninguna otra de esa ordeña es usada.
Las repisas del electrodoméstico parecen inestables,
me vuelvo hábil para atrapar el montón de tarros y tuppers
que se resbalan, los sostienen brazos, pecho y rodillas,
hacen lo que pueden para sobrellevar estas sorpresas.



XIV

Llegan los imanes, los primeros son las veintisiete
letras del pinche alfabeto, las cuales recojo
mil veces a la semana,
luego una vaca de madera, una chuchería en forma de fruta,
los rectangulares con los números de plomeros y
exterminadores, toda clase de manifestaciones atractivas
como dibujos, fotos, listas del súper
en un perímetro cuadrado que ajusta gravedad, superficie
y profundidad del terreno contra ellos.



XV

En una cascada de infortunios y consumismo, un megalitro
de HCFC del depósito del dispensador de hielo cae como plomo -afila
sus dientes, entrelaza sus engranes y expulsa cubitos idénticos-; tiene la opción
de moler hielo estilo vintage.
En su interior hay una sobrepoblación de deshechos, un montoncito de alimentos,
hay de todo: tres tipos de yogur, cinco de chutney,
seis variedades de quesos suaves, el trayecto de la Tardis a través de la materia oscura,
el tiempo y la comida. Y también está el refri de Boyle, como los artículos
que requieren refrigeración gaseosa para dilatar y llenarlo.
Es magnético, pluralista y anterior a que las puertas
giraran para abrirse. El exterior es una documentación pública de la vida familiar;
sobre su interior, pido a las visitas no abrirlo,
es como mi inconsciente, tiene cosas bonitas
y otras que no querrían conocer.
A manera de ejemplo, el término cajón de verduras
es un oxímoron, levanto cuidadosamente una calabacita aguada,
ligeramente amarilla y espumosa, le tomo una foto y la pego en la puerta.



Carol Jenkins
Fishing in the Devonian
Puncher and Wattman, 2008.
Traducción: Lorena Huitrón Vázquez
Versión cedida por la traductora para Nueva Provenza.

jueves, diciembre 07, 2017

Dos poemas de Brane Mozetič


Un chino joven me explica a Derrida,
se tambalea con un vaso en la mano. En realidad
he estado observándole antes y preguntándome
sobre su sexo. Le saco una cabeza, es menudo,
con sombrero, como si saliera de una película
de gánsters, en serio, parece que escribe guiones,
podría ser una lesbiana. Se me ha acercado él,
¿cómo se le ha ocurrido sacar un tema así,
tan febril como está? El bar Palačinka, pasando
el barrio chino. Me monto escenas,
el guionista se pierde, otra vez aparecen rostros,
camino de noche por las calles atestadas.
Me parece que todo esto lo he visto ya en la pantalla.
Ahora viene, claro, un desfile de individuos
deformados, trastornados, con llagas en los rostros
arrastrándose por el suelo. Secuencias que
siempre hay que recortar. Me veo a mí mismo
sentado en una bar y no puedo creérmelo.
Sirenas de policía, bomberos, banderas,
letras pasando rápido, créditos del final
y oscuridad.





Viernes es el día en que piensas en
la muerte. Por eso tienes que salir, harto de los dolores,
tormentos, ese masoquismo, los choques
incesantes contra la pared. Colocado y
pedo vas de club en club. Apenas
sabes a quién besas. Las caras se
difuminan. Sientes ganas de llevarte
a alguien a casa, pero lo olvidas enseguida.
Te para la policía y te dice que
estás borracho y que tienes que seguir a pie.
Tus hermanos en esta locura te arrastran al antro
siguiente donde sigues drogándote y bebiendo.
Todo está oscuro. Han bajado las persianas,
y esperas que mañana no llegue nunca.





Brane Mozetič
Banalidades
Traducción: Marjeta Drobnič
Visor, 2013.

martes, noviembre 21, 2017

Cuatro poetas finlandeses


59 pasadores metió el marido en la tumba de la mujer
con un pasador entre los fuertes dientes
la vio el marido en sus recuerdos
la vio arreglándose
el peinado

Helena Sinervo (1961)




El parabrisas y Dios (fragmento)

Aunque se rompió
entre mí y el cielo
el último obstáculo,
algo quedó

a medias: tuve que
quedarme aquí, detrás
del parabrisas roto
y recordar,

demasiado. Pasó un rato
largo, volví a entender
lo dicho, el radio siguió
charlando. Tuve

que mirar la roja
huella fugaz
en el poste y dejar
un mensaje en la contestadora.

Jyrki Kiiskinen (1963)





La compañía de los santos

Iba yo a ponerme a escribir un poema
largo, en el cual se divisan dentro de ti

los prados de Irlanda, verdes como el mar,
y los altozanos, pisados, completamente investigados

por Joyce y Heaney. Pero la idea
de que el teléfono sonara traería el poema a la vida,

al cuarto, o el recibo de la luz caería
sobre las rayas de la alfombra vestibular,

sobre las despedidas borradas por tantas plantas de pies
lo impidió. No obstante todo es música y poesía,

la espera de la hermana. El más eterno tema
cavado en la mente, ondeando allá. El cielo

nublado, gris de hierro, como estrofa
perdida de los poemas tardíos de Ajmátova,

a los que la memoria de nadie puede alcanzar.
Llena de vida que se lleva todo volando,

allá lejos, sobre el bosque de abetos.
Confusamente, como el pelo despeinado de Brodsky.

El viento, las ramas. Todo el enigma que se queda
igual, solo un poco, apenas,

           sin cambiar de lugar.

Jouni Inkala (1966)





narcosis

durante la anestesia
el pez-linterna iluminaba la tumba del mar profundo
cuando fue arrancado a la superficie, no soportó
el cambio de presión y reventó
sus pensamientos rojos prorrumpieron
salieron hechos espuma

el corazón lavado y seco, hielo en los pulmones
en el pecho un frío de siete grados bajo cero
se incorporó en medio de la operación
y dijo: "he visto
cosas horribles"

nadie había llegado nunca a tal profundidad
por las heridas de un octogenario
explosiones en la trinchera, pero el soldado ruso
caminó derecho a él
carecía de un pómulo, le faltaba parte del cráneo
la música se desprendía en el frío
como vapor de réquiem de los centenares de muchachos muertos

después de la intervención
los murciélagos dificultaban la comida
los compañeros de cuarto iban a ejecutarlo
hubo intrigas en el hospital: decidió llevar
sus excrementos a análisis
(lo estaban envenenando)

"fue una locura aquello"
reconoció más tarde
en sus ojos aún tenía esa mirada de vidente de espíritus
con la que había iluminado el fondo de los abismos del infierno
afuera la nieve había cubierto
cada lugar sombrío de la tierra, tranquilamente palpitaba
el limpio corazón operado

Markku Paasonen (1967)





Habla la luz con voz de corneja. Antología de poesía finlandesa actual
Selección y traducción: Jukka Koskelainen y Tarja Roinilla
Conaculta, 2003.

sábado, octubre 21, 2017

Tres poemas de Mariela Dreyfus


Gladiolos y alhelí

Papá cree que sentado ante la tumba de mamá
ellos conversan. Le lleva flores despliega
su sillita le cuenta de sus días sin ella tendida
bajo tierra él la imagina idéntica como antes
no quiere ver el paso de las horas es insólito
el modo en que los vivos se ligan a sus muertos
papá cree que ella incluso puede oírlo y si cierra
los ojos así dice es como si escuchara un vientecillo
soplándole una frase yo creo que es más lógico pensar
que mamá le habla en sueños allí donde la ve de nuevo
en la elegancia de sus radiantes veinte la cintura aún
no transformada por los partos llevando alegre digna
el traje azul de brillos que luego colgaría en el armario
como recuerdo de algo muy preciado una noche feliz
de carnaval donde bailaron juntos toda una madrugada
y el tiempo fue redondo como el tango en ese baile
hablaron de lo eterno y ahora papá sabe que no hay
mejilla tibia la oquedad es un frío sentado allí
al borde de la losa riega las flores pliega su vieja
silla se santigua cuenta aún el plazo que le falta
para danzar con madre sin soltarla.





A media tarde

La eternidad se escribe en una servilleta
en la penumbra de un bar que huele a cerveza y orín:
pasa de mano en mano el papel manteca su áspera textura
recibe nuestras líneas nutricias como un río.

Semiótica del gesto: tú y yo rozándonos rodillas apretando
la pluma el dedo el diente: qué confesar aquí, bajo la mesa,
ante la grasa el humo y esa gracia que de pronto nos vuelve
ajenos al barullo y lo precario, soberanas mascotas
jugueteando guardando en cada ángulo del papel encerado
este secreto escupiendo palabras grito obsceno:
¿no se construye así el amor o sea el poema?

De materia inflamable el corazón que se enlaza en el otro
y juntos laten y posan para el cuadro ("Las dos Fridas")
y con las uñas rasgan con las yemas circulan
agitadas pulsiones.

Y ya no importa si tú y yo nos hemos definido eso que
fluye, ciegos de otros de nosotros mismos furtivos devotos
de una tarde.




Rapsodia para un parque amarillo

A Bruno, Dalmacia y Roy

he de volver al mismo parque siempre
chalina azul y zapatillas negras
en el bolsillo derecho algo de lumbre
en el izquierdo un hilario de grifa un
hilo que solapa aspiraré a buen recaudo
de la policía y a mi lado otro aliento otros pies
otros muchachos somos varios aquí en el mismo
parque el humo nos congrega y nos redime
de la tarde de niebla del silencio que brota
anémico en medio de las hojas lábil emocional
tengo mi tribu de solitarios que como yo llevan
un libro deshojado bajo el brazo una flauta
melodiosa unos acordes en mi saga hay siempre
algo de música algo triste pero ellos me escuchan
y a lo lejos un perro viene raudo
un pastor alemán que está jugando y hemos
lateado el parque un par de veces
dos pitadas seguidas boto el humo y en la
banca de verde esa mujer con su traje de
seda o muselina el periódico lee las noticias
una tarde cualquiera algo se enciende y es el
sol de las cinco y es un fuego que nos dora a
los tres o más bien quema una fábrica inmensa
y mientras tanto hacemos que bromeamos pero
en verdad quiséramos igual que lucho hernández
otra cosa inyectarnos en contra de este miedo de
la vida que sola va y a veces también arde así
como esta tinta sobre líneas tan finas que dibujo
un pentagrama donde marcar el ritmo la cadencia
que me nace por dentro mis amigos me abrazan y
celebran mis bluyines y también mi sonrisa soy yo
la que paseo en esta tarde la que incendia praderas
vidrios rotos soy yo la que rasguea estas cuerdas
la que pide y se dice y contradice pero siempre
regresa al mismo parque con los ojos de lince y
los muchachos y el poema que da la media vuelta




Mariela Dryefus
Cuaderno músico precedido de Morir es un arte
Amargord, 2015.

jueves, septiembre 21, 2017

Tres poemas de Haroldo de Campos


enigma

la reina nefertiti
labios de diseño perfecto
perfecta la línea de la nariz
cutis bronceado por los rayos
ultravioleta de aton-ra el sol
exultante de egipto
una elegante tiara trapezoide
azul-grafito
coronándole la frente
sobre una cinta de oro
(y dejándose aun trazar
por otra banda áurea
con engastes rojo-zafiro
y el símbolo--dorado siempre--
del poder real: el cetro
verticalmente inscrito
de doble asa)

su
cuello delgado de modelo de dior
ornado por triple hilera de collares de color
las cejas y los párpados
delineados con meticuloso
trazo de rímel-negro
por hábil mano maquilladora

y nos mira
la reina nos mira
(porque la miramos)
impasible:
casi-sonrisa en la carne
turgente de los labios
nos fija la pupila
castaño-verde
del ojo izquierdo

el derecho
fue cegado por el tiempo miliario:
se albea en el yeso
mirando en blanco o nada
desde dentro de la moldura
oval-almendra
del rímel

su enigma está ahí--
en ese blanco desvariado
que turba hace (¿cuántos?)
siglos en el semblante
irretocable de la reina

berlín 14 oct. 1998





la tirada de dados de monet

con monet
la pintura se transfigura
se transpintura
se ruptura:
                  colores
                  ese ovillo abisal
                  de colores donde un
                  sol puede estar
                  susurrando luz
                  en la tónica de la
                  palabra nenúfar
                  o declinando la sombra
                  áureo-saturnia de ese
                  otro (sí mismo) nombre
                  floral: nelumbo
                  todo eso viniendo a
                  ser una
                  azul pantera sub-
acuática
                  cuyo rugido emerge
                  como si enjaulado
                  en la cámara de ecos del
                  morado del violeta del
                  cianuro del
                  cidro-blao
                  metileno: turquesa tirando a
                  ónix de tan turbia
                  hasta el verdeazul
                  más suave aquí
                  (suave) hasta
                  enzafirarse

ruge la pantera sumergida
y lo que aflora
es la colmena explosiva
de las ninfeas
en tinieblas nocturnas o
ya alboreando rododáctilas
al toque punzó del
agilísimo pincel capaz de estrías
de vénulas de tachas
de borrones tempestuosos
y movientes
                   ¿monet septuagenario?
                  --plus quam:
                  ¡octogenario!
                  bajo un amplio sombrero alón-
                  -quitasol
                   gigante barbiblanco
                  --el ojo convaleciente
                  de expulsar una catarata ne-
                  vosa--
                  es uno que puede
                  mirar de frente al sol
                  y repartirlo
                  (como la pupila aquilina
                  que no se esblanca
                  al encarar
                  la rojiza combustión del astro
                  helio-fogoso)
                  y repartirlo en
                  parterres de flores-
                  -colores en su
                  jardín (no col-
                  gante) de givenchy
                  edénico donde
                  pasando el puente de
                  bambú el maestro
                  (él)
                  juega su juego extremo--
                  se bate
                  armado de un puñal--
                  pincel en prisma--
                  contra lo oscuro
                  la inmanencia de lo oscuro
                  la negreciente oclusión del
                  no-color
                  y en el transcielo entonces
                  inscribe la nueva
                  constelación (entre la osa
                  --la menor y la mayor--) de las
                  ninfeas.





il cuore: interludio milanés

1.
a la
consorte-cirujana
del cirujano que estudia
(anatomiza) el
corazón de las ballenas (un raro
hobby lombardo)
le pregunto: ¿de qué color
es el formidable
ballénico
(¿palurdo?)
músculo cardiaco del
monstruo piramidal
                                   (montañosa mole
                                   de carne congelada
                                   que la aduana libera
                                   --¡estupefacta!
                                    procedente del más
                                   interno fondo de los profundos
                                   arcanos ecuóreos de noruega)

2.
me responde: rojo-
-oscuro tirando a violeta
colore nero viola
yodo vino
tinto envasado en
frasco opaco
                       (estamos en milán:
                       llueve sobre el chiostro verde-
                       grama
                       de este palazzo degli ucelli
                       via capuccio
                       número (tal vez)
                       dieciocho (sulla destra) donde
                       se celebra el cumpleaños (compleanno)
                       refinadísimo del
                       padrone della casa
                       un party al aire libre
                       luz nocturna
                       en el chiostro rectangular
                       música en sordina
                       invitados chiacchierando
                       con toques penetrantes
                       de fellini)


3.
sí--reitera la
cirujana-asistente
(cónyuge) toda charme
y ciencia:
violeta foncé
--no rojo vivo
escarlata chillón sino
tinto cargado
profundo-oscuro-sanguinolenta
masa muscular ahora
rígida que un día pálpito sub-
oceánica o
ya emergida del vórtice cuando
gigantesca dirige
el hídrico flujo del
chorro de agua a
lo alto arrojándolo contra el cielo--
plúmbeo-translúcida
cúpula lluviosa del homérico mar salino--
cuando (mamífero prodigio)
la arrogante bucanera capitana
se eyecta del centro acuoso
y ya respira


4.
¿violeta profundo el corazón?
(yo interrumpiendo)--puede ser--
el del cachalote energuménico o
el miocardio (chi lo sá) de la
orca feroz que erguida
pavonea su banquete arremolinado
--admito:


5.
concuerdo hasta
aquí (ex corde)--pero
el de moby dick
el de la ballena blanca que navega
--dogaresa
serenísima--
en la paz pelaginosa de sus glaucos
dominios
el corazón cetáceo de la abadesa
de alta mar                   el suyo
solo puede ser azul
puro azul pulsante
zafiro compulso y celeste
azur
azurro
blau
sky blue
latiendo--desdeñoso
del arpón colérico de ahab--
hasta sumergirse refutando
la líquida negritud donde
                                             al final se adentra





Haroldo de Campos
entremilenios
Traducción: Andrés Fisher
Amargord, 2013.