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domingo, junio 21, 2020

Nueve poemas de Juan Carlos Flores


Pequeño Calibán

El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero mirar, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que mira, hay un niño cuyo nombre es Rachiel. El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero mirar, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que mira, hay un niño cuyo nombre es Rachiel. El patinador de la muerte cruza veloz por la avenida, entre los autos y los transeúntes, al patinador de la muerte o al patinamuer de la dor hoy sólo quiero escribir, ojos de puerco jíbaro, hay un niño que escribe, hay un niño cuyo nombre es ya nadie.





El selenita

Nota necrológica, o spot de bailable, o parte del estado real del tiempo, por lo menos, El hombre del radio receptor, día y noche, con el radio receptor, junto a la oreja, esperando escuchar la noticia, nota necrológica o spot de bailable o parte del estado real del tiempo, por lo menos, El hombre del radio receptor, día y noche, con el radio receptor, junto a la oreja, esperando escuchar la noticia, nota necrológica o spot de bailable o parte del estado real del tiempo, por lo menos: El hombre del radio receptor, envejeció, enfermó, murió con el radio receptor junto a la oreja.





El repartidor de biblias

El repartidor de biblias, Dios o su mensajero, va de casa en casa distribuyendo biblias. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Hoy, que me llamo Pessoa, mi nostalgia es la botella cuyo contenido era leche, a la puerta dejada. Exiliado de mí, si pudiera regresar a algún sitio, me gustaría regresar a mí mismo, lugar con arboledas. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Hoy, que me llamo Pessoa, mi nostalgia es la botella cuyo contenido era leche, a la puerta dejada. Exiliado de mí, si pudiera regresar a algún sitio, me gustaría regresar a mí mismo, lugar con arboledas. Ni comida, ni ropa, ni enseres domésticos, ni paquete turístico, ni citación judicial. Bombas de humo, para que tú en el invisible te conviertas. Algo por los asediados hay que hacer.





La escalera de caracol

Si la izquierda fuera un traje de baño, si fuera yo Bertold Brecht. Todo el tiempo se rasca. Otra noche sin poderme dormir. Mírenme a los ojos, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme a los pechos, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme a las piernas, dice. Todo el tiempo se rasca, otra noche sin poderme dormir. Mírenme el trasero, dice. Cuando la perra envejece, hasta los perros viejos le huyen, dice. Ni la izquierda es un traje de baño, ni soy yo Bertold Brecht.





La canción del elefante

Soy un elefante, con la trompa endulzada, maestro Pound no traiciona a país alguno, ladrillos de catedrales o ladrillos de burdeles, los países, su sitio es el poema, su tiempo es el tiempo del poema, su muerte sería la muerte del poema, soy un elefante, con la trompa endulzada, gracias doy a ustedes, franciscanos, por confituras caseras, a través de barrotes, soy un elefante, con la trompa endulzada, maestro Pound no traiciona a país alguno, ladrillos de catedrales o ladrillos de burdeles, los países, su sitio es el poema, su tiempo es el tiempo del poema, su muerte sería la muerte del poema, soy un elefante, con la trompa salada.





Cuento de caza

Huye porque te muerde los pies. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pue/

Todos dicen que hay un cocodrilo en el río del pueblo. Arman una partida de cazadores, formada por los más osados y después de una larga y minuciosa pesquisa dan caza al cocodrilo. Un cocodrilo del tamaño real pero de goma y pintado de azul. Qué decepción. De manera que la noticia era una broma echada a correr por un bromista anónimo, el mismo que colocó el cocodrilo de goma, el cocodrilo pintado de azul en el lecho del río. Todos, sin embargo, continúan diciendo que hay un cocodrilo en el río del pueblo.

Huye porque te muerde los pies. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pue/





Franja

Extraño sitio y extrañas las palabras que lo nombran.

Soy un hombre obstinado, la idea era viajar para disminuir el mal que padezco, gran mal o pequeño mal y su daños colaterales, sé que he de vivir mi vida entera soportando el mal que padezco, y sus daños colaterales, sé que la causa verdadera de mi muerte será el mal que padezco, gran mal o pequeño mal y su daños colaterales, no la representación pública del mal que padezco, grandes o pequeñas representaciones, ni lo que daño colateralmente. Llevo diente de ajo y otros atributos todo el tiempo, en el bolsillo trasero del pantalón, pero esa táctica familiar tiene sus fallas. Necesito pisar mierda, si fuera posible pisar mierda de vaca. Sólo encuentro terrones, la fauna está contraída.

Extraño sitio y extrañas las palabras que lo nombran.





Novia mía

A fin de cuentas, uno es como esos cines de barrio, que habitualmente ofrecen viejas películas y sólo de vez en vez películas de estreno: casi siempre películas de guerra, ¿qué pasaría si volviera aquel tiempo en que era como esos cines del centro, que habitualmente ofrecen películas de estreno y sólo de vez en vez viejas películas? Duele saber que pese a todos los afanes uno es como esos cines de barrio, habitualmente ofreciendo viejas películas y sólo de vez en vez películas de estreno: pero hoy, única espectadora en la última fila, estás sentada tú, viendo una película de amor.





Espantapájaros

El
espanta-
pájaros

en el campo algo nos está queriendo decir/ no en los libros de historia/ no en los libros de filósofos/ no en los libros de inspirados profetas/ aunque de cierta forma/ allí también/

La memoria del holy/ proyecte su sombra caliente/ contra el suelo/ de la misma manera que el espantapájaros proyecta su sombra caliente/ contra el suelo/

El
espanta-
pájaros

en el campo algo nos está queriendo decir/ no en los libros de historia/ no en los libros de filósofos/ no en los libros de inspirados profetas/ aunque de cierta forma/ allí también/

¡Oh, la noble piedra, por la mano del hombre convertida en pedrada, el muñeco de tela, clavado con alfileres a una cruz, quiere testar!





Juan Carlos Flores
Un hombre de la clase muerta. Antología poética 1986-2006
Torre de Letras, 2007.

viernes, octubre 14, 2016

Seis poemas de Juan Carlos Flores


Naturaleza muerta

Mirar, oír 1, 2, 3 veces: sobre cabezas de pescado/ dejadas por la madre en la cocina/ y sobre cuaderno de poemas/ dejado por el hijo en el librero/ cruzan sin detenerse las hormigas.

Mirar, oír 1, 2, 3 veces: sobre cabezas de pescado/ dejadas por la madre en la cocina/ y sobre cuaderno de poemas/ dejado por el hijo en el librero/ cruzan sin detenerse las hormigas.

Mirar, oír 1, 2, 3 veces: percibiendo en cada ocasión algo distinto.




La NASA

Bajo luces que cambian constantemente de color/ en pistas improvisadas para el baile/ y otras amenidades permitidas/ bailan los jóvenes de las nuevas camadas/  como antes bailaban los jóvenes de entonces/ al compás de músicas que ahora son reliquias/ la música es distinta y los vestidos y peinados son distintos también/ y hay latas de cerveza aplastadas contra el suelo/ y olor a cigarrillos raros/ y en las cuadras aledañas pasan los autos policiales sonando sus sirenas y chirriando sus gomas/ y al compás de músicas que pronto serán reliquias/ como antes bailaban los jóvenes de entonces/ bailan los jóvenes de las nuevas camadas/  en pistas improvisadas para el baile/ y otras amenidades permitidas/ bajo luces que cambian constantemente de color --de súbito una riña y se detiene la música/ y se detienen los cuerpos/ y se detiene el poema/



Los cisnes

Miré a los cisnes en el estanque y me quedé largo rato, pensando.

Lo que me sucedió allí, entonces, eso, pudiera sucederle a cualquiera. Ahora, poco me importa preguntarme y saber si soy o si no soy un hombre común. Ahora, poco me importa preguntarme y saber si soy o no soy un poeta común.

Miré a los cisnes en el estanque y me quedé largo rato, pensando.




La reseca

Dunas, entre restos de empresas, donde comienza el mar, donde oscuras terminan las huellas de los patos, u-na-bo-te-lla-ro-ta, ciudad vacía lo que fue el adentro, fruta repletada, entre restos de empresas, donde comienza el mar, donde oscuras terminan las huellas de los patos...




Un detalle

"Cerca del marabú, bajo un sol de machié, yo me senté a esperarla".

Unos zapadores, arañaban la tierra, con sus palas. Ahí cayó un bulto, dijo el-que-marcaba-el-compás. Ahí cayó un bulto, repitieron los demás zapadores y continuaron arañando la tierra, con sus palas.

"Cerca del marabú, bajo un sol de machié, yo me senté a esperarla".




Retrato de una (otra) dama

Escritora esquizotímida/ con tendencia al suicidio/ no soportando el simulacro de vida/ que le ha tocado roer/ encerrada dentro de caja negra/ día tras día escribe/ si lo escrito le parece bien/ buena mercadería/ pone en la grabadora música exótica/ baila hasta que los pies no le pesan--

Apolítica, dice, pero paga su peaje

(realismo sucio: convertir la mierda en oro, o por lo menos en papel moneda, eso, ya estaba en Baudelaire)

Escritora esquizotímida/ con tendencia al suicidio/ no soportando el simulacro de vida/ que le ha tocado roer/ encerrada dentro de caja negra/ día tras día escribe/ si lo escrito le parece mal/ mala mercadería/ fuma/ se acuesta/ se deprime/ mira al techo--

Apolítica, dice, pero paga su peaje

(unas veces soy César Vallejo, el mutilado de todas las guerras, que la visita en su casa. Otras, una piedra común que ella usa de pisapapeles)




La mofeta

Roedor de pequeño volumen, para protegerse de las agresiones de los diversos animales, de miembros y dientes más poderosos que ella, despide un olor nauseabundo, debido a un curioso mecanismo glandular que se articula, en cuanto ella siente la proximidad de un asalto.

En el parque zoológico, cárcel o manicomio donde los animales internados pugnan por un poco de espacio, sobre el cual depositar comidas y heces, aún por entre las áreas destinadas a los mamíferos fuertes veo cruzar a la mofeta, y siento envidia, yo, que con indiferencia he visto cruzar esos autos que aquí llaman de lujo.





Juan Carlos Flores
Distintos modos de cavar un túnel
Ediciones Unión, 2003.

martes, mayo 14, 2013

Tres poemas de Juan Carlos Flores


Ardillas

Las ardillas juegan sobre el árbol indiferentes a nosotros/ los que venimos para admirar a las ardillas/ porque necesitamos algo en qué depositar nuestra capacidad de admiración/ las ardillas juegan sobre el árbol indiferentes a nosotros/ los que venimos para admirar a las ardillas/ porque necesitamos algo en qué depositar nuestra capacidad de admiración/ sí somos hombres hermosos y somos seres deformes/ las ardillas juegan sobre el árbol indiferentes a nosotros/



Antílopes

He soñado con antílopes: sobre el plano policromático se desplazaban y eran felices y eran libres. Yo que con frecuencia tengo las atroces pesadillas de vulgar novela policíaca y escribo para hacer más tenue, más llevadero el horror de vivir, puesto que entre mis pesadillas y lo real hay un vínculo. He soñado con antílopes: sobre el plano policromático se desplazaban y eran felices y eran libres.


Patinadores

"los patinadores cruzan rápido sobre el asfalto y desaparecen con la misma velocidad con que aparecen". (las patinetas se fabrican en serie y no se diferencian las unas de las otras, las personas se fabrican según método antiguo antes del nacimiento de la industria y son muy diferentes las unas de las otras). "los patinadores cruzan rápido sobre el asfalto y desaparecen con la misma velocidad con que aparecen". (grupo, no pertenezco a ningún grupo y no me reconozco en ningún grupo, mi verdadero y único amigo es dios ausente, la sensación de soledad se haría más intensa si yo saliera a caminar y me detuviera frente a la iglesia tamaño caracol). "los patinadores cruzan rápido sobre el asfalto y desaparecen con la misma velocidad con que aparecen".



Juan Carlos Flores
Mandorla. Nueva escritura de las Américas, no. 14, 2011.