miércoles, octubre 28, 2015

La octava elegía


Dedicada a Rudolf Kassner

Toda en sus ojos, mira la criatura
lo abierto. Sólo nuestros ojos
están como invertidos y a manera de cepos
alrededor de su mirada libre.
Todo lo que está fuera de nosotros
lo conocemos sólo por la fisonomía
del animal, porque, aún muy tierno, al niño
lo desviamos y obligamos
a contemplar retrospectivamente
el mundo de las formas, no lo abierto
-que en la faz de la bestia es tan profundo. Libre
de muerte-. Sólo muerte
vemos nosotros; pero
el animal, libre, tiene siempre
su término tras él,
y, ante él, a Dios, y, cuando avanza, avanza
en la Eternidad, como los surtidores.
     Pero nosotros nunca
-ni un solo día-
tenemos el espacio puro ante nuestros ojos
-donde las flores infinitamente
se abren. Siempre en el mundo
y jamás todo aquello
que no está en ningún lado y que nada limita;
lo puro y sin custodia
que se respira en todo, que uno sabe infinito
y que no se codicia. Allá, en la infancia,
se pierde uno en silencio,
en ello y queda en ello conmovido.
Otro -tal otro- muere, y así es.
Pues cerca de la muerte ya no se ve la muerte,
y se mira adelante, con fijeza,
quizá con una enorme mirada de animal.
Los amantes, si el otro no ocultase
la infalible mirada,
están ya casi allí, casi, y se asombran.
Sí, se les abre, como por descuido,
detrás del otro... Pero al otro nadie
consigue superarlo,
y de nuevo se quedan en el mundo.
Por siempre vueltos creación,
sólo vemos en ella los reflejos
de lo que es libre, oscurecido
por nosotros. O, a veces,
ocurre que los ojos, mudos, de un animal
nos transverberan
con mirada inmutable.
A esto se le llama Destino: a estar enfrente
-y nada más que esto- y siempre enfrente.

Si el animal tuviera una conciencia
semejante a la nuestra,
-el seguro animal que se acerca a nosotros
en dirección contraria-,
su paso firme nos arrastraría.
Pues para el animal su ser es infinito,
sin límites
y sin mirada sobre su existir -puro, como
su mirada tendida hacia delante.
Y allí donde nosotros sólo vemos
un futuro,
él lo ve en todo y se ve en todo, a salvo
para siempre. Y, no obstante,
en la bestia, avizor y caliente, gravita
el peso y la inquietud de una enorme y pesada
melancolía.
Porque a ella le agobia siempre lo que a nosotros
nos subyuga a las veces: el recuerdo
-como si ya una vez, eso, a lo que se aspira,
hubiera estado próximo, más fiel
y dándonos en ese nuevo apego
su infinita dulzura.
Aquí todo es distancia,
hálito allí. Después de aquel hogar
primero, este segundo lo parece
ambiguo y a merced de los vientos. ¡Oh dicha
de la pequeña
criatura, que prosigue en el regazo
que la trajo a su fin;
oh dicha del insecto, que brinca en su interior,
siempre, incluso en el trance de sus bodas!
El regazo lo es todo.
Y observa
la semicertidumbre
del pájaro
que, por su origen, casi conoce entrambas cosas
como si fuera el alma de un etrusco,
evadida de un muerto, que recibió el espacio
pero con su figura yacente como lápida.
Mas
¡qué turbación la del que tiene
que volar -al salir del regazo!
¡Cómo asustado de sí mismo,
rasga en zigzag el aire, cual resquebrajadura
en una taza!
Así la huella
del murciélago raya
la fina procelana de la tarde.

     ¡Y nosotros
meros espectadores
en todo el tiempo, en todos los lugares,
vueltos siempre hacia todo y nunca más allá!
El mundo nos agobia.
Lo organizamos. Pero
se derrumba en añicos.
Lo organizamos otra vez y, entonces,
nosotros mismos
caemos rotos en menudas trizas.

¿Quién nos conformó así,
que hagamos lo que hagamos,
tenemos siempre la actitud
de quien se va?
Como el que sobre la última colina,
desde donde divisa todo el valle,
una vez más, se vuelve, se detiene y rezaga,
así vivimos-
despidiéndonos siempre.



Rainer Maria Rilke
Elegías de Duino
Versión: Juan Rulfo
Sexto Piso, 2015.

miércoles, octubre 14, 2015

Tres poemas de H.D.

6

Respiro los áloes, la acacia
de tus sentidos, roja espiga del trópico,
las madreselvas, la corriente de pétalos índigo

de tu recuerdo,
y en tu promesse d'illes,
no hubo quizá

un lugar como éste,
el cual mediante una antítesis,
puede compartir la gran abundancia;

tu interacción fosforescente
de peces arcoiris o lunares dorados
me seduce a la ensenada de algas

de mi propia promesse,
a una roca desolada como ésta
de sólo pequeños cangrejos,

y una red de cangrejos;
espliego - ¿coriandro?
no, son margaritas de manzanilla

que oprimo al extenderme;
¿fragancia de goma arábiga?
no, eran cuentas de ámbar

sobre la corteza del cerezo
y la corteza pegajosa del pino
y la corteza de sasafrás que masticamos

y algo de linaria polvorienta
(dragón salvaje)
en un callejón caluroso;

estos no se hallan aquí,
pero aprecio mis tesoros,
ahora que descubro

cómo difieren de los tuyos;
nos encontramos en la antítesis;
basta el silencio para cuidar el uno del otro.

(De El huerto de la Academia)




5

Sin tu Padre, sin tu Padre -
¿qué significa eso? mi padre está hablando al jardinero

o al hombre que barre los papeles - "sí, son bonitos, mamá,
los venados" - ¿quiere decir animales? ¿corre Él, también

con sus pequeñas patas como ése, brinca Él
y se para (ahora) como el más grande con cuernos,

derecho contra el alambre?, está mirando;
quisiera haber conservado ese medio bollo,

no haberlo despedazado para los pelícanos - ¿pájaros también?
quisiera sentir su lengua en mi mano;

ese niño tiene miedo - "déjame ayudar" - "morderá" -
"no puedes llegar?" - "Oh sí, oh sí, puedo,

nos está viendo" - "párate en la caja del cuidador
está ocupado hablando" - "pero, pero, tómalo tú,

es tu pedazo de bollo" - "sin temor, eres bienvenida, señorita -
pero tu papá ha venido" - ¿mi padre? ¿mi padre?

pero este venado es mi padre - "una niña curiosa,
es mi culpa, señor" - "ahora bájate" -

"sí, sí, ya voy" - pero estoy en otro lado,
él besó mi mano, estamos en algún lado en el bosque...

Nunca agradecí al niño, era también Dios...

(De Sagesse)




12

Cada hueso duele con el frío,
pero me agradó venir,
me agradó venir aquí contigo;

con mi vieja capa y botas de caza,
sentí rejuvenecer al zambullirnos en la corriente,
dejando ese odioso palacio

y los trofeos y los cuentos tediosos,
dichos una y otra vez en los banquetes interminables;
estaba esperando algo,

sin saber qué,
hasta que irrumpiste,
con tu pelo y barba enmarañados,

tu gabán de marinero rayado de sal
y la vieja mirada secreta, taimada, furtiva, intrépida,
que me recordaba - y recordé,

cómo acariciabas mi pecho, y el momento
de plenitud fue roto por una voz,
Helena, vuelve a casa, y volví;

Esperaba saber más, esperaba la consumación,
pero dijeron, "él se ha ido,
sólo esperaba su Nave".

(De Amor invernal)




H.D.
Definición hermética
Traducción: Ana Rosa González Matute
Libros Magenta, 2015.

miércoles, octubre 07, 2015

Brazuca remix 14 (fragmentos)


dj ifá
papo de caparazones espaciales rotando en amplitud



[...]




la gente va a posar en atrapacanes y jugo de azo
en atrapacanes y jugo de truta
en atrapacanes y jugo de chacina



[...]




la gente va a posar en atrapacanes y jugo de azo
en atrapacanes y jugo de truta
en atrapacanes y jugo de chacina

sabe no vuelvo más a granfofoca



[...]




se llama de josé polvito jota pe
se llama de cocidoenmuslosdeloira ce eme ele
se llama de pegarcaronaenlatragedia pe ce te
se llama de pie de oso pe o
ge ce gado craniano de cadena
a ese ce apodrece sin corona
ene pe eme a no pise más aquí
ve pe efe va a pegar fuego



[...]





por qué no puede me entender
está batiendo las calzadas
reparando las nubes
y se vuelve lata el vuelvelata
sólido encaré y le dije de tal su vagabunda
su venado su ningunopresta
va solo
voy a batirlo
su macaco su macaco viciado
su atrapaperros
su quiteblanco
va aprender a me obedecer su podre
va solo a la cadena



[...]



pueblo desimportante
pueblo carozo
pueblo soneca






[...]




dj paraisópolis
mente zulú



[...]




para que mis inimigos tengan varios mano
y no me toquen
para que mis inimigos paguen sapo
y no me compren
para que mis inimigos tengan pie de plomo
y no me alcancen
para que los gambés tengan grampos
y no me escuchen
para que los muslitos me tengan encuadrado
y no me vean
y ni siquiera puedan tener el pensamiento
de dañarme





Sergio Ernesto Ríos
Brazuca remix 14
Palacio de la Fatalidad, 2015.

lunes, septiembre 14, 2015

Dos poemas de Radamés Molina


Ratas

Un hombre yace en la cama de un hospital
solo
Sus hijos no están
una guerra los mantiene separados
Distantes entre sí
leen en la prensa crónicas de guerra
En las trincheras llueve
sobre las ratas y los cadáveres
En las trincheras los muertos parecen dormidos
y los vivos insomnes

Al hombre le explican que podrían curar
su enfermedad si él fuese una rata
Le muestran en una pantalla
una rata envejecida
que regresa a la infancia
escena tras escena
Le explican que todo tiene su momento

Las ratas fueron esclavizadas por el hombre
durante las epidemias de peste
Entonces entre el asco y la fascinación
las ratas fueron abiertas en vida
inoculadas con fermentos
y fármacos
interrogadas hasta la muerte
Así conocimos la vida de las ratas
más que la vida de los hombres
y hacemos curaciones milagrosas
a las ratas

Todo tiene su momento
Es el momento de las ratas

He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo
sobre ello no se añadirá nada
ni de ello se restará nada

No deberíamos preguntar
por qué es el momento de las ratas
Aquello que fue, ya es
y lo que ha de ser, ya fue




Civilización

Lucy Temerlin creció educada como un humano
Aprendió a vestirse por sí misma
y se sentó a la mesa con sus padres adoptivos
dos pisquiatras que le enseñaron la Lengua americana de signos
Lucy Temerlin es una chimpancé

A Lucy le enseñamos a comunicarse
y Lucy nos dejó un mensaje claro

Cuando Roger Fouts le preguntó de quién eran los excrementos
esparcidos por el suelo de su habitación
ella pudo reconocerse a sí misma
entre todos los posibles responsables

Ese día supimos que no éramos los únicos en este
mundo que tienen conciencia de sí mismos
ni tampoco los únicos que pueden usar un lenguaje de signos

Ese día conocimos una gran verdad
Sin embargo, nosotros esperamos más de Lucy
y trabajamos día a día con ella
en espera de nuevos progresos

Lucy avanza con lentitud y parsimonia
en el conocimiento de nuestro mundo

Hemos empezado a enseñarle,
mediante la Lengua americana de signos,
pensamientos más complejos
que Lucy repite con gestos inseguros
empeñada en no defraudarnos

Recientemente Lucy aprendió a decir en la Lengua americana de signos:

"Todo puede dejar de existir."
Lucy lo dijo con gestos nerviosos en sus dedos

Pretendemos enseñar primero a Lucy
las verdades duraderas
Las verdades efímeras y mutantes son nimias
y, por ello, muchos más complejas




Radamés Molina
Tomado de Ratas, líquenes, insectos, polímeros, espiroquetas:
grupo Diápora(s). Antología (1993-2013)
Editor: Jorge Cabezas Miranda
Cabezaprusia, 2014.

lunes, septiembre 07, 2015

Ritornelo de Malmö (fragmentos)


4

Desvíos en la atracción reconocible,
la luz naranja de un gimnasio cercano
se mezcla
a la de los árboles.

¿Qué hicimos, dado
que no hubo atardecer? Y no habrá.
Sino una declicación, o el clinamen
sutil de la luz que nos transforma
en pájaros y nidos. 



17

Antes de que me tirara las cartas
pedí esto:

"...que nunca se acabe mi deseo de escribir,
de repasar y pesar en cada palabra
la levedad o beso de cada ensoñación.
La gravedad o dolor que trae en su mochila
la irascible hermosura fragmentada".

Pero en la noche de Malmö la vidente leía en voz alta
su poder. Me aseguró: "Vivirás poco; una piedra o algo
contundente te romperá la cabeza; pero antes verás una
luz y soportarás la alegría de quien ve esa luz." Y de pronto
se corrigió: "¡Ay, no! ¡Me equivoqué!: esta carta puede
hacerte vivir eternamente. Como si de niño hubieras
entrado al mar con los dos pies al mismo tiempo".



25

Las cien coronas del almuerzo: una
para el elefantito de la calle Bergsagatan;
otras veinticino a los niños que juegan ahora
en el pequeño departamento de la calle
Sigtunagatan 12;
y las setenta y cuatro restantes
a los ínfimos amigos
que coronados reflejan la luz
de quien amo perdido.

"Sé que nuestro destino fue estar juntos" --le diría.

Y añadiría con el poeta: "todo lo
que no me has dicho ni te he dicho
con palabras,
lo dicen estas mínimas coronas
en tu cabeza tan lejana ahora,
de apariencia tan dispersa".



20

"Blá, blá, blá", siguió diciendo. Y sus palabras resonaban
levísimas, pero eran materia pura. Eran las bellotas de un
frívolo desdén cosmopolita.

Pero ahora está con todos los poetas. Volvió a una
aldea hecha de mimbres ruidosos y luciérnagas.
Y al callar hacemos fuego para asar una langosta
y las antiguas habas.




Arturo Carrera
Ritornelo de Malmö
Juan Malasuerte, 2015.

viernes, agosto 07, 2015

Dos poemas de Antonio Cisneros


Réquiem

Sea este cordero a la norteña
alegre y abundante
como los bares el viernes por la noche.

Siempre esté con nosotros, es decir
en nuestro corazón
pero también en nuestro calmo vientre.

Compasivo y sabroso sepa ser
en el lecho de muerte,
donde cesan la gula y la memoria.

Sea el cordero
símbolo y consuelo. Agnus Dei.

Sea eterno el cordero
con sus papas doradas partidas en mitad.

Mas no se tenga
por cosa de comer o digerir.

Sea sólo un farol, una bengala
en medio de los fondos submarinos.

Algo en la mano para esa travesía
tan oscura y feroz como un mandril.



Una vieja serie de televisión

Si mi hija mayor ordeñara una vaca
y mi hija pequeña ordeñara una cabra
habría leche fresca y fino requesón
todos los días.

Si mi mujer horneara pasteles de maíz
y calabaza y yo cortara leña
en el bosque vecino tendríamos comida
y un buen sol
contra el invierno
que hiela las colinas.

Seríamos felices correteando
detrás de las ovejas remedando
el canto del tordillo
y el zorzal felices celebrando
los sembríos azules
y el salto del salmón.

Si así fueran las cosas mi familia
sería otra familia:
ni más ni menos que la familia Ingalls
y mi casa sería la casita
en la verde pradera.

Y no habría más muertos que los muertos
por dolor de costado
por vejez
o por las pestes
que nos envía Dios.



Antonio Cisneros
Las inmensas preguntas celestes
Visor, 1992.

martes, julio 28, 2015

Cuatro poemas de Sonia Scarabelli


El dibujo

Papá querido, hay cosas
que no se dicen pero a veces
sí que hacemos nuestra pequeña lista
de la desolación, nuestra pequeña lista
de la alegría,
y las colgamos de la pared como al dibujo
de las vidas que quisimos y tuvimos
y de las vidas que no quisimos y tuvimos,
entonces, todo lo que en el corazón sangra y sonríe
brilla sereno por un instante
con esa claridad de las cosas exteriores,
con esa gracia distinta, liviana
que tiene siempre lo que está afuera.



El regreso

¿Me conversás a mí, hablás conmigo
desde ahí donde estás bien quietito entre las hojas?
¿Sos el pajarito escondido entre las ramas?,
¿la lagartija tan hermosa, casi transparente
que apareció en la pared de la cocina?
¿Esta chicharra que canta y canta
y que nadie sabe de dónde salió al final del verano?
¿Te hacés la lombriz que pongo en el anzuelo
para pescar mojarras, carnadita de fritanga?
¿Me conversás a mí,
me hablás a mí más tierno que la tierra?
¿Estás de nuevo acá como yo creo,
de vuelta en todo?



Lombriz

Ahora de golpe me acuerdo
de cuando escarbábamos para sacar lombrices.
Las cañitas minúsculas de mojarrear
paradas en el patio contra alguna pared
y los preparativos para el día de pesca.
Y sobre todo,
esa humedad de la tierra por adentro,
toda viva por adentro:
los bichitos que andan bajo las piedras del cantero,
vuelve la luz debajo de las hojas,
el olor como de humus ya casi me marea,
y llega este recuerdo de haber estado ahí,
casi como otra piedra
o una lombriz.



O sos una lechuza...

Papá, yo ahora creo que vos
también sos una lechuza
como esa que encontramos
parada sobre el poste,
y después eran tres sobre el travesaño,
en el arco del potrero.
Todo visto a la luz muy tímida
de un foco de la calle,
aunque seguro la vista
no nos engañó.
Es cierto que nunca
las volvimos a encontrar
--pasamos de nuevo varias veces
a la misma hora y todo--.
Entonces me acordé
de cuando yo era chica
y me enseñaron el misterio
de la divina trinidad.
Pero ahora prefiero
creer en las cosas que veo:
el cielo azul, las hojas verdes,
el sol, la luna,
la lechuza que sos vos
cuando pasás volando.



Sonia Scarabelli
El arte de silbar
Bajo la luna, 2014.

martes, julio 21, 2015

Cuatro poemas de Björn Kuhligk


En el refugio Roda di Vaèl

Bebíamos aguardiente en la penumbra
con el cocinero, él trajo el bastón de senderismo,
grabado, del sacerdote dormido
y nos explicó las estrellas, de la cocina caía
una franja de luz, a través de la correa del bastón
debíamos mirar hacia arriba
oíamos el espacio, oíamos nada. 



Vacaciones en Canadá

En la luz última, los fusiles
en posición, yacíamos profundo
en el bosque, por detrás de nosotros
tres ciervos en la caja de la pick up rentada
la mirada de uno titubeaba en los binoculares
entonces escuchamos ramas quebrarse y
observamos, cómo desde un costado
un cerdo corría hacia nosotros, en la espalda
una flecha oscilante, de las de 20 dólares.



Vino de hielo

para Max Czollek

Pienso aquí, en un día jueves
en una cervecería libre de periódicos
en la calma, que no es, sería una
posibilidad describir la calma,
extraerse de la calma

tampoco es que alguien con el dedo
apunte a las uvas congeladas y diga
vea usted, surgidas de la nada
tampoco es que nosotros cosechemos de todo,
todo como se debería

me levanto, cinco y media, entre las vides
el cielo se amotina, luego pizco
lo que hay por pizcar, vea usted eso
uno debería de conservar algo en la mano
quién sabe qué, nadie sabe para dónde, partimos.




Adiós

para Angela Sanmann

A lo lejos industria (y cuánta) y
a la izquierda un sendero, allá uno iría
en las raíces boga un río
y superficies de nieve y coníferas
atomizadas, una montaña, oh, una montaña
y afiladores de nubes con alto dentado
e industria (y cuánta), entonces nieve
entonces lluvia, luego caballos junto al río
a la derecha un sendero, allá uno iría, y
mineral y nieve y mineral blanco
en el hotel saludamos a Dios
y a su Virgen, disculpas, está bien
y que Guy Helmingler no quiera
tomar cerveza de sabores, está bien, y que uno
en esta economía, como alguno bien
dijo, no quisiera estar pintado
en la pared, oh, Justísimo, protégenos
de megalomanías y convalecencia, a la izquierda
un camino, a la derecha un camino, está bien.



Björn Kuhligk
La calma entre el cero y el uno
Traducción: Daniel Bencomo
Bonobos, 2015.

martes, julio 14, 2015

Cinco poemas de Coral Bracho


Pizzería

Casi todos
los que trabajan
en los plantíos de jitomate
son mexicanos;
y casi todos prefieren
la pizza blanca.



Festejo deportivo

Oscuras parvadas cruzan
en el atardecer, hacia el este.
De ahí viene la música:
el tambor, la trompeta,
las sirenas de los carros
de policía, los gritos de asombro; y hacia allá
va el traqueteo
de una pick-up rosada, como el cielo
y las nubes.



Reacción en cadena

Aquellos burros abandonados
en sus ranchos por los dueños que huyeron
de la violencia y de la muerte en México cruzan
la frontera
y han puesto en riesgo el equilibrio
de la reserva Big Bend.
Los guardabosques los matan a tiros y han
desatado
oleadas
de indignación. Un burro, dicen, es como un gato
o un perro. ¿Por qué no matan, mejor,
a los feos jabalís?



En una playa tranquila

Como tiburones a través de una playa tranquila
pasan los camiones de carga
y dan la vuelta
antes de que termine el jardín.



Son todos de una misma materia

A esta hora el cielo, el techo de la casa y el margen
de las puertas son todos de una misma materia,
brillante y tenue,
que se cuela entre el espeso follaje
y rodea a los grillos.




Coral Bracho
Marfa, Texas
Era, 2015.

martes, julio 07, 2015

Las golondrinas


                    vuelven

antes se van

para volver

          a su     a su

rutina

          de golondrinas

                          volver

rutina

mas si uno

                  se va

si uno        uno

volver

          no sé     no sé

ellas

          nunca se van

pero uno se va

               y volver

no sé    no sé

no es golondrina

                        uno

no sé qué es

uno

      para volver

           no sé

                qué es



Hugo Gola
Filtraciones
Fondo de Cultura Económica, 2004.

domingo, junio 28, 2015

La canción de la bolsa para el mareo (fragmentos)


Los nueve tormentos primarios de la creatividad son:

El aplazamiento debido al miedo.
El aplazamiento debido a la indecisión.
El aplazamiento debido al perfeccionismo.
El aplazamiento debido a que se espera la llegada de la inspiración.
El aplazamiento debido al caos y a la adversidad.
El aplazamiento debido a la enfermedad y al cansancio.
El aplazamiento debido a que se está criando una familia.
El aplazamiento debido a la superstición y a la religión.
El aplazamiento debido a la locura y al suicidio.

Los nueve tormentos secundarios de la creatividad son:

El aplazamiento debido a Internet.
El aplazamiento debido a que no hay Internet.
El aplazamiento debido a los programas en doce pasos.
El aplazamiento debido a la terapia y a la literatura de autoayuda.
El aplazamiento debido a las obras de caridad y a que hay que salvar el planeta.
El aplazamiento debido al estudio y a la investigación.
El aplazamiento debido a los hobbies y al gusto por las actividades al aire libre.
El aplazamiento debido a la adicción a las drogas.
El aplazamiento debido al sexo.

Los nueve tormentos terciarios de la creatividad son:

El aplazamiento debido a HBO.
El aplazamiento debido a que hay que teñirse el cabello.
El aplazamiento debido a que se gana dinero.
El aplazamiento debido a que no se gana dinero.
El aplazamiento debido a que no se tiene el equipamiento adecuado.
El aplazamiento debido a cuestiones de higiene personal.
El aplazamiento debido a que hay que ir de compras.
El aplazamiento debido a la decoración del espacio de trabajo.
El aplazamiento debido a la redacción de listas innecesarias.

Los nueve tormentos cuaternarios de la creatividad son:

El aplazamiento debido al vampirismo.
El aplazamiento debido a una lobotomía.
El aplazamiento debido a la amputación de una mano.
El aplazamiento debido al canibalismo.
El aplazamiento debido a la bancarrota y la recesión.
El aplazamiento debido a la destrucción del medio ambiente.
El aplazamiento debido a un ataque terrorista.
El aplazamiento debido al apocalipsis.
El aplazamiento debido a la decapitación.




La mitología hacía burbujas dentro de mí y a mi alrededor. El dragón está sobre la cama de mi suite en el Fairmont. Su respiración es prácticamente inexistente. A veces deja de respirar y entonces pienso que ha muerto y entro en pánico y me retuerzo las manos, pero entonces oigo un extraño chasquido en su garganta y empieza a respirar de nuevo con la misma fragilidad. He apagado la luz, ya que el resplandor parecía ponerla nerviosa. En la habitación de al lado, el teléfono suena una y otra vez. Enciendo la aplicación de linterna de mi iPhone y la examino --una pequeña Drakiana escamosa-- con unas intrincadas marcas curvadas que le recorren todo el cuerpo. En las palmeadas patas traseras tiene una espuela que emplea para inyectarles veneno a sus atacantes. Su órgano sexual es un nítido pliegue con los bordes azulados y la piel cerosa de su vientre, bajo la luz del iPhone, tiene un brillo opalino que resulta desgarrador.

Todo está ocurriendo y ya ha ocurrido y volverá a ocurrir. Todo lo que existe ha existido siempre y seguirá existiendo. La memoria es imaginaria: no es real. No se avergüencen de su necesidad de crear; es la parte más bonita de sus corazones. El mito es la verdadera historia. No dejen que les digan que no hay monstruos. No dejen que los hagan sentir idiotas porque son felices jugando con su linterna en la oscuridad. El mundo místico depende de ustedes y de su tolerancia a lo absurdo. ¡Sean felices, queridos míos, y crean!

«Y tú también», le digo a mi dragón. «Sé fuerte», le digo, y la tapo con una manta fina. «Sé fuerte», le digo, y ahí, en calzoncillos, pego la oreja al costado del dragón, que se mueve lentamente, y acato el argumento distante de su respiración.

Al cabo de un rato, en un susurro, me dirijo a mi mujer con la esperanza de que pueda oírme, a muchos kilómetros, al otro lado del mar.

«¡No flaquees!», le digo a mi mujer. «Sé fuerte», le digo. «Somos millones en todo el mundo, respirando como tú esta noche».



Nick Cave
La canción de la bolsa para el mareo
Traducción: Mariano Peyrou
Sexto Piso, 2015.

domingo, junio 21, 2015

Cuatro poemas de Diana Bellessi


Destino

Tablas acosadas por la humedad y el bicho
guardan mi corazón como un lucero
y no me importa la gente ni la plata
sino el crac crac del grillo en la mañana
del silencio, el gallo allá a lo lejos
y ese girar de Talita que busca el sitio
para echarse al sol en el alero
mientras la sombra de papá en su silla
me dice sí y alcanza un mate con
cáscaras de naranja, sí, m'hijita,
cerrá tu vida en este círculo que acaricia
los pasos del principio con las huellas
nítidas del final...



El chanchito

Así como aparece
aquel raspón naranja sobre el cielo
al sudoeste

de pronto inesperado
y desaparece en la turba gris
de la tormenta

así el chanchito cruza
la ruta acerada del crepúsculo
para perderse

bajo el veloz misterio
de sus patitas cortas como locas
hacia el campo

¡oh mi chancho valiente
de rosado lomo y trompa que corre
entre los autos

yo quisiera llevarte
o atravesar con vos al otro lado
pero huiste

a los campos del oeste
cuando cae la tarde tan veloz, bello
y asustado!



Veranito de Santa Rosa

Vamos por el Gambado y de pronto
al alzar los ojos veo
la desnudez preñada de agosto
en las finísimas ramas
de un gris de humo con sus yemas a punto
de reventar, y mansamente lloro
de alegría nomás
mientras el cielo gira
en su celeste claro
como si acaso me sonriera

o yo no sé, será mi corazón
saliendo de la jaula
el que se ríe de mis ojitos
bobos mientras aplaude
a todo lo que va a nacer

y es de belleza nomás que lloro
por volver a casa en la desnudez
preñada de agosto bajo las nubes
blancas de los ciruelos
y primicias del verde en filigrana
que aún cobijan las altas
y finas ramas de los árboles
color del humo. Al fin... me dice todo,
vení, despertá, dormí dulcemente
con nosotros...



Cabritas

Así de pronto
y sin que nadie las llamara
las dos cabritas aparecen
correteando al fondo
de la casa con una gracia
imposible de esquivar

una negra y otra blanca
en manchas marrón rojizo
se paran frente a la ventana
y me miran con sus ojos dulces
sus cuernitos

como un retablo medieval
sacado de mi infancia
y me derrito

es de lo único
que quiero hablar

dónde se ha visto
¿cabras en el monte del delta?
si ustedes andan
por otros montes carajo!

me peleo así
aunque no puedo
dejar de mirarlas
y balamos juntas entre risas
hasta olvidar que yo quería

irme a otra parte
en la poesía

algún corral cerrado
frente al cual la audiencia
me tomara en serio
como toma a los jóvenes
y a los maestros y no

andar topándonos
y cayendo sobre el pasto
en vueltas de carnero
con estas cabritas jóvenes
y hermosas mientras sale el sol y trinan

las ranas en la zanja
como trinan pájaros palabras
llevados por el viento sur
que despeja las nubes
mientras todo baila



Diana Bellessi
Pasos de baile
Adriana Hidalgo, 2014.

domingo, junio 07, 2015

Dos poemas de Mahmoud Darwish


¿Quién soy yo sin exilio?

Un extraño a la orilla del río,
igual al río, unido por el agua a tu nombre.
Nada me trae de la distancia
al oasis: ni guerra ni paz.
Nada me concede entrada a los evangelios.
Nada. Nada resplandece en las riberas
en el flujo y reflujo del Tigris al Nilo.
Nada me hace descender del carruaje del Faraón.
Nada me lleva o me carga con una idea:
ni nostalgia ni promesa.
¿Qué he de hacer? ¿Qué he de hacer sin exilio
y esa larga noche contemplando el agua?

Unido por agua a tu nombre.
Nada me aleja de las mariposas del sueño.
Nada me otorga realidad: ni polvo ni fuego.
¿Qué he de hacer sin las rosas de Samarcanda?
¿Qué he de hacer en una plaza de cantores
pulidos en piedras de luna?

Hemos perdido todo peso,
ligeros iguales a nuestras moradas en vientos distantes.
Hemos hecho amistad, los dos, con seres extraños entre nubes.
Los dos liberados de la gravedad de la tierra de la identidad.
¿Qué haremos?
¿Qué haremos sin el exilio
y esas lentas noches contemplando el agua?

Unido por agua a tu nombre.
Nada resta de mí, sólo tú.
Nada de ti, sólo yo:
un desconocido acariciando los muslos de una desconocida.
Oh, desconocida, ¿qué haremos con lo que resta
de calma y del breve sueño entre dos mitos?
Nada nos lleva: ni senda ni hogar.
¿Fue esta la misma senda desde el inicio?
¿O han hallado nuestros sueños un caballo mogol por la colina
y por él nos han cambiado?
¿Qué haremos?
¿Qué haremos sin exilio?



Soneto II

Tal vez demandas ambigüedad sólo al dar tu espalda al río
Ahí un otoño salpica al ciervo de una nube breve
En lo que sobrevive entre los escombros de tu partida

La Vía Láctea es tu ambigüedad: polvo de estrellas sin nombre
Tu ambigüedad, noche de perlas ardiendo sobre el agua
Y el lenguaje capaz de iluminar la noche de quien parte
entre odas, dos columnas de palmas y una sola palabra: amor

Soy aquel que al verte reconoció su mañana
Soy aquel que vio los evangelios escritos a mano por el último idólatra
en las faldas de Gildead, antes y después de arcaicas naciones.
Soy la nube que regresa a la higuera que lleva mi nombre
tal como el sable lleva el rostro del que muere.
Tal vez al avanzar hacia mí tu sombra ofreces en metáfora
el significado de algo por ocurrir.



Mahmoud Darwish
Unfortunately, It Was Paradise
University of California, 2013.
Traducción a partir de la traducción al inglés
de Munir Akash y Carolyn Forché: Hugo García Manríquez.
Versiones inéditas cedidas por el traductor para Nueva Provenza.

jueves, mayo 21, 2015

Alfabeto (fragmentos)


los helechos existen; y zarzamoras, zarzamoras
y bromo existen; y el hidrógeno, el hidrógeno





la garza real existe, con su abovedada espalda
gris azulada existe, con su negro copete
y sus claras plumas caudales existe; en colonias
existe; en el llamado Viejo Mundo;
también los peces existen; y el águila pescadora, la perdiz nival
el halcón; la poa común y los colores de las ovejas;
los productos de la fisión existen y la higuera existe;
los errores existen, los gruesos, los sistemáticos,
los fortuitos; el control remoto existe y los pájaros;
y los árboles frutales existen y las frutas en el huerto donde
los albaricoqueros existen, los albaricoqueros existen
en países donde el calor producirá precisamente
el color de la carne que tienen los albaricoques





la mena en la montaña de mineral existe, la oscuridad

en las galerías de las minas y la leche que se detiene
en el pecho de las madres, un terror arraigado donde

los susurros existen, los susurros existen,
el conocimiento más antiguo y más amado de las células

contempla este mercado, contempla esta importación
exportación de padres, mitad verdugos
mitad soldados torturados, contempla

su última desaparición sin parientes, metal
contra metal, mientras la cantidad de maíz sin cultivar
crece y la falta de agua potable crece

habla ahora de dulzura, habla ahora del misterio
de la sal, habla ahora de mediación, seres humanos,
valentía, cuéntame que el mármol de los bancos
se puede comer, cuéntame que la luna es hermosa,
que la extinta ave moa come del melón

verde, que la alegría florece, existe,
que los briozoos existen, el banco de caballa existe,
métodos de renuncia, de descenso existen,
reparto físico, como en poemas, de incomparables
bienes terrenales existe, la compasión existe




me resulta un poco raro
    oír cigarras aquí donde hace mucho frío
       y por tanto no hay cigarras

quizá sea por ese tipo de cosas
    que siempre han ocurrido
       cuando la luz se encamina hacia el norte
          y el abedul la acompaña

como cuando una habitación de un
    sueño durante un viaje una vez
       es precisamente la habitación
          a la que vuelves a casa y en la que te instalas

existe un dibujo
    de un niño encapsulado
       que está sentado en cuclillas
          en un cristal no especialmente grande

es como en sueños
    que nunca han sido soñados
       por hombres, animales
          o pájaros, quizá por insectos

quizá por el viajero mismo
   que durante mucho tiempo
      se ausenta de sí mismo
         y se reparte en la niebla de los abedules

quizá por un niño que
    obstinadamente estudia un lago en el bosque
       y descubre que el alma bien
          puede haber sido soñada por cigarras

a veces ocurre
    cuando se ha derretido la nieve
       que todo lo que ella ocultaba
          sale a la luz de forma que el alma es visible

igual que todo cuando la muerte
    no se hace realmente visible
       hasta que alguien contemple el regalo
          que el muerto se llevó con él a la tumba

yo creo que se parece
    a la caja de metal pardusco
       que yo sé desde hace tiempo
          que llevo conmigo

no contiene
    más que una moneda
       un dedal de plata
          un diente y un frasquito vacío

pero cuando
    lo abres su perfume
       lo llena todo
          como el sol a medianoche

así me he imaginado
    la capacidad de imaginación
       como un espacio de cristal transparente
          que rodea el lecho de muerte

donde el muerto por primera vez
    se parece de verdad a sí mismo
       al morir de los otros





Inger Christensen
Alfabeto
Traducción: Francisco J. Uriz
Sexto Piso, 2014.

martes, abril 21, 2015

Bienaventurados


Bienaventurados los que perdonan a su madre por haberlos arrojado a la nada por haberlos expulsado de la materia prima creadora de toda belleza materia prima creadora de toda basura

Bienaventurados los que perdonan a su padre por haber fornicado con su madre por haberla herido para siempre con cicatrices invisibles provocadas por el semen de las medusas transparentes

Bienaventurados los que no se sienten culpables por haber nacido un día de abril un día de mayo aquel día donde a ella se le quebraron todos los huesitos de la espalda

Bienaventurados aquellos que me han besado porque a su vez besaron todas mis cicatrices provocadas por la varicela bienaventurados ustedes porque han besado mi carita marcada de fealdad y me han hecho dichosa

Bienaventurados nosotros los niños perdidos que tuvimos pepsilindros la colección incompleta de los hielocos la colección de los primeros tazos porque estos objetos son nuestras mascotas de la infancia que nos acompañarán por siempre o hasta que nos aburramos de todo

Bienaventurados los niños con nombres del futuro como bin laden one dollar o bill gates porque estos nombres serán tan comunes en el año tres mil quinientos y será como decir maría josé pedro o juan

Bienaventurados los que provocan consuelo porque sin ellos nosotros los que provocamos desolación no existiríamos la realidad no podría invertirse cada que salimos a aullar en las azoteas de las ciudades caóticas sin ustedes no podríamos amanecer en los escombros que juntos hemos fortificado

Bienaventurados los que bailan payaso de rodeo thriller la macarena o cualquier danza que incluya una coreografía porque con nuestros movimientos hemos descifrado el lenguaje secreto de los perros

Bienaventurados los niños con labio leporino los niños con síndrome de down porque sólo ellos comprenden el lenguaje de las esferas luminosas que surcan los pastizales de trigo

Bienaventurada la mosca prieta que destruyó mis raíces y que me trajo semillas miles de semillas que rodaban por un embudo hasta mi boca esto no lo digo yo lo dice lezama

Bienaventurado el granjero que recorta y pega cada tanto los retazos de la mañana bienaventurada la quimera la catástrofe alrededor de las voces el bang bang la sopa la ciudad la sutil presencia de la muerte

esto tampoco lo digo yo pero eso ya no importa


Mariana Rodríguez
Poema cedido por la autora para Nueva Provenza

sábado, marzo 21, 2015

Viet Nam (fragmentos)

para William Rowe

Hablamos en vernáculo
e hicimos pequeños venados de arcilla.

Pensamos que habíamos vadeado el río
pero fue el río el que nos vadeó.

Eso fue interesante.

Los diptongos impidieron que digamos agua
o mencionemos ciertas divinidades.

Contra nuestro mejor juicio
hicimos que el dolor y la arquitectura
organizaran el mundo.

Colocamos perros en el recinto esquinero
y sus ladridos llegaron al mar.

Luego huesos y ocurrió lo mismo.

Medimos las distancias
contando los lapsos entre las tormentas.

Eso fue interesante.

Enterramos a los músicos
eso también fue interesante
separados de sus familias.

El cerro blanco y la luna sabíamos
que iban juntos
pero nunca supimos por qué.





Lejos de los seres humanos, lejos de las leyes.
Cerca de los bocaditos deliciosos.

La lluvia cae.
El río fluye.
Escenas del camino abandonado.

Apartarse del camino es una escena.
Apartarse del camino es una imagen.

No hay camino desde el que se pueda decir:
no hay camino.

Apartarse del camino es una imagen del camino.
Sólo no hay. Camino.

Me despido de la imagen.





todo está dentro de mi mente
el retorcido tronco de la enredadera
el tanque de agua en la azotea
todo está dentro de mi mente
representándose a sí mismo
yo a los cinco y dieciocho años
yo en la playa y en el campo
todo está dentro de mi mente

El río es el único antagonista.
El río fluye. Se lleva las cosas.
Todo está dentro de mi mente.

todo está dentro de mi mente
y sin embargo todo quiere entrar

entonces

¿qué es lo que está afuera
y sin embargo quiere salir?





busco las tablas.

Busco complacer:
tiendo la cama, preparo la comida,
saco la basura,
me hago a un lado.

En mis ratos libres escribo
para no complacer.

Escribo para contener
mi distancia con lo humano.
Escribo para estar solo,
para no ser poeta.

Escribir es abandonar el camino.
Escribir es no hacer camino.





El cuerpo es un lugar.
El amor es una postura que adoptamos
en ese lugar. Una arquitectura.

El amor es la arquitectura de no entender.

El primer rostro que vemos
nos habla en una lengua
indescifrable. Nos pone en camino.
Dice que nos ama.
Dice que nos ama.
Y nosotros amamos de vuelta

sin entender. Ni ser entendidos.
Con la violencia de no entender.

No mil sino uno solo. Vietnam.





Mario Montalbetti
Viet Nam
Fotografías: Ralph Bauer
Lima: Edición de autor, 2014.

viernes, noviembre 07, 2014

Cuatro poemas de Daniel Bencomo


(Podríamos maquilar cuatro, seis mil, n realidades:
en ellas se incinera
una hebra de lo Real. Qué profusión la de lo abstracto:
es un mar Muerto,
flotan sobre él nuestros queridos espejismos:
sal en demasía en un Yo en un Ello
en un Aquello. Tiembla la lengua, no es de nadie, es Nadie:
es un encefalograma de sí misma.
En el E tampoco hay alguien:
tres umbrales sí, ni resonancias frescas,
Trivium de la ciencia lisérgica: copos de nieve
perdidos en la nieve.
Corren como potros las voces,
hay un alce pastando en tu cerebro,
crujen mecanismos de madera,
hay un alce pastando en tu cerebelo)




Interior C

a H.V.T.

Eres un legionario en el cono sur
el que espera a las focas
el hueco en el hielo hacia la amnesia marina

eres un cosaco o su fantasma
esperando en Siberia el último gulasch

dos farolitos alumbran tu cabeza
dos arlequines invaden tus cortes

bufo: entre dos maniqueos una gresca por ti
no hace tanto vivías de rastrear viejas señales

ondas cortas rosarios radamanes

y esperas un calor de bajas radiaciones
en el coche bomba de todos tus ancestros

el día es un jardín japonés tensado entre tus cejas
el circo un monstruo de gila en tu esternón

--a sólo veinte la preventa                   en taquilla un poco más
          a sólo veinte la preventa
                                                                                     no faltes
                                           no faltes
                                                                   no faltes--

y en el hiato de tus viejos renglones
se van borrando los segundos
segundo versus segundo
horror versus efecto doppler




Interior B

Nada tiene una causa porque
nadie mide la fuerza.
El celo es una fuerza.
El coito es una fuerza irrepetible.

Fuera de sí, fuera de voz. Nadie mide la fuerza,
porta el azar una bacteria
que sonríe mientras pudre.




Interior C

Error 403: Forbidden.

Error 403: Forbidden.

Error 403: Forbidden.




Daniel Bencomo
Alces, Rejkyavik
Libros Magenta, 2014.

martes, octubre 28, 2014

De After Lorca

Querido Lorca:

Cuando has terminado un poema, ¿qué habría querido éste que le hicieras? ¿Era suficiente que existiera o exigía imperiosamente que lo compartieras, como la belleza de una persona bella la obliga a buscar en el mundo a alguien a quien pueda manifestarle esa belleza? ¿Y dónde buscan tus poemas a la gente?

Algunos pueden darse con facilidad. Se entregan a quien sea y quien quiera que sea apto físicamente puede recibirlos. Pueden ser bellos (ambos hemos escrito algunos así) pero son unos farsantes. Desde el momento de su concepción te notifican, con voz melosa, que gracias, que ellos pueden valerse por sí mismos. Juro que si uno de ellos estuviera escondido debajo de la alfombra, se pondría a vociferar y seduciría a alguien. Los poemas tranquilos son los que me preocupan, aquellos que deben seducirse. Durante años pueden viajar conmigo y nadie los advierte. Y aun así, debidamente unidos, son más bellos que sus primos promiscuos.

Pero estoy hablando de la primera noche, cuando salgo de mi departamento casi sin aliento, buscando a alguien a quien mostrarle el poema. A menudo no hay nadie. Mis colegas poetas (aquellos a quienes mostraba mis poesía hace diez años) están tan poco interesados en mi poesía como yo en la de ellos. Ambos comparamos nuestros poemas (desfavorablemente, desde luego) con los poemas que escribíamos hace diez años cuando podíamos aprender uno del otro. Somos amables pero como si estuviéramos intercambiando instantáneas de nuestros hijos, viejas relaciones que desaprueban a sus esposas respectivas. ¿O tú eras más generoso, García Lorca?

Por supuesto, se trata de los jóvenes. Últimamente he sido reducido a ellos (o al menos mis poemas). La ventaja que tienen es que no saben exactamente qué clase de poesía escribirán y siempre están buscando qué recurso tuyo pueden aprovechar. El problema es que es tuyo. Es tuyo y no del poema. Leen el poema una y otra vez para pescar las huellas de tu estilo. Y si son muy sutiles, para buscar si existe una referencia a ellos en el poema. Eso es todo. Lo sé. Solía hacerlo.

Cuando estás enamorado no hay ningún problema verdadero. La persona a la que amas está siempre interesada porque sabe que los poemas siempre tratan de ella, aunque sólo sea porque alguna vez se dirá que cada poema pertenece al período Sutanita o la etapa Perenganito en la vida del poeta. Es posible que no sea mejor poeta cuando estoy enamorado, pero al menos soy uno con menos frustraciones. Mis poemas tienen una audiencia.

Por último, están los amigos. Únicamente ha habido un par en mi vida que podían leer mis poemas y uno de ellos prefiere imprimirlos para poder verlos mejor. El otro está muy lejos.

Todo esto es para explicar por qué siempre dedico mis poemas a alguien.

Con cariño,
Jack



Jack Spicer
My vocabulary did this to me. The collected poetry of Jack Spicer
Wesleyan University Press, 2008.
Versión del traductor para Nueva Provenza: Rodrigo Flores Sánchez

martes, octubre 21, 2014

Tres poemas de Martín Gubbins


Caso de emergencia

Encender las luces bajas
Quitarse los lentes de sol
No utilizar el celular
No detenerse salvo en caso de emergencia

Si se incendia el vehículo
Apagar el motor
Dejar puesta la llave
Abandonarlo

Si se incendia otro vehículo
Mantener distancia prudente
Si se puede continuar el viaje
Por favor hacerlo

No detenerse salvo en caso de emergencia
Encender las luces bajas
Apagar el motor
Por favor hacerlo

Si la circulación se ha detenido
Seguir las instrucciones del personal
De la autopista o Carabineros

En caso de evacuación acercarse
A una salida de emergencia
Ayudar a otras personas
Acceder a zonas seguras

Estar atento a los mensajes
De radio y altoparlantes
Pedir auxilio en la estación
Más cercana
Si se puede continuar el viaje
Por favor hacerlo




Declaración universal

Todos los seres humanos nacen
Dotados como están
De razón y conciencia
Toda persona tiene
No se hará distinción alguna
Todo individuo tiene derecho a
Nadie estará sometido a
Nadie será sometido a
Todos tienen derecho al
Todos los seres humanos son
Derecho a
Todos son
Sin distinción
Todos tienen
Toda persona tiene derecho a
Nadie podrá
Toda persona tiene derecho a
Toda persona
Nadie será
Nadie será objeto de
Toda persona tiene
Y a
Este derecho no podrá ser
A nadie se le
Los hombres y las mujeres
Sólo mediante
La familia es el
Toda persona tiene derecho a
Nadie será
Todo individuo tiene derecho a
Toda persona
Nadie podrá
Toda persona tiene
La voluntad del pueblo
Toda persona es
Toda persona
Toda persona trabaja
Tiene derecho a
Toda persona
Derecho tiene
Toda persona
En el ejercicio de sus derechos
Estos derechos
Tampoco podrán
Toda persona nada
En la presente
Declaración universal




La pista de un consumidor

Qué
Hago con las
Cosas que
Compro en el
Supermercado
Qué
Hago con
Los vales en vez
Qué
Hago con las
Historias que
Leo en los diarios
Qué es lo que en
Tiendo de las
Noticias e informes
Qué
Hago con los
Lugares que veo
Los
Movimientos que hago
Las
Personas que conozco
Los
Tragos que tomo
Las
Cosas que fumo
Qué
Hago con ellas
Qué en
Tiendo de ellas
Qué
Puedo hacer
Qué
Puedo decir
De los
Recorridos de buses
Qué es lo que en
Tiendo de los
Avisos que veo
Qué
Debo hacer
Qué
Debo decir
Qué
Veo en vez
Dónde
Puedo ir
Cómo
Podría ir
Qué
Hago
Qué es lo que en
Tiendo de mí al tomar las
Ofertas que me hacen
Las
Promociones que encuentro
Qué
Hago con ellas

Me las
Como
Las
Uso
Me las
Pongo
Las
Detesto
Las
Requiero
Me las
Trago
Las
Añoro
Las
Escucho
Las
Congelo
Las
Persigo
Las
Requiebro
Las
Observo
Las
Boto al basurero después de que las
Gasto
Las
Vomito
Me las
Meto
Las
Tomo y las
Apropio
Las
Descarto y las
Desecho
Voy andando por ahí
Trampeando con ellas
Truqueando
Engañando
Persistentemente
Mordisqueando
Mordiendo
Trotando
Haciendo creer que ellas
Pasan

Soy una rata
Soy un ratón
Tengo orejas largas
Y ojos mentirosos
Mi boca es tan larga
También mi cola
Me carga mi
Cara también
Mi ho
Cico filudo
Lo
Vi tantas veces
Yo
Correteo
Yo
Que escurro
Lo odiaré como lo he hecho
Soy una rata
Soy un ratón
Me escondo en mi co
Vacha
Debo callar la
Boca
Me tengo que en
Cerrar




Martín Gubbins
Fuentes del Derecho
Ediciones Tácitas, 2010.

martes, octubre 07, 2014

Cuatro poemas de José Luis Bobadilla


               inmóvil
                    agita su agua sucia

                  una
                     pero única
        en la larga fila de su estirpe
                              tortuga en una tina
que es sin más

               y sólo para ella

          el universo

               nada y no
                     se asolea

               dueña de sí

          aun
en ese caldo aceitoso




y la niebla que pisas
  y la rama que pisas
    y los pastos y carrizos que pisas
  y la rana que pisas
        y los hongos

     -que también seguramente pisas-

          y los charcos que pisas
        y los grillos negros que pisas
            y las hojas secas y húmedas que pisas
          y el lodo

          -el musgo y el volcán-

        y el acanto salvaje
                los murmullos

           -lo que es también
                      todo lo que pisas
                        ahora que lo pisas-

              sin siquiera notarlo...




sobre la chimenea un plato japonés
con un grabado del siglo XVII

una arbitrariedad

aún el sol
el espacio de aquí
a la calle

la banqueta

una pestaña de cemento
que nadie quiere ver

la primavera
calienta el rumbo de la avispa

y en medio

entre los muros y la calle

un piecito dejado
una huella abandonada

nada importa
si no quieres que importe




lo que nos rodea
         sí        lo de aquí
     lo que está allá

ni más ni menos

         el desmoronamiento de la tarde
bajo la sombra tejida de un mezquite

                lo que es que está

         me refiero
                      lo que es que está
ya sabes
            esto       aquello y más
        sabes
           me refiero

lo que es que está y también
         esto     aquello y más
lo fuera de esto también pero que está
                ya sabes         me refiero
digo:     ya sabes     sabes

           lo que quizá tal vez seguramente
lo que sin duda y no tal vez
           lo que seguramente se aleja y se aproxima

algo que como todo          ya
luego se aleja:

una onda de agua una onda de agua

l o s  c o s t i l l a r e s  d e  u n a  o n d a  d e  a g u a




José Luis Bobadilla
un mundo,
La Calabaza del Diablo, 2014.

domingo, septiembre 28, 2014

Gracias x nada


Para mi septuagésimo cumpleaños, 2006


Quiero ofrecer mi agradecimiento a todos por todo,
y como una muestra de mi aprecio,
quiero corresponderles con mis buenos y malos hábitos
como magníficas joyas inestimables,
gemas que satisfacen todos los deseos que se necesiten y quieran,
muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido,
gracias.

Que cada droga que alguna vez consumí
regrese y les produzca efecto,
que cada vaso de vodka y vino que bebí
regrese y les haga sentirse realmente bien,
entumeciendo sus terminales nerviosos,
permitiendo que la natural claridad de sus mentes flote libre,
que todos los suicidios sean himnos de ambición,
gracias porque las malas noticias siempre son ciertas,
que todo el chocolate que alguna vez comí
regrese precipitándose a través del torrente sanguíneo
y les haga sentirse felices,
gracias por permitirme ser poeta,
un noble esfuerzo, fatal, pero la única alternativa.

Quiero agradecerles por la amabilidad y los halagos,
gracias por celebrarme,
gracias por los aplausos ruidosos,
quiero agradecerles por llevarse todo para ustedes
y no dar nada a cambio,
siempre se estuvieron autocomplaciendo,
gracias por explotar mi gran ego
y por convertirme en una estrella en beneficio propio,
gracias porque nunca me pagaron,
gracias por toda la inmoralidad,
gracias por ser malos y rudos
y por reírse en mi cara,
estoy feliz de que me hayan robado,
estoy feliz de que hayan mentido,
estoy feliz de que me hayan ayudado,
gracias, grazie, merci beaucoup.

Que puedan ustedes fumar un porro con William,
y pasen instantes de intimidad con su mente,
más profunda que ningún libro que haya escrito,
les envío un enorme agradecimiento a mis amantes,
hombres hermosos con mentes geniales,
grandes artistas,
Bob, Jasper, Ugo,
que vengan aquí ahora
y les hagan el amor a ustedes,
y que todos mis muchos otros amantes
de sexo totalmente esplendoroso,
innumerables amantes
de fabuloso sexo sin límites
innumerables amantes de fabuloso sexo sin límites
innumerables amantes de fabuloso
sexo sin límites
en la edad de oro
de la promiscuidad
que todos ellos vengan aquí ahora,
y les hagan el amor,
si lo quieren,
que cada uno de ellos los tome en sus brazos
jodiendo
a sus corazones
con delicia,
jodiendo a sus corazones
con delicia
jodiendo a
sus corazones con delicia
jodiendo a sus corazones con delicia.

Que todas las personas que están muertas
Allen, Brion, Lita, Jack
y yo no echemos de menos a ninguno de ustedes,
yo no echo de menos a ninguno de ellos,
no hay nostalgia,
fue maravilloso nos amamos mutuamente
pero no quiero a ninguno de regreso,
ahora, si alguno de ustedes
se siente atraído hacia cualquiera de ellos,
que puedan regresar de entre los muertos,
y hagan lo que sea su voluntad,
que se multipliquen,
y sean esclavos
de quien los solicite,
complaciéndoles en cada capricho y deseo,
(pero no los querrán como amos
porque son demonios),
que Andy venga aquí
y se enamore de ustedes
y haga de cada uno una superestrella,
todos pueden
poseer a Andy,
todos pueden poseer a Andy,
todos pueden poseer un Andy.

Grandes abrazos para los amigos que me traicionaron,
cada amigo se convirtió en un enemigo
más tarde o temprano,
grandes besos para los amores que fracasaron,
me complace que sean aspiradoras
extrayéndolo todo para sus bolsas de polvo,
no son más que un reflejo de mi mente.

Gracias por el problema de la depresión
y por sentirme suicida
todos los días de mi existencia,
y ahora que cumplo setenta,
afortunadamente casi he llegado.

Veinte billones de años atrás,
en el originario caldo de la sabiduría
más allá de la comprensión y de lo descriptible,
algo carente de sustancia se movió ligeramente,
y se convirtió en algo impalpable,
se movió otra vez y se transformó en algo invisible,
se movió otra vez y produjo una partícula y partículas,
se movió otra vez y se transformó en un quark,
otra vez y se transformó en quarks,
se movió otra vez y otra vez y se transformó en protones y neutrones
y en las doce dimensiones del espacio,
pequeñas bolas de fuego de energía ordinaria
trozos lanzados de aquí a allá
en un juego de lucha libre entre partículas,
transmitiendo luz electromagnética
y viajando rápidas, 40 millones de veces por segundo,
hasta donde el pedrusco golpea al agua,
allí es donde empezó el problema,
algo insustancial se volvió algo con sustancia,
¿por qué fue así?
porque algo sin sustancia
tuvo la sensación de estar perdiéndose de algo,
no
lo estaba obteniendo
no lo estaba obteniendo,
no lo obtenía,
no lo obtenía,
impalpablemente no obtenía algo
cuando no había nada que obtener,
aferrándose a una idea acerca de la realidad,
desde la potencial infinitud originaria
hasta la realidad del presente,
veinte billones de años más tarde,
me crearon,
me parieron a mí y a mi estúpida mente que se aferra,
me hicieron a mí y a ti y a mi mente que se aferra.

Que Rinpoche y todos los grandes maestros tibetanos que me amaron,
regresen y los amen a ustedes más,
los amparen con la sabiduría de sus corazones,
los bañen en la compasión omnipresente,
les ofrezcan instrucciones clave,
y que con la entrega de atletas olímpicos
practiquen la meditación,
y con total seguridad descubran la naturaleza verdadera de la mente.

Estados Unidos, gracias por el abandono,
lo hice sin ti,
permítenos celebrar la justicia poética,
tú y yo nunca fuimos,
nunca intentamos hacer nada
y nunca tuvimos éxito,
quiero agradecerte por mostrarme
el rostro de la mente desnuda,
gracias x nada.



John Giorno
La sabiduría de las brujas
Traducción: Martín Rodríguez Gaona
DVD Ediciones, 2008.

domingo, septiembre 21, 2014

Mogoles


-En el interior de la boca el paladar es cóncavo.


-Además, tienen la "tara Gengis Khan" en las manos, es decir que tienen el dedo corazón de cada mano un poco torcido hacia el exterior, en dirección al meñique.


-Verificamos en su boca que estamos norteados al oeste.


-Puedo verificar por mí mismo el origen mogol o no de mis ancestros.


-Les enseñamos a saludar ampliamente.


-"Un poco torcido" se transforma pronto en curva decidida; enviamos a lápiz unas manos dibujadas cuyo dedo sobresale y gira.


-Al acariciar con el índice el interior de su boca, atroz decepción.


-La pronunciación de una d con un paladar cóncavo no es la misma que con un paladar convexo, señala B., nuestro lingüista.


-Una vez determinada su convexidad, hay que retirar de las bocas la coca que las llena.


-Pues la pronunciación de una d no es la misma: "Con coca en la boca, es otra palabra", dicen los etnólogos prudentes.


-¿De qué significación se carga una frase dicha en la coca?


-¿La palabra "gallina", dicha invariablemente en la coca, tiene un sentido idéntico cuando es pronunciada sin ella?


-¿Qué tipo de sentimiento (qué cualidad) añade al discurso?


-¿A partir de una cierta edad, la coca forma parte del aprendizaje de la lengua?


-¿El que habla sin mascar es considerado un retrasado?


-¿Qué implica la separación entra la acción de mascar y la acción de hablar?


-¿El hecho de mascar la coca hablando conlleva un adormecimiento de la lengua?


-¿La lengua adormecida es menos apta para dar la dirección del otro?


El español no tuvo la paciencia de que el indio acabara su frase


o
falsamente orientado por una media palabra todavía hundida en la hipnosis, tomó la dirección equivocada


y
-"¿Es la India? ¡¿Esto es la India?!": asentían en porciones ralentizadas.


Américo, feliz, degustaba la coca, aunque deploraba los fragmentos de hojas que quedaban encajados entre sus dientes.




Nathalie Quintane
Una americana
Traducción: Octavio Moreno Cabrera
Cabezaprusia, 2014.

domingo, septiembre 14, 2014

Dos poemas de Meng Jiasheng


El hombre que oculta el brillo y cultiva la oscuridad

En la foto pequeña que los taxistas
cuelgan como un talismán del espejito,
en el mural pintado bajo una recova
o el póster barato comprado sobre un puente,
viste ese año la cara del hombre sin brillo,
la cara sin brillo con su sonrisa helada.
En la mirada de los burócratas nostálgicos
que caminan al atardecer entre la multitud
por las calles en torno del palacio vacío,
en la voz de los vendedores de baratijas
y el humo de los fumadores silenciosos,
viste la cara y viste también a esos hombres
siguiéndola hechizados igual que un niño
que mira en un vaso las hojas lentas de té.
La viste en calcomanías, tatuajes y remeras
ese año, y pensabas en algo, en alguien.
En quién o en qué: es lo que ahora no podés recordar.




Destino (a Xuehua)

Cómo iba a saber entonces, hace diez años,
esa noche en el cumpleaños de un amigo en común
cuando me dibujaste con el índice de tu derecha
sobre mi palma el ideograma de tu nombre,
que esa marca invisible iba a quedar en mí,
que iba desde entonces marcado igual que un animal
para siempre. Se enfrió lo que me quemaba
y me quedé mudo, mirando por la ventanilla de un micro
los campos pelados del invierno del norte,
pensando en matemáticas, en sumas y restas.
Te perdí el rastro y volví a encontrarlo de vuelta,
y a perderlo y a encontrarlo, una y otra vez:
tenías el pelo más corto, luego más largo de nuevo,
teñido de tal color, anillos en las manos,
y un tatuaje rústico con el nombre de un novio.
Todo esto pudo confundirme en la superficie
pero nunca dejé de pensar en lo que me dijiste esa noche
en el bar: quizás otra vez, en un par de años...
Pasaron diez. Los dos seguimos escribiendo.
Leer tus poemas cada vez más hermosos me da escalofríos,
me emociona. Las hojas están bailando en la esquina
para recibir la primavera, los pájaros cruzan el cielo,
los campesinos instalan en las esquinas de la ciudad sus puestos
con fruta. Envuelto en la humareda leve del té
leo un destino ambiguo en las líneas de mi mano.



Meng Jiasheng
Un país mental. 100 poetas chinos contemporáneos
Selección y traducción: Miguel Ángel Petrecca
Gog y Magog, 2011.

domingo, septiembre 07, 2014

Dos poemas de Mirko Lauer


Tormenta de la introspección
(25 al 29 de agosto, 2008)

La necesidad de desaparecer de su vista

La fuerza gravitacional de su cuerpo distante

La espera del instante secreto en que empiezo a ser desamado

Ella se vuelve menos su propio ser y más el fantasma de mis secretos

Preciso estar fijado para no caer

Pero quiero la libertad de caer

De avanzar hacia lo que ahora ya no es

El terror de desaparecer de un cierto corazón

El pasado se bebe todo el aire del presente

Interrumpir un instante que no se mueve

Arrojado al mundo

Un misterioso temor frente a la fuente de la fatiga

Sobrevivo cerca de una muerte que no se atreve a mostrar su siguiente rostro

Sufrimiento en mí mismo, el cual no termina en otro

Animal grande asustado por la distancia y que espera un perdón sin forma

Hacer un regalo de mi desaparición

Reino de las hipótesis, formas complicadas del miedo

Castrado por una sola palabra orígenes

Presencia, paciencia del dolor, que es una madre

Immer ohne Frage



La cena en el jardín

Almorzarás colibríes
Dioses y hombres de Huarochirí

El diminuto colibrí es comestible, igual lo son
100 colibríes sobre una fuente y luego
Otros 100 brotando de un pastel, como un eructo de agua mineral.
Colibrí-encanto-confusión-velocidad en sus colores
De diminuta cola de pavorreal tan como los suyos.
Una anchoveta voladora. ¿Se me permite?

El menú: Involtini di colibrí.
Silencio aterrado de niños envueltos en torno a los colibríes.
Hummingbirds in the dark fibre
A la velocidad de la pérdida sentimental.

El colibrí evoca lo adorable-inasible. No hay forma de no saberlo
Cuando se desliza una lenta mirada por su lomo.
El colibrí da pasos de aire, como un caballito verde casi negro,
O un único guindón relleno de una sola aceituna.
La cena: un plato yucateca de colibríes ahogados en sopa de limón
& el famoso pastel victoriano de colibrí sans colibrí.

Servidos al final de la tarde entre grandes candelabros,
Brillan tendidos, en una secuencia de largos nudillos
De una mano con demasiados dedos cansados de apretar.
Ayer cuando volaban nadie los podía sujetar.
Ahora un agrio sabor a curvo pico de colibrí perfora mi lengua.
La experiencia no se ha justificado.

¿Voy a seguir comiendo lo sublime? El libro sagrado
Habla de un hombre devorado por mil colibríes
En un gozoso instante.
Un hombre-flor. Un jardín de platos dispuestos para el sacrificio humano.
La última visión es que por fin bajaron
A detener sus alas sobre mi pecho. Tanto los he esperado.



Mirko Lauer
Alcools
Paracaídas Editores, 2013.

jueves, agosto 14, 2014

Tres poemas de Raciel Quirino


el barco frente al que hicimos la promesa de pasar toda la tarde en el mar
avanza con un grupo de cumbia en cubierta
el mar es una bebida
inventada por el dueño de un hotel llamado Verano Beat
la tonada que recuerdas al quedarte de pie
inmóvil mientras sientes arena entre el elástico del traje de baño y la ingle

intento grabarme el sonido de la playa y el sonido de la avenida
que circunda la playa
al mismo tiempo
cuánta concentración se requiere para mirar
el desplazamiento de un buque de una punta a otra de la bahía
cuánta del muelle a la desaparición




nunca sonríe mi padre cuando me ve
a cuadro en la cámara de video

ahora descubro un alce miniatura en mi huevo kínder

ahora le quito las chispas de luz a una pelota de goma

mi padre llora en el baño

se moja la cara

le baja al retrete
sale con expresión tranquila




queridos padres de familia
Copperfield está sujeto por dos pares de cuerdas

hechas de múltiples hilos de kevlar
que permanecen invisibles
contra el fondo del escenario celeste

al final del sorprendente vuelo
la audiencia sospecha que
puede estar sujetado por alambres

no tenemos de qué preocuparnos




Raciel Quirino
Poemas inéditos cedidos por el autor para Nueva Provenza.

jueves, agosto 07, 2014

Llamado a algunos doctores


Dicen que no sabemos nada, que somos el atraso, que nos han de cambiar la cabeza por otra mejor.

Dicen que nuestro corazón tampoco conviene a los tiempos, que está lleno de temores, de lágrimas, como el de la calandria, como el de un toro grande al que se degüella, que por eso es impertinente.

Dicen que algunos doctores afirman eso de nosotros, doctores que se reproducen en nuestra misma tierra, que aquí engordan o que se vuelven amarillos.

Que estén hablando, pues: que estén cotorreando si eso les gusta.

¿De qué están hechos mis sesos? ¿De qué está hecha la carne de mi corazón?

Saca tu larga vista, tus mejores anteojos. Mira, si puedes.

Quinientas flores de papas distintas crecen en los balcones de los abismos que tus ojos no alcanzan, sobre la tierra en que la noche y el oro, la plata y el día se mezclan. Esas quinientas flores son mis sesos, mi carne.

¿Por qué se ha detenido un instante el sol, por qué ha desaparecido la sombra en todas partes, doctor?

Pon en marcha tu helicóptero y sube aquí, si puedes. Las plumas de los cóndores, de los pequeños pájaros se han convertido en arcoíris y alumbran.

Las cien flores de la quinua que sembré en las cumbres hierven al sol en colores, en flor se ha convertido la negra ala del cóndor uy de las aves pequeñas.

Es el mediodía; estoy junto a las montañas sagradas: la gran nieve con lampos amarillos, con manchas rojizas, lanza su luz a los cielos.

En esta fría tierra, siembro quinua de cien colores, de cien clases, de semilla poderosa. Los cien colores son también mi alma, mis infaltables ojos.

Yo, aleteando amor, sacaré de tus sesos las piedras idiotas que te han hundido. El sonido de los precipicios que nadie alcanza, la luz de la nieve rojiza, de espantado, brilla en las cumbres. El jugo feliz de los millares de yerba, de millares de raíces que piensan y saben, derramaré tu sangre, en la niña de tus ojos.

El latido de miradas de gusanos que guardan tierra y luz; el vocerío de los insectos voladores te los enseñaré hermano, haré que los entiendas. Las lágrimas de las aves que cantan, su pecho que acaricia igual que la aurora, haré que las sientas y las oigas.

Ninguna máquina difícil hizo lo que sé, lo que sufro, lo que gozar del mundo gozo. Sobre la tierra, desde la nieve que rompe los huesos hasta el fuego de las quebradas, delante del cielo, con su voluntad y con mis fuerzas hicimos todo eso.

No huyas de mí, doctor, acércate. Mírame bien, reconóceme. ¿Hasta cuándo he de esperarte? Acércate a mí; levántame hasta la cabina de tu helicóptero, yo te invitaré el licor de mil savias diferentes.

Curaré tu fatiga que a veces te nubla como bala de plomo, te recrearé con la luz de las cien flores de quinua, con la imagen de su danza al soplo de los vientos; con el pequeño corazón de la calandria en que se retrata el mundo, te refrescaré con el agua limpia que canta y que yo arranco de la pared de los abismos que templan con su sombra a nuestras criaturas.

¿Trabajaré siglos de años y meses para que alguien que no me conoce y a quien no conozco me corte la cabeza con una máquina pequeña?

No, hermanito mío. No ayudes a afilar esa máquina contra mí, acércate, deja que te conozca, mira detenidamente mi rostro, mis venas, el viento que va de mi tierra a la tuya es el mismo; el mismo viento que respiramos; la tierra en que tus máquinas, tus libros y tus flores cuentas, baja de la mía, mejorada, amansada.

Que afilen cuchillos, que hagan tronar zurriagos; que amasen barro para desfigurar nuestros rostros; que todo eso hagan.

No tememos a la muerte, durante siglos hemos ahogado a la muerte en nuestra sangre, la hemos hecho danzar en caminos conocidos y no conocidos.

Sabemos que pretenden desfigurar nuestros rostros con barro; mostrarnos así, desfigurados, ante nuestros hijos para que ellos nos maten.

O sabemos bien qué ha de suceder. Que camine la muerte hacia nosotros; que vengan esos hombres a quienes no conocemos. Los esperaremos en guardia, somos hijos del padre de todos los ríos, del padre de todas las montañas. ¿Es que ya no vale nada el mundo, hermanito doctor?

No contestes que no vale. Más grande que mi fuerza en miles de años aprendida, que los músculos de mi cuello en miles de meses, en miles de años fortalecidos, es la vida, la eterna vida mía, el mundo que no descansa, que crea sin fatiga; que pare y forma como el tiempo, sin fin, y sin principio.



José María Arguedas
Katatay
Instituto Nacional de Cultura, 1972.

lunes, julio 21, 2014

Un poema de Sergio Loo


Aquí
el agua de la playa es fría
aunque caucásicos turistas nadando para imitar
     a paradisiacas postales
Aquí     Barcelona o mi voz
conectada a mis ojos y mis ojos a mis manos o
el blanco de la página desde donde ensamblas mi voz
y me escuchas a partir de signos     hermana
     hermanita     el agua del mar
está helada (no la niñez de recoger
     conchitas rotas) (no la niñez exacta donde
     anclamos las razones para querernos)
Te hablo de la playa porque no puedo decirte lo
     que aquí está pasando
Te describo la playa con anagramas detallados
     para que entiendas lo que no te puedo
decir (estoy leyendo el Infierno
de la Divina Comedia en una edición barata) (los
     turistas
caucásicos forman anagramas que no logro
     traducir) (pasé
la mañana vomitando) (no he desempacado todavía) (al llegar saqué la cámara fotográfica y la reventé contra el piso) (no rescaté la memoria) (pisoteé la cámara hasta lograr los pedacitos de plástico) (descargué toda la ira exacta de niñez de conchitas de quedarme amarrado a la silla durante las tardes hasta que regresara del trabajo mi madre) (de mis problemas con el tiempo florece un resentimiento contra la fotografía) (o no regresar) (o no regresar jamás) (o quedarme aquí es ningún lado) (o jamás volverlo a mencionar para que el pasado una vil mentira) (desanclar desmitificar el afecto) (aniquilar a la gente que quedó atrás) (cerrar las ventanas y quedarme dentro) (no decir los nombres de los muertos) (cerrar los ojos hasta olvidar cada nombre) (borrar mi nombre escrito en la playa de nuestra niñez ahora toda tuya) (las fotos de paisajes me conducen a experiencias ajenas / reconfortantes / de plástico) (decir de mi pasado un nuevo plástico) (decir de mí una playa artificial --llena de bosques de bondad-- y ejecutarla) (fui feliz) (destruí la cámara como a la amenaza de un futuro álbum fotográfico) (no más recuerdos) (decir fui feliz y sonreír como una playa recién inventada) (abolir la construcción de un nuevo pasado) (enterrar nuestra niñez de conchas rotas destrozadas para siempre junto al cadáver de nuestro padre) (tuve que hacerlo) (enmarcada la foto de mi padre en un muro al que no pienso volver) (romper el marco o llegar aquí) (no regresar)

Hermanita
pienso mucho en nosotros



Sergio Loo
Postales desde mi cabeza
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2014.

lunes, julio 07, 2014

Tres poemas de Rafael-José Díaz


La lluvia, ayer

Un sueño de luz, la lluvia, ayer,
tocó los nidos nuevos
que aún guardaba la noche.

El alborozo
de los picos, los ojos dislocados
que bebían las gotas,
el temblor de las alas que se abrían
no ya para volar, no ya en la fiesta
del alimento cotidiano:

alas abiertas para el agua
que llegaba de un sueño
hasta los nidos nuevos, ayer, antes del alba.



Escena

Sentados en el borde
de la piscina junto al mar: dos cuerpos.
Uno moreno, el otro rubio.
Hablan, sonríen, a veces se tocan,
pero con disimulo. Mueven
sus piernas en el agua. Entonces se levantan,
se zambullen, bracean hasta
llegar al otro extremo,
salen, bordean la piscina
hasta que alcanzan la baranda
frente al mar, continúan
hablando, a veces
una mano se apoya sobre un hombro,
pero con disimulo. Luego
regresan a la hamaca
donde tienen sus bolsos, sacan
las toallas, se secan, el moreno
enciende un cigarrillo, hablan,
sonríen, se contemplan
con deleite los cuerpos
y alguna vez se tocan, pero
con disimulo.



El árbol blanco

Aún no he encontrado, madre,
el árbol que te salve de la muerte.

Recorrí esta mañana, hasta extraviarme,
los senderos suspendidos
del jardín botánico, vi,
para que tú los vieras con mis ojos,
árboles de copas altísimas,
flores exóticas que me miraban,
extrañadas, desde la tierra
de su herida, de su destierro,
hojas que arrastraban mis pies
silenciosos, alzados lentamente
y con esfuerzo, como si caminaran
por un sueño vacío.
Y no vi, madre, el árbol que buscaba,
el árbol vivo, luminoso,
el árbol que ha de tender sus ramas
para que no te toque la muerte.

Y como no lo hallé,
como no me deslumbraron
su cuerpo vivo, su presencia,
ahora estas palabras me traen
tu infancia, y eres una niña
que corre infatigable, por el parque
de su ciudad natal,
y llama a sus amigas, y alza ramas
y cañas, y ve siempre a su madre
asomada a la ventana que da al parque,
sonriendo, esperando que su hija regrese
para que la casa esté llena.

Y ahora eres tú esa madre que espera
y tu hijo está mucho más lejos, buscando
un árbol que te salve de la muerte.
Como no lo halla,
ha encendido un poco de incienso,
ha abierto un cuaderno
y ha empezado a escribir, en la noche.
Y ahora que está llegando ya al final
de su ciego camino, de repente,
sobre el cuaderno, ha caído una tromba
de ceniza que ha manchado de blanco
las figuras de tinta.
Enseguida he soplado, y se ha formado
un árbol aéreo, de blancas
cenizas, y sus ramas
han alzado estas palabras, madre,
para que nunca te toque la muerte.

(Madrid, otoño de 1994)



Rafael-José Díaz
La crepitación. Poesía reunida (1991-2006)
La Garúa Libros, 2012.