martes, abril 12, 2022

Siete prosas de Hugo Gola

Todo verdadero poema es una composición que contiene, preserva y transmite la energía que le dio origen, sin permitir que ésta se derrame, se destruya o se pierda. Mientras se lo escribe, el poema va evolucionando, desplegándose, con el fin de cumplir esa finalidad, incierta pero inevitable. Al desarrollarse el poema, configura su propia forma, una forma que no existía antes de la escritura sino que es engendrada por el juego de la mente, el lenguaje y el silencio.


*

Wallace Stevens dice: "Un poema no precisa tener un significado y, como la mayoría de las formas de la Naturaleza, muchas veces carece de él".

Que el poema no tenga un significado preciso, o que no pueda reducirse a una significación conceptual, o que no pueda reducirse a una significación conceptual, no quiere decir que carezca de sentido. El poema transporta un peso, "un aura sensorial", una flexibilidad rítmica, sonora, capaz de producir en el lector un vivo placer. No hay que olvidar que la palabra en el poema tiene otro modo de comportarse, de respirar, de sugerir. En el poema la palabra es un material viviente, es porosa, grávida, subrepticia.


*

Cada vez me atrae más la idea de la poesía como un "no decir". No la adhesión que suele producir la palabra que enumera, o cuenta, sino aquella revelación que la palabra aislada, cargada de silencio puede originar. La palabra sumida, hundida, inmóvil como un animal estático, que sólo por la respiración sabemos que está vivo. Una palabra que se niega a seguir la ruta prefijada de la comunicación para llevarnos a convivir con la oscuridad y el misterio. La palabra poética tiene ese rostro, que difiere radicalmente de cualquier otro. Los que más me entusiasman son aquellos poetas que tienden al silencio. Un simple garabato sobre la página blanca esboza un gesto, es una incisión reveladora, un trato zen, que todo lo sugiere o que todo lo expresa con el silencio.


*

El poeta brasileño Décio Pignatari, al referirse al poema de Mallarmé L'après midi d'un fauna, señala que existen tres versiones del mismo. Las dos primeras, destinadas al teatro, fueron finalmente rechazadas, y la última, publicada en 1876, que es la versión definitiva del poema, se publicó en un tiraje de 200 ejemplares. Pero Décio señala un hecho que me interesa destacar: ante cada rechazo, dice, Mallarmé responde con una radicalización del poema. Podríamos deducir que opta siempre por el camino opuesto al que habría seguido alguien excesivamente atento al juicio de los otros. Se hace evidente que Mallarmé buscaba, más que la aprobación del lector, la perfección. Hay escritores que, ante el rechazo de la crítica o del público, optan por diluir sus textos con miras a obtener asentimiento. Mallarmé hizo lo contrario: lo radicalizó aún más. Ciertamente no perseguía la aprobación de los lectores. La consecuencia fue la previsible. Todavía diez años después de publicado el poema, en su versión definitiva, cuenta Décio, existían ejemplares de aquella edición inicial. Sin embargo, el poeta no se inmutó por esta indiferencia. Ante una pregunta que le formulara un lector, contestó: "Usted encontrará L'après midi en lo del editor León Vanier, que todavía conserva dos o tres ejemplares para los amigos desconocidos. Como usted pertenece a ellos, le indico ese escondrijo". Indiferente, como digo, al juicio del público, Mallarmé se concentró en su propia búsqueda, cada vez más compleja, y por lo tanto menos accesible, para ser fiel, en cambio, a "una conciencia definitiva de escritura".


*

Hay poetas que escriben sobre poesía y, en lugar de aproximarnos a ella, nos alejan. Se refieren a la poesía como algo que nada tiene que ver con la propia experiencia, utilizando un lenguaje más cercano al de la crítica que al del poema. Pero hay otros que iluminan con sus textos y nunca nos alejan de la intimidad de la poesía. Son ejemplos de ello Valéry, Pavese, Williams, Wallace Stevens, Westphalen, Pound, Bayley, Creeley, Denise Levertov, etcétera. Sus reflexiones son tan imprescindibles como sus poemas.


*

Lo difícil es aguardar pacientemente la llegada de ese momento que permita trabajar. Brancusi lo sabía muy bien: "Lo difícil no es trabajar. Lo difícil es lograr el estado que permita hacerlo". Y no es porque demande un esfuerzo desmesurado para alcanzarlo, sino porque nada se puede hacer, de manera consciente, para que ese momento llegue. Empeñar la voluntad para obtenerlo puede producir un efecto contrario al deseado y dificultar más aún su llegada. Quizá el abandono, el vacío, el olvido, la distracción hagan más por su aparición que cualquier intencionalidad dirigida.


*

Por lo general, sobre todo los poetas líricos, no escriben libros de poemas. Escriben poemas. El libro es un producto posterior que resulta de reunir un grupo de poemas. Cuando el poeta siente el deseo de escribir, un intenso deseo de hacerlo, va al encuentro de las palabras, intenta capturarlas y someterlas a ese deseo, para construir con ellas un objeto verbal que transporte a la vez la carga afectiva, de donde el deseo proviene, y la objetividad que también se requiere en esa construcción con el lenguaje. Es decir, todos los elementos con los que se logra crear, a veces, una forma viviente. Por lo menos, ello sucede en el poema lírico. El libro, como digo, constituye una unidad posterior que agrega otro significado. Allí se articulan todos aquellos momentos particulares que dieron origen a los poemas. Sin éstos -sin la sucesión de poemas- no hay libro, y es posible, también, que la totalidad del libro sea algo diferente a la suma de los poemas que lo integran.




Hugo Gola
Prosas
Alción, 2007.

viernes, abril 01, 2022

Cinco poemas de Shuntarō Tanikawa

Tarea

cerré los ojos
y vi a Dios

los abrí un poco
y no pude ver a Dios

de abrirlos por completo
¿podrás ver a Dios o no?
ésa es la tarea





Crecimiento

tres años de edad
para mí no hubo pasado

cinco años de edad
mi pasado se detuvo

siete años de edad
mi pasado llegó hasta el moño de un peinado samurái

once años de edad
mi pasado llegó hasta los dinosaurios

catorce años de edad
mi pasado los libros de texto

dieciséis años de edad
con cautela me asomo a la infinitud del pasado

dieciocho años de edad
no sé lo que es el tiempo





Museo de Historia Natural

una hacha de piedra y otras más
sigilan tras el vidrio

cuántas veces van y vienen las constelaciones
muchos de nosotros desapareceremos
muchos surgimos

y así
cuántas veces nos parece que chocarán los cometas
y se rompen platos y cosas
avanzan perros esquimales sobre la Antártida
se construyen grandes tumbas en oriente y occidente
libros de poesía se dedican una y otra vez
recién
se dividieron los átomos
la hija de un presidente es cantante
y ese tipo de cosas
han sucedido desde entonces

una hacha de piedra y otras más
sigilan enérgicas tras el vidrio





Desde una cabaña en el altiplano

en el mundo
se fabrican tantas nubes oscuras
y debemos seguir corriendo

pero vine al altiplano
la recepción de señal decreció lentamente
¿acaso es importante correr ahora?
sostuve una remota disputa
con la joven Tierra que parece una pradera

vine al altiplano
y es una pena ausentarme del mundo
pero cada día respiro
a través de mi piel
montañas más cálidas

(una breve disertación sobre lo eterno
disperso entre cardos y azucenas
el sol desciende)





Nerón - Para un perrito muy amado

Nerón
viene el verano otra vez
tu lengua
tus ojos
tu silueta en la siesta al mediodía
reviven nítidos frente a mí

conociste el verano sólo dos veces
yo dieciocho
ahora recuerdo veranos míos y no-míos
el verano de Maison-Laffitte
el verano de Yodo
el verano del Puente de Williamsburg
el verano de Oran
y pienso
¿cuántos veranos habrá conocido el ser humano?

Nerón
viene el verano otra vez
pero no aquel contigo
sino otro
completamente diferente

viene el verano nuevo
y experiencias por conocer
lo bello       lo difícil
lo inspirador       lo triste
¿qué asuntos serán?
¿por qué motivos?
¿qué diablos se supone que debo hacer?

Nerón
has muerto
te has ido a un lugar lejano que nadie conoce
tu ladrido
tu pelaje
tu carácter
reviven nítidos frente a mí

Nerón
pronto viene el verano otra vez
no queda más que seguir andando
encontrarme con el verano que comienza
para las nuevas experiencias
para poder responder yo mismo a todas mis preguntas





Shuntarō Tanikawa
Dos mil millones de años luz de soledad
Traducción, introducción y notas: Cristina Rascón
Revisión de la traducción: Kasuko Nagao
Universidad Autónoma Metropolitana, 2014.

martes, marzo 01, 2022

Siete poemas de Daisy Zamora


Divisar la muerte

Cuando finalmente mi tía abuela
en penosa ascensión al Mirador de Catarina
logró contemplar la laguna de Apoyo
--inmenso y límpido iris bajo el domo del cielo--
sus ojos estaban llorosos detrás de los gruesos lentes.

Se quedó silenciosa un momento, y después preguntó:
¿La muerte será como este cielo azul, combo, infinito?





Aguacero

Desde una ventana hermética de oficina
contemplo el aguacero.
Sobre el cinc herrumbroso
ruedan flores amarillas
de alguna acacia que se sacude al viento.

Como pez en pecera
diviso con envidia a la chavala que fui
empapada y feliz, saltando
lodazales y desoyendo llamados
para que después
       la alcahueta tía abuela
a escondidas del abuelo
me secara la cabellera,
me cambiara la ropa,
me limpiara de lodo los zapatos.
Y arrebujada en colchas
tibias como el cariño,
                     me dormía.

¡Un viejo aguacero que logra mojarme
                                 sólo por dentro,
está golpeando el cinc,
y ya colma canales y bajantes
y el lecho de la memoria!





La masajista

Ella envidia a sus clientas:
hermosas y esbeltas
o irremediablemente gordas y decadentes
--la flaccidez preludiando el inminente derrumbe/
la herrumbre de la vejez--
pero las imagina amadas y satisfechas,
halagadas por hombres que gozan
de esos cuerpos tan cuidados,
mientras ella suda amasándolas,
estirándoles las carnes
palmeando glúteos, empujando
con sus nudillos muslos y caderas,
sobando espaldas, acariciando manos y pies
con furia contenida.





Fugaz

Fugaz
como el hilo de luz
           que al cruzar la noche
                       traza una estrella

pasó mi vida.





Otro tiempo

Regresamos al lugar donde fuimos felices
acompañados de nuevos amigos.
Sentados uno frente al otro
tu mano ya no busca mi mano bajo la mesa.

A la sombra
están vacías las mesas que antes ocupábamos.
El mediodía blanquea los icacos en las más altas ramas,
las guayabas verdean entre las hojas verdes.

Hay cordialidad entre nosotros,
parecemos dos viejos amigos.
Con ternura, preñada de tristeza
miro las mesas y las sillas, muertas y solas.





Sexto cumpleaños

A Jorge Dionisio

Cuando cruzaste el umbral
de tus seis años
llegaron a buscarte:
          un zorrillo y un mago
          dos conejos bandidos,
          un puercoespín, un dragón
          y varios dinosaurios.

En su afán por aplazar la despedida
querían entregarte:
          una pócima
          un tesoro
          una flor mágica.

Pero el intento fue inútil.
Ya no era posible retenerte.

Ansioso por crecer, saliste hacia la vida
y ellos no pudieron darte alcance.

Y lloran, indefensos, porque pronto sabrás
que nunca hubo tal mago,
ni puercoespín, ni conejos, ni dragón;
que sólo eran guijarros, bolitas de colores, caracoles
conchas del mar, botones viejos.





Y maldije la luna (septiembre de 1978)

Hubo una especie de tregua: no se oían disparos.
Empezamos de nuevo a gritar nuestros números
y nos fuimos reuniendo en un terreno pequeño y
quebrado. Creímos ser los únicos sobrevivientes
y deliberamos que íbamos a hacer: lo único posible
era buscar cómo unirnos a las escuadras de San Judas.

Intentamos irnos por unos montes atrás; el camino
era muy inclinado y dificultoso. Nos acercamos
a unas viviendas, pero unos perros nos olfateaban
como a un kilómetro de distancia, y cada vez que
queríamos movernos se ponían como locos.

Tuvimos que quedarnos quietos toda la noche.
Había una luna bellísima, y por primera vez
maldije la luna.





Daisy Zamora
La violenta espuma
Visor, 2017.

lunes, febrero 21, 2022

Cinco poemas de Yehuda Amijái

No sé si la historia retorna

No sé si la historia retorne,
pero sé que tú -no.

Recuerdo que la ciudad se dividía,
no entre judíos y árabes solamente,
sino también entre tú y yo,
cuando estábamos en ella.

De los peligros nos hicimos un nido,
y de la guerra mortal un hogar,
cual esquimales
que se construyen un refugio abrasador,
con el hielo polar que mata.

La ciudad otra vez se unificó,
pero no estábamos más juntos en ella.

Ahora ya sé
que la historia no retorna,
como siempre supe que tú -tampoco.





Dios está lleno de piedad

Dios está lleno de piedad,
si lleno no estuviera Dios todo de piedad
habría piedad en el mundo y no sólo en Él.
Yo, que junté flores en la montaña
y reparé en todos los valles,
yo, que traje de las colinas cadáveres,
sé contar que el mundo está vacío de piedad.

Yo, que fui rey de la sal junto al mar,
que estuve parado indeciso junto a mi ventana,
que conté los pasos de los ángeles,
que mi corazón levantó pesas de dolor
en las terribles competencias.
Yo, que sólo uso una pequeña parte
de las palabras que hay en el diccionario.

Yo, que debo descifrar enigmas a pesar mío,
sé que si lleno no estuviera Dios todo de piedad
habría piedad en el mundo
y no sólo en Él.





Y no digas que serás como fuiste

Fuimos felices juntos
como quienes aparecen en un cartel anunciando algo
que no será de ellos jamás.
Y en las señales de las calles fuimos direcciones
y nombres de lugares y muchos números,
y no fuimos un solo corazón latiendo en rojo.


Y no digas que sea lo que sea,
y no digas que lo que fue no fue,
créele a los sueños, créele a las casas abandonadas,
créele a las grutas, escucha su magnífico trayecto,
créele a la cera sobre la mesa
que fue una vela, que fue cera de un panal,
y no digas que serás como fuiste. Y no olvides
que también un oscuro naranjal da flores blancas,
y no me olvides.





Poema-mentira en las vísperas de Shabat

En las vísperas de Shabat, al atardecer de un día de verano,
cuando subían olores a comida y rezos desde todas las casas
y el voto de las alas de los ángeles estaba en el aire,
comencé, en mi niñez, a mentirle a mi padre:
"fui a otra sinagoga".

No sé si me creía o no,
pero el sabor de la mentira era bueno y dulce en mi boca.
Y en todas las casas, a la noche,
se elevaban cánticos de Shabat con mentiras,
para deleitarse con delicias,
y en todas las casas, a la noche,
morían ángeles de Shabat como moscas en la lámpara,
y los amantes ponían boca sobre boca
y se inflaban uno al otro hasta que revoloteaban en lo alto
o estallaban.

Y desde entonces la mentira es buena y dulce en mi boca,
y desde entonces voy siempre a otra sinagoga.
Y mi padre me devolvió una mentira al morir:
"me fui a otra vida".





Spoleto, encuentro de poetas

Mi nombre y el del hotel donde me alojo, entre los restos de la noche.
Una charla en una casa antigua. Un amor abierto en horarios fijos
como en las funerarias, sólo para una exposición temporal.
Domesticados animales salvajes timbran cada hora.
Y como en una fiesta de cumpleaños infantil,
aquí estamos cada año para apagar con un soplido las velitas
en derredor. Incluso las que son en memoria de algo. Una charla
en el puente. Su cabeza es alargada y la mía redonda.
Canciones de cuna sin niños y sin sueño, efusivos
poemas patrióticos sobre tierras inexistentes.
Los poetas son como un congreso de magos:
cada uno haciendo un número de magia con su único truco.

Y cada uno despliega el gran mapa de los lugares de su dolor
y el de las fronteras de su felicidad y el de los amores que se borraron.
Uno llega y enseña la fotografía de su pequeña hija
a la que abandonó. Una charla en el puente. ¿Qué están queriendo decir
estos cipreses? El puente atraviesa
por encima de la ruidosa callejuela, de una casa tranquila
hasta un jardín también sereno. No siempre hubo quietud
entre estos árboles ni proyectaron esa paz
cuando estalló la guerra. "El boleto de ida y vuelta
más barato, con mucha ilusión". Para el próximo año,
aunque no es seguro. Una charla en el puente:
"Oí hablar de un judío que regresó a Praga
cuando la guerra terminó, y encontró su nombre grabado
en una lápida del antiguo cementerio de la comunidad".





Yehuda Amijái
Mira, tuvimos más que la vida. Nuevos poemas escogidos
Selección, traducción del hebreo y prólogo: Claudia Kerik
Elefanta Editorial, 2019.

lunes, febrero 14, 2022

Dos poemas de Mariela Dreyfus


Matar a una mosca

¿De dónde habrá venido, me pregunto, con su mínimo estar
con esa vida que de acuerdo a Gabriel (a sus manuales)
dura apenas un día o a lo sumo, una semana entera así girando,
sobrevolando ciega (o casi ciega) entre lo sucio, el humo,
ciertos trastos?

La miro y la maldigo: imposible cazarla a la volada.
Por ahora ella gana mientras pico cebollas y
tomates (jitomates) y sonríe tal vez ante la chance
del tiempo generoso que le otorgo de puro desidiosa
o es quizás mi mala puntería que la tiene rondándome
elástica y hedionda.

Martín que es avispado sugiere usar spray (santo remedio)
pero no tengo spray y no consigo entrar en lo moderno de
las cosas, la dinámica handy, todo listo, ready-made la comida,
el traje, el modo de matar a la mosca embelesada.




Cómic

A Patti Smith

Ese flaquito que viene caminando
al otro lado de la vereda
y lleva 1/4 de pollo en una de las manos
va al mercado / no trabaja / quiere ser pintor
y se para de golpe y me dice: hola, chiquilla
y además que en su casa hay un poco de yerba.

Este flaquito tiene sus paredes del segundo piso
llenas de árboles que ha pintado con crayolas
y en el rincón dos desnudos:
mujer de espaldas / mujer de perfil
y es difícil para él conseguir una mujer.

Y hace diez o doce años que este César
da vueltas y vueltas alrededor del barrio
atrapado entre su onda de volar o ser economista
y en sus cassettes resplandecen los Sex Pistols
y el brillo de los muslos plomos / vellos pardos
de la que está en el cuadro
es tan cierto como esta desnudez.

Píntame un cuadro, anda, píntame algo
capaz de detenerme envuelta en unos colores toscos
con mis pelos negros y esta risa y estos ojos
fumando intermitentemente en el cuarto del segundo piso
antes que la yerbita baje o la neurosis lo descomponga todo:
el tocatintas / la tv / o tu extraña potencia
encerrada en el maletín que ahora cierras
porque es la una y te esperan para hablar de negocios
ya no hay tiempo, ya vas por los treinta años y creo
parecerme a la del cuadro que tendrías que pintar.




Mariela Dreyfus
Arúspice rascacielos. Poesía selecta
Peisa, 2021.


lunes, febrero 07, 2022

Dos poemas de Cecilia Pavón

How It Feels

No sé por qué la gente odia la televisión
a mí me encanta la vida de los famosos
se divorcian y pelean para seguir adelante
quieren tener una vida verdadera
quieren amar y tener hijos
y además quieren darle todo a su público.
Toda esa gente intelectual que los critica jamás ha tenido un "fan"
y no tiene idea de lo que se siente ser admirado y querido.
La televisión me alegra la noche cuando estoy cansada de trabajar
y le alegra la vida a mi tía que vive sola y no tiene hijos.




Poema para un traje de baño

Camino por Once el primer día caluroso de la primavera
Pienso que el azar me va a llevar hasta mi próximo
Traje de baño.
En alguna tienda pequeña y oscura de este enjambre de locales color arena
Mi próxima bikini tiene que estar esperándome
Será con flores a rayas con lunares de colores blanca negra...
Lo mismo da, solo importa que al comprarla yo me sienta segura
De que es hermosa.
Muchos dirán que la belleza no puede rebajarse a una cosa
Pero he estado caminando durante horas por la parte más fea de la ciudad, dando vueltas narcotizada por el ruido y el sol,
Y no tengo la culpa por sentir que mi salvación está en una bikini que usaré para nadar.
Bueno, tal vez la belleza no esté en la bikini sino en todas las fantasías que mi mente construye alrededor de ella: días en quintas con amigos que no tengo... caminatas por la playa con un esposo imaginario... tardes en la pileta de un hotel cinco estrellas que jamás podré pagar...
En realidad lo que quiero decir, quizás sin darme cuenta, es que la gente pobre y solitaria como yo ama demasiado los objetos.
Sobre todo los objetos baratos
No sé, ¿o son los ricos los que aman los objetos?
O tal vez la bikini simplemente sea hermosa porque tiene colores
Y recuerda a una flor o a una obra de arte




Cecilia Pavón
La crítica de arte
Juan Malasuerte, 2016.

viernes, enero 21, 2022

Emily Dickinson

Nací el mismo día que Emily Dickinson
casi dos siglos después
y las cosas han cambiado un poco
desde entonces

no tuve
su entereza ante el dolor
ni su oído sutil para las revelaciones

vivo en un edificio alto
donde no llegan los pájaros
sólo un ruido de sirenas
que no canta

es una ciudad inmensa
aquí todos somos Nadie
pero no hemos aprendido
a guardar el secreto:

al caminar regamos
nuestra nada en las esquinas

Nací con la piel oscura
en un país del trópico
y vine a buscarla a este estruendo
tan lejano de su voz
que se enredaba en las praderas

la imagino callando en los ladrillos
veo sus manuscritos de letras apretadas

como ramas de tinta negra
que se quiebran
en cualquier envoltura
en la lista de mercado
y se enlazan otra vez
para inventar el mundo

Nací un diez de diciembre como ella
y no traje ese silencio

sin embargo

gracias al conjuro
de repetir sus versos
mientras cambian los semáforos

estoy a flote

todavía



María Gómez Lara
Contratono
Visor, 2015.

viernes, enero 14, 2022

Los Héroes (fragmento)


tengo a mi alrededor a miles de personas que no escriben un poema
si me muevo sigue habiendo a mi alrededor miles de personas que no
     escriben un poema
a dondequiera que vaya hay a mi alrededor miles de personas que no
     escriben un poema
esas personas tampoco leen un poema
no lo leerán
probablemente tampoco lo leerán
yo escribo sin embargo ese poema que sin embargo esas personas
     escribirían o leerían improbablemente
estoy escribiendo ese poema que miles de personas a mi alrededor a
     donde quiera que vaya muy improbablemente leerían o escribirían
nadie lo sabe pero
                            (las personas tampoco lo saben)
éste es su poema
                            éste (es
decir)
         éste?




cómo podría ser éste el poema que miles de personas a mi alrededor no
     pudieran escribir o ni siquiera leer y que sin embargo sería suyo?
cómo podría ser que todas esas personas ignoraran la existencia la falta
     de este poema que no pudieran leer o escribir y que sin embargo sería
     suyo es
decir hecho para
ellas en su representación nombre o lo que sea que se diga para que queden
ahí?
de verdad que son miles las personas que ignoran o ignorarían este poema
       que sin embargo habría de concernirles miles
de personas a cada momento a mi alrededor y en cuanto más me mueva más
             miles serán
                               multiplicados por
por todas partes
                         cómo puede ser?




y sin embargo alguien alguna de esas miles de personas podría estar en
     este momento escribiendo un
poema el poema de esas miles de personas algo casi igual de hecho a lo
     que estoy haciendo tomando en cuenta a esas miles de
miles de personas es
decir alguien podría estar en este momento escribiendo sin que yo lo
     sepa (o sabiéndolo) el poema que les corresponde a esas miles de
algo así como un
                            competidor
no importa
                   no existe
seré yo?




efectivamente hay personas no una sino muchas que en este momento o
     en momentos pasados o futuros están escribiendo
poemas los poemas unos
poemas pero
yo sé que esos poemas no están sosteniendo a los miles que en este
     momento y sin saber exactamente por dónde pero por todas partes
     me rodean
es decir ellos (los competidores) simplemente escriben es decir
escriben sin
saber que hay esos miles de
miles
que me están rodeando nos están rodeando y sin saberlo están
pidiendo
no lo saben no lo podrían saber van
desapercibidos como los miles no lo saben creen
que están escribiendo un poema no
lo están escribiendo no lo están escribiendo es
                                   (y la demanda?)
decir es sólo un poema
                                   (un poema es sólo un poema)
(este no es un poema)
                                   (por fin)






Juan Alcántara
Los héroes
Filodecaballos, 2001.

viernes, enero 07, 2022

Ocho poemas de Elisa Ramírez Castañeda


La mariposa busca
la luz
tras mi ventana.
Mi insomnio
se incorpora
a cerrar
el falso goteo
de una llave.






Jesús María

El río crecido es todas las aguas.
Bandea, horada las piedras.
El sol enjarra las orillas.
No es la cañada,
ni la ladera (verde tierno
de huizaches repetidos),
ni las rocas redondeadas:
sólo agua lodosa que corre,
remansos, remolinos,
espuma y olas leves,
madera quebrada en las vertientes.
El río se angosta y apresura;
a lo lejos la playa se alarga
con vuelo de patos
y un zumbido de chicharras
quebrando el aire
de la tarde.






Santa Cruz en El Quemado (fragmentos)


Camaleones

Cautelosa, con una mano a cada lado
de su miedo, lo atrapo.
Su coraza lajeada
de espiguilla, de guerrero,
se eriza. Le soplo, voltea la cabeza.
Al acercarlo a mi oído
se agita a contraescama.
Destapo la prisión, salta,
corre entre las piedras pálidas.
Al seguir la carrera de un segundo
mis ojos encuentran un peyote
tras la huida.






En el hueco
escurren las velas.
El aire las ladea y las apaga
ponemos pastos entre ellas
y se prestan fuego,
alumbran en un breve triángulo.
Sobre la tierra, la cera arde,
vibra en flujos azules y rojizos.
--Déjalas morir.
Un vidrio color ámbar
refleja los rezos que se extinguen.
Mis ojos chisporrotean.
Mi garganta escucha.






Tecito de yerba de San Nicolás,
calostros de cabra,
frijoles que dejan polvo y paja entre mis palmas.
--Para ser su mujer, todo está en serlo--
aconseja la doña que rige
sobre un hato de cabras
y media docena de hijos en ayunas.






Regresar siempre es más corto.
Nos esperan los gritos
impacientes de los niños.
--Tanta yerba del conejo recogimos
que criamos una chiva,
que tuvo un chivato,
que tenía tanta leche,
que se cuajó en un queso.

Lo partimos ante ojos rasgados
y bocas que tapan con la mano
la risa y la incredulidad.






Hay cera de Campeche con chaquiras.
En la piedra, dulces,
una vela simulada
(ahueco las manos para proteger su flama).
Palmas tiernas
coronando los botones. El viento
arrastra la sal y las plegarias.
Una lagartija cruza y descruza nuestra ofrenda.
Comienza a llover.






Nos despeñamos ladera abajo.
El miedo azota el parabrisas,
la niebla nos emborrona.
Basta llegar a la gasolinería
para recuperar el gozo.
Matehuala / San Luis / Querétaro.
Aquí, un incendio nos saluda:
del otro lado de la carretera
en el espejo de un jagüey
el sol despeina con desparpajo
su cabellera colorada.






Elisa Ramírez Castañeda
Una pasión me domina
Ediciones Toledo, 1989.




domingo, noviembre 14, 2021

Cinco poemas de Björn Kuhligk


Cuando toma la deuda la forma
del insomnio, la culpa cual tortuga se acerca,
y te entrega la cuenta
no tienes más que un poema
de talla XXL, un exceso, un artículo de lujo
y el sol, una naranja estridente
un ojo inflamado, despunta
sobre el mar, el agua despliega
repliega, pule y redondea la piedra
entre botes patrulla y colinas
he abandonado el intento
de buscar la belleza

y el aire, qué tiene el aire
tiene la fragancia de los Souks
la frescura del agua
el aserrar de las cigarras
el aire carga con las garzas, las gaviotas
con el helicóptero que por las noches
con un ojo de luz
patrulla la frontera







Palmeras y rejas
escándalo de aves y aires acondicionados
agaves con atuendo compuesto por basura
arbustos cortados para parecer cubos
una palma tras otra palma
reflector contra reflector
no me como esta sopa de poesía de la naturaleza
esta sopa de poesía de la naturaleza no me como
a la postmodernidad, si llega uno
a pensarlo, esto le parece interesante

un árbol que gorjea
una formación de grullas
la melancolía de las gaviotas
dos lagartijas sobre el capó de un jeep
los gatos raquíticos ahí donde se apila la basura
los perros con su correa
ni siquiera un caballo en Melilla
algo aquí no cuadra, le digo a un lugareño







Veo la piscina del hotel
cubierta por una lona color azul
los tenis piratas, camisas piratas de campeones mundiales
y los mayores, que se inclinan hacia el mar
a treinta grados Celsius temperatura del aire
y un sol que brama, con la frente
con el gesto de suficiencia centroeuropea en la frente
a la sombra de un edificio de estilo modernista
el viejo sol, la vieja luna, la vieja posesión
estrellas, ¿están ustedes a la altura suficiente?

4.3 millones de kilómetros cúbicos de oscuridad
con un contenido de sal de 3.5 por ciento
y las aves silban algo
dónde te quedaste dormido
hacia dónde te encaminabas
el agua que no duerme
junto a los muros de la fortaleza
el agua palmotea, lava
la costa sin descanso







Luego del día en el que treinta saltaron la reja
luego de la noche, en que los campamentos
fueron incendiados y hasta el baño
apestaba a basura quemada, la línea
circula entre aquellos, que están en guerra
y aquellos que la contemplan, qué has
abandonado, hacia dónde marchaste

luego del día en el que treinta saltaron la reja
viajo en avión en un domingo de sosiego
a las 12 del día con treinta a cincuenta metros de altura
a una velocidad crucero
que se costeó con mi pago, sobre el campo de golf
la barraca de esperanza, el sol ametralla

el final de África, el confín de África
las garzas con su cerebro de garzas
los simios con su cerebro de simios
no sabemos nada, somos los vivos
somos la minoría, el final de África está ahí
donde el inicio de Europa, allá afuera
sobre el agua, al alcance de la vista







Taberna de pueblo

El parque eólico en la bruma del mediodía
un campo de girasoles que se resecan
la curva a la izquierda, el árbol, del que penden
con clavos dos cruces, atrás la gasolinera, la taberna de pueblo
tres hombres contemplando bebidas espirituosas
a alguien se le ocurre algo que ayer ya se le había ocurrido
el cruce de la vía, del que mañana y tarde
suben bajan las garitas, la tienda de materiales, el campo de maíz







Björn Kuhligk
El poema cruza un cuerpo y no saluda
Prólogo y versiones: Daniel Bencomo
Ediciones de Medianoche, 2021.

martes, octubre 05, 2021

Cinco poemas de Mario Montalbetti

Trilce para ciegos

Las bancas enceradas del Museo eran incómodas.
Estaban colocadas frente a las paredes de una exhibición

temporal. La mujer se sentó a mi lado.

Me preguntó cuál era mi cuadro favorito.
Detesto esas preguntas. Craterizados, le dije.

Delante de nosotros un curador explicaba
Testar a un grupo de turistas coreanos.

La mujer esperó a que yo le preguntara por el suyo.
Todaviiza, dijo. Muy bien. El curador
se llevó a los coreanos a otra sala y quedamos
solos. Pero no había forma de continuar.

Compró dos postales (Todaviiza y Toroso)
en la tienda del Museo. La cafetería estaba abierta
pero la máquina de expresos no funcionaba.

No hay conversación posible. Ella lo intentó,
pero dijo que debía terminar un informe esa noche.

Eso era exactamente todaviiza. Había que irse.

Cada uno nos levantamos al mismo tiempo y cada uno
nos alejamos del otro por el mismo camino;

porque yo soy ella.

Delante de nosotros un coreano rezagado susurró Islas.

Eso era lo que más se acercaba a un atardecer
sin espectador. Arrojé las dos postales al tacho.





La teoría del poema de Platón

para Olvido García

Platón finge ser filósofo,

ser político, ser matemático,
ser educador de los jóvenes de la polis.

Y para fingir mejor se llena de gestos vulgares:
habla mal de los poetas,
los expulsa de la ciudad,
les exige saber geometría,
dice que mienten,

¡dice que mienten!
aquél que escribió
(Rep. 398d) que el lenguaje
del poema no difiere en nada
del lenguaje que no es del poema.

Claro que los poetas mienten.

Eso no es novedad.
También mienten los médicos
y los obispos y las cocineras.
Lo que es novedad
es que los poetas mienten
pero los poemas no.

Platón tiene una teoría del poema.
Ningún poeta tiene una teoría del poema.

Esa es la teoría del poema de Platón.





After Chernobyl (Parábola)

Mi primer trabajo en el IMARPE
fue medir la radioactividad de las corvinas (cilus gilberti)
después de la explosión en Chernobyl.

Con los vientos y las lluvias

las corvinas nadaron en las mareas contaminadas
y se volvieron radioactivas.

Entonces, pintaron sus cabezas de rojo
para indicar que no eran aptas para el consumo.

Su precio se desplomó en los mercados.

Nadie quería comprar una corvina
con una cabeza roja.

Pero algunos empresarios del Norte
compraron toneladas de corvinas con cabezas rojas
a un precio ridículo
confiados en que luego de alimentarlas
en modernas albercas artificiales
los niveles de radioactividad bajarían.

Mi primer trabajo fue medir esas corvinas
con un escintilómetro.

Primero debía tomar una muestra de control
apoyando la sonda contra mi propio estómago.

Luego había que medir cada corvina
sujetando la sonda contra sus aletas anales
y anotando el promedio de tres lecturas.

Había que hacer eso con cada corvina.

Si el promedio era menor a cierto nivel
la corvina era apta para el consumo
y se podía vender en los mercados.

Y así fue.

Los niveles bajaron y las cabezas de estas corvinas
se pintaron de verde
y los empresarios hicieron un gran negocio

y las corvinas que antes eran radioactivas
ahora son parte del mercado.





La teoría del poema de Herta Müller

al final todo el mundo es un delator,
esa es la teoría del poema de Herta Müller

todos terminamos redactando informes
para el Estado

Yo mismo pasé tres informes

dos de ellos están, supongo
que están aún, en carpetas verdes
que se guardan en archivos grises
dispuestos en sótanos mojados
de orina y hez

Uno se hizo público

y apareció con el título de Quasar
en una revista limeña

Mi tío dijo que había hecho bien
Mi mujer hizo arroz (que no sabe hacer) para celebrar

pero Quasar no era un poema sino una delación

Cayeron varios compañeros debido a Quasar

había, no debo decirlo, pero había en él
indicaciones precisas
para hallarlos en sus casas,
escondidos,

escribiendo poemas contra el Estado

Sólo que esos poemas que ellos escribían
eran también informes
que terminaron por delatarme

No importa si escribes que la nieve es blanca,
siempre serás un delator

porque la delación no está en las palabras
que escribes
sino en las palabras que otros leen

Escribir nunca fue un acto político
pero leer siempre lo es.

En algún momento pensé que esa era
la teoría del poema de Herta Müller.





Hinostroza

Tomé un café con Hinostroza en el 2009
en el Gianfranco --y una medialuna,
que queda en Angamos junto a la Notaría
porque se había ganado la Guggenheim.

"Tú eres lingüista", me dijo
y eso sólo podía decir una cosa:
"Tengo una teoría".

Era claro que tenía una teoría
--y le dolía en el flanco, se podía ver
que le dolía cuando hablaba,
en el flanco, de no habernos visto
en tanto tiempo.

Todas esas patrañas no eran para él
que lo acosaban como animales y lenguajes
todas esas patrañas como el orden
del mundo o una visita al baño.

"Titicaca y Nefertiti están relacionados".

Esa era la gran teoría. "Nada que ver", le dije.
Su corazón estaba ahora perfectamente
en calma. Le dije que sumara al Chifa Titi
a su teoría pero no le gustó y pensó
que estaba bromeando y lo estaba
porque a veces cuando lo veía serio
agarrándose de una teoría --palidecía.
Como cuando me pidió prestado
un ejemplar del Chuang Tzu
y nunca me lo devolvió;
o como cuando me llenó de casas
y ascendentes y me hizo un horóscopo
--con su máquina para hacer horóscopos--
que terminaba así: "Si tu vida no concuerda
con tus ideales, cambia tus ideales".

Se lo agradecí varios días después.
Y ahora esto de Nefertiti.

Pero así se movía. Así se movía
el mejor poeta de su generación
cuando escribía,
para adelante y para atrás y luego se sentaba,

se movía como una ola de mar y luego se sentaba

y a veces aquello sobre lo que se sentaba
se rompía como aquella vez que hizo estallar
una gran mesa de vidrio y todos pensamos

que había sido Sendero. Y ahora esto de Nefertiti

y Titicaca conectados por una repetición infantil:
ti-ti, ti-ti,
--pero yo sabía a dónde iba Hinostroza con todo eso,
a esos latidos

que tienen un silencio en el medio

y entonces todo se suspendía, la vida, la noche,
la vaina-- oh, me preguntó de una vez
"¿a qué le temés más, a una ciudad llena
o a una botella vacía?" Y luego se sentaba.

Transparente y opaco, sabía mucho
como saben los perros con solamente oler
--y sus estudios avanzaron en todas direcciones.
"Creo que no me has entendido", dijo.

Era transparente y opaco

pero no al mismo tiempo sino en el mismo lugar,
que es un truco más difícil, como cuando,
por ejemplo, escribió lo del nudo borromeo.
Nadie movió un poema como Hinostroza,
para adelante y para atrás, como una ola de mar
y luego se sentaba-- y luego todo estallaba.

Esto fue lo que ocurrió: la chica que atendía
en el Gianfranco, le pedimos cafés
y ella preguntó si queríamos algo más.

Yo dije no pero Hinostroza pidió un brioche.
Al rato la chica apareció con una medialuna
y entonces Hinostroza le dijo
"Pero yo pedí un brioche" y la chica dijo,
fue increíble pero la chica dijo, palabra por palabra,

"Aquí a eso lo llamamos brioche".
Hinostroza enmudeció.

Pero esta vez su corazón estaba en calma
y allí mismo quedó satisfecho,

satisfecho con lo que nosotros necesitábamos más,
con el silencio en medio de los latidos.
Y luego se sentó y luego

todo estalló.





Mario Montalbetti
Cabe la forma
Pre-Textos, 2021.

martes, septiembre 21, 2021

Tres poemas de Carmen Berenguer

Santiago Punk

1.

Punk, Punk
War, war. Der Krieg, Der Krieg
Bailecito color obispo
La libertad pechitos al aire
Jeans, sweaters de cachemira
Punk artesanal made in Chile
Punk de paz
La democracia de pelito corto
Punk, Punk, Der Krieg, Der Krieg
Beau monde. Jet-set rightists
Jet-set leftists
Pantaloncitos bomba
Pañuelito hindú
Chaquetitas negras, Carlotitos
Liberalismo Taiwan
Balitas trazadoras para mantenerte
Cafiche marihuanero.


2.

FMI, la horca chillido en prietas
Tanguito revolucionario
Punk, Punk, paz Der Krieg
Whiskicito arrabalero
Un autito por cabeza
Y una cabeza por un autito
(BMW, Toyota, Corolla Japan)
Japonés en onda
La onda provi on the rocks
Rapaditos Hare Krishna Hare Hare
Sudoroso mormón en bicicleta Aleluya la paz
Patitas de chancho
Caldo de Cabeza.


3.

Footing, footing a los cerros
Unemployment, 42d street
La cultura viene de Occidente
La Alameda Bernardo O'Higgins en el exilio
Alameda las delicias, caramelos candy
Nylon, nylon made in Hong-Kong
Parque Arauco
Lonconao
Top-less cuchufletos, silicona
Rapa-nui en botellas
Colchones de agua en la cúpula
Coito colectivo.


4.

Pacos macumberos, lumeros
Cucas, guanacos, loros soplones
Der Krieg, Der Krieg, Punk, Punk
La raza old england toffee
Zampoñita lagrimera
Huayñito hard-rock
Police, Police, Punk, Punk
Guitarrita beatle
Virgencita del Carmen
Patroncita del ejército.





Lengua osa verba

La moza lengua osa verba
El ojo rumoroso oja loba
El monte rojo verbo mozo
La turbolenta rosa agua
Tiembla el lengua labios
Labia fino oído la mieda
Fiero ojo acecha loba malva

Turba el ojo salado las aguas
Rocosa fiel piel loba mar
Amarilla espuma suave pelaje olas
El ojo artificial espuma puma gaviota

Temblorosa verba lengua dulce palabra
Tronco dulce ramaje hoja fina lengua
Flota pluma del ojo ciervo
Lengüita trino

Rosa espina sangra lengua
Palabra trunca acecha labio
Fiel anodina temblorosa moza
Efímera la rosa verba

Presiona labio furioso presa
El lodo atunes y colores
Según aguas verdosas rosas espinas

Ojo malva salva y rito
La fuente verba lengua ojo salva malva

Palabra retina de los aullidos lengua
Espina corona ardiente fuente lasciva
Marchito penacho verba de mis ardores.






Todo lo he perdido       si es que alguna vez lo tuve
nunca una voz fue tan poca mía
Siempre habló por los demás y se le encendían
los labios cada vez que palpitaba a su lado
sólo cuando le vio supo de quién era esa voz
tiene ese aire ese algo ese párpado ese
no sé qué ese que le llamas en cen di do
como el labio torcido cuando me lo rom pis te
se hizo algo morado al día siguiente y no lo
dije a nadie por soberbia por vergüenza       otra
vez soñaba que te maldecía y que me dejaras
solo pero él quiso que lo besara en el cuello
dejándole una marca igual que la marca que él
me dejó esclavo del deseo

Para recuperarte te hablé con el crucifijo
en él       se lo puse       yo lo quise así       te
tuve toda la noche       era el conjuro el un
güento tú querías de otro modo pero te lo
hice jurar –maldita gritaba– los gritos me
confunden –decía–

quiero confundirte       siempre cruzo la calle
para que no me veas dos pasos a la deriva
y te tengo una palabra
una sola y quedo escrito
manchado





Carmen Berenguer
La gran hablada
Libros de la resistencia, 2019.

martes, septiembre 07, 2021

Cinco poemas de Daniel Téllez


Mil Máscaras

No busco ser hábil en la pantomima
sino diestro y eficaz en la técnica.
Gusto de un estilo reposado
y aplico con serenísima potencia
las tomas o agarres de cuello, cintura o manos,
como las vencidas a brazo extendido.
A pesar de mi estatura y peso
hago alarde de técnica depurada
y no hay secretos que desconozca.
Me verán aplicar con facilidad
crucifijos, suásticas, cerrajeras,
tapatías, de a caballo, cavernarias,
y en honor a mi colosal estampa
rubrico mis castigos con el abrazo del oso.
En el circo aéreo poseo otra especialidad:
una plancha mortal desde lo más alto
de los tensores de la tercera cuerda
para untar a los contrincantes sobre la lona.
Dicen en Japón que es como ver volar
a una mantarraya gigante en pleno ataque.






Pirata Morgan

Soy rudo de abolengo
y mi estilo es suicida y explosivo
como cuando me niego a dar autógrafos.
Compito siempre por un triunfo
y admito ser el mejor luchador del mundo
porque la gente me aclama y enaltece.
En 1982 perdí el ojo en Guadalajara
en lucha de cabellera contra el Jalisco,
quien después se fracturó la columna
forzando su retiro profesional.
Me gusta ser por lo que valgo
y soy malo como los verdaderos brutos:
"rudo y malo hasta en las películas".
Soy un combatiente convencido
"que para lo poco que hay que ver en esta vida
con un solo ojo basta".






Tinieblas

¿Hasta dónde soy el Ídolo
o el personaje creado por Valente Pérez?
Tengo lo que de niño anhelé:
"el día que me muera
voy a mandar a hacer una figura de cera".
Hoy encuentro una malla elástica,
debajo un antifaz de piel
y un completo equipo futurista
en el Museo de Cera.
Sin olvidar a Alushe, mi Duende Maya,
que antes de cuidar la milpa,
hace borbotones de sonrisas
y escarmienta al malo
al lado de Capulina.
Soy el Gigante Sabio
y ciego por la vida y la aventura,
tengo las cualidades atléticas
para vencer a cualquier Rey Gestas.






Vampiro Canadiense

Las trenzas no salen de mi cabello.
Son de un material sintético parecido al cabello natural.
No me digas que tú también creíste
que lo de la mentada lucha libre
era en serio.
Tengo una noticia que darte:
no tengo sangre en las venas.
Repetidos bocinazos
sobre la Bahía del Trueno
anuncian una carcajada gigante
en el Salón de Belleza.
Yo, anotador de la Copa Stanley
con los canadienses,
antes de mancillar
el nombre del pancracio,
sufrí la estaca
que con prodigiosa puntería
arrojó a mi vida Rosemary,
y abandoné después
las actividades delictivas con mis amigos.
Deben saberlo,
nada hay en el edén de Ian Hodgkinson.
El mundo de la farándula
es mi vida estable.
Siempre sabrás dónde encontrarme:
guardaespaldas de los integrantes
del grupo Millie Vanilli
o guardia en un club nocturno
consagrado a las celebridades.






Convencido de que la lucha libre
era nociva para la comunidad
Ernesto P. Uruchurtu, el Regente de Hierro
prohibió la transmisión
de hazañas memorables
narradas por Pedro Mago Septién
a través de la televisión de blanco y negro
Había dispuesto asimismo
que la lucha libre femenil no debía celebrarse
en ninguna arena capitalina
Por esos años, quien presidía
la Comisión de Box y Lucha del Distrito Federal
era el novelista Luis Spota, figura decorativa
que nunca tomó decisiones a favor del gremio





Daniel Téllez
Arena mestiza
Malpaís, 2018.

sábado, agosto 21, 2021

Alabanza y exaltación del padre Mario (fragmentos)

Oh Padre
Únzanos
con el sagrado ungüento de sus dedos de estrella abriendo una divina constelación de yemas en el marrón amor azul dolor de los pidientes de los que imploran su piedad la maravilla balsámica del viento de auras que proviene de la pirueta de sus manos

[...]

Y Oh Padre
Párenos
en nuestra prisa loca no nos deje caer tan fácilmente llévenos donde está y se refugia cuando sale de sí cuando se nota su alma deslizándose en vez de caminar sobre un montón de hojas acuáticas mbucuruyás victorias regias camalotes en el igarapé atascado de flores que permite que flote el vino escorzo de su presencia astral

Mas Oh Padre
Soporte
nuestra insistencia nuestra manera de decir que sí creemos y dejamos de creer nuestras boludas dudas nuestro error o cagada de dudar de pedir sin fe o con fe sin cesar o sin cesar en fe pedir cesar no fe mas energía que llega sin cesar y nos voltea oh padre la baranda de dolor de santidad de sus dedos en la cutícula almenar

[...]

Oh Padre
Envíenos
más energía mucha más toda la energía del cosmos lo que sacude el cuerpo sin órganos los órganos del cuerpo la desorganización del alma nos voltee nos haga dar toda una vuelta por el aire como cabriolas de carneros que desatados por una fuerza divinal se burlan de la llaneza de la tierra

[...]

Oh Padre
Sálvenos
de esta locura de este infierno de no vivir más que necesitando pedir y no tener a quién pedir no saber qué pedir dónde pedir cómo pedir pedir de pie en la pedigüeña campana dada vuelta de esta mano la nuestra que extendida hacia usted besar desea arrugados lunares de su mano

[...]

Oh Padre
Anímenos
a ser felices a luchar a no cejar en nuestra lucha a no luchar en nuestra ceja para no dejar de ver la luz a no cerrar los ojos o a cerrarlos y en esa noche oscura del fosfeno ver surgir un delfín iridiscente un arcoíris de delfines un delicado aéreo o irisado un arqueado delfín

[...]

Oh Padre
Vea
los colores enséñenos a verlos a no pasar por alto ni un color ni la más microscópica vibración del color ni el color de las cosas de colores ni los collares de color ni cosas de color o sacos de color anaranjado

[...]

Oh Padre
Entre los ómnibus
entre los gigantescos colectivos del suburbio profundo más allá de las Lomas del Mirador donde ya no se mira ni una loma se desloma una mina trabajando en el vidrio durante horas y horas para tener el premio de buscar oh Padre su fulgor




Néstor Perlongher
Chorreo de las iluminaciones
Pequeña Venecia, 1983.

sábado, agosto 07, 2021

Tres poemas de Denisse Vega Farfán

Y desde aquí escribo.
La poesía es una red enorme
rota por algún lado
por la furia de un balénido.

No la repares, me advierte,
por ese hueco es que cantamos,
por ese hueco es que te obsequio tu lenguaje.





11 flamencos

De camino hacia Aguas Frías
una apacible fiesta nos detiene.

Largas siluetas de turmalina rosa
se insinúan a lo lejos
en el corazón del pantano.

Pequeños crustáceos
que resistieron la purga del mar
--resumidos ahora en un delicado banquete--
nos abren la ruta hacia esos plumíferos
que saben sostenerse --sin esfuerzo-- en lo inestable,
mientras nosotros libramos una pugna
por aligerar el herrumbroso peso de nuestra humanidad.

Un paso en falso
y seríamos bocado crudo
de la oscuridad entera.

Avanzamos entonces hasta donde la tierra ya no cruje
y no se espanten por nuestra falta de elegancia,
este hollejo que se agrisa con los climas duros.

11 flamencos
en lo más limoso y salobre
despliegan sus lujosos trajes.

Se deslizan suavemente al unísono
de un lado hacia el otro,
dando cuenta de su fertilidad
en medio de lo que se apaga.

Hunden sus picos en el fango
filtrando con claridad
lo incomprensible.





"I Feel Love" -- Donna Summer

No sé a que te referías, Donna,
cuando aquella noche de verano de 1978 en Los Ángeles
declarabas sentir amor.

Apenas si abrías los ojos.
Flameaban tus brazos, tu tórax,
pero no eras tú quien los movía
sino eso que llamabas amor
y que en bocas de este tiempo
es un cloquido.

No sé a qué te referías.
Dudo que a esos dentados remolinos
que algunos pusieron, disfrazados de amatista, en mis manos
para abismarme en ellos.

Cierro los ojos. Tu voz se abre paso
con su ejército de láseres y nebulosas,
y lo que llamas amor salta de la proa del amor,
arroja el casquillo, viaja en ilesa trayectoria,
clausura vertederos, libera rostros cautivos,
recrea escenas de espléndido amparo
sofocados por el dolor de la fractura.

Y salgo, soy un cristal
refractando las millonésimas variables del amor,
como tú la gama sonora del futuro
aquella noche de verano de 1978 en Los Ángeles.





Denisse Vega Farfán
Fiesta
Alastor Editores, 2021.

miércoles, julio 07, 2021

Quince anotaciones de Rafael Cadenas


Me siento lejos de todo esteticismo. Hace tiempo dejé de darle primacía al arte sobre la vida. Una flor es para mí más misteriosa que "la ausente de todos los ramos".


*

Lo literario es una categoría a la que se accede.
     Esto indica que se "sube" hasta ella, y yo quiero, al escribir, quedarme donde estoy, no "levantarme". Por eso me irrita "hacer literatura". ¿El asunto no es más bien "bajar"?


*

Quien se pone a escribir un poemaadopta un lenguaje que ha recibido de manos de una tradición como si fuera un traje de lujo, un traje para ir de visita, para lucirlo. Esto suena incurablemente falso. El ademán se me antoja cansado. Yo al menos ya no puedo con eso. Es encerrar la expresión en una forma que se ha vuelto, con el paso de los siglos, obligatoria.
     Pero una tradición no tiene por qué correr sólo a través de determinados lechos.
     Está presente desde el olvido con más fuerza que repitiéndose.


*

Me sería muy difícil escribir algo que no esté cerca del habla, algo que no pueda también decir sin rubor. Es absurdo empeñarse en seguir escribiendo poemas "poéticos", literatura "literaria".


*

La poesía moderna también tiene reglas; sus guardianes forman una especie de academia rígida. Como árbitros deciden qué es poesía y qué no lo es. Poesía, por supuesto, es la que a ellos les gusta. El espectro de la poesía es muy ancho; pero ellos eligen una franja y decretan que las otras no existen. Son monoteístas.


*

Un pueblo sin conciencia de la lengua termina repitiendo los slogans de los embaucadores; es decir, muere como pueblo.


*

El lenguaje de la poesía mira al misterio, lo tiene presente; es lo que lo hace esencial. Los otros lenguajes no lo advierten, no le dan cabida, operan a sus espaldas; muchos de ellos son seguros, afirmativos, sapientes; están llenos de suficiencia; rezuman autoridad. Si algo tiene que ver con la poesía es la ignorancia fundamental, el no saber, sobre el cual está erigido el mundo del hombre.
     De ahí lo inconcluyente de la poesía. Se mueve en un borde donde no caben certidumbres rotundas. Ésta es su fuerza desconcertante.


*

Los poetas no convencen.
Tampoco vencen.
Su papel es otro, ajeno al poder: ser contraste.


*

Los libros se forman solos. Van haciéndose al hilo de los días como una historia. Nunca me he propuesto "escribir un libro". Ellos nacen, como mis palabras, en el vivir cotidiano. Mi reflexión es fragmentaria. Los "poemas" son momentos. Anotaciones.


*

Me interesa lo ordinario, que para mí es siempre extraordinario, el fondo que nuestra maltrecha sensibilidad percibe como falto de relieve. Nuestro embotamiento hace que nos fascine lo que hacemos, la aventura, lo que se inscribe sobre ese fondo, y no éste, que es nuestra base, que nos sostiene. "¿El cumplimiento de la ley natural no es más sorprendente que sus contravenciones milagrosas?" (Guillén).


*

¿Cómo puede entonces la poesía mostrarnos lo que las palabras encubren? Este sería el challenge. Volverlas reveladoras.


*

El poeta moderno está condenado a ser un "experto", lo cual se me antoja un poco triste. El antiespecialista por excelencia se encuentra obligado a jugar el mismo juego que considera peligroso. Debe estar al tanto de las últimas publicaciones en su campo, conocer los "secretos" técnicos, saber qué es lo moderno y aun lo posmoderno (como si ello fuese posible), sumergirse en teorías, estudiar semiótica, etc., y después, si sale ileso, escribir amoldándose a un estilo que los otros "especialistas", los poetas, aprueben. ¡Cuántos espejismos engendra el pequeño ouroboros de los poetas condenados a escribir para poetas!


*

El que habla en un escrito está ausente; no se le puede interrumpir, hacer preguntas, observaciones, comentarios. Es un diálogo muy peculiar de dos solos, pero cuánto más viviente a veces que muchas de nuestras conversaciones.


*

Frente a mucha poesía moderna sentimos ganas de decirle al autor: Muy bien. Sabes lo que se debe evitar. No cometes tonterías.
     Pero ¿eso es todo?
     Además, a veces nos gustan las tonterías.





Rafael Cadenas
Obra entera. Poesía y prosa (1958-1995)
FCE, 2000.

lunes, junio 07, 2021

Dos poemas de Marcela Santos

Alaska

Durante los aguaceros me da por recordar Alaska.

La curvatura exacta
del viejo monitor que mi madre desempolvó
el día antes de partir a su crucero,
con la ternura de quien deja a su cría
en manos de un guardián robot,
de quien envidia un poco el desapego
que ella entrena cada día, con cada clic.

Mamá hubiera preferido acompañarme por horas en esa silla
que salir con su maleta, pantimedias y abrigo no muy caliente
a conocer Alaska con mi padre.

Pero regresará hechizada,
sorprendida al comprender a los glaciares
que rugen en silencio y se derriten certeros,
todos con la misma engañosa lentitud.





En el cerro de las copiadoras

Rubio y brillante
como un botón de encendido
empapado de luz vendiste
por primera vez el mito
de las copias xerográficas

trazabas con bolígrafo
el Cerro de la Silla y con la Xerox
tu cruz a cuestas
preguntabas de casa en casa:
¿cuál es el original y
cuál la copia?


imposible saber que en poco tiempo
tu hija jugaría con tóners
en una empresa llamada
Docusol caería
arrullada por el olor a tinta seca
gatearía por las alfombras
persiguiendo el sonido de las pisadas

antes que el cielo vi ondear
la bandera de Windows 98

no conocí el añil sino el cyan
impreso sobre el papel bond

y cuando tus máquinas
no duplicaron más que jeroglíficos
de pie sobre la acera
el día en que el negocio se iba
a liquidación vi el brillo
fluorescente de tus ojos
parpadear y
apagarse.





Marcela Santos
Sol de Monterrey
Dharma Books, 2021.

viernes, mayo 07, 2021

Cinco poemas de Ulises Carrión

Paisajes descriptivos de una sola palabra

Paisaje melancólico:
                         Anochece.

Paisaje clásico:
                         Roma.

Paisaje holandés:
                         Horizonte.

Paisaje exótico:
                         Cocodrilos.

Paisaje pintoresco:
                         Aldea.

Paisaje marino:
                         Olas.





La traducción de "Pedro Páramo"


Traducción: trasladar palabras de una lengua a sus equivalentes en otra.
Pedro Páramo: en ninguna lengua existe equivalente para "Pedro Páramo".





Ejercicios de puntuación sobre una oración popular

No. 1
¿Una mexicana? ¿Qué fruta vendía?
¿Ciruela, chabacano, melón o sandía?

No. 2
Una (mexicana, ¡qué fruta!) vendía:
ciruela, chabacano, melón y sandía.

No. 3
--¿Una mexicana que fruta vendía?
--Ciruela, chabacano, melón y sandía.

No. 4
--Una mexicana... ¡Qué!
                                         --Fruta vendía:
Ciruela, chabacano, melón y sandía.

No. 5
--Una mexicana que...
                                         --¿...fruta vendía?
--Ciruela, chabacano, melón y sandía.

No. 6
--Una...
             --Mexicana
                                --¡Qué fruta vendía!
¿Ciruela, chabacano?
                                  --Melón y sandía.





La traducción de "Pedro Páramo"

al inglés: Pedro Páramo
al francés: Pedro Páramo
al italiano: Pedro Páramo
al alemán: Pedro Páramo
al portugués: Pedro Páramo
al holandés: Pedro Páramo





Examen


Sección 1
Una de las tres frases siguientes es correcta. Subráyela.

1 Ulises Carrión me está haciendo perder el tiempo y yo soy un idiota por permitírselo.
2 Ulises Carrión es un genio y, siendo los genios tan escasos, merece mi admiración ferviente.
3 Ulises Carrión es un mediocre y yo, que no lo soy, nunca le dirigiré la palabra.


Sección 2
Ordene cronológicamente estos sucesos:

Olvidar algo.
Desearlo.
Verlo.
Estar harto de ello.
Presentirlo.
Obtenerlo.


Sección 3
Desarrolle uno de los temas siguientes (mínimo tres páginas):

Yo cambio.
Yo no cambio.
Yo ni cambio ni no cambio.


Sección 4
Relacione cada uno de los puntos de la columna de la izquierda con uno de los puntos en la columna de la derecha.

Amor                               Por siempre jamás
Muerte                            Pamplinas
Historia                           Eso lo veremos
Patria                              Sería lo último
Familia                            Nomás eso faltaba
Dios                                Para servir a usted
Arte                                 Con toda el alma
Justicia                           Aquí nomás
Memoria                         Nos vemos


Sección 5
Diga todo lo que sepa.


Sección 6
Diga todo lo que quiera.




Ulises Carrión
Montones de metáforas
Malpaís, 2019.