viernes, diciembre 21, 2007

Quinta conversación (fragmento)

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Es lo que puede decirse de todas las músicas-objetos. Subordinan los sonidos a la voluntad de los compositores. Pero para que los sonidos obedezcan, es preciso que los haya. Y están allí. Me interesa más el hecho de que estén allí que la voluntad de los compositores. El "sentido" no me interesa. En una música-objeto no hay "sentido" alguno. Por lo tanto, no hay "contrasentido" en todas partes. De modo que las "músicas-objetos" son, en sí mismas, "contrasentidos". Pero a los sonidos los tiene sin cuidado el problema de saber si tienen un sentido o si se los priva de éste. Para ser lo que son, no tienen necesidad de ese sentido o ese contrasentido. Son, y esto les basta. A mí también.

John Cage
Para los pájaros
Alias, 2007.